De impostores y aduladores


"Aún no se han publicado estudios que establezcan la relación existente entre la depresión y el síndrome del impostor. Sin embargo, comparten el mismo estilo cognitivo. La depresión, determinada por factores biológicos y por tensiones externas, se caracteriza por una distorsión cognitiva que se centra en lo negativo y descarta lo positivo. Las personas deprimidas suelen generalizar las experiencias negativas, creen que las cosas son peores de lo que son en realidad y se imaginan que corren riesgos que en realidad son poco probables. (...) Aunque se superpongan, el síndrome del impostor y la depresión no deben confundirse. La depresión es un trastorno que persiste en el tiempo e interfiere en la vida cotidiana. Las "impostoras" no se sienten satisfechas con su trabajo y no se muestran alegres y despreocupadas, pero como se esfuerzan activamente en cambiar el resultado que esperan, es menos probable que la duda acabe incapacitándolas.
(...) La paradoja del síndrome del impostor es que la inseguridad tanto puede hacer que las mujeres abandonesn como que se esfuercen aún más. La inseguridad es la otra cara de la moneda del éxito de muchas mujeres".
"La paradoja sexual". Susan Pinker. 2009. Contextos-Paidós.


"Lo peor que hay en el mundo es el adulador. Podemos estar seguros de que, a la primera oportunidad, nos asestará un golpe, se vengará de haberse rebajado ante nosotros. Y como se rebaja ante todo el mundo...
Los aduladores son traidores, sin excepción. Siempre los he despreciado, pero no he desconfiado lo suficiente de ellos. Para desgracia nuestra, soportamos mejor a un cumplimentero que a alguien que nos dice cosas verdaderas y, por tanto, desagradables ante nosotros. Así, somos nosotros mismos los que favorecemos, los que alentamos, a nuestros peores enemigos".
E.M. Cioran. Cuadernos 1957-1972. Marginales-Tusquets


El síndrome del impostor del que habla Pinker no tiene que ver con el "delirio del doble" o enfermedad de Capgras. Habla de aquellos -sobre todo mujeres, según los estudios- que alcanzan lo que la sociedad llama éxito y esperan que, en cualquier momento, alguien llegue y les diga: "¿Pero tú como has llegado hasta aquí?". Si nos ponemos laxos, la vida y la historia son una sucesión de imposturas. El libro que me ha ocupado la semana santa, del que aún no he comentado nada aquí, cuenta la biografía -definitiva por fin, dicen- de una impostora gallega, Carolina Otero, "La Bella Otero". "Arruíname, pero no me abandones. La Bella Otero y la Belle Époque", de Javier Figuero y Marie-Hélène Carbonel, se desliza por la trayectoria de una pontevedresa que triunfó socialmente en Europa a principios del siglo pasado.

La etimología de la palabra "persona" viene de aquello que designaba entre los etruscos la máscara del actor de teatro. Cada uno es un impostor, o varios, según la máscara que porte en cada situación. Persiguiendo a los que calzan las máscaras del éxito surgen los fantoches aduladores, de los que tan duramente habla Cioran. Si no nos acostumbramos a distinguir las máscaras -y lleva mucho tiempo este aprendizaje- estaremos perdidos. Aunque la ingenuidad es un estado mental bastante llevadero, de ésos que te llevan a usar palabras como "cándido", que nada tiene que ver con candidato, aunque en Argentina y Uruguay lo hayan mezclado.

También podría establecerse, luego de la lectura del párrafo de Susan Pinker, una relación evidente entre depresión y periodismo. Es noticia que un avión se estrelle, no que el otro 99% restante del tráfico aéreo vuele tranquilamente. Generalizamos las experiencias negativas, seguramente inducimos a creer que las cosas son peores de lo que son en realidad y hacemos que muchos se imaginen que corren riesgos que en realidad son menos que probables. ¿Somos un mal necesario? El otro día una señora comentaba, divertida, que su nieto le había dicho que los telediarios estaban al revés, que daban primero las noticias malas y dejaban para el final las buenas. Información, periodismo, entretenimiento, ocio, negocio... ¿cuántas imposturas manejamos? Estoy en un punto en que prefiero hablar de bonobos que de Bono....

