Tiempo dedicado

Desearía no dedicarle más tiempo al fallecimiento de Pinochet que al del cerdo de George Clooney -Fermín Bocos despide su informativo en RN con "Buenas noches y buena suerte"-. Lo desearía. Pero son muchos acontecimientos, muchas emociones confrontadas. Es el recuerdo del 11S de cuando yo tenía 2 años. Santiago ensangrentado. Es, otra vez, la Iglesia Católica bendiciendo a tiranos que ahora entierra y promete cielos espúreos, cuando a los ateos y a los rojos hasta les negó tierra, dicen, sagrada. Es Roberto Bolaño, un producto de Pinochet, del exilio que provocó. No se pierdan "Los detectives salvajes". Uno de los personajes de los relatos es el mismo Pinochet. Un golpista sabio, intelectual. El protagonista debe enseñarle economía. ¡Qué rentables eran los comunistas para hacerse con un país! Como antes las brujas y herejes. Como hoy los terroristas. Y los herejes. ¡Santa heterodoxia!.

Pobreza rentable

Lo cuenta Enrique de Castro, en una entrevista a Gara de 24/11/06: "Hoy la pobreza es un proyecto de consumo. El pobre es rentable a la sociedad del bienestar. Cualquier chaval -y aquí vale preso, indigente, etc- que es atendido por el Estado pasa por 15 o 10 manos. Esta cantidad de gente está comiendo de un chaval pobre. Un niño cuesta entre 270 y 510 euros al día. Es muy peligrosa la unión de todos estos conceptos".

Enrique de Castro es integrante de la Coordinadora de Barrios de Madrid. No es alguien de la periferia, no es un nacionalista, o un ácrata, un sospechoso. No. Y habla de un reglamento para los centros de menores de España. La pregunta es: "¿Qué es lo que autoriza dicho reglamento?" Y la escalofriante respuesta es ésta: "Se les puede atar, esposar, encerrar o aislar. Aparte, en los centros de menores se están dando fármacos psicotrópicos de forma masiva, los llamados interactivos en gotas, para no ser descubiertos. Pero son medicamentos que tienen efectos como la rigidez de la nuca o tragarse la lengua. Esto nos lo han dicho educadores".

Imagínense el panorama. Si esto pasa con los menores, ¿qué no harán con nosotros, los presos adultos? José Luis de Castro Antonio sabe todo lo que pasa. Se lo cuento cada día. Alguien hará algún día algo contra estos carceleros, educadores, asistentes sociales, psicólogos, psiquiatras, sociólogos y médicos de las prisiones españolas que miran a otro lado. Algún día.

Historia de la brujería

Publicado en Alianza Editorial (LB681), este libro de Frank Donovan hace un interesante circuito sobre las creencias que las religiones monoteístas se encargaron de machacar con sangre y fuego. La brujería se convirtió en una cortina de humo para crímenes sin cuento de las clases dominantes, para meter miedo a la población y doblegarla, para violar, matar, robar propiedades a los que no pensaban como los invasores y copar el poder frente a los heterodoxos. ¿Les suena? Es la historia de la Humanidad. Cuando se acabaron las brujas llegaron los anarquistas, luego los comunistas, marxistas o maoístas, ahora están los terroristas pero también los pederastas. Cada sociedad necesita de chivos expiatorios, de cabezas de turco, en los que exorcizar sus culpas. La "Historia de la brujería" es un repaso al papel de los policías y los jueces en servicio del pensamiento único o dominante.

Dawkins, ateo y científico

Se llama Richard Dawkins y se confiesa ateo. Ha escrito "The god delusion", donde explica, básicamente, esto:

a) La religión -cualquiera de ellas- es incompatible con la racionalidad científica
b) Las religiones no explican nada, no consuelan, no inspiran ni exhortan a hacer el bien ni a actuar con justicia.
c) El Dios del Antiguo Testamento, que prevalece en muchos preceptos es, entre otras cosas, misógino, homofóbico, racista, infanticida, genocida, megalómano, sadomasoquista, caprichoso y malévolo.

¡Vaya! Justo lo contrario de lo que aprendí yo en una asignatura llamada -qué casualidad- "Religión" y que impartía siempre -vaya coincidencia- un sacerdote católico, apostólico y romano. Una asignatura que quieren seguir pagando con nuestros impuestos en un estado "aconfesional". Baroja, Pío, ya lo decía: "que no se figure el escritor que las palabras bastan para modificar los hechos". Que esto se llame democracia, o aconfesional, no quiere decir que lo sea. Lo comprobamos cada día.

Llosa, sobre "Los benévolos"

Habla Vargas en El País (3/12/06) de "Los benévolos", de Littel, el libro de moda en Francia, premio Goncourt. Cae el peruano en el tópico abominado por Viñó: "como todo puede ser llamado novela", pero califica la obra como "libro fuera de lo común porque no hay un solo personaje que no sea absolutamente despreciable". Me recuerda una frase de un libro que acabo de leer y les recomiendo: "Seda", de Alessandro Baricco: "Somos maravillosos, y damos todos asco". A raíz de esta frase, un carcelero me preguntó: "¿cuándo fue la última vez que te diste asco?". Me pilló de improviso, balbuceé, como en mi juicio, y no supe responder. Cuando te hacen una pregunta absurda es imposible responder. ¿Por qué no me hizo la otra? ¿Cuándo te sentiste maravilloso? Porque él tiene un prejuicio sobre mí que yo no puedo destruir, ni me interesa hacerlo. Ser carcelero, ser ayudante de verdugo, es bastante losa como para no tenerles, como mínimo, lástima. Es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo... Que no me busque, desde luego, como compañero de cloaca. Unos damos más asco que otros.

Cita Llosa a Steiner: "las humanidades no humanizan". Y se centra en los alemanes cómplices de los nazis. Pobrecito. Otra vaca en el maíz. ¿Y qué somos los europeos con Guantánamo, Irak, Palestina o Afganistán, sino cómplices? Y Llosa es europeo, o va de eso...

Raval y la distorsión

El Raval de Barcelona es un barrio que sólo sale en las noticias por lo peor: prostitución, pederastia -falsa, Arcadio Espada lo cuenta en "Del amor a los niños"- y marginación. Pero tiene uno de los Centros de Arte Contemporáneo (CAPC) de allí. Un juez manda tomar declaración a Mapple Thorpe en Estados Unidos por una exposición con menores desnudos que se programó en el año 2000. Ahora va a ser el juicio (lo contó Octavio Martí en "Crónicas de París, el 24-11-06, en El País) y hay gran revuelo. Sobre todo porque Mapple Thorpe murió en 1989. Lo de este juez y este juicio no es incompetencia o ignorancia: es fundamentalismo moral. Dice Martí: "El problema está en la legislación, que confunde realidad y representación, palabras y actos". Y menciona la posibilidad de prohibir Pulgarcito u otros cuentos porque narran crímenes horrendos.

En China -un país maravilloso, si observamos cómo nuestros gobernantes europeos reciben a su democrático presidente, más democrático que Chávez, parece- acaban de prohibir a los periódicos dar sucesos con detalles, porque provocan más crímenes. O sea, nada de periódicos tipo "El Caso" o revistas "Así son las cosas" -dirigida por un policía televisivo, tiene delito-, que damos ideas. Es la misma base científica -falsa y absurda- que los estudios que sostenían que la pornografía era causa de violaciones. Pero estas olas de prohibicionismo, fundamentalismo moral y puritanismo kafkiano no son casuales. Es un ingrediente más d ela paella del miedo.

Como escribía Cioran: "La humanidad no ha adorado más que a los que la hicieron perecer. Los que se extinguieron apaciblemente no figuran en la historia". Peor los mundos nuevos deben ser vividos antes de ser explicados. Eso intento, en este trozo de libertad.

Solo un 1% ¡qué chasco!

Los Torquemadas de Internet están de enhoramala. Un estudio de la universidad de Berkeley, California, sobre búsquedas en Google y Yahoo! ofrece un dato escalofriante y bien poco difundido: sólo el 1% de todas las web registradas por esos buscadores ofrecen material sexualmente explícito. O sea, sólo hay un 1% de pornografía en la Red.

El Ciberpaís de 23-11-06 le dedicó a esto una columnita de 30 líneas. Sólo 30, pero algunas de ellas, jugosas. "Los resultados no han gustado nada al Departamento de Justicia de Estados Unidos", que fueron los que encargaron el estudio. ¿Saben para qué? Para "acabar" con la pornografía infantil. Ya saben cómo acaban con ella: poniendo más en la Red y dedicándose a extender su red, donde, como en la justicia, quedan atrapados los insectos -como yo- pero se escapan los pájaros- como ellos, policías, jueces, políticos y famosos-.

Pero, tranquilos, en breves momentos tendremos otra vez la mayor redada del mundo mundial. Y El País la dedicará más de 30 líneas. Y los demás, más de 300. Al fin y al cabo, los Torquemadas les pagan para meter miedo. Pedro. Y los lobos.

La agresividad humana

"Acaso la característica más desagradable de nuestra especie sea la inclinación a intimidar a los indefensos".

Carceleros perfectos. Policías.

"Es un error creer que el hombre corriente es incapaz de extremos de crueldad". "Como demuestra de manera convincente la historia de nuestros códigos penales, la correlación entre la severidad del castigo y su efecto disuasorio es escasa. El perder la aprobación de la sociedad nada significa para un hombre que jamás creyó tenerla".

"Las víctimas propiciatorias personifican el poder y la debilidad al mismo tiempo".

Interesantes ideas para los indigentes morales...

Todo esto lo dice Anthony Storr. Psiquiatra y escritor fallecido en 2001. El libro, "La agresividad humana", publicado en un año tan agresivo y esperanzador como 1968.

No son de esta galaxia

Víctor Moreno en 'Gara': "Nada como el lenguaje abogacil para delatar su endogamia, su elitismo y su desprecio a la clase inculta. Y nada como su sintaxis atormentada y asmática para demostrar que su gramática es de otro siglo. Y ya no digamos sus arcaísmos, sus perífrasis, sus gerundios y rimbombancias... El lenguaje de las leyes y sentencias es aberrante y da asco, sobre todo cuando te condenan injustamente... Es tan curioso como sospechosos constatar que, del mismo modo que es intocable como estamento, también lo es su lenguaje, al que ningún poder, sea del ejecutivo o del legislativo, le h a metido mano higiénica y gramatical... Aunque hay algo todavía peor. La mayoría de los gobiernos de España ha estado formada por abogados. Y a la hora de mandar, eso se nota un montón. La imagen que tiene un abogado de la sociedad es la de una camada semoviente formada por gentes de mal vivir. Por eso, el lenguaje que usan no es inconsciente; es parte de su desprecio ancestral hacia los pobres. Para ellos, hacerse comprensibles al vulgo es rebajarse".

¿Y qué es un juez? Un abogado alterado por el estudio de unas oposiciones inhumana. O sea, un freakie desfasado.

Profecías y mutaciones

Se hace eco Juan Cueto de las mutaciones tecnológicas que profetizan la desaparición de ciertos hábitos o medios en los próximos años. A saber: en 2043, fin del periodismo impreso; en 2016, reconversión del cine y aledaños; agonía ya del actual disco a favor de las consolas. En medio, la fábrica del olvido, la máquina de picar cerebros y triturar honras, la televisión. Se va a fragmentar tanto que no resistirá los embates de Internet y las consolas. Y me alegro con Cueto de ello. En la pantalla del ordenador, ustedes ahora, aún podremos leer, escribir, debatir. Ante la pantalla de la dirección única no hay nada que hacer: la papilla mediática, la medicación del pensamiento manipulado no admite discusión. Como con tantas cosas, el tiempo nos lo dirá. Los profetas suelen equivocarse. Porque a veces son personas.

