Despedazados por pensar distinto

Leo en "El viejo topo" -qué revista tan poco asequible, 5,50€- una interesante reseña sobre Hipatia, una filósofa que murió despedazada literalmente por unos sicarios enviados por un obispo -santo varón de la Iglesia-. ¿Su pecado?. Pensar distinto, ser racional, practicar el hedonismo siendo mujer. No tengo ahora la ficha del libro delante, pero promete. Intentaré conseguirla.

Me recuerda la historia de Hipatia a la de Raymundo Ibáñez, Marqués de Sargadelos, que también fue despedazado en Ribadeo. ¿Su delito?. Ser un empresario ilustrado que podría haber creado una riqueza inusitada en Galicia y eliminado a finales del siglo XVIII el caciquismo que aún en el XXI perdura. Lo cuenta bastante bien Alfredo Conde en "Azul Cobalto", creo que en Edicións Xerais.

Incalculable valor

Me llaman poderosamente la atención estas palabras del heredero directo de Franco: "La Constitución tiene un incalculable valor". Cómo no, Juan Carlos, sobre todo para ti. Sin ella y sin el capítulo que te han reservado ahora seguirías en Italia, en el exilio donde deberían estar todos los reyes si en este planeta la palabra democracia significara algo.

Me quedo estupefacto con la campaña en pro -a favor del del sí descaradamente- que le hacen a la Constitución Europea. Mueve al sonrojo que gente que va a meterle otros 20 años de cárcel a un preso se lean un artículo relativo a la libertad de expresión. De Juana Chaos "podría" cumplir -la justicia no es ciega y ahora los jueces prefieren ya a gente que está en prisión para que no salgan- más años por dos escritos que por 25 asesinatos. Justicia equilibrada, sí señor. Y cárcel reinsertadora más que nunca. Todos estos falsos progresistas que pregonaban "odio lo que dices pero me dejaría matar porque puedas decirlo", ¿donde están?. En todas estas semanas nunca he visto juntas en los medios tantas actitudes antidemocráticas e ilegales. Se ha llamado terrorista por la cara a quien les ha venido en gana. Pero si uno llama a un juez prevaricador le cae el pelo. Igualdad ante la ley, dicen. Y ya no entremos en lo de Federico J. Losantos; en su última perla sobre los socialistas: "estos no prevarican más porque no entrenan". Sí. En la Cope. A tope.

Mi hermano el alcalde

No, descuiden, no tengo a nadie en política -el único que hay ya lo está dejando, no está hecho para tantas navajadas. Se treta del título del último libro de Fernando Vallejo, escritor colombiano exiliado en México. Es breve pero muy intenso. Te hace reír a carcajadas entre tanta miseria como cuenta, la mayor parte de ella basada en la realidad. Su país, su cocalera y cafetera Colombia y sus personajes míticos del siglo XX. Pablo Escobar, Tirofijo, Pastrana y tantos otros buscavidas. No se lo pierdan: lo disfrutarán de la primera a la última página. Por deformación, les entresaco sólo una cita: "El funcionario colombiano, no raja ni presta el hacha, no hace ni deja hacer. Ah, pero eso sí, cuando agarra la teta no la suelta".

¡Qué universales son algunos personajes!. Lo que les digo.

El libro de un preso

Acabo de cojer "Aproximación al Quijote", de Martín Riquer. Tiene bemoles cuando leo: "A ella -la cárcel de Sevilla- se refiere Cervantes, sin duda, cuando dice que el Quijote fue engendrado en una cárcel. Allí debió de convivir con toda suerte de maleantes y de gente fuera de la ley". Parece una broma. ¿Acaso no fue Cervantes un maleante y un fuera de la ley?. ¿Qué hay de su homosexualidad, conducta fuera de la ley hasta 1973?. ¿Y de sus estafas a la Hacienda Real?.

