Yo también protesto

Xosé Carlos Caneiro –ya lo cité en Diario Cultural, el mejor programa de la Radio Galega- escribió una columna contra el luto folclórico por Rocío Jurado. Esa semana fue el Día das Letras Galegas y ni un solo minuto en los telediarios estatales. Yo también protesto.

Caneiro, con Xabier Queipo, llaman casi cada semana a que estalle la revolución cultural. Para bajarlos de su nube –que a veces comparto- los nombraría consejeros, con cartera y cargo cargante. Así verían por qué Alfredo Conde se bajó del carro y de la nube con Fraga. Caneiro, más que Queipo, está en otra galaxia. Un tipo que dice que Luisa Castro, a la que Foz le huele a estiércol y a humus (de ahí humildad, una palabra tan sobrevalorada), es la nueva Rosalía de Castro, o tiene mal graduadas sus gafas o ingiere sustancias tóxicas. Soñadores. O alucinados.

Carta Blanca

Es un nuevo programa de La”, en TVE. El conducido por Jodorowsky me emocionó. Estaba predispuesto, por el personaje, pero no me esperaba tanto. Jamás creí que se pudiera entrevistar así a Santiago Segura. No tenía ni idea de que determinadas mujeres ya usaran testosterona en gel para excitarse. Me conmovió el beso en la frente a Álex Rovira. Y el broche final, las recetas de psicomagia, fueron un prodigio surrealista. Puro arte, y no lo digo por el autorretrato femenino con sangre menstrual. Alejandro no es de este mundo. Su tarot y el de su pareja no tienen nada que ver con la superchería: son instrumentos para entrevistar, para entrar en lo inconsciente, armas de creatividad masiva.

Aguardo a Antonio Escohotado. Alaska me gustó en sus planteamientos, pero su estética me distrae de sus sugerencias.

Simón, ópera magna

La saturación de información es desinformación. O mensaje tóxico, imposible de digerir y, por tanto, envenenado. Hablo del bum de títulos pseudoreligiosos y pseudoliterarios. Entre tanta paja, quizás alguna aguja de oro pinche, pero sólo algunos la encontrarán.

Leo una entrevista al autor de “Simón, ópera magna”. Se llama Fernando Conde Torrens y no es un fabricante de best-sellers. Lleva 20 años -un respeto a eso- investigando la historia de las ideas. ¿Por qué nunca he tenido una asignatura así? Entre sus hipótesis: Jesús de Nazareth es tan real como Don Quijote de la Mancha.

Y el Cervantes que escribió los Evangelios fue Simón, un escriba a sueldo de Constantino, en el siglo IV. Nada menos. Yo no puedo ahora -ya sí, actualización de 1 de enero de 2009- pero me gustaría consultar el blog que se creó sobre este libro. Es http://simonoperamagna.blogs.com/

Para Torrens, “si lo que defiendo se llega a demostrar, las consecuencias deben ser tremendas. Significaría que como sociedad andamos a ciegas, que nos han engañado durante siglos. A los egipcios antiguos, sus sacerdotes y faraones los engañaron vilmente. No hay 50 dioses. A los griegos, Hesíodo les engañó como a chinos con las historias de los adulterios olímpicos. Esos engaños de que son víctimas los pueblos son un hecho histórico. La inercia y la historia favorecen la opción de que estemos siendo engañados”.

Me recuerda a “San Manuel Bueno, mártir”, de Unamuno. Y siento lástima por tantas vidas dedicadas a lo vano, tantas existencias vacías, rellenas de ilusiones por las que se ha hecho sufrir tanto a la humanidad. Y se sigue.

No somos periodistas, ni falta que hace

Una corte de apelaciones de California resolvió que los bloggers, al igual que los periodistas tradicionales, tienen derecho a mantener la confidencialidad de sus fuentes.