Contra Savater

Dice el omnipresente chico de Prisa: “No, el vaivén de las ideas no cesa ni se amortigua. Al contrario, la Web y sus blogs innumerables lo han acelerado hasta lo vertiginoso. Como cualquiera puede colgar sus criterios o dicterios en la red, hay una generación que supone que todos valen por igual…”.

Bienvenido a la democracia electrónica, Savater. Aquí no pedimos 300 o 1000 euros por decir lo que creemos que sabemos. Colgamos nuestros criterios sin pastar del pesebre de nadie, pese a quien pese. Nos pueden rebatir, hacer preguntas y repreguntar, sin guardaespaldas, nos insultan. Y todo ello gratis. Tú sigue en tu élite, en tu galaxia Gutenberg, de escarabajo pelotero de Cioran o de muñidor de revivals de la literatura infantil. Vives de eso. No hay una generación: somos legión. Y pedimos lo que siempre quisieron los nuevos: que os jubiléis y nos dejéis respirar.

Cyrano, pro-nudista

Vía “Por qué leer los clásicos”, de Italo Calvino, me entero de que Cyrano de Bergerac (1619-1655) hizo en una de sus obras apología del nudismo. Calvino lo cuenta mejor que yo: “Pero no se trata sólo de ostentar la nariz: los habitantes de la Luna de condición noble andan desnudos, y como si no bastara, llevan en la cintura un colgajo de bronce en forma de miembro viril”. Y más adelante, extraído de “El otro mundo, I. Los estados e imperios de la Luna”, cita: “¡Infortunado país donde los símbolos de la procreación son objeto de vergüenza y se honran los de destrucción! Asimismo, llamáis a ese miembro vergüenzas, ¡como si hubiera algo más glorioso que dar la vida a algo más infame que quitarla!”.

Para vivir en el XVII, Cyrano era un adelantado. ¿Hemos avanzado algo?

Volvamos a Nietzche

“Ver sufrir produce bienestar; hacer sufrir, más bienestar todavía –ésta es una tesis dura, pero es un axioma antiguo, poderoso, humano-. Sin crueldad, no hay fiesta: así lo enseña la más antigua, la más larga historia del hombre -¡y también en la pena hay muchos elementos festivos!”. Lo escribía Nietzche en “Genealogía de la moral”. No hemos salido de allí. Pero volvamos.

Yo estoy en Cioran. “Breviario de podredumbre”. “Si todos los que hemos matado con el pensamiento desaparecieran de verdad, la tierra no tendría ya habitantes”. Y: “Ante un tribunal absoluto, sólo los ángeles serían absueltos”. Nietzche, alemán cotilleado por mujeres; Cioran, rumano creído apátrida, es un excelente hacedor de golosinas culturales. No hay discursos sin castrar, por mucho que diga F. Savater.

Libertad de presión

Los jueces son profesionales de la presión –Bermúdez dixit, juez penal de la Audiencia Nacional-. Y no se llevan bien con los profesionales de la expresión. Sus sentencias, hablo con conocimiento de causa, son expresiones de podredumbre, de principios rancios, alejados del sentido común, engarzados en la vieja vara del poder absoluto que les permite su posición en el catafalco. Los amos del cadalso, los togados que no conocen el dolor del encierro, los inhumanos que ignoran lo que es un vis a vis en la miseria cronometrada, esos hombrecitos de Estado, han escrito el 8 de noviembre de 2006 otra página para la infamia. Mientras a gente para la que piden 900 años –malditos laberintos fiscales- les imponen 5; a otros por escribir dos artículos les piden 96 y le sortean 12, casi 13. va a pagar más por escribir que por violar a una niña, casi tanto como por matar a quemarropa a alguien, seis veces más que por atropellar a un peatón. Es la justicia española. La que soporta la presión. La justicia de la impresión. Impresionante. Si no fuera tan grave, me reiría. Con muecas expresivas.

Alguien tiene que revisar quién imparte justicia en este país de enanos mentales. E incluir en la lista de descerebrados, de tarados psíquicos, a más que a esos 30 jueces que aún siguen en activo cuando deberían estar en manicomios o bajo la presión de varios tranquimazines.

Soledad sin pulso

Se llama Eva Veiga y cree que es posible la poesía tras los nazis. O la poesía entre nazis. Versos intramuros del campo de concentración del dolor. Se llama Eva y cree que la serpiente morderá su manzana envenenada de rimas. No pude ir a la presentación de su libro “Desconcerto” pero me desconcertó mucho que le hiciera el juego a los carceleros. Que les ayudara a lavar su imagen, que no es otra su meta, no es otro su maléfico objetivo. Tiende la ropa, te pintamos la no libertad y calla. O patalea en verso. Versifica tu indignación: te la premiaremos. Así somos los del sistema: la gran boa que lo traga todo, la serpiente con la boca tan grande que engulle todo tu paraíso y quema tu árbol de la ciencia.

Veiga no es una poetisa. Es una incauta. Una ingenua. Los barrotes no se sierran con buenas intenciones. Inteligencia militar. Poesía en la cárcel. Y paradojas. Clama, desierto.

Filantropía de 'El País'

El buque insignia de Polanco, ‘El País’, se despachaba en un editorial sobre una “nueva y empalagosa filantropía muchas veces vinculada al mundo de las celebridades” que “ha ido apareciendo durante los últimos años”. Se refería a la “Semana de la Pobreza” que conmemoró la ONU el mes pasado. Eso, en la página 14. en las páginas 30 y 31, con despliegue sobrecogedor, el diario “independiente” (sólo por la mañana) lanza su campaña “Compra ‘El País’ y gana”, cuyos beneficios, en teoría van a UNICEF. A base de costosos SMS, se puede ganar 1 Mercedes cada día y un piso pelado o loft los domingos. ¡Vaya! Esto no es empalagoso. Ni nuevo, claro. Ahora lo seguimos leyendo cada día, pues le ponen más publicidad que la revista “Claves”, que vale 8 eurazos y no deber haber quién la compre.

‘El País’, adalid de la corrección política, practica la filantropía del “dame tú y yo me cuelgo la medalla”, tan habitual de oenegés y sindicatos actuales. Con lo fácil –pero poco rentable para lavar la imagen- que sería que entregase el misérrimo 0,7% de beneficios para UNICEF. Que no es cabeza de ratón, precisamente. Habría que preguntarle a los trabajadores de Prisa en Latinoamérica y a algunos becarios en España qué opinan de la caridad de su empresa. Pero eso nunca saldrá en portada, ni a doble página interior.

Stendhal contra la jerarquía eclesiástica

Por casualidad –no existen- cayó en mis manos el relato corto “Recuerdos de un caballero italiano”, de Stendhal. Entresaco una cita que hablar por sí sola:

“Una de las primeras medidas adoptadas fue la supresión de los conventos, tanto de hombres como de mujeres, y yo hice una relación de todos sus ingresos, así como de sus propiedades. La vista de su interior me llevó a conocer cuántas víctimas se encerraban allí inmoladas al capricho y ambición de las familias que , para dotar con generosidad al mayor de los hijos, condenaban a los demás a las penas de reclusión eterna. Me habría gustado poder ajusticiar con severidad a aquellos padres desnaturalizados que se habían convertido así en verdugos de sus hijos”.

Ya ven. Siglo XIX. No ha cambiado tanto. El Código Civil español tiene muchos artículos que hunden sus raíces en ese fango. Primogénito, reclusión eterna, capricho, ambición. Nihil novum sub solis.

Sexo para uno

El placer del autoerotismo, de Betty Dodson, en Temas de Hoy, 1989, aunque el original inglés es de 1974. Betty era –no sé si aún vive- una artista plástica que descubrió a varias generaciones de norteamericanas el tabú de la masturbación. Casualidades de la vida, tras leer a Esther Vilar –El varón domado- me encuentro con que Betty reconoce su rol como fémina: “Aunque siempre decía que me había casado por amor, en realidad había ofrecido mi atractivo sexual a cambio de una seguridad económica” (pag. 29).

Algunas citas más: “El rechazo de la masturbación es parte de la represión sexual. De la infancia a la madurez, la masturbación produce un sentimiento de vergüenza y culpabilidad. Las personas que no mantienen una relación sexual consigo mismas son más fáciles de manipular”. Curioso: no manipulas tus genitales y te manipulan a ti. No es casual que la religión, cualquiera de ellas, incida en esta represión.

“Cuando una mujer se masturba, aprende a aceptar sus genitales, a disfrutar de los orgasmos, y más aún, a ser experta en el sexo. Pero a más de una persona le molesta que las mujeres sean expertas e independientes”.

Dodson ofrece información aún vigente sobre la importancia de la imagen del sexo femenino –espejito, espejito ¿Quién tiene la vulva más guapa?-. Se le perdona la errata “bello púbico”. Me interesó sobremanera el capítulo dedicado a las adicciones y el que ilustra cómo hacerlo con uno mismo. Incluye dibujos de la autora, que llegó a exponer en importantes galerías americanas.

Anna Caballé

Corro el riesgo de sobreexplotar el asunto, pero los de “La fiera literaria” me provocan (para eso están). Se refieren a un libro de Anna Caballé, que publicó Lumen “Una breve historia de la misoginia”. No fue tan breve, son 498 páginas. Lo citan para meterse con Elvira Lindo –otra polanquista-, la cual tuvo un cruce epistolar en El País con la autora, ya que Caballé la cita en su libro por disfrazar la misoginia de “atrevimiento progresista”. Los de la Fiera alegan: “para ellas, lo avanzado es follar mucho y con quien sea, y expresarse como un carretero”. Ellas son, como siempre, Rosa Regás, Almudena Grandes o Maruja Torres.

Como no tengo el libro aún, no lo puedo saber: ¿cita Caballé la obra de Esther Vilar de la que hablé hace dos post? ¿Alguien lo ha leído ya –es de 2006-¿ ¿Alguien conoce los trabajos de Esther Vilar sobre la reducción de jornada laboral? Lamento que, más que un comentario, esto sea un mar de dudas.

Intelectuales y cotillas

Soy un cotilla. De hecho, tengo una licenciatura en la materia. Un cotilla titulado, como tantos. Y cotilleo, aquí, en la vida real, en la soñada incluso, sobre casi todo. Todo lo humano me concierne, que decía el clásico. Y me gusta que los cotilleos sean sinceros, que al pasar de mano en boca no se tuerzan mucho. Si cotilleo sobre libros, cine o filosofía, hay gente que me llama intelectual. Y que se cree que estoy en un escalón distinto, más alto, quizás. Y no. Por eso animo a todos los cotillas a cotillearme en los comentarios los chismes que gusten. Lo único que pido no es difícil de cumplir: no insultar y atenerse al debate o enriquecerlo. Incluso permito insultos si son finos o combinan bien. Tengo una diplomatura en improperios sagaces. El título como persona aún lo estoy sacando. Este trimestre cateé en hipocresía y avaricia, pero obtuve notable en “mear fuera del tiesto”. Lo dicho, Maly, que no te cortes.

El cabello rojo

El artículo que pueden leer a continuación fue publicado en el blog de Gatopardo. A raíz de eso, según su autor, fue boicoteado con diversas escaramuzas. En mi libro “Alicia en el lado oscuro” denuncio la postura hipócrita de la Iglesia ante los abusos a menores y, por supuesto, al depuesto Maciel, protagonista de este post. También tengo que dar un voto de confianza al nuevo papa, pese a todas las contradicciones en que está instalado el Vaticano ante su nueva postura en ese asunto. Parece de mayor firmeza, veremos los resultados.

¿POR QUÉ TENÍA EL CABELLO ROJO EL CADAVER DE SAN RAFAEL GUIZAR Y VALENCIA?