No se puede enseñar así, pero Cervantes fue un preso que narró su vida en todas sus obras. Que haya escrito el Quijote no le exoneró en vida de pasar largas temporadas encerrado, aparte de su cautiverio como prisionero de guerra en Argel. Fernando Arrabal cuenta con detalle sus andanzas con los moros, sus amoríos con el Sultán, de los que me hago eco en ALO. Pero eso no se remarcará este año. Ni las más de diez veces que fue excomulgado -con la Iglesia había topado-. Al poder siempre le fastidiará que un sometido cree lo más excelso en la peor de las penurias. Supone delatar su fracaso y denunciar su hipocresía.

Los buenos propósitos

Oigo en la radio a una psicóloga opinar sobre los buenos propósitos de comienzos de año. La locutora que la entrevista es totalmente pesimista: "Pero la gente no cambia ¿no?", resume.

Con buen criterio, la psicóloga dice que sí, que cambiamos si realmente queremos hacerlo y da pequeños trucos para conseguirlo. Me recuerda a Krishnamurti: "El cambio es permanente. Ahora podemos ser todo lo que no hemos sido".

De psicóloga a psicólogo, me encuentro con buenos propósitos sobre el poder de la palabra en Bernabé Tierno, otro profesional tan mediático como el mediocre Rojas Marcos. Junto a Carroll, Tierno cree que las palabras tienen dueño y, además, poder.

"Tus palabras son la imagen de ti mismo, de lo que piensas, sientes y haces, y te delatan". El verbo delatar tiene un doble filo en este caso. ¿Cuántas palabras te delatan?, ¿cuánta gente va más allá de la superficialidad, escapa de la charla de ascensor?.

"Piensa lo que vas a decir". Querido Bernabé: no le niegues el pan a los políticos. Y tampoco a nosotros, los periodistas.

Para este año me he propuesto iniciarme en algún vicio desconocido para mí. ¿Y ustedes?. Julio Verne murió diciendo "Sed buenos", frase luego copiada por Spielberg en "E.T.". La palabra "bueno" ha sido demasiado prostituida, por eso nunca la usaría. "Sed libres". Suena mucho mejor. La libertad de Don Quijote.

Metabitácoras

Como han dicho en USA que la palabra más usada en 2004 fue blog, venga artículos y reportajes sobre las bitácoras. El último que he leído, tras el desastre de Juan Cueto, ha sido perpetrado por Paula Álvarez Vaccaro en El Semanal del 2 de enero. Aún por encima, la autora tiene el rostro de incluirlo en una sección intitulada "A fondo", cuando su reportaje es un vulgar refrito de otros americanos. Sobre bitácoras españolas, se limita a cuantificarlas como Cueto -curioso, misma cifra, 20.000- y a dar algunas que ha creído "graciosas", como la de Mujer Gorda y Elmetrosexual.com.

Cita un libro sobre el fenómeno de una estadounidense, da varios blogs americanos -de un médico, un sin techo y un abogado- y, por supuesto, no podía dejar de alarmar sobre los engaños de algunos bloggeros y las tropelías de otros. Criminalicemos de nuevo Internet: una acusada de matar a su madre también tenía blog. Lamentable. La señorita Álvarez parece la Patricia Gaztañaga (el vomitivo "Diario de Patricia" en Antena 3) de El Semanal. O la Teresa Viejo de "7 días, 7 noches". O el Pedro Piqueras de "Enfoque". Amarillismo.

Aceves, Fuster y esas hierbas

El ABC da en el clavo -a pesar de ser otro diario con horóscopo mínimo- en su artículo del domingo (2/1/2005) sobre los adivinos. "No dan una" titula Luis Alfonso Gámez el reportaje que abarca todas las mentiras -predicciones de los adivinos de fuste, como Aramis Fuster u Octavio Aceves, en cada comienzo de año. Ahora es el embarazo de Letizia, esa antigua plebeya que nos contaba bolas sobre el Prestige de la mano de Urdaci. Antes era el compromiso del príncipe adosado que tenemos, del Papa que siempre se muere cada año, del casorio nunca acordado de Camila y Carlos de Inglaterra, etc, etc. Patrañas cada año, pero estos personajes siguen teniendo minutos y horas de televisión. Pingües beneficios en líneas que rozan el delito, portadas en revistas del colorín...