El caso implicaba a Apple, que trató de forzar a una comunidad de bitacoreros a revelar la identidad del que detalló un proyecto de la firma “manzanera”. Con esta sentencia algunos jueces –no son todos iguales, ojo, que aquí en España hay “jueces para la democracia” porque, por omisión, los hay “para la dictadura”- creen que los sitios de Internet deben ser tratados igual que periódicos, radios y televisiones. En el auto –estúpida manera de llamar a los papeles emitidos por magistrados y demás calaña- se recoge que en esta era digital, los correos electrónicos de los bloggers deberían ser también protegidos, igual que llamadas telefónicas o cartas ordinarias. Paradójico en un país que, como España, permite pinchazos sin cuento, secuestros planificados, vuelos secretos y demás parafernalia que se puede etiquetar “terrorismo de estado”. De baja intensidad, si quieren. Pero tan dañino para la sociedad civil democrática o más que el terrorismo de los que ellos llaman criminales.

Que hablen los que lo viven

A veces, el opinador debe apartarse. Dejar su voz a otros. Ser eco de los que viven la realidad de la que quizás más tarde opinemos. Por eso hoy les dejo con esta carta de un preso brasileño. Por la simple frase “ya no soy la misma persona que era cuando entré”, Gallizo debería dimitir. Y los demás burócratas irse a casa a meditar. Se publicó en Gara, este mes.

DIARIO DE UN PRESO EN BRASIL
El 29 de agosto del pasado año fui detenido en el aeropuerto internacional de Guarulhos-Sao Paulo (Brasil). Portaba 1,5 kg. de cocaína peruana, la cual tenía como destino Bilbao. Fui acusado por la Justicia Federal Brasileña de tráfico internacional de estupefacientes, juzgado y condenado a 4 años y 66 días de multa. El tráfico internacional en Brasil es un delito duramente castigado.

Estoy pasando un infierno en esta miserable prisión, donde la violación de los derechos humanos es una práctica habitual. Esta prisión no dispone de asistencia médica, tan solo una enfermería con escasas provisiones medicinales, en la cual un preso administra medicamentos a su libre albedrío. Vivo en una celda de 16 metros cuadrados con otras 17 personas, por lo que me corresponde menos de un metro cuadrado de espacio. Hay veces que me toca dormir en el suelo y en el mejor de los casos duermo en una cama de 80 cm. De ancho junto con otra persona.

La dieta alimenticia, según informes de antiguos presidiarios, es la misma desde hace años. Se basa en arroz y judías, acompañados de un panecillo y zumo concentrado diluido en agua de depósito totalmente contaminada y sin ningún tipo de filtrado. Usamos la misma agua tanto para la ducha como para nuestro consumo. Otra deficiencia es la falta de entrega de productos para la limpieza, por lo que, en un hábitat de clima tropical como es éste, es muy fácil la generación de focos infecciosos. Por otro lado, me resulta indispensable la ayuda de mi familia, pero la recepción y posterior entrega de ésta pasan por un “filtro” tras lo cual sólo recibo una pequeña parte; lo restante, según los funcionarios, es donado a beneficencia.

Pero quizás una de las cosas más angustiosas es tener que vivir con una gran sensación de inseguridad, sin saber cómo o cuándo puede estallar una rebelón como la que ya viví, en la que el presidio se convierte en un campo de batalla y no ofrece garantías de vida para nadie.

Soy consciente de que he cometido un delito que se castiga con prisión, y lo asumo. También es cierto que ya no soy la misma persona que era cuando entré. En este lugar del demonio, si algo me sobra es tiempo para reflexionar sobre mis errores. Me arrepiento de no haber escuchado los sabios consejos de mi madre y de haberle hecho pasar por esto que en modo alguno merecía.

Con esta carta no pretendo más que transmitir la realidad de una prisión en un país tercermundista y advertir a cualquier joven que como yo esté pensando en traficar o transportar droga desde América Latina. Recurro de esta manera para que una reclamación justa como es la del respeto a mis derechos como ser humano pueda llegar a las autoridades competentes, y vean una solución a mi problema.