Si se analizara el cabello de San Rafael Guizar y Valencia, se podría descartar que la causa de su muerte fuera el veneno suministrado por su sobrino, Marcial Maciel Degollado, en un te.

El mismo día de su muerte, el obispo Rafael Guizar había tenido una acalorada discusión con Marcial Maciel en el seminario de Jalapa, que dirigía, y había decretado su expulsión por no tener capacidad para estudiar (su incultura es enciclopédica), ni espíritu de sacrificio, ni vocación para el sacerdocio, y haber sabido sus avances sexuales a seminaristas más pequeños, y añadió que "si seguía el camino de las órdenes sagradas se estaba exponiendo a la condenación eterna."

Todos, sacerdotes y seminaristas escucharon la disputa, e incluso temieron que Marcial Maciel pasara de la violencia verbal a la violencia física contra el Obispo Rafael Guizar.

Esa noche, su sobrino le llevó un te para sus molestias estomacales, y pocas horas después de bebérselo, murió don Rafael Guizar y Valencia. Un detalle hagiográfico sobre su muerte, cuenta que fue imposible acostarlo en la cama y tuvieron que dejarlo en el suelo, y explican que quiso yacer ahí "como San Francisco", aunque esta incapacidad para acostarlo en la cama más bien parece normal si se tiene en cuenta que las convulsiones agónicas por envenenamiento son de tal violencia que llegan a fracturar la columna vertebral, y su paroxismo no diferencia a santos de pecadores.

A la semana, Marcial Maciel, abandonó el seminario, porque sus compañeros y sus superiores sospechaban que había sido el causante de la muerte de su tío.

En 1950, al exhumar del panteón el cadáver del obispo Rafael Guizar se encontró en gran parte incorrupto, y su cabello blanco había virado al rojo.

Hay demasiadas muertes "providenciales" entre quienes estorbaron a Maciel:

El Padre Francisco Orozco Yepes muere en extrañas circunstancias, cuando viajaba desde Irlanda a Roma, adonde tenía el firme propósito de denunciar las perversiones de Marcial Maciel ante la Sagrada Rota Romana. No se sabe qué o quién le hizo abandonar el avión al hacer escala en Madrid, alquilar un coche en el aeropuerto y, aparentemente, preferir hacer miles de kilómetros para ir a Roma, adonde jamás llegaría.

También murió el Padre Rafael Cuena, uno de los primeros que entregó solemnemente a Maciel sus votos de pobreza, obediencia y castidad, amén del llamado "cuarto voto", que consiste en no criticar jamás a sus superiores ante terceros.

Un obispo de México que se oponía a la Erección Canónica de la Legión de Cristo, en plena discusión, ante testigos, fue amenazado por Marcial Maciel. Pocos días después, un camión embistió en la carretera al coche del obispo, y murieron dos de sus cuatro ocupantes, pero no el obispo. Al mes, otro camión embistió el coche del obispo, y esta vez no se salvó.

Sobre la muerte del sacerdote legionario Fernández Amenabar, rector de la Anahuac, transcribo un retazo de la entrevista de Luís Miguel Carriedo a Alejandro Espinosa:

—"¿En su libro usted se refiere a la muerte de Juan Manuel Fernández Amenábar como una muerte poco clara?"

—"Si, porque hay muchas circunstancias que la enturbian. Primero, la visita de la hermana de Maciel ese día. Segundo, la visita del padre Gregorio López, también ese día. Tercero la desaparición de los documentos que Juan Manuel, ante testigos, había decidido que resguardara José Barba Martín (donde se inculpaba a Maciel). Además no creo que una persona en franca recuperación, muera de repente, porque en el hospital se le atragantó un pedazo de pollo. Para mí, ahí hay gato encerrado."

Algo así debía de temer Juan José Vaca como reacción a una carta estremecedora, en la que reprocha pormenorizadamente a Maciel el daño irreparable que le había producido, le pide cuentas, y acaba advirtiéndole:

"Deseando ser absolutamente sincero con usted, le informo que el original de este escrito y once copias más se encuentran profesionalmente aseguradas, dentro de sobres sellados, en un depósito inaccesible a indiscreciones. Estos doce sobres llevan el nombre y dirección de sus destinatarios - altas personalidades de la Iglesia y de la sociedad, quienes eventualmente conocerán su contenido - y que inmediatamente llegarán a sus manos, en dos circunstancias. La primera, en el caso de que yo muera o desaparezca inesperadamente..."

Juan José Vaca fue uno de los ex legionarios que, a raíz de la muerte de Fernández Amenabar y la petición de justicia que hace el padre Athié en su nombre, y en su funeral, se atrevió a denunciar los abusos sexuales que habían sufrido, y la conducta depravada de quien se hace llamar "Mon père", y que ha programado a sus adeptos para que le tributen un culto reservado a los santos.

Parece aventurado pensar que el Vaticano conoció el resultado del análisis del cabello del Obispo Rafael Guizar, antes de su canonización, y que fuese eso -y no las denuncias de sus víctimas-, lo que determinó la suspensión ad divinis de Marcial Maciel

¿Cuál es la sustancia, más conocida en la toxicología forense que en la tricología cosmética, que habría cambiado el color del pelo del obciso?

Gatopardo

La Borbona

No, no voy a hablar de nuestro Borbón (en italiano, dícese del ocioso que no la rasca) mató a un oso drogado y borracho o si se cargó a su hermano estando alguno borracho. El título es de una columna de Carlo Frabetti en Gara, donde critica que se elimine “la Mahoma” de una “fiesta” de moros y cristianos y se lamenten sesudos demócratas por ello, por ser una claudicación o una autocensura. Si se hiciese algo así con la cabeza del Borbón (la Mahoma es una cabeza simulada del profeta que se hacía estallar) se eliminaría, seguro. Carlo opina: “la religión es el opio de los pueblos, pero los drogadictos merecen el mayor respeto. De todas las religiones estupefacientes, la más nociva, intransigente, brutal, corrupta y sanguinaria ha sido el cristianismo”. Una religión que sostiene que el poder de los reyes es divino. Es. He escrito bien.

Fuentes, muy guapo

No sé si es por el entrevistado o por el entrevistador. Pero algo chirrió entre Juan Cruz y Carlos Fuentes en su última entrevista (Cruz no hace más que hablar de sí mismo en los trabajos que hace, pregunta lo que le gustaría que le preguntaran a él, escritor frustrado).

El chirrido comenzó en un pie de foto con esta leyenda: “Carlos Fuentes, a los 15 años, rodeado de su familia, sonriente y muy guapo”. ¿Mande? ¿Quién dice eso de quién? –parezco una profesora de sintaxis-. En el texto se descubre, es Silvia Lemus, mujer actual de Fuentes, quien dice: “Sonriente, muy guapo, ya él sabe que es un hombre”.

No satisfecho, a la estúpida pregunta –y ustedes definan a quien hace preguntas estúpidas- “¿Cuándo se ido cuenta de que usted iba a ser escritor?”, Fuentes, pellizcado en el enorme ego que todo escritor se construye, se descuelga: “Hay un antecedente. Mi tío Carlos fuentes era un joven poeta excelente (…) Era muy buen poeta, y además, muy guapo”.

Maravilloso. Las letras se traspasan como los genes. De Alejandro Dumas padre a A.D. hijo (éstos también se pasaban las novias), o de Kingsley Amis a Martin Amis (estos heredaron ambos la mala leche). Al final va a tener razón Fraga, cuando decía que los hijos de la gente del PP salían mejor preparados…

Raza falsa, si lo escritores pertenecen a una. “Gané los tres primeros premios con tres seudónimos distintos”. Yo también conozco a alguien así. Más impostor que un actor. Tanto, que se creyeron que era otro y lo detuvieron, porque el infierno es el otro. La prensa, esa canalla, también se metió con su porte. Como si para ser delincuente importara la fachada. Importa, Fuentes, importa. Pobre Juan Cruz…

Misoginia

¿Casualidad? Llámenlo como quieran. Mientras leo a Vilar me llega “La Fiera Literaria” (lafieraliteraria.com) de octubre. El primer artículo: “Misoginia, feminismo y literatura”. Plantea justo la antítesis del ensayo “El varón domado” y habla de literatura escrita por mujeres. Con frases desopilantes como que “las virtudes femeninas facultan más que las del hombre para cualquier menester artístico, sobre todo, literaria, y, sobre todo, poético”. Contra Vilar, dice que las mujeres no han destacado más porque les han vetado el acceso a los estudios y dice que “parece mentira” que “cerebros de primera magnitud, como Aristóteles o San Agustín, hayan negado la inteligencia de las mujeres”.

Lo que me cansa en “La Fiera Literaria”, filosofías aparte, es su empecinamiento contra determinadas autoras y la defensa de otras que son iguales. Isidoro Merino, en este artículo, ensalza a Ángela Vallvey y condena de nuevo a Almudena Grandes, cuando ambas hacen lo mismo, a saber: tertulianas y pagadas de Polanco, con lenguaje similar en columnas de estilo progre que no pasan del chabacanismo en muchos casos. No conozco a las otras a las que Merino atribuye sutileza y hondura psicológica, pero a Vallvey la sigo desde hace tiempo y he terminado por confirmar mi criterio en el programa de Concha García Campoy, que a ver si da una oportunidad también a Paquirrín, como en su día la dio María Teresa Campos a Rociíto. Ah, no, que tiene a Gonzalín, hijo de una progre bien ponderada, Pilar Miró.

Domadísimos

Menos mal que lo ha escrito una mujer. Quizás sólo lo pudiera hacer ella. A mí, por criticar una postura de María Antonia Iglesias me llamaron de todo –como si atacara a la mujer y no su hipocresía-, imagínense si dijera o apostillara uno solo de los postulados de Esther Vilar en “El varón domado” (Grijalbo-Mondadori, 1995). Me abrirían una causa por violencia de género, y no estoy frivolizando…

La dedicatoria ya tiene peligro: “a los pocos hombres que no se dejan amaestrar”. Y con unas cuantas perlas ya se podrán hacer una idea:

“Antes de los doce años, edad a la cual la mayoría de las mujeres ya ha decidido emprender la carrera de prostituta (o sea, la carrera que consiste en hacer que un hombre trabaje para ellas a cambio de poner intermitentemente a su disposición, como contraprestación, la vagina), la mujer deja de desarrollar la inteligencia y el espíritu” (pag. 38).

“Las mujeres pueden elegir, y eso es lo que las hace tan infinitamente superiores a los varones. Elegir entre la forma de vida de un varón y la de una criatura de lujo tonta y parasitaria” (pag. 93).

“Nos hemos acostumbrado tanto a ese sórdido mecanismo de explotación unilateral de un grupo humano por otro, por una banda de parásitas, que hemos pervertido todos los conceptos morales”.

“La estupidez de las mujeres es tan omnímoda que empapa, por así decirlo, todo lo que toca”.

Vamos, que el libro “Todas putas”, al lado de este ensayo, era un chiste. Vilar baraja conceptos interesantes, como “el placer de la no libertad”, que aplica tanto a la religión como a la moda; plantea la táctica del elogio como una forma de castración, el sexo como recompensa y la autodoma o el uso de hijos como rehenes. En su epílogo, discutible como todo, dice que el movimiento de liberación de la mujer ha fracasado “porque el cuento de la discriminación era una ficción”.

Anatomía de Grey

Veo poco la fábrica del olvido y, cuando lo hago, suele ser tras receta médica. No esperaba que fueran a engancharme series de médicos, pero Anatomía de Grey es más que eso, al menos para mí.

Lo menos importante es la profesión: en esa seria importan los detalles humanos, las relaciones y su fragilidad; esos límites tan desdibujados entre el dolor, el placer, la muerte, la vida, el optimismo o la desesperación.