Tendré que darle la razón a Eduardo Punset (Redes, La 2). "Sólo la ciencia es noticia, lo demás es chismorreo". Y más ahora.

Noticias de Melissa P.

La conocida ahora como "Lolita italiana", la autora de "Los cien golpes", reaparece en un suplemento de El Mundo. Melissa P., que de Lolita no tiene nada -es simplemente una adolescente precoz, a ver si leemos a Nabokov, ese escritor que quemó El Quijote, con propiedad- tuvo que irse de su pueblo en Catania tras el escándalo montado en torno a su libro. Ahora, para aprovechar el tirón de su libro, prepara una segunda obra, también autobiográfica. Gajer de la industria editorial, esa depredadora de vidas, prima la televisión.

Catania. Sicilia. Nombres que a los españolitos nos evocan películas de mafia, Italia profunda, luto en viejas arrugadas, Franco Batiato girando como un derviche... Melissa P. es tan sólo una pionera. Los que buscamos el lado oscuro ansiamos ver qué escriben sus coetáneas y las novísimas. Tiembla, Vaticano.

Los blogs que ve Juan Cueto

Vaya. Unos años tarde, pero Juan Cueto ha decidido surfear los blogs, en especial los españoles. Haciendo tonto al lector -en esa creencia parcialmente certera de que los periodistas escribimos para gente con mentalidad de 14 años- hasta le explica de dónde viene la palabrita. Como si hiciera falta. Dedica a ello, oh portento etimológico, la tercera parte de su página en EPS.

El segundo párrafo lo acomete -craso error- erigiéndose en portavoz del pueblo: "todavía los navegamos muy poco y con mucha timidez". Afirmación que contradice al siguiente dato: cada semana se crean 12 nuevos ciberdiarios, que el mismo aporta.

Me pierdo cuando llama a la prensa quinto poder (¿será el económico el cuarto entonces? supongo) y asevera que los blogs son un poder "entre lo líquido y lo gaseoso, elemento respondón y libertario".

Me lo temía: Cueto llegó, a los blogs a través de la caída de Dan Rather. Por eso hace un análisis tan desacertado de los creadores de blogs. Para él, somos "una nueva marinería respondona, corsaria, grafómana y pantallera -esos screen-agers menores de 30-". Donde acaba de rematarla es en esta confesión: "No todos los días puede uno asistir al nacimiento de un nuevo poder, digamos el sexto". Llegas tarde, majo. Cueto, sin acritud, los partos en Internet no crecen al ritmo de la Galaxia Gutenberg.

No contento con estas divagaciones de alguien sobrepasado por un fenómeno que lo ha pillado de sopetón, Juan Cueto decide ya un diagnóstico, un problema: "llego a la conclusión desmoralizante de que la mayor parte de nuestras bitácoras son redundantes". Salva a media docena, pero no dice cuántas ha analizado. Manipuladorcito, el del quinto poder. Típico.

Javier Marías dando en el clavo

Leo en EPS "La zona fantasma", página realizada por Javier Marías, felizmente recuperado para el columnismo tras la censura sufrida en "El Semanal". Habla Marías sobre "la creación de fascistas". Su teoría es que estamos educando a generaciones enteras que no pueden tolerar la frustración, que lo desean todo aquí y ahora. "El exceso de mimos, miramientos y consentimientos hacia niños, adolescentes y jóvenes está creando no pocos fascistas de espíritu, es decir, gente que no soporta ni acepta la menor frustración o contrariedad".

Marías lo aplica, entre otras cosas, al derecho al descanso y a la fiesta de los ciudadanos, que colisionan cada vez más.