Iban Villar Pascual – Ciudadano vasco natural de Abadiño, preso en Brasil

Que pierda la fe

“La Revelación”. Así se llama la última provocación de Leo Bassi, el bufón –en el buen sentido- italiano que recorre España buscando “que la gente pierda su fe”. Hace proselitismo del ateísmo, como Emili Vives –El Fonoll- lo hace de la apostasía. Dice Bassi que “luchar contra la Iglesia Católica supone demasiado trabajo para un solo bufón. Pero, a pesar de ello ¡estamos ganando!”.

“Existe un mundo laico. Pero ha perdido fuerza y fe en sí mismo. Considero que el papel del bufón se resume en ser una persona laica y atrevida con todo, incluso debe optar por enfrentarse con Dios mismo”. A Bassi intentaron matarlo. Lo amenazan de muerte cada poco. Gente que reza a mártires y busca un mártir del laicismo, pues a esos nadie los va a adorar.

Bassi los tiene bien puestos: se mantuvo con una pancarta entre 5000 evangelistas reunidos. En ella escribió: “No creo en Dios, pero sí en Sócrates, en los científicos y en el amor: para más información, pregunten aquí”. Se hizo para por viceministro del Ministerio de la Risa en la CEE en Rusia. Lanzó tartas a alcaldes como ejemplo de democracia. Dice que “Camino”, el libro fundacional del Opus “es una vergüenza”, pues en el punto 339 dice que los libros son peligrosos. Y añade: “Si un imbécil llamado Escrivá arremete contra Voltaire, los que siguen sus directrices son unos imbéciles”.

Y finaliza: “Yo no necesito ninguna lección de amor de nadie, porque durante milenios los payasos han amado a la gente”. Por no señalar sus certeras pullas sobre la mujer la ecología “que no tienen cabida en los monoteísmos”. Ahí les has dado, Bassi.

Presunción de analfabetismo

Hace ya tiempo que le dediqué un comentario a un escritor argentino –he olvidado su nombre- que dirigía una revista digital sin tener idea de tecnología. Presumía de no saber manejar bien el PC, de ignorar términos básicos como IP, MP3 o WiFi. Parece que ene le cono sur americano esto es corriente.

Me enfrasco en el CiberPaís de 1/6/06 en la entrevista breve a Santiago Roncagliolo, escritor peruano. Ocupa la sección “Tecnovidas” con perlas como: “¿qué es Skype?” o “tengo Ipod pero no lo sé llevar”. Patético pero cierto. Lamentable pero verosímil. También hace fotos con la digital “pero sólo cuando me dicen aprieta acá”.

Todo eso lo invalida para hablar de blogs, y eso que tiene uno (blogs.elboomeran.com/roncagliolo), de los que dice: “El blog se ha convertido en una dulce condena. Vivo para él, leo para él, veo películas para él. El blog es vivir para contarla”. También hay blogs para no leerlos, por mucho que parafraseen a Gabo sus autores. Con todos los respetos, este tipo es un friki o yo hago demasiado caso a lo que se dice en las entrevistas.

Ombliguismo bitacorero

Nos vamos descubriendo. Nos van destapando. A veces, de forma tímida, asustadiza. Otras, con ilusión, con energía, con firmeza. Los blogs ya no son textos de fanáticos de la tecnología o de pirados de la Red.

David Sifry, el fundador de Technorati, el buscador de blogs más potente, pontifica: “El blogger, tiene que pensarse dos veces lo que escribe, porque le contestarán. Su reputación se decide por la gente que le lee. El editor del siglo XXI soy yo”. Como casi siempre, estoy entre la discrepancia y la puntualización. Los bitacoreros a veces nos tiramos sin red a escribir, pero tenemos suficiente elasticidad para rectificar, cintura para corregirnos.