También son vitales los personajes y sus continuas contradicciones, su permanente estado de paradoja, su escepticismo ante ciertas actitudes y sus mágicas creencias científicas, con todo lo que ello supone de antítesis. A ver si me explico: Anatomía de Grey me permite hacerme preguntas sobre mí mismo y los que me rodean más que cualquier serie hasta ahora; hace que me identifique con algún personaje, o que odie y siente compasión al tiempo por otros.

Va a resultar que la crítica de televisión es más difícil de lo que parece. Releído esto, no me entiendo ni yo. Pero véanla. Y quizás empiecen a comprender algo. En la segunda temporada.

Treinta tarados

“El Poder Judicial reconoce que 30 jueces tienen ‘padecimientos psíquicos’”. No, no soy yo, un damnificado de un juez ¿?, quien titula así. El País, Sociedad, 18-X-2006.

Pero la noticia empieza de forma aún más preocupante: “Ahora mismo hay al menos una treintena de jueces con padecimientos psíquicos que trabajan en juzgados y tribunales…”. Al menos. Pueden ser más, ya se sabe que el CGPJ es un órgano corporativista al 200% y oscurantista al 1000%, como todo el poder judicial en general. La casta de los impunes y los intocables: ¿cómo no va a haber tarados entre ellos? ¿si les han dado el papel de Dios? Normal que alguna se crea Napoleón y que otros, mortales y no divinos, tengan depresiones de caballo al ver que sus colegas destrozan sin despeinarse vidas y haciendas de tanta gente. Son 4500 que tienen a más de 60.000 presos. Dirán –sean relativista, yo lo soy, no me escondo- que no son muchos. Pues que les toque a ustedes un jueza loco. O facha. O ignorante. Como un cirujano ciego, o un conductor de autobús ebrio. Pido de nuevo etilómetros, test de drogas y revisiones mentales para toda la administración. En especial la judicial y la sanitaria.

Nobel, Planeta

Dice el nuevo Nobel de Literatura: “Soy el tipo de novelista que se toma el trabajo de identificarse con todos sus personajes, especialmente con los malvados”. Me da igual si se lo han dado por motivos políticos: Panuk es más que todo eso. Con su “Libro negro” ya se podía haber retirado: no lo superará.

Ponbo acalla a los críticos con el premio Planeta. Me alegro por él. Y por la finalista, una gallega cabreada porque no le reconocen como gallega por escribir en castellano. Tranquila, mujer, Picasso pintaba en francés.

Suelta de visones

Los ecologistas me tienen despistado desde hace mucho. Como desconfío de cualquier oenegé por sistema, y la mayor parte de ecologistas con etiqueta se reúnen en este tipo de grupúsculos, mi aversión es todavía mayor. La parte gamberra que todos llevamos inoculada nos hace aplaudir la reciente suelta de visones en Galicia, pero al analizar los resultados, dudamos de su eficacia, de su razón si la hubiere y de su objetivo.

Aparte, los medios siembran confusión permanente. Charo Carrillo, una peletera afectada, aparece en una cadena quejándose por la suelta. En otra, la misma señora acaricia a uno de los visones evadidos a la fuerza y dice que no son peligrosos. Los científicos y la policía instan los pedáneos a que no se les ocurra capturarlos, que son peligrosos. Unos dicen que morirán, pues al ser criados cautivos no se saben manejar. Otros, que harán madriguera y se instalarán como nuevos predadores en el bosque gallego. Bosque, en gallego, es fraga.

En una extraña, pero quizás no desencaminada, asociación de ideas, alguien me comentaba que nosotros, los humanos, también criamos en cautividad soldados y luego los soltamos por ahí, por las selvas de todo el planeta. Ahora, los depredadores más peligrosos se llaman constructores y destruyen más bosque y especies que miles de visones. No los quieran atrapar. Ya se encargan los jueces y policías a los que aún no pudieron comprar. La evolución sigue. Y la Naturaleza permite toda aberración, decía Sade, de nombre Donatien.

Revolcados en su propio lodo

Lo de la Audiencia Nacional ya es casi un combate en el barro. Polvo con agua igual a lodo. En cada nuevo capítulo se ve que eso de la independencia judicial, como la amnesia de la transición, es un camelo cada día mayor. Jueces contra periodistas, jueces políticos, políticos juzgadores, víctimas linchadoras, terroristas mediáticos: apesta.

Tanto como el periodismo-basura. Martín Prieto, el del episodio con autosecuestro, se descuelga ahora en el diario de Pedro J. con que él y Garzón hablaban mal del rey cuando eran amiguitos. Y revela los tejemanejes del “hombre que veía amanecer” con los socialistas. Pretéritos y presentes –aparece otra vez Bono-. Pero es que los felipistas nunca se han ido. Belloch, como premio a su código de “todos a la cárcel menos los nuestros” es hoy alcalde de Zaragoza. Y su mujer, periodista. Y no digamos dónde están los demás: en la lista del Inem estoy yo, y otros dos millones, pero ningún sociata felipista.

Lo que sí inquieta es lo que Belloch dijo de Garzón. Belloch fue juez, así que todavía es más grave: “No es un juez; tiene alma de policía. Cambia cromos: yo te hago testigo protegido o te saco del sumario si me das tal información”. Esto es el Estado de Derecho para ellos. Una lotería de monipodio donde las putas siempre somos los débiles y los ladrones siempre son ellos. Ellos, del tribunal excepcional hasta el último mono.

Introducciones

En una sesión del club de lectura sin libros al que pertenezco discutía la cientificidad de las ciencias sociales, en particular la sociología o la psicología. Unos días más tarde, cae en mis manos “introducción a la psicología”, de George A. Miller, de 1968. unos años antes de que, por ejemplo, la homosexualidad saliera del catálogo de perversiones o parafilias. El título inglés primigenio –manía de los españolitos de cambiar los nombres- es “La ciencia de la vida mental”. Admito que usa términos, técnicas, procesos de la ciencia o científicos. Pero, ojo, lanza hipótesis, teorías y tesis que no responde a fórmulas matemáticas; con innumerables variables y condicionantes. 2+2 en psicología no es siempre 4. Demasiado inexacta. Demasiado inestable para ser considerada ciencia.

Miller habla de James y de su familia como objetos de estudio psicológico. Recuerda a Freud, sobrevalora los test de inteligencia –hoy desnostados-, rememora a Paulov y su célebre perro. Lo escribió en 1968. Apenas 50 años más tarde, casi nada es válido: ¿puede sustentarse así una ciencia? ¿se le puede caer a los físicos lo de Newton y a los ingenieros lo de Arquímedes?

Conociendo a algunos psicólogos, además, sabemos que no hemos pasado del chamán, del viejo de la tribu, de la meiga, sólo que ahora es más sofisticado y sabe escribir y manejar un lenguaje que no conocen los no iniciados. Hasta hace poco más de un siglo, la psicología era una rama de la filosofía. Le falta mucho para ser un tronco autónomo.

Reducción de daños

Impagable. Repetible. Y nada censurable. Así acogí la “Carta blanca” de Antonio Escohotado. Cómo no, hablo de su cruzada, su pasión, su obsesión y su hobby: la droga. No entiendo qué hacía allí Luís Racionero –apenas dijo algo- pero celebré a Aute, a Bebe, a Pla.

Escohotado aboga por la reducción de daños ante la inútil política prohicibicionista. Como para pilotar un avión, el drogadicto o el que usa drogas –para que no abuse-, necesita un manual, un carné, un aprendizaje. Yo sostengo lo mismo para el sexo, pero miren lo que se enseña en las escuelas. Objetarán: eso debe hacerlo la familia. Sí, claro, y la religión debería ser privada, y no lo es en este país de cuádruple moral.

No se lo puedo resumir aquí: espero que alguien se lo pase, alguien que lo haya grabado y lo cuelgue en la Red. Escohotado, en un escueto epílogo, pronosticó algo: hagamos un partido tabacófilo. O vendrán a por nosotros. Como decían los Accident Polypoetics: a por nosotros todos. Y como no éramos no hicimos nada, predicó Brecht, a quien ahora revisa su maltrato y explotación a sus amantes. Lados oscuros. Que todos albergamos.

Necesidad y placer de leer

Imagino que es una tentación en la que caen muchos diletantes de la palabra: escribir sobre porqués y cuándos o cómos de la lectura. En este caso, está claro que Pérez-Rioja lo ha hecho por encargo del Ministerio de Cultura en 1984. Socialistas. Algún favor, pago o contraprestación habría: ¿a quién le importa si ya los conocemos? Editaba, es paradójico, la Editorial Popular.

El ejercicio de Pérez-Rioja está cargado de buenismo. Y de contradicciones: dice que no se debe dirigir al lector, y su libro es una especie de directorio. Se permite máximas agustinianas: “Temo al hombre de un solo libro” y descubre parafilias (¡Freud, tardaste mucho en morirte!): la bibliomanía y la bibliofilia. Pero también, medicación: la biblioterapia. Cae en la ingenuidad de valorar más el texto impreso que el audiovisual. Aún así, entretiene. Y es legible.

Que los ilegalicen

Ya sabrán el penúltimo escándalo de los políticos italianos: uno de cada tres diputados se droga. Cocaína, sobre todo. Cannabis, en segundo término. El programa de TV que lo preparó todo fue censurado. Faltaría más; en nuestra pseudodemocracia ocurriría lo mismo.

Ya he propuesto test antidoping en todas las instituciones de este país, empezando por la judicial, pero no lo he debido plantear bien. Ocurrió lo mismo con las cámaras en todos los cuarteles, calabozos y juzgados: tampoco interesa.

Viendo el espectáculo de esto últimos días en la Audiencia nacional; confirmado que Montesquieu murió y la división de poderes no se la cree ni el mínimo común denominador; hallada la ecuación partitocracia igual a monarquía menos democracia por parlamento mudo; visto que en el Congreso sólo se sientan las castas superiores, he decidido que se debe ilegalizar la clase política. Por perjudicial para la salud. Por adictiva. Por sectaria. Por corrupta. Por opaca. Por dilapidadora. Por corporativista. Por endogámica. La lista de efectos secundarios me agotaría espacio y paciencia. Que los prohíban a todos. Quizás en el mercado negro mejoren.

Las uvas

“Con el tiempo, las uvas maduran”. Decía, esta perogrullada, con el verbo alterado: “madurecen”. Galicismo, supongo. O enxebrismo, da igual. Era mi tía. Abuela, mi vieja abuela. Madrina espiritual de recuas de sobrinos, madre hueca, postiza, de hornacina, santa madre virgen –nunca lo sabré, ni se lo pregunté, pues yo aún no era ni uva, siquiera, para madurar-, madre de repuesto, pseudomadre, casi madre. Cándida. Eréndira, o Tula, serían sus referentes literarios, pues ella ocupaba un puesto mítico que no pasa desapercibido. Quizás hubiera sido un buen San Manuel, bueno, mártir, el cura ateo de Unamuno que tanto me abrió los ojos mientras me sellaban los labios. Pero Cándida nació mujer. Nació nadie para la religión que siempre la tuvo como inferior. Todos culpables, ellas, culpables y secundarias.

Decía que maduraban. Y treinta años más tarde sigo sin entender nada. Casi nada. O sé lo mismo. Antes lo intuía, lo sentía, pero no lo sabía. Palpaba la hipocresía, notaba la doblez de aquella vida religiosa pero amoral, libre de pecado pero con toneladas de culpa, vacía de sentido pero plena de posibilidades; aquellos lutos por nadie; aquellos rezos por fantasmas; rosarios por quienes no volverán ni han estado; novenas por pretendidos benefactores que la memoria los transformó de explotadores en salvadores. San Salvador, toma nombrecito, capta el trasfondo.