Lo que más me ha sobrecogido es la anécdota de que colegas suyos ingleses -a Marías le llamaba Reverte cariñosamente el perro inglés- están pensando en entrevistar a los alumnos en lugares "neutros", ya que los despachos con libros los intimidan. Si esto no lo contara Javier Marías, creería que me estaban tomando el pelo. Pero no, como auxiliar de biblioteca, puedo certificar qeu los libros intimidan mucho. Sobre todo a los de azul y a los -esto no es racismo, es un hecho- gitanos.

Devastaciones bíblicas

Lo temía. Mohamed, un marroquí con estudios superiores, que habla varios idiomas y al que tenía por racional, ya ha encontrado explicación al maremoto del Índico. "Hay mucha gente perversa. Ya sabemos a qué va el turismo a esa zona del mundo", me dice. Y ahí te las compongas. La misma explicación que cuando decimos: "llueve, será porque fulanito ha cantado bajo la ducha". Siglo XXI, señores, les recuerdo.

Los depredadores de la solidaridad mal entendida están frotándose las manos, igual que los de Manos Limpias con la Cadena Cope. Mar revuelto, ganancia de pescadores, es lo primero qeu uno piensa, sucumbiendo también a la irracionalidad de los dichos de viejas.


Oigo a Amando de Miguel, que algún día fue moderado y aplicaba someramente la ciencia, que el ejército debe entrar en el País Vasco y suspender su autonomía. Los de Manos Limpias, mano a mano con César Vidal el otro pope de la Cope junto a Federico Losantos. Habría que recuperar grabaciones de radio de antes de 1936 para ver como empezó el golpismo en este país. Es imposible escuchar 15 minutos la cadena de radio de los obispos sin escandalizarse. La compasión (ponerse en el lugar del otro) no es uno de sus valores. La cizaña, más bien, lo invade todo.

La máquina de atrapar pederastas

Leo con estupor en ABC que la policía de Toronto perfecciona un programa para luchar contra la pornografía infantil. Es bochornoso leer cosas como ésta: "Gracias a Internet y las huellas que se dejan, se atrapa a los paidófilos y pederastas más que nunca en la historia. Antes éstos estaban ocultos". Vaya, de nuevo quien posee o ve porno infantil es necesariamente pederasta.

Es ya una lucha perdida contra las palabras: un mirón, de lo que sea, es siempre un mirón. Será pederasta el qeu abusa de niños, y no otro. No les cuento nada que no haya explicado en "Alicia en el lado oscuro". Por cierto, e imitando a César Vidal -tú sí que vales, Linternero- les anuncio que mi libro partió esta semana hacia Alemania. A ver qué pasa, nunca sabe uno dónde va a conocer al contacto adecuado.

Estoy haciendo un experimento como negro literario. He escrito cuatro relatos, sólo uno bajo mi nombre. Ya les contaré cómo quedan los cuatro en el concurso. Con esta prueba ya he saboreado las sensaciones que deben tener los que van dejando ilegítimos por ahí. Yo a todos mis relatos les tengo el mismo cariño, independientemente del puesto que lleguen a ocupar. Aunque, eso sí, sé que unos tocarán mejor las teclas adecuadas del jurado que otros. Cada hijo, cada relato, es una combinación de genes y ambiente distinta. Continuará...

Las hojas parroquiales y dominicales

No, no me refiero al periódico donde trabajaba ayer. Aludo a las auténticas, a esas hojas volanderas que producen lo mismo una parroquia que una congregación religiosa o un obispo en horas bajas. No me resisto a reproducirles lo que acabo de leer en una de ellas:

"El estilo formativo del Padre Lozano era peculiar. No tenía facilidad para hablar, ni para escribir. Era austero y exigent, y esto impactaba sobre todo a las vocaciones tardías. No expresaba sus sentimientos y a quienes más quería los humillaba más, incluso con maneras bruscas. Revisaba las celdas y los capítulos de culpas eran ocasiones de humillación para algunos novicios. Sabía que la humildad es la base para una vida de oración y para el proceso genuino de la santificación cristiana".