Y es falso que él, porque nos encuentre, sea nuestro editor. Nosotros somos los editores, o en todo caso, los que nos alojan. Google no es Internet, es quien busca en la Red. La comida no es el cocinero, ni el restaurante es el chef. Ojo con eso, Sifry. Que te carees con MSN, Yahoo y Google no te da bula para colgarte medallas que no son tuyas. En este aspecto defiendo el concepto CopyLeft y la metodología Linux, donde es el grupo y no uno o una empresa quien marca el camino.

“La vida personal, la de los blogs, se escribe en la lengua materna”. Puede. “creo que el corazón de un negocio es servir al prójimo”. Esa es la teoría de muchos tiburones, los eclesiásticos y los gubernamentales entre ellos. Como hipótesis, nazarita incluso, pero como praxis, equivocada. Es más fácil la serendipia.

“Estoy interesado en gente que aporte valores”. Yo tengo unos pocos. Como dijo Marx (Groucho), si no les gustan, tengo otros. Principios.

A los 16

Justo en la semana en que un partido holandés busca la legalización de las relaciones sexuales a partir de los 12 años (en España está en los 13, les recuerdo a los escandalizados hipócritas que se han echado las manos a la cabeza), Manuel Rivas, el escritor gallego, se descuelga con su artículo “A los 16”.

Propugna Rivas que no sólo se hable de los jóvenes como “juerguistas del botellón”. Aborda el hecho de que muchos, a los 16, se tienen que buscar la vida. Y el colofón final calla muchas bocas de ganso: “Si a esa edad pueden trabajar, pagar impuestos, formar una familia, ser juzgados, ¿por qué no pueden ser responsables para votar? En España, de 16 a 18 años, serían 817.000 nuevos votantes. De inmediato, se reformarían todos los programas. Tendrían que pensar en clave de futuro.”

Hay que echar del poder a la franja 40-65 que nos gobierna. Y el voto de los jóvenes es básico. En el capítulo “¿qué es un niño?” de ALO explico esta paradoja: los menores de 10 a 18 años son los principales consumidores y marcadores de tendencias de ciertos productos; pero sólo se les da el estatus de consumidores. Como al resto, pues sólo nos dejan ser ciudadanos cada cuatro o cinco años. Nuestra política es del siglo XIX y nuestros problemas, del XXI. Estos desfases se pagan. Y tienen culpables y demasiados cómplices. Yo diría: “a los 14”.

No ceder en la denuncia

Günter Grass critica la barbarie –eso sí, disfrazada de democracia; aquí también tuvimos a un ferrolano que llamaba a su dictadura “democracia orgánica”- de Estados Unidos en el congreso mundial del PEN Club. Entre las obviedades, no por ello menos silenciadas, está que se registran listas sistemáticas de los marines muertos pero, dice Grass, “se banalizan como daños colaterales las cifras inmensamente mayores de víctimas civiles”.

Günter no escapa del compromiso, como tantos intelectuales adictos a las hojas del rábano, e insiste en que los escritores debemos preguntarnos sobre la responsabilidad de las guerras, sobre sus cómplices –Aznar, Rajoy y su calaña, y ahora Zapatero en Afganistán y Haití, otras guerras coloniales- y sobre la impasibilidad de los gobiernos de las naciones. La contra a la guerra de Irak movió a media humanidad en todo el mundo; fue la primera manifestación global, no lo olvidemos.

Dice Grass que “las guerras son de siempre y los escritores han escrito bajo el impacto que éstas dejan durante años en sus cerebros”. Nos recuerda que ahora estamos “a merced de una única potencia” y nos insta a que no cedamos en la denuncia, puesto que “la guerra no pierde aliento”. En ellos estamos, aunque no seamos libres y poco independientes. Tan poco como el grupo Prisa, que anuncia la Foreign Policy de junio con un fraude visual macabro: Putin, el presidente de Irán y Chávez con un bigote de petróleo. “Cuando el petróleo corrompe a los líderes”. Y Bush y Cheney no aparecen. ¡Vaya rostro!. Hasta un tal Julio Arias se atreve a escribir sobre la “anomia moral china”. Lo de siempre: pajas ajenas y vigas propias. En el bigote y en los ojos. Pero no todos somos ciegos ni leemos a los mismos manipuladores…

¿Qué fue de EGIN?

