“Actualmente la gente está desengañada de Dios y esto sólo necesita ser fomentado. No estoy en contra de Dios. Estoy en contra de su mal uso, y del victimismo de la gente a través de la culpa y la idea del pecado. Porque la cristiandad es responsable del consumismo. La idea de la fe ciega, en cierta forma, ha arruinado a América, porque por debajo está el fascismo que nadie quiere aceptar. Estamos siendo controlados por nuestra propia estupidez y debilidad. Cuando enciendes la TV te das cuenta de ello: si no compras tal champú, no vas a poder tener sexo, o si no tienes tal coche, tus amigos no te van a aceptar, y en tus espaldas todos se ríen de tí porque tienes acné. Simplemente te devora el alma. Te hace tan dependiente que tienes miedo de tomar tus propias decisiones”

Marilyn Manson. Vía Wikiquote

Una que lo deja...

"Este diario se ha cerrado definitivamente.
Muchas gracias a todos los que habéis participado.
Aquí queda lo que fue.

Volveremos a encontrarnos en la red".

Kafka vivió el origen del cine - Público.es

Kafka vivió el origen del cine - Público.es: "tal y como relata Hanns Zischler en su libro Kafka va al cine (Minúscula), uno de estos espectadores fue el joven checo Franz Kafka, quien, desde 1910 a 1914, recorrió, junto a su amigo Max Brod, los cines de París, Berlín y Praga con ojos desorbitados. La metáfora es evidente: si a Warhol, la televisión junto a la publicidad y el technicolor, le convirtieron en el artista más moderno de la posmodernidad, el cine para Kafka fue una especie de llegada a la Luna que influirá sobremanera en sus formas artísticas."

Yo sigo sin entender a los que quieren hacer novela del XVIII, tras todas las imágenes que hemos visto en estos dos siglos. ¿Debe la literatura buscar eso que no puede dar una película? ¿Serían las novelas y relatos no adaptables al cine la auténtica literatura que se hace hoy? Más crezco, más me confundo. Menos mal que los académicos tienen todo claro. Y parado.

La fe, por Dawkins

"El gen egoísta" es un libro que hay que leerse, sobre todo en sus notas finales. Una de ellas trata sobre la fe. Y dice:
"La fe es un lavado de cerebro tan exitoso y autoperpetuador, sobre todo en los niños, que es difícil de desarraigar. Pero, después de todo, ¿qué es la fe? Es un estado mental que lleva a la gente a creer en algo -no importa qué- en ausencia total de evidencia que lo apoye. Si hubiese una buena evidencia de apoyo, la fe sería superflua, pues la evidencia nos haría creer en ello de todos modos. Esto es lo que hace tan absurda la tan repetida idea de que "la propia evolución es cuestión de fe". La gente cree en la evolución no porque desee creer arbitrariamente en ella, sino por la abrumadora evidencia pública que la apoya".

Y más adelante: "La fe no puede mover montañas. Pero es capaz de llevar a la gente a cometer locuras tan peligrosas qeu creo que puede considerarse como una especie de enfermedad mental. Hace creer a la gente tan intensamente cualquier cosa, que en los casos extremos muchas personas están dispuestas a matar y morir por ella sin necesidad de justificación ulterior. (...) La fe es lo suficientemente poderosa como para inmunizar a la gente contra toda llamada a la piedad, al perdón y a sentimientos humanos decentes. Incluso les inmuniza contra el miedo, si creen sinceramente que morir como mártires les llevará directamente al cielo. ¡Menuda arma! La fe religiosa merece un capítulo propio en los anales de la tecnología militar, en pie de igualdad con el arco, el caballo, el tanque y la bomba de hidrógeno."

Ahora, los de una fe dirán: los fanáticos son los otros. Pero en la base de toda religión, al estar fundada sobre imposiciones de determinados grupos que buscan someter al resto a sus creencias, está la fe. El "estás conmigo o contra mí", sin grises, sin matices. Blanco, pero sobre todo negro. Al diferente, el infierno. A no ser que se haga una nueva religión que volvería a hacer lo mismo. Autoperpetuación: no es casualidad que todas prometan la eternidad, pero nunca aquí: suelen estar contra la tecnología que alarga vidas y evita sufrimientos. Arma de guerra, pero sobre todo, elemento castrante y paralizador de las sociedades.