Increible pero cierto. ¿Y al imán de Fuengirola lo mandan al trullo por lo suyo?. Creo que en este país se tiene que empezar a revisar alguna doctrina más y dejar tranquilos a los moros por un día. En pleno auge de "Minority Report" (Dick), los jueces detienen a gente "con intenciones de". Mientras, vemos malos tratos psicológicos en incontables confesiones. Pero la justicia no es ciega, creo que ya se lo he explicado por activa y por pasiva.

El padre Lozano castigó a un novicio a besar los pies de los novicios durante seis meses. Lo cuenta, por lo que se ve, orgulloso, el padre Fray Pedro Fernández. Número 49 de la hoja ESO de unos dominicos. Año 1995. Dios, si existe, nos asista.

Huesos de escritores

Leo con admiración la gran diferencia que establece Muñoz Molina entre las letras españolas y las anglosajonas. Mientras nosotros tenemos a nuestros mejores escritores desperdigados por doquier (Cervantes, Lope de Vega y Quevedo no tienen tumba), los ingleses y norteamericanos se preocupan con celo de reunir en algún sitio toda la información sobre su vida privada, libros, correspondencia e incluso obras hechas a partir de la del escritor conservado. "En nuestras catedrales, en nuestras grandes basílicas, sólo están enterrados los tiranos y los arzobispos", escribe Muñoz Molina.

Con todavía más asombro leo esta acertada reflexión sobre el Quijote, del que ya empezamos a estar saturados por el 400 aniversario: "Cervantes y don Quijote eran pretextos para erigir estatuas y proferir discursos, pero no tenían la menor influencia sobre la literatura española, y éste es otro de los malentendidos otra de las anomalías de nuestra tradición".

Acabo de empezar a leer "Oficio de escribir", del desconocido Luis Rei Núñez. Recoge en este librito a 12 escritores que hablan sobre su oficio. El libro es de 1990 (Edicións do Castro) y está en gallego. Buena parte de los entrevistados ha muerto (Casares, Piñeiro, Fole,...), así que me recuerda a ese programa que emite Canal+ cuando se muere alguien importante. Cómo nos gusta a los escritores hablar de nosotros mismos...

Ferrín vive, ¡leche! El uso de los paréntesis puede matar a cualquiera. En un texto.

Ética de César Vidal

Entre sus muchas ocupaciones a nivel mediático, César Vidal se ocupa de "La linterna", un programa de la radio de los obispos para escapar corriendo. Curiosamente, este meritado "escribidor" presentaba el día 23 de diciembre una edición en la que la ética propia brilló por su ausencia. Me explico: sorteaban un libro, en uno de esos falsos sorteos en los que tienes que enviar un mensaje SMS para participar. ¿De quién era el libro?. Del presentador. Le debe costar venderlo, pues va de una historia tan trillada como inverosímil: la vida de Jesús.

No contento con esta sinvergonzonería, Vidal anuncia que van a dar las listas de libros más vendidos. ¡Oh sorpresa!. Hay uno de él mismo entre ellos. Vaya exitazo.

Pero no acaba ahí todo. El colmo llega con una tal Sagrario Sánchez, cuyo nombre presagia el servilismo más absoluto. Esta locutora se encarga de sugerir dos lecturas o compras de libros para estas fiestas. Vidal maldice el carácter mercantil de la Navidad pero lo aprovecha como todos para sus libros. Pues sí, señores, lo que temían: uno de los libros es la última novela de Vidal. Aún insatisfecho (podría haberlo citado y a otra cosa), el vil ¡se deja entrevistar por Sagrario! y cae en la chabacanería de contestarle a una pregunta sobre el lugar en que está ambientada la obra: "Usted conoce bien esa ciudad porque la ha visitado conmigo". Y luego hay gente que nos acusa a los periodistas de experimentación de saltarnos el código deontológico.