La familia que nunca estuvo unida, ni el rosario la fundirá. Y menos si lo guía un fanático, un perfecto lavador de cerebros, un pelele antes casto que humano, un soldado que descarga su lujuria tras ritos iniciáticos. Un servil que te traerá al redil. Si te dejas. Si maduras.

Con las peores intenciones

Alessandro Piperno, un italiano de mi edad, más o menos, es considerado por un gurú de la crítica literaria “el nuevo Proust”. Nada menos. Su libro-catapulta, “Con las peores intenciones”, es una novela tipo saga familiar. Pero con un concepto que me resulta familiar: el narrador inexacto. Tengo en una rama de la familia a varios narradores inexactos. A herederos despechados –todos lo somos, en parte o en su totalidad- que elucubran sobre dinastías que no fueron, hazañas que no se produjeron, entuertos que no se deshicieron. Ni se desharán.

Piperno es de origen judío. Dice no pertenecer a ninguna saga. Busca desmitificar. Cervantes, no sé si les suena, hacía algo parecido. Y quizás no lo sabía. O puede que sí y que con sus artificios literarios nos haya engañado a todos. Artificios literarios como el del narrador inexacto. Que no es otro que el fabulador que lo sabe todo pero necesita esconderse. Todos necesitamos escondernos. Y que nos busquen. Alguna vez.

Carta blanca

Este programa de La 2 es un acierto, creo que ya he comentado algo semanas atrás. Mas, cuando el personaje conductor no te agrada, o no tienes claro qué sientes hacia él, puede ser un shock. O decantarte ya definitivamente por el figurón de la “Carta Blanca”. Los dos últimos que he visto me han confirmado mis prejuicios: Ray Loriga y Lucía Etxebarría.

Lo mejor de Loriga fue el decorado y su mujer. A Vila-Matas, uno de sus amigos/invitados, sigo sin captarlo. Ya no lo consigo en sus libros postmodernos y ahora me encuentro que en TV es igual de críptico. Es la teoría que expuse varias veces: algunos autores no consiguen conectar porque van varios pasos por delante. De la erudición a la elipsis y de ahí a la galaxia. Y a los pobres lectores pedáneos nos pillan sin telescopio. Aunque quizás ahí radique el misterio.

Etxebarría empezó mal: pidió disculpas por ser ella quien es. Por su voz, por su figura, por no hacer nunca tele. Enseguida cambié. Ni sus amigas –todo mujeres, creo, no hubo ni milagro ni equilibrio en su programa- arreglaron el desaguisado. Me recordó a Margarita Ledo, cuando quiso ser mujer, promiscua y negra. Y no pasaba de catedrática. Lucía imposta mejor en sus libros. Algunos nunca deberíamos saltar a la televisión: nos contamina. Y lo digo por una mala experiencia. O varias, que voy viejo.

Pinilla y sus 3000

Un auténtico Guadiana como escritor. Siempre estuvo ahí, pero no se le veía. La industria cultural y sus fuegos de artificio impiden que gente como Pinilla, Ramiro, tengan presencia. Supongo que a todos los de mi generación les resultará un desconocido. Alguien a quien descubrir, pese a que ya ganó otros premios en los 70 del siglo pasado.

Ahora lo veo en una entrevista en Gara, (es bilbaíno), indago en su rostro, curtido por todo -83 años- y escruto en sus respuestas. No se puede conocer a nadie por lo que dice, pero quizás Pinilla en sus casi 3.000 páginas de “Las cenizas del hierro” se cuente y nos cuente quiénes somos. En la pequeña entrevista, Ramiro me envía anzuelos en los que me es complicado no picar: “Tengo la buena o mala costumbre de ponerme en el lugar del otro, pienso dos veces y lo respeto, pero yo desearía y trabajaría por que el nacionalismo no existiera. Cualquier nacionalismo, cualquier fe, la religiosa o la política, son negativas. Mi libro no es un panfleto contra nadie, sino una muestra de mi pensamiento”. Desde su senectud, Pinilla sólo puede evidenciarse: “el premio –Nacional de Narrativa- no me anima a escribir, no lo necesito”. Un labrador de la palabra sólo necesita el amanecer para levantarse y cultivar el verbo.

Anna

Han matado a Politkóvskaya. Periodista incómoda para el poder. Llamar democracia a Rusia, o a Estados Unidos, es mirara a otro lado, escupir en los valores que se supone la sustentan. Anna no callaba. No se doblegaba. Ejercía el periodismo como sacerdocio, pero sacerdocio en su acepción etimológica más negativa: execrable. Levantaba tanta basura que fue usada por sus enemigos –los periodistas sólo tenemos como enemigos al poder y a la opacidad- como víctima propiciatoria. Y así se ha convertido en “sacer”, sagrada. Otra estela a seguir.

A Anna se la habían jurado desde Chechenia. Un crimen con cómplices en todos los gobiernos “democráticos” que han mirado para otro lado, pues cada uno tiene sus vergüenzas. Aquí, Euskadi; en Inglaterra, Irlanda; en Francia, Bretaña; y así hasta el infinito. La guerra contra el terrorismo está convirtiendo en terroristas a muchos “hombrecitos de Estado”. Que piensan lo mismo que el militar que interpreta Nicholson en “Algunos hombres buenos”. Descansa en paz, Anna. Y gracias.

Al principio, no sé que fue

Esperaba encontrarme el Génesis que me enseñaron y donde casi aprendí a leer, tras Mortadelo y Filemón, pero me han dado otra versión de la Biblia. No es la Nácar-Colunga, la que me endilgaron es la Reina-Valera, editada por una misteriosa empresa llamada Sociedades Bíblicas ¡que tira 500 millones cada año! Por eso se están acabando los bosques y cada americano tiene en su motelito una Biblia en la mesilla de noche, para apoyar su arma o para usarla como arma, como hacen Bush, Blair o hizo Aznar cuando creía ser algo.

Cambian algunas frases, se omiten otras, se incluyen las que convienen a los evangélicos, pero la Biblia sigue siendo un libro con un Dios iracundo, un manual de brujería en algunos de sus episodios, como el Libro de Job –he visto maldiciones y conjuros bastante más suaves que los de este capítulo-, una telenovela demodé como en el Cantar de los Cantares y, en general, un libro de historiadores bien pagados por los vencedores.

Lo más preocupante de un libro así, leído por tantos ágrafos e incautos, es que sigan persistiendo ideas como las de mi tocayo Pablo, antes Saulo de Tarso –si fuera preso se llamaría el Peque de Tarso-. En I Corintios 6,9 carga contra fornicarios, homosexuales y afeminados; más adelante se despacha con la inferioridad de la mujer (“Cristo, cabeza de todo varón y el varón, cabeza de toda mujer”), justifica la virginidad y el celibato, confunde apóstol y sacerdote y quita la razón al PSOE y a la Jerarquía Española: “ordenó el Señor que los que anuncian el evangelio vivan del evangelio”. Pues eso, y que no nos lo quiten a los que no queremos, ni creemos ni pedimos evangelios de nuestros impuestos. Amén.

La higiene de los criminales

He perdido el nombre del investigador –las notas me invaden, necesito un ordenador- pero recuerdo la fuente: New York Times. Alguien se dedica a estudiar los comportamientos higiénicos de los asesinos. Ha llegado ya a varias conclusiones, entre ellas, que luego de un acto no ético se lavan con más energía, se frotan y refriegan más de lo habitual. El agua acalla su conciencia, la ducha limpia –sólo un poco- su culpa.

Y al tiempo leo en “La mirada” (Historia de un asesinato), de Guelbenzu, esto: “han transcurrido casi dos horas desde que limpiase frenéticamente el cuarto de baño, tomara una larga ducha, cambiase sus ropas…”. Poncio Pilatos y su lavatorio manual es un icono cultural cristiano. Bautismo de agua para que luego venga el de fuego, el del Apocalipsis. Y un japonés nos dice que el agua cambia su estructura molecular con el pensamiento. Y llueve más que nunca, pero no tenemos las referencias temporales adecuadas. ¿Más que cuándo? El Papa también lo dice: maldito relativismo.

El infierno consiste en acordarse de algo durante toda la vida. Algo que te une a otros con lazos negativos. Algo que ni el agua de los pulmones de un ahogado borra.

Muchos frentes abiertos

Siento la necesidad de disculparme ante los lectores de esta bitácora si notan que en los últimos días ha bajado la frecuencia o la intensidad narrativa. El autor se está involucrando –comprometiendo es un gerundio demasiado cargado y excesivo- en, quizás, demasiados frentes.

Por un lado me roba tiempo un proyecto epistolar que aparecerá en la Web, si no se tuerce, en unos meses. Por otro, mis constantes negocios literarios –parte ficción, parte fricción- me sobrecargan el bolígrafo, el sencillo bic con que escribo estas letras.

He de reconocer que apenas corrijo, que muchas ideas que les transmito van a vuelapluma, con innúmeras elipsis. Por un lado confieso mi vagancia, pero por otro agradézcanme mi confianza en su inteligencia como lectores. Ustedes, que ya me conocen algo, no sólo leen mis líneas, otean mis entrelíneas y escrutan mis silencios. Son unos taimados: la culpa es mía por dejarme venir arriba.

Eugenio Montale

“Vosotras, palabras mías, traicionáis en vano el morder
secreto, el viento que en el corazón sopla.
La única razón es de quien calla”

“No nos exijas la fórmula que pueda abrirte mundos,
Pero sí alguna sílaba seca y torcida como una rama.
Sólo eso podemos hoy decirte,
Lo que no somos y lo que no queremos.”

“Huesos de sepia”, de Eugenio Montale, Italia, 1925. Premio Nobel en 1975, muerte de Passolini.

Me aburre el tedio

Quizás tenga algo mejor que “El tedio” Alberto Moravia. Espero que algún piadoso lector de este blog me ilumine, pero esta obra, con la que descubro al romano, no me ha enganchado. Mucha prosa nihilista para un sentimiento tan universal. Aun así, he aprovechado una cita y un diálogo, que comparto. Con ustedes.

“El tedio, que es la falta de relaciones con las cosas, estuvo durante todo el fascismo en el aire mismo que se respiraba”.

“- Entonces, ¿por qué se casó contigo?
- Fui yo quien quiso casarse. Él quizá no se habría decidido.
- Era pobre ¿no? Y tú rica.
- Sí, él no tenía nada. Era de buena familia, esto es todo.
- ¿Crees que no habría optado por un matrimonio de conveniencia?
- Oh, no. Tu padre no era interesado. En esto era como tú. Es cierto que siempre necesitaba dinero, pero no le daba importancia.”

Flechazo literario

Estaba en duermevela, como tantas veces, con un diario hablado. Alguna cadena “oficial”, como RN, o RG. Aquí las otras casi no se oyen. La noticia me hizo reaccionar, me llevó del estadio alfa a la total vigilia. Pero no logré pillar su nombre, sólo el de su hija recién nacida, Sherasat.

El 22 de septiembre la descubrí en El País. Tiene mi edad, es muy guapa y no he leído nada de ella. En la radio había oído que saliera absuelta de las palabras de un personaje de una novela suya, pero lo que más me impactó fue su extensa obra y un premio como poetisa mística. Se llama Elif Shafak. Es turca, estudió en España y ahora da clases en Arizona. No he leído nada suyo, no sé si ha sido publicada en este país, pero espero enmendar todo esto pronto. En abril, aguas mil.

Recortes que no pudieron ser usados

Iba preparado a una reunión con varios recortes de prensa. Uno del Correo Gallego, dos de La Voz, y otro de Gara. Como no pude usarlos, les cuento de qué iban y quizás se hagan ya una idea de lo que quería preguntar o exponer al conferenciante, un tal Francisco Rodriguez, profesor de Literatura Gallega pero parlamentario del BNG.