Primavera y testosterona


Primavera en Tavira

"Probablemente, a la doctora Kimura no le parece que afirmar que las diferencias de género tienen bases biológicas sea controvertido, porque ha registrado con sumo cuidado los distintos efectos de la testosterona a lo largo del tiempo. Los niveles de testosterona en los hombres fluctúan en función de la hora del día y de la estación del año y lo más sorprendente es que sus capacidades espaciales siguen el mismo patrón. Por lo tanto, los hombres rinden mejor en tareas espaciales en primavera, cuando los niveles de testosterona en sangre son perfectos, ni demasiado bajos ni demasiado elevados. El rendimiento de los hombres en las tareas de rotación espacial (imaginar el aspecto de objetos tridimensionales en movimiento) es peor a primera hora de la mañana, cuando los niveles de testosterona son más elevados. Esto hizo que me preguntara si la testosterona no sólo influye en las elecciones profesionales, sino también en un contexto doméstico. ¿Quién debería cargar el coche y leer los mapas y quién debería hablar con el contratista irascible antes de salir de viaje una mañana de primavera? ¿Que yo me ocupara siempre de las negociaciones delicadas y mi marido cargara el maletero él solito era un reflejo de nuestra relación o de nuestros niveles de testosterona?".

"La paradoja sexual". Susan Pinker. 2009. Contextos-Paidós.

Egunkaria, siete años después


Graffiti en Coimbra, "cidade do conhecemento", Portugal

15 de junio de 2006:

¿Qué fue de EGIN?

Pasaron 8 años. Nada menos. Garzón, el perseguidor de Pinochet pero ciego con la fundación del genocida Francisco Franco, lo clausuró. Intentó tapar la boca a una parte de la sociedad vasca. Sus colegas tardofranquistas, o franquistas acérrimos, como Fraga, ya lo hicieron con muchísimas revistas y periódicos. Creíamos que en democracia eso no pasaría. Antes se encerraba a la gente por leer a Voltaire, que dijo: “Odio lo que dices, pero dejaría que me matasen para que pudieras decirlo”. Garzón encerraría hoy a Voltaire si fuera periodista abertzale.

¿Por qué hablo de Egin? Porque nadie sabe, salvo en Euskadi, que el administrador judicial lo dejó pudrirse. Hasta les han robado los archivos fotográficos. Los tendrán policías, o seguratas, parecidos a los que me robaron a mí cintas de vídeo irrecuperables con mi tía abuela o mi padre, ya fallecidos. No sólo te roban la libertad, no sólo te condenan: te intentan humillar hasta en lo más personal. Lo mismo ocurre con tantos objetos, coches, ordenadores, decomisados. La administración judicial es un estercolero y haría falta un Hércules para limpiar esos establos. Por ahora sólo tenemos a burócratas impunes, que suscribirían esta frase hasta que supieran quién la dijo: “Los derechos no se mendigan. Se obtienen con gran esfuerzo personal”. Fue Hitler, que también leyó a Voltaire.

12 de abril de 2010.

Pasaron 7 años. Nada menos. Miren las animaladas que se dijeron sobre los de Egunkaria. Aunque siempre hubo gente digna, músicos dignos como Muguruza, en plena refriega. Fue otro acólito de la Audiencia Nacional, ese tribunal de excepción por el que ahora se empiezan a echar algunos las manos a la cabeza, tras todo el daño que ha hecho a lo que podría ser una democracia "normal". Esta vez no es tan famoso, no es Garzón -que por querer dejar de ser ciego con los neofranquistas va a caerse con todo el equipo en este país de chichinabo-, pero no deja de ser otro instrumento para someter a disidentes. Si es vasco, si habla euskera, si escribe en euskera, seguro que es sospechoso. Y si lo dice la guardia civil, pues más. Que Intxaurrondo ejercía (¿qué pasará ahora que no está Rodríguez Galindo?) efectos benéficos en la memoria de los que pasaban por allí: de repente todos se acordaban de que eran de Eta o colaboraban de alguna forma con ella. Igual que en tiempos de la Inquisición, ese tribunal que aún tuvo el cuajo de defender el actual Papa de Roma. De repente, impelidos por fuerzas extrañas, los reos confesaban lo que fuese. Y, cobardicas ellos, se quejaban de torturas. ¿Cómo hacerles caso si el manual de Eta dice que hay que denunciar torturas siempre? Vergüenza de políticos: ellos sí que tienen un manual de mentira y manipulación bien aprendido. Todos los ministros del interior que de esta partitocracia han sido. No salimos cada año en los informes de Amnistía Internacional por casualidad: en este país se sigue torturando y hay leyes de impunidad para los que lo hacen. Igual que son impunes jueces como Del Olmo tras dictar sentencias directamente anticonstitucionales.

Dirán: ¿y éste qué sabe? Lo que no sé lo pregunto, y a todas las fuentes que puedo. Pero tengo ojos también. Y he visto entrar en Soto del Real, prisión por la que me han hecho pasar estos buenos jueces de la Audiencia Nacional, a presuntos etarras molidos a palos. He visto sus moratones. He escuchado auténticas barbaridades de golpes con toallas, con guías telefónicas durante horas, de simulacros de ahorcamiento en varias modalidades; aberraciones como meterle en la vagina el cañón de un arma a una presunta etarra. Y eso no lo ha pagado nadie. Sólo sale en determinados medios. Ningún ministro, ningún gobierno lo admite. Canallas.