Servir hasta morir

El titular no se refiere a un concurso de camareros. "A España servir hasta morir" era la trasnochada frase, lema o enseña que lucía un cuartel militar catalán hasta hace poco. Dice el ABC que, presionados por los nacionalistas, los del PSOE lo han mandado borrar. Bono para más señas. Un ministro de Defensa que parece del PP y al que riñen cada semana los tertulianos de la COPE -Federico J.L. le ha dicho que dimita ahora o calle para siempre- y los obispos, como el impagable Gea Escolano.

Un ministro, Bono, que ha mandado 800 especialistas a los institutos de todo el país a reclutar soldados. A buscar gente para educarlo en el bello arte de asesinar en nombre de una bandera. Los colectivos que se dedican a fomentar la paz y la solidaridad en la escuela pública deben estar satisfechos con la esquizofrenia de este estado nuestro.

Con las mismas, me entero de que en Israel padres de soldados conminan a sus hijos a que no hagan actos inmorales en el ejército de Sharon. Como si formar parte de él no fuera ya en sí un acto de inmoralidad, una bellaquería. Steinbeck decía sobre los soldados invasores: "La moscas han conquistado el papel cazamoscas". Bonita metáfora. Lástima que no la estudien en las academias. Militares, claro.

Oigo en "SER Aventures" (Cadena SER, sábados de 6 a 7 y 15 a 16) una entrevista con Gervasio Sánchez. Habla de su último libro: "Salvad a los niños soldado", Editorial Debate. Pues eso.

Vamos bien, Mr. Blair

Leo en ABC -un diario monárquico y de derechas, aparte de confesionalmente católico- que Blair, UK, ha nombrado ministra de Educación a Ruth Kelly, integrante del Opus Dei. En 7 años tuvo 4 hijos. El ABC se felicita, claro. De un plumazo se esfuma cualquier política en pro de la investigación con células madre; más derechos o igualdas para parejas homosexuales; menos educación sexual en las escuelas; aborto más complicado. Y ésta dicen es la tercera vía, la de Blair. ¿Laborismo?. ¿Qué?.

Tras la pantomima de la guerra de Irak, no se podía esperar menos de Blair. Ese hipócrita que se preocupa más de los insultos racistas en partidos de fútbol -ni que los hooligans fuesen invento español- que de parar una guerra infernal.

Tampoco se podía esperar mucho de una democracia que presume de ello y mantiene al tiempo los privilegios de una monarquía anacrónica, escandalosa y despilfarradora. ¿De qué democracia hablamos si la monarquía es todo lo contrario?. Lo mismo podemos aplicar a España, aunque aquí, democracia como tal, todos sabemos que hay la justa. Ahí tuvimos que ver de nuevo a Juan Carlos I en su patético discurso navideño, herencia de quien lo proveyó del trono: el dictador gallego Francisco Franco Bahamonde. Un apellido, el segundo, que no lleva H pero que el dictador, gran persecutor de gallego y catalán -euskera también- se preocupó de castellanizar. H de huevo, de hueco, de horrible y hermafrodita. Lo último, por su voz.

Siete millones de no lectores

El plan parece perfecto. Para los vendedores de libros, claro. Con la excusa de la Navidad, "Babelia", el suplemento cultural de El País de los sábados, se atreve a recomendar obras para "niños y jóvenes". Sé que no es su intención, pero la sóla idea me recuerda las listas de libros prohibidos en las sectas, como el Opus Dei; o los catálogos de libros censurados y destinados a la hoguera en otros tiempos. Hoy se condenan al olvido o al traspapeleo en las rápidas librerías de hogaño. Sobre todo si no estás en un potente grupo editorial. (Pontente, una palabra que me recuerda la frase de la semana, algún día se lo contaré, "esfinter poderoso").