El Tribunal Constitucional libra a los Albertos de ir a la cárcel por el caso Urbanor · ELPAÍS.com

El Tribunal Constitucional libra a los Albertos de ir a la cárcel por el caso Urbanor · ELPAÍS.com: "El Tribunal Constitucional libra a los Albertos de ir a la cárcel por el caso Urbanor
El Supremo había sentenciado a los empresarios a tres años de cárcel por estafa en documento mercantil

JULIO LÁZARO / EFE - Madrid - 20/02/2008

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El Supremo consideró que los Albertos engañaron a sus socios al negociar la venta del conjunto de Urbanor, propietaria de los terrenos donde se construyeron las Torres KIO, en Madrid. En concreto, se hizo llegar a los socios minoritarios de Urbanor una suscripción preferente sobre los solares de las torres KIO aun precio de 150.000 pesetas m2 cuando en realidad los Albertos habían pactado con los vendedores un precio de 231.000 pesetas m2."

Lamento haber tenido esto sin actualizar estos días. No ha sido trabajo: han sido ocupaciones múltiples, viajes, lecturas incesantes... "El gen egoísta" es durante estos días mi libro de cabecera. Lástima que en todo mi bachillerato no hubiera caído en mis manos, pero ya se lo comentaré.

La noticia con la que abro se comenta por sí sola: en España aún hay clases en la justicia (no la escriban con mayúscula jamás si hablan de este país, se lo digo por experiencia). Quizás con un poquito de dinero y de poder yo no hubiera perdido tres años y lo que le cuelga de incerteza y mal cuerpo. No hubiera aprendido lo que sucede en realidad en este país, pero: ¿a quién le importa? Hasta que uno cae en los tentáculos de los de negro no sabe lo que hay.

Movimiento de los ojos

¿Cómo son los movimientos de los ojos al leer el periódico?

Quizás lo que más nos interese a los que los hacemos y los leemos -los periódicos- sea el movimiento de la mente que provocamos o no en el lector.

Por supuesto, ese movimiento analizado en Microsiervos es de los lectores ajenos al árabe -que leen, y no sólo eso, al revés-.

Hablaba estos días con dos amigos a los que no saludaba hace tiempo. Ambos tocaron el asunto de la prensa. Uno, contemporizando, que si es época (meses) de vacas flacas. El otro, ajeno al sector, convencido de que determinados modelos de periódico son negocio seguro. "Sólo hace falta una buena red de comerciales". No, ya, y yo con estos pelos. Ahora tendría que decir la manida frase de Paco Campos (un tipo que comenzó reseñando libros cuando adolescente y acabó dirigiendo medios y dando clase de ello, oye): "el periodismo es un sacerdocio". Hasta para los periodistas ateos... por lo visto.

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A César Antonio lo que es de Molina

Si La Fiera Literaria fuese un periódico diríamos que le han dedicado al Ministro de Cultura la portada entera, el editorial e incluso las esquelas. Sería un honor si fuera por una buena crítica, pero, para variar, es demoledora.
Además de afearle lo que vienen haciendo sus predecesores (refrendar con su presencia ministril el más desvergonzado chanchullo del mediocre cotarro literario español, o sea, el Planeta), los 'feroces' inciden en su calidad como escritor, que no se ha visto prolongada en el cargo político. "Saltar de escritor a político representa, por lo visto, un colosal batacazo en el camino de la seriedad", comienza La Fiera de febrero.
Reproducen también una carta enviada al ministro -me alegra que no hayan hecho mención a su condición de gallego, aunque lo podían haber hecho, pues César se dedica ahora lo mismo a promocionar a sus amigos coruñeses juntaletras que a exaltar la camelia pontevedresa- que se parece, en los objetivos, a esta que publicó la revista Sherezade.
La Fiera también vuelve a meterse con Pérez (Reverte) por su "patriotismo testicular" vertido en un artículo ("Permitidme tutearos, imbéciles", se titulaba) y le da estopa al "egocentrista" Sánchez Dragó después de que en su programa se hablara de la revista, aunque con quien se ceba realmente es con su "querida" Espido Freire.
El artículo final -esta vez creo que se ha librado Javier Marías- va dedicado a los calzoncillos de Muñoz Molina. De nuevo, un ejemplar para reír "a cachón" como se dice en gallego y tomarnos esto tan serio de la literatura con un poco de chanza.

