En los medios de comunicación masivos "Alicia en el lado oscuro" sigue siendo ignorado. Tras las reseñas de "
Zero" y alguna entrevista en publicaciones locales, nunca más. Sin embargo, en la Red todavía está presente. Aparte de los probables plagios de medios digitales sudamericanos, acabo de recibir un correo del autor de una bitácora con una generosa anotación sobre mi ensayo. Está
aquí. Son curiosas las casualidades, si es que en realidad existen. Casi al mismo tiempo que yo descubría su bitácora y le criticaba una expresión, él estaba buscando mi obra. ¿Una serendipia intelectual más?
Más casualidades, coincidencias o fenómenos paranormales: otra singladura caótica por la red me ha llevado a la web Estrambotica.com. ¿Qué personaje sirve de base al diseño? Sí, Alicia. La autora, que se confiesa lesbiana, subversiva mediática y antiglobalización, hasta ha dibujado una divertida viñeta que sustituye las sosas páginas tipo "Error 404, no encontrado". Elenis, su nombre en clave, lo mismo busca trabajo (¿Nadie necesita una mano amiga que le descargue un poco de trabajo? Sé de edición de vídeo, programación, redacción, maquetación, retoque, cámaras Betacam SP, XHTML, PHP (bueno, un poco), Internet...) que cuenta sus desventuras pilosas, la incomprensión sobre su opción sexual o sus cuitas judiciales.
Otra mirada de ombligo: me enlaza el blog http://laborante.blogspot.com/ por mi reciente artículo sobre los que nos vigilan. El autor se ha trasladado desde Geocities para Blogger y creo que ha ganado en todo: diseño, accesibilidad e interactividad. Ya le decía yo que no era tan complicado. Junto con la bitácora de David Millán, también analiza el escándalo Rasputín. El típico ejemplo de "virtudes públicas, vicios privados" que afecta a cualquier político sexuado, tarde o temprano. ¿Existen pecados sexuales por omisión? Tendré que consultárselo al loquero.
Otrosidigo. Buenísima la viñeta de El Roto de hoy en El País. Es, no sé si me equivoco, lo digo de memoria, una copia actualizada de un dibujo de Goya. El original llevaba por título "dos caciques peleando" y el de El Roto se transmuta en un "teólogos peleando por la interpretación de un texto evangélico".