Estaba con la lista -muy inteligente- de libros. No voy a nombrar ninguno: no soy comisionista de nadie. Si yo tuviera unos padres o familiares seguidores de listas quizás no hubiera leído a Sade a los 13 años ni a Lovecraft a los 10. Lo más seguro es que no hubiera salido de Verne y Blyton, el de "Los cinco". Quizás hoy me gustase Le Carré, o Robbins, o King. Y no leería bitácoras como la de Rachel, la admiradora de Pynchon, a quien todavía no he descubierto.

Mi biblioteca, en la que hay de todo, no tendrá llave para Álex. Leerá lo que quiera, como he podido hacer yo. Creo que su madre opina lo mismo. Tendré que preguntar, uno nunca termina de conocer a la gente que lo rodea.

Posdata: me llega una postal navideña de Leicester, UK, sin remite. Antonio, casado con una japonesa, increíble. Me llega música y libro de México. Jorge Rueda, carnal. Y postales de vecinos de al lado. ¿Daré tanta pena?. Quiero creer que es por cariño, no por estas estúpidas fiestas sentimentaloides.

Obsesiones de escritor

La culpa es mía. Lógico. No hago más que leer a escritores qeu cuentan cómo escriben. El último, Muñoz Molina, en "Pura alegría". "El escritor no quiere leer lo que ya ha escrito, quiere leer lo que aún le falta por escribir", o también, "en literatura no cuentan nunca las intenciones, sino los resultados".

Con estas reflexiones, los escritores se convierten en filósofos de sí mismos, en psicoanalistas de sus obras, intentándose explicar el porqué, el cómo de sus libros. Es una obsesión.

Pero aún lo es más el vacío que deja la finalización de un libro. António Lobo Antunes cuenta en "Babelia": "No quiero contar historias, no quiero demostrar nada. Cuando escribo sólo quiero librarme de lo que escribo". Puede ser. O no. Quizás tuve esa sensación mientras escribía ALO. Ya no lo recuerdo. Ahora me dedico a relatos sin sentido, porque vivo en ello. En un sindios. En un pozo. Del cual tiro cuerdas de palabras. Para ver si hay alguien en el brocal. Y suele haber alguien. Que me dice que ahora salgo. Ahora. Más tarde. Palabras. Tiempo

Buenas, pereza

Aún no lo he conseguido, pero siempre he buscado libros como "Buenos días, pereza", de Corinne Maier. Ya el título sugiere valores tan alejados de los que intentaron inculcarnos que merece la pena hojearlos. Este tipo de literatura, pero aplicada a la vida general no es nueva. "Elogio de la locura", de Erasmo, ya apuntaba maneras y muchas comedias de Juvenal y otros latinos ya cantaron las excelencias del no hacer nada.

Mi primer confesor -ignoro si aún vive- me dejó trastocado una vez que me dijo que los niños (yo lo era) deberían poder hacer lo mismo que los mayores, pero menos. Lo entendí como una apología del juego, del entretenimiento improductivo y así lo apliqué. Don Julio era un liberal, yo creo que un poco ateo como San Manuel Buenon Mártir, el cura ateo de Unamuno.

Sin embargo, la pereza no nos debería llevar a la degradación cultural. Habría que encauzarla a productos banales. Imagino que es pereza malsana, por ejemplo, la de Vargas Llosa cuando equipara fascismo, totalitarismo, nazismo y nacionalismo: Dice Birnbaum: "La difusión de historias apocalípticas y llenas de conspiraciones (Código da Vinci) y los límites impuestos por el Gobierno USA a la investigación científica presagian una crisis cultural sin precedentes".

Este catedrático de Georgetown no ha visto a Aznar en su universidad, por lo que veo. Ni el informe sobre los estudiantes españoles. Ni sabe quiénes están dando clase a nuestros hijos. Echarle la culpa a un libro es un poco aventurado. Quizás una necedad.

Alicia en el lado oscuro

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