Bendito mes


Tal día como hoy se celebraba el santo de mi padre en casa. Los "días de" en los hogares católicos con devoción en decadencia son una excusa para traer pasteles de postre. Si coincide en domingo, como hoy, se va a misa, pero como todos los domingos. Pura rutina.

Noviembre, para los católicos, es el del refrán "Bendito mes, que empieza con Santos y termina con San Andrés". Mi padre se aprovechaba de su santo: era muy goloso. A veces pienso que determinados placeres del paladar son herencia genética: a todos sus descendientes nos gustan los pasteles. Aunque también puede venir por parte de madre, que aún mantiene su lucha con el azúcar. Una batalla que perdió al ser diagnosticada de diabetes.

Mi padre no era practicante. Era otro forzado más, otro cautivo del círculo social, otro prisionero del "qué dirán" en que se mueven tantos pueblos pequeños, tantas aldeas. Tras una serie de encontronazos con un cura franquista, se volvió incluso anticlerical. Su hermano, el cura de Taragoña, tampoco es precisamente una luminaria en la familia. Recobró un poco la "fe" cuando uno de sus hijos iba a ser cura, e incluso colgó en su habitación una foto de Juan Pablo II con su vástago, pero se malogró el asunto. Gracias a Dios, supongo. Mas, como buen soldado, tenía eso que aún llaman "temor de Dios", era una oveja del rebaño, remisa a los pastores.

A falta de otra opción, mi padre usaba las fiestas religiosas como salidas festivas propias. Se iba al Nazareno de A Pobra do Caramiñal a dar una vuelta con la excusa de ir a la procesión; se iba al Apóstol a Compostela para ver los fuegos, aunque tuviera que soportar los rosarios de su tía política Cándida y así sucesivamente.

Se fue el mes. Se fue Andrés. Pero quedan siempre los recuerdos.

Miedo a traicionarme




"Sólo una cosa cuenta: seguir nuestra naturaleza, hacer lo que estamos destinados a hacer, no ser indignos de nosotros mismos.
Toda mi vida, por miedo a traicionarme, he rechazado todas las oportunidades que se me han ofrecido. Por eso, mi primera reacción ante el éxito es la de retroceder".

25 de noviembre de 1969. Cioran. Cuadernos

Juan Carlos I, el Borbón, al colgar esta declaración en su web (CasaReal.es), sigue su naturaleza.

"Expreso mi reconocimiento y gratitud a nuestro Generalísimo Franco, que con tanta dedicación y entrega os ha mandado hasta ahora, dándonos un ejemplo único de amor a España y sentido de la responsabilidad".

Madrid, 22 de noviembre de 1975 -el cadáver de Franco aún olía, por gracia de Dios-.

¿Qué hace esto colgado en la sección de noticias de la Casa Real? Que baje Garzón y lo vea: este tipo, que es irresponsable según una constitución atada y bien atada, hace apología de un genocida. Ah, ¿que ya lo ha visto? ¿y no hubo nada? Me olvidaba de que estamos en España. Termino entonces como lo hace nuestro rey en esta preciosa carta a las Fuerzas Armadas:

"Estoy seguro de que trabajando todos unidos alcanzaremos lo que España se merece por imperativo de la historia y su papel en el mundo de hoy.

¡Viva España!"

P.D. Aunque su majestad no lee mucho -debería dejarlo ahí, mas concreto- a Cioran, debiera fijarse en esto: "Un régimen desaparece cuando sus representantes han dejado de creer en sí mismos". La monarquía desaparecerá cuando los Borbones dejen de creer que han sido elegidos por la historia, por dios, o por un dictador -alguno de estos electores existió, es cierto-.

Resacas

El Dorado, durante la actuación de Héctor Arnau. Valencia, 23/11/2008

"Hay resacas futuristas, estremecedoras, espeluznantes; las hay turbadoras. Las hay que desgarran corpiños. Probablemente haya resacas de amor y lujo; las hay hechas de basura y trastos viejos. Hay resacas tan aburridas como la lluvia... No todos los géneros, por otra parte, corresponden a alguna resaca. Por ejemplo, no hay resacas del Oeste. En la vida real, las resacas suelen entrar en un género que la literatura encuentra difícil de explorar y rara vez acomete: tragicomedia. Murphys y Metamorfosis, Terceros policías, Puñados de polvo..."

Martin Amis. "La información"

Podría hablar de serendipias, de casualidades. Pero no: Héctor Arnau me oyó hablar de este autor, que dice no haber leído. Pero Amis adora también "El tercer policía", y lo valora en su justa medida. Tras la resaca de la presentación de Bostezo, la lectura, mis lecturas siguen. Entre "El País Vasco no existe", de Paco Inclán, y "Y el hambre Y los ciegos", de Arnau. Salpicado con "El lado oscuro de las ONG", de José David Garrido Valls y artículos de Replicantes atrasados. Hay lecturas que no se deberían combinar. Pero me gustan sus resacas.