Pasaron 8 años. Nada menos. Garzón, el perseguidor de Pinochet pero ciego con la fundación del genocida Francisco Franco, lo clausuró. Intentó tapar la boca a una parte de la sociedad vasca. Sus colegas tardofranquistas, o franquistas acérrimos, como Fraga, ya lo hicieron con muchísimas revistas y periódicos. Creíamos que en democracia eso no pasaría. Antes se encerraba a la gente por leer a Voltaire, que dijo: “Odio lo que dices, pero dejaría que me matasen para que pudieras decirlo”. Garzón encerraría hoy a Voltaire si fuera periodista abertzale.

¿Por qué hablo de Egin? Porque nadie sabe, salvo en Euzkadi, que el administrador judicial lo dejó pudrirse. Hasta les han robado los archivos fotográficos. Los tendrán policías, o seguratas, parecidos a los que me robaron a mí cintas de vídeo irrecuperables con mi tía abuela o mi padre, ya fallecidos. No sólo te roban la libertad, no sólo te condenan: te intentan humillar hasta en lo más personal. Lo mismo ocurre con tantos objetos, coches, ordenadores, decomisados. La administración judicial es un estercolero y haría falta un Hércules para limpiar esos establos. Por ahora sólo tenemos a burócratas impunes, que suscribirían esta frase hasta que supieran quién la dijo: “Los derechos no se mendigan. Se obtienen con gran esfuerzo personal”. Fue Hitler, que también leyó a Voltaire.

Perlas trapaceras

Publica en la editorial “El Viejo Topo” Pascual Serrano su libro “Perlas. Patrañas, disparates y trapacerías en los medios de comunicación”. Serrano, al que sigo gracias a Tino en Rebelión.org, dice que “antes de leer un periódico, escuchar la radio o ver TV, uno debería saber quiénes son los propietarios de esos medios”. Y no digamos si uno trabaja para ellos, majo. Yo, ahí es nada, trabajé sin saberlo para una revista universitaria del Opus durante años. Cuando caí en la derechona de El Progreso –a pesar de que lo dirigía un sociata que hoy toca poder de nuevo, en la manipulación de los medios públicos- ya sabía a que me atenía. “De algo hay que comer”, diría alguno. Y, citando males necesarios, ¿qué ocurre con esa asignatura que se iba a establecer para revisar de forma crítica la prensa en la escuela? El libro de Serrano debería ser de texto en esa materia. Y en los exámenes una pregunta obligada, ésta: ¿por qué La Voz de Galicia eliminó a Ramón Chao e Ignacio Ramonet de sus páginas?. Benditos vendidos.

El Rey de los Alisios

A veces se encuentra uno libros extraños, rarísimos pero premiados. Acabo de leer “El Rey de los Alisios”, de Michel Tournier, por el que recibió el Goncourt. Hoy no se lo darían, pues se le ocurrió dedicárselo a Rasputín (el difamado, dice) y su protagonista es medio pedófilo. Vamos, es que lo lapidarían con gran éxito.

Sólo por el descubrimiento de la Constitución Siniestra ya merece la pena abrir esta obra. Les dejo con unos cuantos preceptos impagables, vigentes, imperecederos, salvajes y tonificantes:

Artículo 3: Queda bien sentado que de un consejo de ministros, de un cónclave o de una cumbre internacional se desprende un olor de carroña que espanta incluso a los buitres más hastiados.

Artículo 5: Todos los miembros de un gobierno derrocado sean pasados por las armas sin recurso ni dilación. Es inconcebible que unos hombres a los que la nación acaba de retirar su confianza puedan no sólo volver a sus casas impunes, sino proseguir sus carreras políticas aureolados por su fraudulento fracaso. Esta disposición tendría la triple ventaja de enjugar la locura más cadavérica de la nación, evitar el regreso de las mismas caras en sucesivos gobiernos y aportar a la vida política lo que más le falta: seriedad.

