La invisibilidad, la innovación y el conocimiento

"Quisiera hacer una reflexión sobre mi actitud presente hacia la comunidad universitaria española de la que formo parte. Casi como una obsesión, hace tiempo me impuse luchar contra la entropía académica, producto de una dinámica generada por años de docencia sin riesgos, ni grandes exigencias, ni una real competencia curricular ni salarial. Una dinámica donde la endogamia y el amiguismo son más decisivos que la meritocracia a la hora de crecer en la estructura académica.

1. La innovación como destino profesional. La apuesta por la innovación desde la investigación, pero también desde la docencia, deberían resultan imprescindibles para todos quienes trabajamos en este ecosistema. Pero esto no sucede. Y muchísimo menos en las ciencias sociales, donde la idea de “innovación” es prácticamente inxistente. Según el informe de 2007 Science, Technology and Innovation in Europe, España se sitúa a la cola de la innovación europea. Y la universidad es una de las grandes culpables. Dar soporte a la innovación es apostar por los grupos y las personas innovadoras …

2. Nada me resulta menos atractivo y aburrido que producir investigaciones o textos que luego nadie lee ni indexa. También podría referirme a los libros que nadie consulta, y mucho peor aún, nadie encuentra en las librerías. La invisibilidad es una experiencia demasiado habitual en la producción científica de nuestras ciencias sociales y la he sufrido en carne propia. Hoy, en la era de la sobreinformación, la estructura de atención es la que determina el prestigio. Un investigador reconocido es aquel que se lee, se cita, se consulta y se bajan sus pdfs de la red…

3. Los territorios mentales pueden ser mucho más productivos que los geográficos o departamentales …

4. Demostrar nuestros activos en diferentes organizaciones, más allá de la institución donde nos formamos, es vital para posicionarnos en el mercado del conocimiento. Este ítem se relaciona directamente con el anterior de los territorios. Y la palabra clave es: endogamia. Una crítica demasiado común en el sistema universitario español y con consecuencias muy negativas.

5. ¿Qué se puede esperar de un profesor universitario hoy día? Menos enciclopedismo y más acción y compromiso con la formación individual. En esa línea quisiera enfatizar cinco breve nociones sobre la relación docente-alumno …

Para finalizar, quisiera realizar una última reflexión muy sincera. No me agrada hacer durante años la misma tarea ni rutina, enseñar las mismas asignaturas y los mismos contenidos, mientras escalo en la carrera académica publicando un paper al año en revistas locales, de escasa o nula indexación. Necesito diversión. Funky research, dirían Ridderstrale y Nordström.

Ya lo dije alguna vez en digitalismo. Desde que llegué a Barcelona hace más de 7 años, siento que lo más importante que me ha sucedido fue perseguir entornos significativos, escuchar y aprender; y aprendí mucho. Lo que más aprendí es que la calidad de lo que haces en este momento, te conectará irremediablemente con tu futuro. Mantenerse en foco, trabajar duro pero sólo haciendo lo que te gusta, siendo autoexigente y escapando a la mediocridad, te llevará a buen puerto, aunque puede que no inmediatamente. Todos necesitamos un entorno académico que sea honestamente crítico con nuestras limitaciones y generoso con nuestras virtudes, siempre competitivo, y que nos permita crecer profesionalmente para contribuir al conjunto de la institución".

Vía Juan Freire, texto de Hugo Pardo.

Acabo de entrevistar a alguien que opina lo mismo. Es un arqueólogo 2.0.

 
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