Reflexiones de un amo de casa

Quizás nadie sepa cuántas veces hay que aspirar un piso para que esté limpio. El término "normalidad" no existe para las tareas del hogar.
Quizás nadie sepa cuántas lavadoras haya que poner durante una semana para luego tener que planchar todo lo que vomita el tambor de esa máquina maravillosa. Los antiguos caballeros, devenidos en hidalgos, sólo llevaban planchado el cuello y las mangas de la camisa. Lo demás lo tapaba la capa o el jubón. ¿Se puede intentar hoy eso? ¿Cuánto de apariencia se puede verter en esta sociedad de la imagen?
Puedes tener un piso de 90, 100 o 120 metros cuadrados. Más si eres afortunado. Pero eso no quiere decir que la superficie a limpiar de tu piso sea esa. Suma las extensiones -enormes a veces- de tus estanterías, de los muebles grandes, de cada marco, souvenir, adorno y "pongo" que tengas. Mejor, no lo hagas. Sólo limpia, limpia: ser amo de casa es una actividad zen, tienes que parar el pensamiento o sólo te darás cuenta de lo absurdo de todo lo que haces cada día. Mi principal defecto es que el cerebro no me para cuando plancho. ¿No hay tai chi ad hoc para estos trabajos de mini Hércules?
Tener tu hogar a punto si no hay niños pequeños es una labor casi predecible. Cuando un cachorro humano se cuela en tu vida, y la bendice, tener en orden la casa es un oxímoron. No hay estrategias, no hay remedios, ni recetas rápidas: cada día es una aventura. Extraordinaria y extra ordinaria.

Calidad

Al hilo de este artículo de Juliana Boersner: ¿cuándo está acabado un relato? ¿qué momento es el adecuado para lanzar un libro? ¿y cuántos son necesarios para el visto bueno?
Los que procedemos del mundo de la información valoramos -demasiado- la inmediatez, la celeridad. Nos parece un síntoma de eficacia, de productividad. Es un error, pero la mayoría lo sentimos así. Es una carrera loca a ver quién tiene los datos antes y lanza el mensaje -aunque haga daño, aunque sea falso, esté mal construído y diga lo contrario-. A los periodistas de diario -yo lo fui- les hierven los datos en los dedos y necesitan expulsarlos por las teclas cuanto antes. Lo que guardan es para dosificar con trampa. Muchas historias no resisten cuarenta líneas, pero se inflan varias páginas. Una hoy, otra la semana que viene. Si se da en la diana, el jefe de sección pide más y se recaba información hasta de lo más nimio, de lo tangencial. Quizás sólo informemos de lo tangencial: lo que importa es muy duro para hincarle el diente. Es turrón del malo.
Pero en la ficción: ¿cuánto se puede mantener el tempo de un relato? ¿cuántos giros se le pueden dar a una historia sin que chirríe? ¿cuánto mandan los personajes según se van desarrollando? Quizás la literatura, el arte de escribir, no tenga nada que ver con la tecnología. Es algo primario, va indisolublemente ligado al pensamiento, luego tamizado por el lenguaje -siempre escaso, siempre lento- y aún frenado por la máquina que nos permite plasmarlo en papel o pantalla. La pluma daba un ritmo, el bolígrafo da otro, la máquina de escribir y el ordenador son otra historia. Que hoy se pueda corregir más rápido y con miles de recursos (diccionarios, tesauros, correctores de toda clase) no significa que los textos sean más literarios, que las historias sean más claras, que los argumentos logren que el lector quede hechizado, que el que lee se quede atado a lo expuesto.
¿Cuánta gente es necesaria para corregir un libro? ¿Cuánta responsabilidad pueden asumir los primeros lectores de obras, los contratados por las editoriales para hacer de filtros? ¿Qué ocurre con los cientos de rechazados que luego son aceptados en otro lugar? Preguntas, de nuevo, con muchas respuestas. Quizás una por parroquia, una por feligresía, otra por circunstancia. Todo, por la calidad: pero no todos buscamos siempre eso.
Tiene que ser una gozada cuando te dicen que algo que has escrito debería durar 60.000 capítulos. Se lo dijeron a Carroll los hijos de su mejor amigo. Pero ellos querían tamaña cantidad porque notaron la calidad de "Alicia en el país de las maravillas".

