Entre sus muchas ocupaciones a nivel mediático, César Vidal se ocupa de "La linterna", un programa de la radio de los obispos para escapar corriendo. Curiosamente, este meritado "escribidor" presentaba el día 23 de diciembre una edición en la que la ética propia brilló por su ausencia. Me explico: sorteaban un libro, en uno de esos falsos sorteos en los que tienes que enviar un mensaje SMS para participar. ¿De quién era el libro?. Del presentador. Le debe costar venderlo, pues va de una historia tan trillada como inverosímil: la vida de Jesús.
No contento con esta sinvergonzonería, Vidal anuncia que van a dar las listas de libros más vendidos. ¡Oh sorpresa!. Hay uno de él mismo entre ellos. Vaya exitazo.
Pero no acaba ahí todo. El colmo llega con una tal Sagrario Sánchez, cuyo nombre presagia el servilismo más absoluto. Esta locutora se encarga de sugerir dos lecturas o compras de libros para estas fiestas. Vidal maldice el carácter mercantil de la Navidad pero lo aprovecha como todos para sus libros. Pues sí, señores, lo que temían: uno de los libros es la última novela de Vidal. Aún insatisfecho (podría haberlo citado y a otra cosa), el vil ¡se deja entrevistar por Sagrario! y cae en la chabacanería de contestarle a una pregunta sobre el lugar en que está ambientada la obra: "Usted conoce bien esa ciudad porque la ha visitado conmigo". Y luego hay gente que nos acusa a los periodistas de experimentación de saltarnos el código deontológico.
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