La Voz: "Prisiones. 1100 plazas aproximadamente. Oferta de empleo público 2007. Mayor convocatoria últimos 15 años". Del 12 de septiembre.

La Voz: "La Real Academia estuda la suspensión de las acepciones vejatorias del término 'gallego'". "Un psicólogo demanda a Lucía Etxebarría".

El Correo Gallego: Artículo de opinión de Manuel Molares do Val en el que se pide la cadena perpétua. Abajo, llevaba apuntado yo (no sé por qué) "escravitude nas cadeas" y "ex-presos sociais nas listas electorais, sindicato CIG".

Gara: 6-9-2006. Un artículo de Mikel Arizaleta sobre "De Juana Chaos", del que entresaco esta cita: "Günter Grass confesó su pecado, pero entre nosotros los SS, verdugos y criminales de entonces han cobrado y cobran sueldos altos de jubilación y tienen placas en las calles".

Ay, ay, ay, Rodriguez, tu quoque, filii mihi?

Opio de aquel pueblo

Dice que “erradicar el opio es crítico para estabilizar Afganistán” y nos descubre el Mediterráneo al apostillar: “el narcotráfico alimenta la corrupción”. Luego de estas estupideces, Karen Tandy, la máxima responsable antidroga de EE.UU., ya miente directamente: “el plan Colombia está funcionando”. Y yo, piloto de Iberia, señora.

Si esta señora no se colocara con algo que le hace ver la realidad distorsionada, diría más bien esto: “erradicar a Bush o el imperialismo es crítico para estabilizar todo el mundo”. Si quisiera ser honesta, diría quizás que “nosotros alimentamos la corrupción al implantar leyes prohibicionistas con las drogas” y no mentiría si dijera que “el plan Colombia nos ayuda a controlar ese país y a desestabilizar los gobiernos de la zona, nuestro patio de atrás en ese subcontinente”.

Yo, que no soy determinista ni creo en esa locura de la psico-morfología, me asusto al ver el enorme parecido de esta señora con Margaret Thacher. ¿Beberán lo mismo? ¿Lo que ya no bebe Bush?

El perro de Lado y los toros de Patxi

Los medios hemos conseguido de nuevo cabeza de turco. El Bin Laden de los perros. El satán al que aborrecer una temporadita, que ya se sabe que la tele es una picadora de carne ultrarrápida. Ahora es Juan Lado, ese paisano, pero se diferencia en que, en este pretendido estado de derecho, lo que hizo ya lo pagó y ya tuvo juicio.

Hablan de la “Galicia negra” los tertulianos, propios y foráneos, y mezclan todo, pues todo tiende al negro: los incendios, el chapapote, la negra sombra. Los nuevos Torquemadas son unos valientes que alancean toros en su tierra, que le queman los cuernos, que lo ahogan, o que, en el mejor de los casos, lo llevan al círculo infernal de una plaza donde dicen que se celebra la “fiesta nacional”.

Patxi Andión, ex-cantautor, ahora doctor en sociología y profesor en la Complutense, acaba de decir en Salamanca que “la supervivencia de los toros es capital para la cultura”. La supervivencia de las corridas, claro. Lo de Juan Lado fue horrible, y se lo han hecho pagar, y ahora otra vez. A los “amantes” de los toros los tenemos que aguantar en el Congreso, la Universidad y cualquier medio de medio pelo. La dehesa se les nota mucho. Aquí, na devesa, non hai tantos Juan Lado. Pero hoxe só falan os Patxis.

CODA: a Xosé Carlos Caneiro. Maldito aplauso. Infórmate antes. E non só pola Voz, o teu pesebre. Dos intelectuais só agardo que pensen tras ter tódalas versións. Doutro xeito, son sectarios.

Partido pirata

Falkvinge, Rickard. Así se llama el líder sueco del Partido Pirata. Busca abolir la propiedad intelectual tal como la plantean ahora los estados y sus mamporreros, los políticos. El sueco asegura, con todo el criterio, que “los políticos no se han enterado de lo que ha pasado en los últimos 15 años con la revolución que han supuesto los teléfonos móviles e Internet”. Para él y su partido, “el copyright es incompatible con el derecho a la confidencialidad”.

¿Democracia directa vía digital? Las inmensas burocracias de nuestros estados nos la impedirán mientras puedan. Aquí, en España, no se invierte lo necesario en, por ejemplo, la administración de justicia porque la lentitud engorda muchos bolsillos y abriga muchas corrupciones cotidianas. Resolver recursos en horas en lugar de meses daría al traste con una pata del estado partitocrático actual.

La voz

A ti debida. “Con una imitación de éste, enamoré a mi mujer”. Así le dije a Fer, que me pedía versos románticos para “un rato de apasionamiento con mi pareja”. A veces, lo que ocurre entre estas cuatrocientas paredes me deja estupefacto. ¿Cómo no se va a poder escribir poesía tras Auschwitz si justo en estos pozos es donde nace el sentimiento? Desgarrado. Sin aliento. Quizás triste, o resentido, pero sentimiento. Que la mirada de un enamorado puede convertir en rosa de versos, en pétalos de prosa, en cometa fugaz pero seguro.

Pedro Salinas, el gran olvidado, por otros que se vendieron mejor aunque fueran más superficiales, lo dijo mucho mejor: “Tú vives siempre en tus actos. Con la punta de tus dedos pulsas el mundo, le arrancas auroras, triunfos, colores, alegrías: es tu música. La vida es lo que tú tocas” (Primer verso de La voz a ti debida).

Con este maestro de Cernuda vuelvo a mi primer amor de verdad, que aún dura, y le digo: “Perdóname por ir así buscándote tan torpemente, dentro de ti./Perdóname el dolor, alguna vez.”

Y con él, a quien de noche se le empezaban a encender las preguntas, le anuncio a Fer que “los días y los besos andan equivocados: no acaban donde dicen”.

Blogueros presidentes

El de Hungría y el de Eslovenia. El primero es llamado “socialista de limusina” (¡oh, cuánta semejanza con el socialismo patrio!) y el segundo despliega en su blog ideas para hacer frente a la muerte, que es lo mismo que enfrentarse a la vida. Su cáncer superado tiene mucho que exprimir de la filosofía vital, es lógico.

Al húngaro se le escapó que mentía más que Pinocho y le han pegado fuego. De su gas, estas explosiones. En el nuevo socialismo europeo vale todo: si no te gustan sus principios, tienen otros. El caso es tocar poder, manipular conciencias y manejar los dineros. Corro el riesgo de generalizar, claro, pero hay tanto bosque que los árboles nobles no destacan apenas. Mayor es el riesgo de callarse, pues la izquierda europea da mucha pena. Sólo hay que ver la nueva TV del PSOE, las nuevas prohibiciones de la policía doméstica de este gobierno, la letanía de bienvenida al olvido de siempre: iglesia, franquismo y aledaños que lastran esta nación. Pueblo de pueblos.

Cuatro fases

Manuel García Pérez es psicólogo consultor y especialista en terapia de pareja. Nada menos que cuatro décadas observando relaciones y dando, o recomendando, soluciones. Me gusta su división de la relación de pareja en cuatro fases, por eso se la traslado.

Primera, fase de prueba. Cuando se entra a convivir –no hablamos de las primeras salidas, sino del día a día-. Todo son ensayos, y lo que funciona pasa a ser nuestro hábito diario. Si aquí ya no hay bienestar, preparados para el predivorcio.

Segunda, fase de consolidación. Se establece el hábito de cuidar del otro. García Pérez propone incluso contratos trianuales o quinquenales. Con las nuevas leyes, no tendría objeto.

La tercera fase la llama “travesía oceánica” y explica que, como nos emparejamos sobre la veintena, los gustos y valores van cambiando con los años. Se viaja mucho, se conoce otra gente y es muy difícil. Los cambios generan conflictos.

La cuarta, fase final, ya iría hasta la muerte. Se una la relación de amor verdadero y la sabiduría para resolver los conflictos que aparecen, saber llegar a acuerdos.

¿Qué falla para que haya tantas rupturas? El especialista dice que los modelos educativos y la sociedad en su conjunto. Me quedo con este análisis: “Se le ofrece al ciudadano bienestar material, a cambio de que no piense. No tiene que pensar, solo tiene que trabajar y comprar. Y de hecho, a nivel perverso, construir una familia es un negocio. Para construir una familia tienes que comprar muchas cosas. Cuando ya la tienes construida, si la rompes, hay que construir dos nuevas. Es un negocio”. Nuevo nicho de mercado: fiestas de divorcio.

Nuevas profesiones

No sólo debemos aprender de la naturaleza, en algunos casos debemos seguirla. Buena parte de los oficios humanos tendrían paralelos en la fauna y la flora, y no hablo sólo de las rémoras de las ballenas o de los pajaritos esos que le limpian los insectos a los hipopótamos y a los elefantes. El fulano que contrató Lenny Kravitz para que le liara porros, y sólo eso, podría ser un gran ejemplo.

Ahora estamos trabajando para que los blogs den dinero –ya hay ejemplos en España, miren http://weblogssl.com-, para que el campo de la ignorancia deje de estar en barbecho –hay cosas que no conviene saber, que le pregunten a Bush o a Zapatero-, o para que los drogadictos tengan marcados en su navegador gps todos los poblados de la droga como “puntos de interés”. Hay cientos de nuevas oportunidades que los cazadores de tendencias revisan. Tengo ganas de ver la película Clerks II sólo para descubrir a la chica que sedujo al director con la estrafalaria idea de que la última tendencia era teñirse los pelos del culo. En este inmenso desierto capitalista, cualquier espejismo puede ser susceptible de convertirse en empresa. Y rentable. Cuidado con las mechas anales. No vaya solo a esas peluquerías, por precaución. Valiente jeta, un fenómeno, Kevin Smith. Una especia de Santiago Segura pero más excéntrico que el autor de “Jistory”.

Ya tardan

En países como Alemania, donde la industria farmacéutica ocupa un lugar destacado en la economía, la creación de nuevas enfermedades –en especial psíquicas- es un nicho de mercado creciente. El síndrome de la pierna inquieta –en mi familia somos unos cuantos los que tenemos ese tic- fue uno de sus últimos descubrimientos. El de después de las vacaciones supongo que será otra invención… Y me desgano sólo de hablar sobre él.

Según las últimas investigaciones, el síndrome postvacacional es un simple desajuste entre las rutinas. De unos días con horarios laxos, o sin horarios, volvemos a una parrilla de tiempos cada vez más competitivos y estresantes. Por eso suelen hablar de ese síndrome en especial los periodistas, principales creadores de alarma social basada en la opinión de otros, los funcionarios, los profesores y los médicos. Sus horarios demenciales y a veces sus frustraciones ante la marcha de la empresa o del mismo estado, que no flexibiliza ni adapta los tiempos pues sólo piensa en su beneficio, provocan todo ese malestar.

En esta época en que se patologiza todo, en que buscamos una pastilla para cada insatisfacción, invertir en farmaindustria es lo más sensato, les dirán los asesores financieros. Si alguien les habla de cambiar la forma de vida, de organización del trabajo, de relajar la presión a que nos somete nuestro entorno y de la que ejercemos sobre el mismo, no le haga caso. Puede estar fundando una nueva secta. O ser de esos locos que no necesitan tanto para vivir, esos iluminados del poco gastar, vivir despacio y disfrutar de lo natural en pequeñas dosis. Ya tardan en inventar una píldora que los cure. De cuajo.

Periodismo digno

Me encuentro en el The New York Times un artículo de Michael Wines sobre algo que me ha preocupado muchas veces, en especial desde el caso del peregrino Jiménez. Se lo he contado aquí. Un peregrino (a Santiago, decía) especialista en recabar entrevistas y luego donativos a periodistas primerizos. Yo fui una de sus múltiples víctimas.