Fusiones para la confusión

El vídeo habla de ciencia ficción, pero todos los que nos dedicamos a la información o que leemos demasiada información deberíamos pararnos a reflexionar acerca de lo que expone. Quizás ya esté pasando y nos están preparando para ello:

Suárez Canal, "o nidio"

Xosé Luis Suárez Canal, a quien apodo así porque una de sus palabras clave era "nidiedade" (nitidez) en las clases, es el hermano del actual conselleiro de Medio Rural (el rural siempre estuvo demediado en Galicia, y falta mucho para que alguien se ocupe por entero de él, pero eso es sal de otro mar). Aprendí mucho en la facultad con él. La última vez que lo vi fue en uno de los pueblos que más me gustan de Ourense, Allariz.
Estos días se habla de él porque organiza "Madrid Mirada", junto a su colega de fatigas en la Bienal de Vigo, Manuel Sendón. Invitan a 14 artistas latinoamericanos para que fotografíen y plasmen Madrid durante una semana. Sin guiones, ni exigencias temáticas, ni cortapisas. Madrid a tumba abierta.
Hace dos días me encontré con otro fotógrafo amigo. Hacía cuatro años que no nos veíamos. Preguntó si aún estaba en mi ex-periódico -perdón Gatopardo por el palabro-, lo que denota que mucho no se enteró de mi trayectoria. Quizás sea mejor así. Con él me pasé una de las tardes más increíbles de mi vida: en las entrañas de la tierra, en las cuevas del Rei Cintolo, mi primera y única experiencia espeleológica. Me hizo gracia una frase que me espetó: "Tú eras bueno, pero te jodía la política". Hablamos de democracia -él sostiene que a Galicia llegó hace dos años y yo le dije que no se engañase, que los clientelistas no conocen siglas ni partidos- y de capitalismo -cómo lo destroza todo pero callamos porque hay que comer, en concreto hablamos de Alcoa y lo que contamina, una factoría que tiene comprados a los medios con publicidad para que no se hable de todo lo que está pasando en toda la redonda-. Él venía en bicicleta, yo paseaba en coche por la ruta de las playas de A Mariña. Ese mar que algunos creen que aún no baña Lugo.

PD Me llega reseña de Pepe Rodríguez sobre su nuevo libro: "Los pésimos ejemplos de Dios (según la Biblia)". Ahora mismo estoy saturado con el libro de Benedicto XVI como para atender a Rodríguez. Además, los ateos no deberíamos ocuparnos de esos reinos que no son de nuestro mundo, ¿no creen?

Mucha energía

"Escribir requiere mucha energía". Fue una de las frases que mejor se me quedaron del taller literario en el que estoy participando de forma virtual. Sobre todo cuando escribes sobre una historia que ya pretendías cerrada y que tus personajes van hilando sin ton ni son. ¿Quién escribe cuando escribimos? ¿Nuestras influencias, nuestros modelos, nuestros deseos, nuestro subconsciente? ¿O un maremagnum de todo ello?

Yo no le tengo miedo al folio en blanco, ni a la pantalla alba: le tengo pánico a los personajes que cobran vida propia, a los argumentos que parecen bifurcarse y enrocarse en laberintos, a que del personaje secundario salgan palabras que sólo diría el principal. ¿Cuánto hay de control en un relato de ficción? ¿Cuánto hay que vivir con una historia para expulsarla, o para que quede como la habíamos ideado?

En lo que respecta a los que escribimos para no ser publicados, o para que nos lean sólo aquí, o para que nos visualicen lectores de diarios, tangenciales o no tanto: ¿se puede escribir objetivamente sobre algo? ¿o sólo existe la subjetividad? Si yo no he dormido bien, ¿cómo voy a enfocar serenamente hasta la noticia más ínfima? Y si soy feliz, ¿puedo no transmitir ese estado en lo que hago? Para los que escriben bajo la influencia de estupefacientes o sustancias que alteran el estado de ánimo: ¿cuánto hay de esa sustancia en el texto? ¿se reconocen al leerse serenos? ¿son mejores sus propuestas cuando están colocados que sus ideas cotidianas?

Mucho me fastidia, y me maravilla al tiempo, que, cuanto más profundizo, menos sé. Por mucho menos, los cienciólogos, los Iker Jiménez y Del Oso (RIP) hacen religiones y programas de misterio.

Alicia en el lado oscuro

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