Museo Nacional de Antropología México D.F
¡La que le está lloviendo a Milagros Pérez Oliva -defensora del lector de El País- con la guerra del fútbol y la pretendida "independencia" de este diario, filial de Prisa con todas con sus consecuencias! En su artículo del domingo -a los lectores sólo se les contesta el día de la homilía, como tiene que ser- Pérez continúa el del pasado con esa "inquietud" -dice ella- de los lectores por la "coincidencia de varias informaciones y editoriales muy críticos con el Gobierno socialista y su presidente... Los lectores -clientes, apostillo yo- decían observar un giro en la línea editorial y expresaban su malestar por la sospecha de que ese cambio pudiera estar relacionado con la aprobación, a mediados de agosto y por vía de urgencia, de un decreto ley que regulaba la TDT de pago, un proceder que Juan Luis Cebrián, consejero delegado de Prisa, editor de El País, había criticado duramente". No transcribo más: el resto del texto es un continuo lanzar balones fuera. En este caso, amiga, los lectores-clientes, llevan la razón.
El equilibrio que exige una presunta "independencia" -como decía el editor de Bostezo, todos somos dependientes, sobre todo de las facturas que pagamos- lo han visto quebrado incluso los más forofos. Hasta lo han visto los de casa: el artículo de Manuel Vicent el mismo día en que Pérez despeja sandías que van a la cabeza de Cebrián es demoledor. El párrafo final es nítido: "Lo que no consiguió la derecha reaccionaria está a punto de conseguirlo el puto fútbol. Estremece pensar que el burdo enredo de la televisión de pago, la falta de cintura de este Gobierno para asimilar la crítica a su política errática y cuatro pícaros que sólo piensan en forrarse acabe con aquel sueño en una batalla con fuego amigo, en la que El País puede perder la identidad y los socialistas las elecciones, como un regalo a su común adversario". Vicent podría ser un poquito más claro aún si incluyera entre esos cuatro pícaros a su consejero delegado, ese académico que jibariza su asiento en la Real.
Uno de los aspectos más preocupantes de las ediciones de El País de los domingos -además de su precio, que ya está en los 2,20 euros- es el número de artículos (hartículos muchas veces) de Juan Cruz. Y en la edición de este domingo 27 de septiembre me decepciona que no escriba uno para defender a los suyos. ¿Cuántos Juan Cruz hay en Prisa? ¿O este hombre es a Prisa lo mismo que antes César Vidal a la Cope? ¿No nos va a ilustrar Cruz con una entrevista a Cebrián donde le haga preguntas tan atrevidas -jaja- como las que le ha hecho a Javier Solana este fin de semana? Cuestiones del tipo "¿Cómo han pasado de independiente de la mañana a periódico global en español?". Porque la de "¿Qué ha sido de usted, como ser humano, todo este tiempo?" tiene bemoles.
Sin embargo, no estuvo nada mal la entrevista a Pedro Cavadas o el excelente reportaje -hay mucho trabajo ahí- sobre los 50 años de rock español. Aunque luego toda esa calidad te la echen a perder plumas -de ganso- como la de Maruja Torres y sus resaltados ("ese festival tiene una característica muy griega y muy inteligente" , sic, sigh, au!) o el joven Marías con sus vendas antes de la herida, previniéndose ya de lo que le van a replicar los lectores.
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Revisado tres horas más tarde:
>>Según Cebrián, "lo que está transformándose es la democracia misma, porque pasamos de un modelo de democracia representativa a un modelo de democracia participativa, en cierta medida asamblearia y un poco caótica, precisamente debido a las nuevas tecnologías. Mientras sigua existiendo la democracia representativa, y espero que lo siga por muchos años, el sistema de partidos, los medios de comunicación y los periódicos como elementos reflexivos, forman parte esenciales. Si empeoran los medios empeora la calidad de la democracia>>>.
Tu medio y tú sí que empeoran, Cebrián. Tomado de aquí (sic, sigh, au!)
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Revisado por Gatopardo (yo ya no entro en tanta profundidad, soy un bárbaro en el sentido de Baricco, pero l'agüela es implacable), aquí
Tate folloncicos... ¡tate! ;)

1 comentaron:
No es verdad, no han empeorado; siguen igual, lo que pasa es que, de vez en cuando, te fijas en lo que lees.
Y me picas.
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