Wines, mucha más viajado, plantea el dilema de qué hacer cuando pides declaraciones a alguien que se está literalmente muriendo de hambre, o sida, o es pobre de solemnidad (pobre de solemnidad es como inteligencia militar, una paradoja). La recomendación en ciertas zonas de África, según Wines, es ayudar –sólo una vez, eh- a toda la comunidad. Él se gastó 60 euros y dio de comer a unas 30 personas, luego de entrevistar a unas pocas. Hay muchas variables: el periodista es visto como una lotería, el vecino del entrevistado dice ¿y por qué yo no?, y los rumores hacen estragos. Pero claro, vas a Rusia y hay niños de la calle, o a Paraguay, o a Sao Paulo. ¿Qué hacer?

En su periódico tienen una experiencia fallida: un niño de Sudáfrica que quiere ser piloto. Los lectores, unos pocos, se ofrecieron a pagar su educación. El chaval es un desastre, según nuestros cánones educativos. Luego se plantea la logística de repartir pequeñas sumas, que nos ilustra sobre lo mal distribuido que está el mundo. Al final, Wines opta por lo que pueda hacer cada uno. Y me recuerda a Bob Geldof, que desde sus hoteles de 5 estrellas dice a los periodistas: “No podéis arreglar el hambre, eso es cuestión de los gobiernos”. Y lleva razón.

Guerra de esquelas

Lo de este verano en la sección de necrológicas me deja estupefacto. Esquelas sobre muertos de hace 70 años. En El País, los asesinados por “los fascistas”. En “El Mundo”, los caídos “bajo las hordas rojas”. Ya me he extendido mucho sobre el guerracivilismo, pero esa guerra de esquelas confirma que se ha cerrado en falso el genocidio franquista. Que muchos socialistas son rehenes de su pasado. Que la transición no nos ha llevado a ninguna parte (trans-ire), que seguimos en el desierto, atravesando a paso lento, con cargas enormes.

El último en contarme que la guerra no sirvió para nada fue el director de esta residencia. Familia en los dos bandos. Dolor doble, como en tantos casos. Sufrimiento inútil, tantas veces. Religión, ideología, política, economía: lo que se quiso vender. Envidia, mezquindez, bajeza humana: lo que fue en la mayor parte de los casos. La selva. El lobo hombre para el lobo humano de Hobbes.

La guerra sigue. En cada fosa sin levantar, en cada calle con nombre de vencedor y no de vencido, en cada hijo y nieto que no renunciará a los crímenes y beneficios de sus ancestros. Pero ya quedan ¿pocos? No lo sé. Vi aún muchas esquelas. Y pocos escrúpulos en este gobierno en la ley de la memoria histórica.

Engullidos por la moda y el capitalismo

Vicente Verdú suele sorprendernos desde El País con sus análisis sociológicos de las últimas tendencias en los más diversos asuntos. El 7/9/06 dedicó su columna a una marca de ropa que tras más de un siglo de existencia consiguió ser reflotada con una propuesta, no original, pero sí curiosa. El aspecto que consigues con sus prendas recuerda al de los mendigos, quizás con síndrome de Diógenes, para llenar sus múltiples bolsillos, o al de accidentados, por sus roturas estratégicas.

La idea no es original, el mismo Verdú nos lo recuerda, al hablar de la ropa que imitó la vestimenta de los presos, la de los obreros –Mao fue un pionero-, la de los estibadores –rusos, por más señas- o el movimiento grunge, que algunas compañeras mías de facultad creían se debía aderezar con poca frecuencia de ducha. Llama la atención Verdú sobre la inversión de determinadas marcas en máquinas especiales para desgastar su ropa.

“La belleza procede no de la armonía sino de la negligencia (sic); más del efecto accidental que del quehacer de la mente”. Y también: “La pobreza, la tragedia, la injusticia, la marginación han pasado de ser causa directa de rebelión a ocupar funciones de producción”. Mas Verdú es optimismo puro: “El siglo XXI y el comienzo de una nueva marca de humanidad”.

Si la revolución –rebelión de Verdú- no la hacen las palabras, sino los que comen poco y mal toda la vida: ¿qué ropa pondremos? ¿servirá de algo el “casual luxury” o los nuevos revolucionarios nos tacharán de decadentes como hizo Hitler con tantos artistas o la Iglesia católica con tantos escritores?

Encadenados de moda

Hacía por lo menos diez años que no me preocupaba tanto por la moda, los modelos, la ropa, el calzado… Pero mi actual preocupación es distinta. Más que la ropa en sí, me interesa su mensaje, lo que transmitimos al llevarla, o no llevarla. No es casualidad que en estos diez años haya descubierto el naturismo y sea más escéptico que nunca con los “textiles”, en especial con los togados y los encorbatados.

Este post viene al hilo de las camisetas con mensaje. Convivo con tres –antes eran cuatro- usuarios de estas prendas. Pero usuarios comprometidos: cada viernes lucen los mismos colores y el mismo mensaje. Son exigencias de derechos que un estado que se dice de Derecho les niega.

Gorka Andraka cuenta en “Sales y soles” que a un arquitecto iraquí que iba a coger un avión en el JFK de USA le pidieron que se cambiara de camiseta. Lo cuenta el hombre en su blog, para quien sepa inglés http://raedinthemiddle.blogspot.com. En su camiseta ponía, en árabe e inglés, esto: “No seremos silenciados”. Casi el lema de esta bitácora.

Gorka presume de camisetas reivindicativas coladas en su armario. Tienen una preciosa (azul Bilbao) contra los bancos y sus vertiginosas ganancias: “Prohibido acumular. Hoy sin bancos, mañana sin dinero”.

Lo malo de los naturistas es que tendríamos que acudir a los tatuajes de henna: “Prohibido aparentar. Hoy sin ropa, mañana sin amos”. No me queda muy anarquista. Casi tanto como el “sin dios, ni patria, ni bandera”. Y tengo un suegro “Todo por la patria”. Con un verde poco ecologista. Me tentaré la ropa.

Los que nos ayudan a vivir

Conocí a un pinto que, como Modigliani, cobraba sus cuadros en alcohol y tabaco. Algún día les mostraré alguna obra suya.

Traté con un zapatero que lo mismo te hablaba de la picana argentina que del último grito en trajes para perros. Falleció. Las malas lenguas dicen que hablaba mucho y trabajaba poco. Hace falta ser muy mezquino para meterse de ese modo en la vida de un autónomo. A mí me alegraba la vida: ¿de qué vale trabajar tanto en esta sociedad que no escucha?

De alguien que me alegró mucho la vida, Calvino, el escritor, me entero de su dureza como editor. Es más, no sabía ni que era editor. Ese oficio es duro: te acabas convirtiendo en un pequeño dictador, un juez literario, un dios implacable de las letras que te llegan. Con los dictadores, jueces y dioses suele ocurrir que su visión de futuro es más pequeña que su pasado. Son un lastre en sí mismos.

Pintores, escritores, zapateros, paseadores de perros: gente que nos ayuda a hacer la vida más llevadera, que engrasa este correoso devenir que, al que más y al que menos, nos cuesta sobrellevar.

Nunca me he ido

La primera quincena de septiembre siempre es época de reencuentros. Con viejos corresponsales, con veraneantes retornados, con gente a la que ya no esperabas.

He hecho recuento y están casi todos. Me falta la chica de los huracanes, desde Miami, y quizás el benjamín de la familia, aunque Jorge siempre es impredecible. Tras su cólico, supongo que estará bien. Sigue la máxima periodística: No news, good news.

Recuperé contacto telefónico con la dama de los cuentos; he vuelto a saber del asturiano, del lituano, del sudafricano. Apenas he tenido bajas: la trinchera sigue abierta. El refugio no cierra por vacaciones. Y yo nunca me he ido, aunque alguna ausencia me desasosiegue.

El año del pensamiento mágico

Es el título de una obra de Joan Didion que tengo que leer. “Fue un libro inevitable, no estaba en mi mano no escribirlo”, dice la autora. Fue su madero de salvación tras la muerte de su marido y de una hija. Siempre busco esos restos de naufragio: los que estamos a la deriva los apreciamos mucho. Dice Joan que la novela y el ensayo son como la noche y el día. Para ella, el ensayo es racional, la novela es “algo muy parecido a soñar”. quizás por eso racionalizar nunca estará bien visto: nos gusta más imaginar lo que podría ser, lo que podríamos haber sido si no fuéramos como somos. La realidad nos disgusta. Y si está escrita, nos repele. A veces creo que nunca debiera haber hecho ensayo. Ni dar pistas sobre lo que pienso. Hasta ahora, todo lo escrito lo han usado de una forma o de otra contra mí. Lo que no me convierte en víctima, sino en todo lo contrario. Nietzche decía que cuanto más nos elevamos, tanto más pequeños pareceremos a quienes son incapaces de volar. Nunca entendí tanto optimismo, aunque se lo respeto.

Citas fragmentadas y mal atribuidas

A veces anoto ideas, pensamientos, y por distracción –quiero creer eso- me olvido de anotar el autor, la revista o el lugar donde lo he leído u oído. ¿Les suena un tal Terricabras? Dice: “El poder, que ya tiene la fuerza, también querría tener razón; por eso se rodea siempre de razonadores que se lo enrazonen todo un poco”. Terricabras es filósofo y tiene su blog aquí.

No sé si es de él esto: “Trata siempre a un ministro como a un imbécil: no tiene tiempo para pensar”. Cuando oigo a López Aguilar, Caldera o Cristina Narbona me acuerdo de esta cita.

Y esta, para acabar, no sé quien lo escribió: “Quien corrompe a un juez o a un auditorio con su lenguaje comete un crimen mayor que el soborno, pues nadie puede corromper a un hombre prudente con dinero, mientras sí puede hacerlo por el discurso”. Así nos va.

Los diarios de las dos Españas artificiales

En El País, esquelas de asesinados hace 70 años por los falangistas. En El Mundo, esquelas de muertos por “las hordas rojas”. Es impresionante el negocio que está generando la memoria histórica, el revanchismo y el revisionismo.

Rafael Argullol juzga en El País al escultor de Hitler, Arno Breker. Como si juzgáramos a Alejandro VI, el papa Borgia, por darle título de “Católicos” a unos reyes genocidas que tuvimos por aquí y que unieron esas Españas que aún se pelean con esquelas a diario en los diarios. Argullol no habla de los artistas de agosto en Hiroshima, ni de los artesanos que levantaron el Valle de los Caídos. Quizás se atreva con Ramsés, que se portó un poco mal con los constructores de su pirámide. Es para llorar sin soltar lágrima el final de su opúsculo: “Hay que enseñar a Arno Breker como lo que es: un buen escultor, el cómplice de un crimen, un traidor al arte”. Amén. Y que cuelguen, de paso, a Lewis Carroll.

As "dúas en punto"

Chamábanse Coralia e Maruxa. Tamén as coñecían como “As Marías”. Había tres, pero Sarita finou cedo. Eran 13 irmáns, fillas dun zapateiro e unha costureira. De Santiago, do barrio da Algalia. Eu tiven ocasión de velas de pequeño. Miña tía-avoa decíame: “aí van esas toliñas”.

Agora teñen unha estatua na entrada do paseo da Alameda. Teñeno que repintar cada pouco, pois son manoseadas polos turistas, curiosos e miles de fotógrafos.

Eran do bando dos vencidos. A alta sociedade compostelá rexeitounas por ser familia de sindicalistas roxos. Pero unha rede asistencial clandestina protexeunas. Deixábanlles comida e roupa na perfumería Labarta e na frutería Las Delicias, e no Preguntoiro. Non creo que miña tía-avoa as axudase. Ela tiña ás súas pobres particulares: Milagros, Rafaela. A Milagros a das pombas, voulle levantar un monumento literario cando teña un pouco de tempo.