Pero hablábamos de Egunkaria. Un medio de comunicación entero cerrado. Preventivamente. Como si eso fuera posible. En este país la presunción de inocencia se la han fumado en determinados niveles y sólo tienen derecho a defenderse los que pueden pagar carísimos abogados durante años. Se ve cada vez que pillan en el ajo a un político. Cada vez que dejan sin efecto condenas firmes a banqueros -los Albertos-. Un medio de comunicación digo: el sagrado derecho a informar, básico en cualquier democracia, eliminado de cuajo. Ya les pasó, también con el PP, a otros, como La Realidad, porque molestaba cual mosca cojonera -un periodista no puede ser otra especie de insecto- a un preboste de Cantabria.

No me quiero extender más. Javier Ortiz ha muerto antes de ver esta sentencia pero en su página se sigue informando de este atropello: yo no se lo voy a explicar mejor. Creíamos que en democracia estas cosas no pasarían, que los tribunales de orden público se eliminarían. Antes se encerraba a la gente por leer a Voltaire, que dijo: “Odio lo que dices, pero dejaría que me matasen para que pudieras decirlo”. Del Olmo y el 80% de los jueces de este país encerrarían hoy a Voltaire si fuera periodista abertzale.

16 de abril: Excelente y valiente entrada en Papers Papers:

Egunkaria murió contra derecho ¿Ahora qué?

Han sido siete años de proceso judicial, prisiones preventivas y denuncias de torturas, pero ha concluído el proceso contra la dirección del (entonces único) diario escrito en euskera. Sigue leyendo

Preparaos, paganos

Batalha, Portugal
Estatua ecuestre de Álvaro Nunes Pedreira, en memoria de Aljubarrota

Estuve fuera toda la Semana Santa, con la sana intención de desconectar de verdad. Nada de Internet, nada de medios de comunicación: sólo familia, playa, libros y vicios gastronómicos de otras tierras (la portuguesa y la hindú). Sin embargo, caí un par de días. Siempre está el Pepito Grillo de uno dando la lata con su sempiterno "¿me estaré perdiendo algo?".

Grueso error (a craso no llegó, no exageremos tampoco). Estaba el alemán ése del que tanto me cuesta también escribir el nombre (y no es Alzheimer) con su latazo de corrupción endémica del sistema político patrio -tanto monta Filesa, monta tanto Gürtel, resumen algunos-. En el ejemplar de El País del domingo de Pascua no me hicieron mucho la ídem, pero pude observar descarados intentos de varios columnistas de pedirnos pasta. Es normal: sus nóminas peligran y no están dispuestos a dedicarse a otro espectáculo que no sea el de pontificar (en inglés pontificating, me encanta este verbo) cada semana o cada mes sobre lo que toque. O a describir una vez más la pelusilla que brota de su cada vez más orondo ombligo...

Luego del susto inicial de la publicidad de "Mi primer", con Vargas Llosa y Pérez Reverte (una colección de cuentos para niños supongo) y de toda la paja de la corrupción del PP -da la sensación de leer siempre lo mismo- me paré en un artículo de Adela Cortina sobre el futuro de las Humanidades. Que si Ciencias o Letras; que si unas son más rentables que las otras; que si no se estarán pasando los científicos -imperialistas los llama- con querer explicarlo sólo ellos todo... Interesante asunto, aunque el enfoque se me asemejó mucho al que siguen manteniendo psicólogos clínicos (conductistas) y psicoanalistas.

Vargas Llosa se puso en plan apocalíptico con su "Jesús entre las ruinas", un artículo sobre Haití con un título muy traído por los pelos. A veces la anécdota literaria estraga lo que podría ser un buen relato periodístico. A continuación, interesantes reportajes sobre hipotecas y desahucios, y sobre la "plaga" de la soja en Argentina. Uno sobre Afganistán nos "descubre" mediterráneos como que está en el medievo y que la corrupción campea. Una entrevista a Azkuna, alcalde de Bilbao, con un titular -cansino ya- sobre Eta: "Con Eta no tenemos futuro". Tampoco con la imaginación de este alcalde y de -¡oh, no, también está él!- los que lo entrevistaron, a saber: Juan Cruz y Juan Mari Gastaga. Pero señores de Prisa, ¿no pueden contratar a alguien y dejar que descanse Juan Cruz un poco?