Artículo 6: Todo hombre debe saber que al vestir un uniforme voluntariamente, sea el que sea, se designa a sí mismo criatura de Mammón y se expone a la venganza de la gente honrada. La ley debe contar entre los animales hediondos que se pueden cazar en cualquier estación del año a policías, sacerdotes, guardas de jardines e, incluso, académicos.

AMÉN.

Radiotelevisado

“Garrote vil y prensa”. Así rezaban algunas sentencias firmadas por aquel galleguito de Ferrol que caminaba bajo palio en el Corpus. No quiero darle ni un gramo de razón a Cacharro Pardo, pero hoy se sigue practicando aquello en esta España nuestras que nos hiela el corazón. Caso Fraude-Diputación. Operación Muralla.

Emitir imágenes y sonidos de una detención, a no ser que se capten de forma espontánea (casi imposible) es una indecencia democrática. Vulnera el derecho a la presunción de inocencia y, con las tecnologías actuales, liquida el derecho a la intimidad y a la honorabilidad para los restos. En Dinamarca, un detenido por el delito que sea es una letra hasta que es juzgado y sentenciado en firme. Sólo entonces se revela su identidad. Pero en eso influye mucho la prensa. Dinamarca tiene los periodistas más preparados y rigurosos del mundo. Es muy difícil acceder a esa profesión. Aquí, ya ven, hasta yo soy periodista. Con título y colegiado, nada más.

Hablar bien en público

De Paulo Coelho sólo he leído las columnas que a veces publica en revistas españolas. En una de sus últimas colaboraciones coincido: “Un escritor no tiene por qué saber hablar  bien en público, lo que tengo que decir está en mis libros y columnas”. Si invoco a La Fiera Literaria, diría que Coelho tampoco sabe escribir, pero no enfilaré ese despeñadero, no camino por esa foz hoy.

Quizás a Coelho, como a mí, como a tantos, nos ocurre que tenemos una laguna cultural. Llámese oratoria, declamación, educación de la voz, teatro del habla o similares. De pequeño, leía en público. Un día, alguien, yo sé quién pero sé su nombre ni si sigue vivo, dijo que, por mi modulación de voz, parecía un retrasado. Uno, a los 9 años, tiene su corazoncito. Pero no mejoré demasiado, debo reconocerlo, y sigo siendo un torpe, por ser caritativo conmigo mismo, al hablar.

¿Es algo innato hablar correctamente en público? ¿Se aprende? ¿Influye la familia y su forma de relacionarse con nosotros? ¿Cómo conectan la oratoria y la timidez? Como la pintura y el arte en general, es parte de mi laguna cultural. Y los autodidactas a veces nos ahogamos.

Interviu con las víctimas

Veinticinco años revolviendo. No está mal. Interviu está ahora con las víctimas, aunque otros los vean como verdugos. Dice que son víctimas ocultas de ETA los policías y guardias civiles que sufren depresión por la lucha antiterrorista. Y luego se descuelga con los “pobres” escoltas, “entre el miedo y el paro”.

Es como si no se quisiera resolver el problema vasco nunca. Nuestros “ecuánimes” medios de comunicación entrevistan por igual a todos, peor yo sólo veo a los de un lado. Para saber qué piensan los abertzales debo leer su prensa. Así, me entero de que siguen las torturas, de que los presos siguen en primeros grados camuflados, de que los familiares todavía mueren en accidentes de tráfico al hacer miles de kilómetros al ir a verlos… A lo mejor es que soy tonto, pero veo víctimas en ambos bandos. A lo peor es que soy idiota, pero creo que vivo en una pseudodemocracia donde los medios no informan, el gobierno sigue con sus cloacas, los policías son tardofranquistas y los jueces, ya me entienden. Quizás soy un pesimista. O un optimista demasiado informado.

