L. R. Y habría que ser aún más radical: no sólo no aceptar puestos, ni siquiera aceptar tomar el té con los presidentes, no aceptar viajes con ministros, becas... La literatura en sí misma es un poder, y ese poder lo pierdes en el momento en que te vuelves palaciego.
L. R. El porvenir no está en las naciones, sino en los pueblos..
F. V. A mí no me da paz nada. Yo perdí la paz espiritual desde hace mucho. No sé si la tuve alguna vez. Nunca la he tenido. Hay momentos en que estoy contento, son pocos. Y aquí, en Colombia, tengo usualmente más que en otros sitios. Tengo más momentos de felicidad en Colombia que en cualquier otro lado.
Léanla toda (la entrevista a dos voces) aquí.
Ray Bradbury, las bibliotecas públicas y el futuro del libro
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[image: Farenheit 451]
*Ray Bradbury* se ha convertido en un ícono incontrovertible en la defensa
de los libros. En los últimos años ha hecho varias apar...
Hace 8 horas





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