No country for The Bucket List


De nuevo, azar y aburrimiento por medio, dos descubrimientos. En cine no me habían convencido los hermanos Cohen con su "Fargo" pero cuidado con "No country for old men". Bardem no parece expresivo, pero vaya papelón. Esta película me ha dejado descolocado. Se parece demasiado a la vida, o a lo que creemos que es la vida. Cuenta, no juzga. Al espectador no le da tiempo tampoco a juzgar. Impresiona, es de segunda o tercera digestión. Los agoreros dirían que es un triunfo del mal. Otros, que no tiene mensaje. La violencia es en sí misma un mensaje.
Con "Ahora o nunca" (The Bucket list) el torbellino de emociones no para. No lloré tanto desde "La fuerza del cariño" ("Terms of Endearment") y no sé aún la razón, pero la relaciono con ella. La idea de las listas de deseos antes de morirse no es nueva, ni en el cine ni mucho menos en la literatura, pero hay ciertas escenas de la película que superan otros intentos anteriores. Y claro, el incomparable Nicholson, que también salía en La fuerza del cariño.
La primera, para ver con amigos. La segunda, con alguien que comparta más sentimientos que el de la amistad.

 
Free counter and web stats