“As dúas en punto” daban o seu paseo a esa hora. Pola súa maquillaxe, polos seus vestidos cheos de cor, os estudiantes increpábanas. Eran as “frikies” dos anos 70. destacaban coa súa luminosidade nun Santiago gris, a Compostela do coengos e as leiteiras da fonte dos cabalos. Na mesma Alameda, uns metros máis adiante, a figura de Valle-Inclán demostra que Galicia pendula entre o esperpento e a morriña saudosa. Non escollo ningún dos dous mundos. Compétanme os dous.

El cortesano y su fantasma

Título de un libro raro por definición. Lo publicó Rubert de Ventós en 1989, con notas de su experiencia como diputado en Madrid. El apéndice es quizás lo más interesante para quien no sufre con los avatares de los políticos pero se molesta por la creación literaria.

Ventós tomaba por aquella época Rohipnol para dormir. Me hace gracia, pues luego he conocido a gente que se hacía tortillas con esas pastillas. Con efectos muy contundentes.

Otra anécdota del libro es el bulo extendido sobre la muralla china: ¡no se ve desde la luna, señor Ventós!

A mí Ventós me interesa por asuntos privados. Que mi nobleza impide enumerar aquí. Esto puede ser una columna de lamentaciones, pero no es un frontón de cotilleos. Por muy mal que me caiga la nueva Rosalía gallega, según el alucinado Caneiro.

Estróbilo

“Porque el esclavo que quiere que su amo esté contento de su servicio, primero debe pensar en su amo y, en último lugar, en él mismo”. Lo dice Estróbilo, esclavo de Licónides, en una comedia de Plauto. Siglo III antes de Cristo.

En “Vigilar y castigar”, Foucault explica que la disciplina es un procedimiento para conocer, dominar y utilizar. Cuenta que el principio de no ociosidad rige porque no se puede perder “un tiempo contado por Dios y pagado por los hombres”. Lo que dice el esclavo Estróbilo es “ama a Dios sobre todas las cosas” y lo que explican los capitalitas de hoy y de siempre es “no tomes el dinero en vano”. El francés hace alusión a los “Cuadernos de quejas”. Si lo leyera un intelectual, también diría que los blogs son cuadernos de quejas. Al menos, este. Un lugar para esas “almas altivas e independientes que no incurren en la cobardía de callar los males de su patria”.

Estróbilo, personaje de Plauto, es tan actual como el Jesucristo en Guantánamo que escandaliza en Londres; como Boy George barriendo las calles en Nueva York, tal cual se hacía hace dos siglos; tan irreverente como Madonna crucificada o Rushdie con sus “Versos satánicos”, que prometo leer algún día. Algún maldito día maldito.

Resentidos

Fueron los protagonistas de la movida gallega de los 80. pero no me refiero aquí a ellos, sino a ese club que formamos tantos que escribimos bitácoras. O libros. Incluso, a veces, prospectos de champú. Porque los resentidos somos ubicuos.

Opiniones de allegados, no generalmente fieles lectores, indican que rezumo resentimiento. Que destilo rencor. Que me repito. Que siempre le doy a los mismo. Mea culpa.

Me arriesgo a reiterarme, algo inevitable en mis condiciones pues yo no tengo historial de mi bitácora, no guardo copias en mi poder. Y quizás sea mejor. Así, cuando vea el conjunto, sabré qué me dolía, dónde sangraba, por qué cojeaba. Que no es poco. Pues escribo para mí. Sin cortapisas. Sin cortafuegos. Sin guardabarreras. Este blog es un panóptico de mí mismo. Bueno, no, seré menos ambicioso: un ojo de buey de una parte de mí.

A los que dicen que me lamento: ¿acaso no chilla el maniatado al potro de tortura? A los que me llaman quejica: ¿quizás puede hablar de la felicidad un condenado?

Intento evadirme con literatura, de toda casta. Para no hablar del que me pregunta el mejor método de suicidio. Para no contar del que casi se va hoy por sobredosis. Por no pensar en el apuñalado y muerto que a su vez asesinó al Mataviejas en Topas. Para no comentar que servidores del Estado cumplen apenas 2 de 7 años y yo llevo más de 2 de 3.

Ruego a los pusilánimes que se molestan con mis quejas que sean respetuosos en los comentarios, si los hacen, y rápidamente me dejen de lado. Hay mucha épica de pastel por leer como para pastar por estos pagos. No derramaré ni una lágrima por vosotros. Y perdonad las molestias, en especial los que os escandalizáis por mis bofetadas de realidad. Los resentidos somos impíos, egoístas y paranoicos. A veces, hasta periodistas.

Ideas sin desarrollo

Me descentran algunos libros, lo confieso. Hasta los que no leo pero desearía, tan sólo por el título. Daría algo por leer a Evemero, el filósofo griego de Agrigento, para saber dónde está la tumba de Júpiter. Juraría que Lovecraft lo intuyó: los dioses existieron. Tanto los griegos como los el LSD, los arquetípicos.

Querría leer a Nevio, el latino. Dicen que era de carácter agitado, amante de la libertad y democrático. Que lanzaba sin miedo ataques personales, incluso contra grandes personajes. Estrenó su primera obra en 235 a.c. ¡Oh tempora, oh mores!.

Quisiera componer una obra gastronómica, como Ennio. Mi ex jefe en Europa Press, Miguel, me lo sugirió. Una revista gastronómica patrocinada por la Xunta. El pelotazo de tanto correveidiles y palafreneros de todos los gobiernos, presentes y pretéritos. Antón Losada, ¡qué gran vasallo!.

También quisiera no escribir nada. Dirigir un complejo turístico en el tercer mundo (aquí mismo, oigan), poner unos ladrillos y cerrar un zulo con montones de billetes de 500 euros. O conducir un camión, llevar una hormigonera, picar piedra en una cantera, alicatarte el baño, mi vida, contigo dentro.

¿Por qué no dejarán pasar flores en la cárcel?

Dedicado a todos los que me han visitado… Gracias.

Cuando alguien se estrena como familiar de preso político inicia un largo aprendizaje. Un aprendizaje, envuelto en brumas de dolor, de incertidumbre, de enorme cansancio. Es además un aprendizaje que se inicia en un momento dado pero que nunca termina. Al familiar inexperto se le nota enseguida; nervioso junto a la ventanilla, entrega la bolsa con objetos que con toda seguridad serán retenidos en el control inmisericorde del funcionario. Las tijeras de punta redondeada que intentamos pasar en la primera visita, para que nuestro familiar preso pudiera hacer figuras con papeles, daban la medida de nuestra inexperiencia.

Luego fueron los hilos de colores para hacer pulseras, los retales de cuero para confeccionar carteras, la depiladora, los CDs, la… y tantas y tantas cosas. Al cabo de algún tiempo comienzas a sospechar que es imposible descubrir el criterio carcelario para aceptar o rechazar los objetos que se pretende hacer llegar al familiar preso. Si te animas a preguntar, casi siempre la respuesta será “por seguridad”. Y así vas descubriendo que una foto de las fiestas del pueblo contiene cuatro mortíferos filos, que un pañuelico de Sanfemín multiplicado por cien puede facilitar la ascensión por los muros, que una crema protectora bien aplicada permite sumirte por el desagüe, y así…

Ha acabado la visita. Decía al comienzo que el aprendizaje como familiar de preso nunca termina. El funcionario/carcelero, al entregarme la bolsa, me pregunta “¿Por qué quería pasar esta rosa a su hija?”. Me ahorro la réplica. Está claro; es por seguridad.

(Fragmento extraido del Diario Gara)

El ser y la escritura

Fernando Arrabal: “Mi droga para atravesar montañas a lo santo y tan ricamente: escribir”.

Toni Morrison, en “Beloved”, obra obligada en ciertas escuelas americanas: “Un hombre es sólo un hombre, pero un hijo ya es alguien”.

Mario Benedetti, en su cuento “Requiem con tostadas”: “Nunca lo pude odiar, ¿me entiende? Será porque, pese a lo que hizo, sigue siendo mi padre”.

Spinoza: “No me arrepiento de nada. El que se arrepiente de lo que ha hecho es doblemente miserable”.

Herbert Spencer, en “El individuo contra el Estado”: “Los socialistas, y con ellos los llamados liberales que les preparan diligentemente el camino, se imaginan que los defectos humanos pueden ser corregidos a fuerza de habilidad por buenas instituciones. Es una ilusión”.

Sandor Marai, en “El último encuentro”: “La gente acaba aprendiendo la verdad, adquiere experiencias, pero todo ello no sirve de nada, puesto que nadie puede cambiar de carácter”.

Esos son mis huesos por hoy. Mordisquéenlos.

Pensamientos bastardos

“No solamente es un monstruo, también un gran moralista”.
“Han confundido al ilusionista con la ilusión, han encerrado al ventrílocuo porque al muñeco no podrían”.
“Tuve que extirparme en mi juventud y gota a gota al siervo que llevaba dentro”.
“En cuanto se dan cuenta de que tu yo no es yo público, se llevan una desilusión”.

El diario holandés

Un residente en este cónclave internacional en que me veo recluido me presta un periódico. Tiene formato sábana, dan ganas de taparse con él, pero es verano. Al estar escrito en holandés, lo leo por extrapolación, por analogía, con ayuda de fotos y de palabras que son universales: taliban, Britney Spears, Kultur. Leo como mi tía abuela: viendo los santos.

Entre las noticias globalizadas del verano figura en el Noorhollands Dagblad una lista con los videoclips más transgresores: Madonna, M. Jackson, esos ídolos conservados o ya demolidos, siempre dando que escribir.

Los mapas del tiempo también son universales, y ciertas convenciones, como el rojo para el calor o el azul para el frío. Casi como en política. Veo un acierto que sitúen la programación de TV en la página 2. El electrodoméstico ganó hace mucho la batalla.

Las noticias locales vienen en separata aparte. Me choca toparme esquelas con anuncios de muebles que no son ataúdes. En una foto nostálgica veo a unas laboriosas holandesas lavar la colada en el río. Su pañuelo negro en la cabeza aún lo llevan mis viejas pasiones en cualquier aldea gallega. Estos días lo han tenido que lavar mucho tras los sudores del fuego. En Holanda apenas hay montañas. Pero no somos tan distintos…

Volvamos a Brecht

“Malos tiempos para la lírica” no es una canción de “Golpes Bajos”. Es un poema de Bertolt Brecht: “Ya sé que sólo agrada quien es feliz. Su vez se escucha con gusto. Es hermoso su rostro”.

A los 50 años de su muerte, el autor alemán es casi un desconocido en su país. Y aquí no digamos.

Son imprescindibles, entre otros, estos poemas: “Preguntas de un obrero ante un libro”; “Catón de guerra alemán”; “Canción de la rueda hidráulica”; “Perseguido por buenas razones”; “La literatura será sometida a investigación”; “Canción de San Jamás” y “A los hombres futuros”, entre otros. Pero a mí, como militante de la duda, me ha llenado su “Loa de la duda”. He aquí unas estrofas:
“Tu, que eres dirigente, no olvides
que lo eres porque has dudado de los dirigentes.
Permite, por lo tanto, a los dirigidos
dudar.” (…)

“Pero la más hermosa de todas las dudas
es cuando los débiles y los desalentados levantan su cabeza
y dejan de creer
en la fuerza de sus opresores”.

Tampoco es manco en “Canción de la rueda hidráulica” al escribir: “Tuvimos muchos señores
tuvimos hienas y tigres
tuvimos águilas y cerdos.
Y a todos alimentamos.
Mejores o peores, era lo mismo:
La bota que nos pisa es siempre una bota”

Alicia en el lado oscuro

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