Venezuela y el béisbol americano; Mao que aún da miedo; Fellini, que seduce... Un artículo de Henri Lévy ensalza el pacifismo "sionista" de Obama. WTF? No, si van a tener razón los trabajadores de Prisa en estar preocupados por la entrada de Liberty en su grupo. Luego comparten página Elvira Lindo y Juan Cruz -¡oh, sí, es él de nuevo!-. Lindo está en contra de los que están en contra en Facebook -oh, qué importante, en Facebook rechazan a alguien en un grupo- de Miguel Delibes. No entiendo por qué titula "Hacer sangre". Ni que los punteros de ratón disparasen. Esta chica debería hacer más periodismo bélico, pero no como Maruja Torres, así no vale. Juan Cruz, como escribe tanto, no se entiende ni a sí mismo en su artículo "La medalla". Lo que es intolerable, estimado Juan, es que escribas frases de este jaez: "Hay gente que por un premio mata, como Belén Esteban, una madre, haría por su hija; amañan los jurados, y luego pasean el trofeo como si fuera el resultado de un merecimiento. Y en realidad han tenido muñidores situados estratégicamente para hacer justo lo que es simplemente una chapuza: te damos esto si tú a cambio me das lo otro, que es como se comportan las mafias blancas y las mafias negras". Que escriba esto alguien que está cada dos por tres, o cada tres por cuatro, en jurados literarios, tiene bemoles. Y poca vergüenza.

Un poco más adelante saca los trapos de la "Generación del Milenio" Soledad Gallego Díaz. Y vuelve a caer en la anécdota de las redes sociales, como su compañera de papel, Elvira Lindo. Como si tener un perfil en Facebook u otra red social definiera algo. Mi carnet de la biblioteca "Buenas lecturas" en la infancia puede que me traumatizara, pero no definió ninguna generación, por mucho que nos cuenten milongas los sociólogos americanos de que habla Gallego (Howe y Strauss). No sé de qué milenio serán entonces las amas de casa mayores de 55 que están entrando en tromba en Internet, según los estudios de mercado que acaban de aparecer... Lo de los tatuajes y los piercings también tiene delito: en breve los que no se los hagan serán una nueva tribu urbana. Parece que Soledad en lugar de retratar a una generación ha hecho una encuesta a pie de urna a la salida del calabozo un lunes por la mañana.

Y ya que hablamos de Juan Cruz y premios amañados: a tufillo huele el concedido al "superjuez" -porque pertenece a un tribunal de excepción- Gómez Bermúdez. Por supuesto, Temas de Hoy es de una editorial experta en premios amañados: Planeta. Por si acaso, dos páginas para el libro, crítica cero, todo cera bendita. Cera de la dura, en otras dos páginas, para el también cansino asunto de la pederastia en la iglesia. Luego de leer los libros de Pepe Rodríguez sobre el asunto, de haber escrito "Alicia en el lado oscuro" con un capítulo bastante cargante sobre lo mismo y observar que lo que pasó en España durante los largos años del franquismo no aparece por ningún lado... ¿qué quieren que les diga? ¿Misa?

Los lectores no son pollos, aunque le den mucho al pico...

Pero el artículo que yo les quería comentar venía en la revista EPS, que se vende conjuntamente con el diario antes reseñado. Maruja Torres nos quiere paganos:

"Será un inmenso quiosco en el que cabrá de todo -desde los espontáneos que mandan sus vídeos hasta los redactores que nos cuentan que se han sacado un moco-, habrá de todo -intentos logrados de grandes reportajes, blogs de buenos escritores, buenos columnistas-, y tendremos que pagar por ello. Porque el único poder real que se nos deja ejercer a los lectores, aparte de las cartas al director, las protestas a los defensores del lector y los comentarios a una información, es el poder de dar la espalda a lo que no nos gusta. Eso, en el quiosco, se escenifica fácilmente: pasas de largo o cambias de diario. Para que nuestra actitud funcione en el quiosco digital que se aproxima, hemos de ser lectores de pago. De lo contrario se nos pasarán por el forro. Porque, en el gratis total, una amplia minoría de lectores con criterio puede ser fácilmente borrada y excluida -sólo a la corta, no se desanimen- por esa masa aletargada que sigue las corrientes y ha hecho su máster en los programas basura de televisión. Y esos, créanme, no pagan por conseguir lo que cualquier especialista en bazofia continuará dándole gratis.

Sólo nuestra cuota revelará el nivel de nuestra exigencia".

Ja. Jajajaja. Y ja. Sólo tienen que leer algunos comentarios en el artículo que se publicó antes en la edición digital de El País, aquí

Así promociona Maruja Torres un periódico digital sin ánimo de lucro (el de Bauluz). A este paso, la veo a ella y a Juan Cruz haciendo todo el trabajo en el suyo. Al tiempo, aunque ahora con Liberty aún puede ser más rápido. CNN´s más altas están cayendo.

Alicia en el lado oscuro

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