McCourt

El autor de “Las cenizas de Ángela” está de promoción con un libro sobre profesores. Es autobiográfico y creo que no le puedo aplicar lo que Wilde decía de los libros de memorias: “Están escritos por gente que ha perdido por completo la memoria o que nunca ha hecho nada que valga la pena recordar”.

Esto último se puede aplicar a Fraga, o a Sara Montiel, pero el irlandés no entra en esa categoría –calaña es el término apropiado-. Entre sus declaraciones, McCourt afirma que siempre se rebela “contra las pautas y las normas, porque las ponen los burócratas”. Sólo así se entiende que haya calado como profesor. Todos recordamos a alguno que nos dejó huella, y solía ser el menos funcionarial, el más apasionado, el más excéntrico, el que lo vivía.

En “De la noche al día”, un excelente programa para presos insomnes que ponen en RNE, habló el otro día un catedrático de Matemáticas que presentaba su libro: “Panfleto antipedagógico”. Lo prologa otro panfletista, Savater, del cual leí su excelente “Panfleto contra todo” y su “Ética para Amador”. Lo malo de Savater es que es como yo: cuando escribe es encantador y cuando habla no hay quien lo soporte. Pero éste no es el asunto.

Maestros, profesores: no creo en los españoles porque he visto que los más vagos de mi generación han estudiado Magisterio, por ser carrera fácil. No creo en el futuro de la educación en este país porque no se pueden dedicar recursos humanos tan pobres a algo tan vital y, aún por encima, los “nuevo padres” descargan todo ese trabajo en los profesores. Aquel catedrático hablaba de recuperar la memorística: de acuerdo. Léanse, ustedes que tienen el Google cerca, lo que pasó con Scopas el griego y el poeta Simónides. Lo cuenta Cicerón en “De oratore”.

Manuel Gándara Pastrana: por ese maestro no tengo faltas de ortografía y manejo bien el castellano. Leonardo Montanet: su desparpajo me llevó a empaparme de filosofía. Campaña: sus clases de literatura no me llegaban a nada. Y no hay más. Tres de unos 50. Dejo fuera la Universidad: sólo 2 reseñables en mi materia, periodismo, y otros dos en general: Barreiro, actual presidente de la Real Academia Galega y Beiras, Xosé Manuel, que me dio clases de Economía. En Periodismo, Galindo y Xosé López. Cada uno hizo que siguiera adelante en el desolador panorama educativo patrio.

ING

No. No escribiré una línea sobre estafas de sellos, bancos del 6% o semejantes. Mi negociado es otro en esta ocasión.

La idea no es mía: ING son los Individuos No Gubernamentales. Lo leo en la columna “Sales y Soles” de Gorka Andraka, en Gara. Incide en algo que también me llamó la atención este mes: el alemán Jürgen Hass, que se dedica a reconocer hijos por el mundo para que el estado alemán los proteja. Así, reconoció 300 que podrán vivir en Alemania junto a su madre, recibirá ayuda social y unos 300 euros como subvención. Él sólo pone su firma, junto a la de la madre que quiere ayudar. Su pensión, la de Hass, no es embargable, pues los abogados del estado alemán van a por él, claro. Las “madres” de sus hijos no pueden reclamarle la manutención. Hass ha hecho más con esta ingeniosa argucia que tantos “apadrinamientos” sospechosos con que las ONG nos asaltan cada día.

Gorka expone otro caso: “Hamburgo Gratis”. Es más extremo. Gente disfrazada de gato rosa roba en un centro comercial, en cinco minutos, 15.000 euros en alimentos. Luego lo distribuye entre los necesitados de la ciudad. Y aquí, en España, damos 50.000 euros de nuestros impuestos al nombre más rico del mundo, Bill Gates. Los premios Príncipe de Asturias, como dijo en su día Cela del Cervantes “están llenos de mierda”.

Alicia en el lado oscuro

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