"A nadie le suena tu nombre ni reconocen
tu cara sino la de otro que nunca eres tú
Tienes ganas de llorar por las calles
pero eso te avergüenza
Quieres que alguien sepa tu nombre
pero ni tú ya te acuerdas"
(Y el hambre Y los ciegos, fragmento del poema "Barcelona, ciudad del capitalismo", dedicado a Paco Inclán)

"Los buenos matan números, los malos, personas.
Los buenos son alcanzados por las bombas lanzadas por los malos, los malos se ponen debajo de las de los buenos.
Los buenos siempre se defienden, aunque disparen primero. Los malos siempre atacan, aunque no disparen.
Los asesinos buenos son brillantes soldados condecorados, los asesinos malos, terroristas depravados.
Los buenos hablan el idioma normal, los malos, el raro.
Los buenos visten normal. Los malos, raro.
Los buenos definen lo que es normal y lo que es raro... "

(comienzo del poema "Buenos, malos", dedicado al Jipi, del libro "El País Vasco no existe", de Paco Inclán)

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¿Qué le ocurre a Heriberto Yépez? Lean:

"Hoy produje una utopía en mi cabeza. No pienso compartirla, por cierto, porque quiero que se mantenga pura. Sólo te digo esto, estimado lector(a), para que también tú compongas una utopía privada, clandestina, y no permitas que las palabras o los idiotas la manchen con sus opiniones, posturas o jetas apestosas. Hoy produje una utopía y era aún mejor que cualquiera de todas las músicas. Una utopía bellísima.

Denme un balazo, nada me importa ya, he llegado al mejor momento de mi vida, tuve una visión esplendorosa y no es mía porque esa utopía no puede jamás ser propiedad de nadie. No soy un místico, lo sé, pero no me importa aceptar que es el estado más alto de la conciencia lo único que ahora me importa.

Me valen un comino los amigos, los reconocimientos, los libros, las familias, los horarios, los estipendios, las muestras de cariño, los empleos, nada de eso me parece fundamentalmente importante, sé que habito una ciudad y una cultura entera que agoniza, no tengo ilusión alguna, mi vida está tan vacía como completa, sólo quiero ser libre, entender la libertad irrenunciable, el cosmos cantando, el espacio ancho, la carne intensificando su nudo con todo esto, lo que viene para todos nosotros, lo que ya está hecho cada vez que damos cada uno de nuestros pasos".

Resaca utópica, supongo. Tomás Moro (¿Moore?) bebido. Puede que una resaca sea la distopía del éxtasis alcohólico.

El lío del Periodismo

Actualización 24 noviembre:

Apenas leí lo que llevaba redactado. En una mêlèe previa decidimos, entre las interrupciones de una psicóloga, que unos íbamos a ser más serios y otros más "desparramados". Al final, incluso le funcionaron los gags a David Barberá. Tuvimos un buen preguntador en la segunda fila -¿para cuándo mesa redonda sobre revistas culturales?- y me sorprendió que el aforo estuviese lleno y hubiese gente en la puerta, como en algunos funerales católicos. Muy buenas vibraciones en general con todo el mundo. Una conexión especial con Héctor Arnau: un descubrimiento, todo un lujo poder hablar con el traductor, entre otras, de "El tercer policía", de O´Brien. Su número teatral-poético, inclasificable.



Periodismo: algunos apuntes sobre este lío

Me encanta meterme en líos. De otra manera no estaría aquí sentado hablándoles. En esta ocasión el liante está a un paso y edita una revista, que hoy presentamos. Les ha contado cómo se ha metido en este ovillo y qué gatos –siempre somos cuatro, aunque la cifra se paró en una frase hecha- están enredando la madeja.

Paco –Inclán-, ante mi insistencia para que marcara el tema de esta presentación, me dice que les hable un poco del periodismo que se hace en España. O sea, que me repita, pues de eso ya escribo en el artículo que perpetré en Bostezo. Alguien decía que todo se olvida pronto, por lo que hay que volver a contarlo de nuevo.

En aquel artículo me apoyé –siempre uso muletas en forma de citas- en una frase de Vázquez Montalbán que, entre otras lindezas, decía que “hay dos clases de escritores: los que colaboran en la enciclopedia Salvat y los que no”. Montalbán murió cuando ya existía la Wikipedia, aunque eso lo escribió en 1969, dos años antes de mi nacimiento. La última noticia, de apenas una semana, que tengo de esta enciclopedia colaborativa es que han pillado a Espasa, que tiene otra enciclopedia on line, copiándole una referencia –la de Baltasar Gracián- al usuario de Wikipedia que ayudó a crear la entrada “Baltasar Gracián”. Nada menos que Baltasar. No, tranquilos, hoy no hablaremos de Garzón. Gracián es mucho más interesante y seguirán hablando de él aunque no viera amanecer.

Cito la Wikipedia sobre Gracián: “Buena parte de sus obras se ocupan de dotar al lector de habilidades y recursos que le permitan desenvolverse entre las trampas de la vida. Para ello debe saber hacerse valer, ser prudente y aprovecharse de la sabiduría basada en la experiencia. Incluso disimular y comportarse según la ocasión”. Gracián no escribía periódicos, pero ¿es éste el papel del periodista? ¿dotar al público de recursos para entender lo que ocurre? ¿O sólo tenemos que contar lo que pasa, vaciar el contenedor de la realidad como sepamos en un papel o en un telediario e irnos para casa?

La anécdota de Wikipedia es una simple excusa para ponerles en el contexto de la realidad tecnológica en que también estamos insertos los profesionales de la información. El acceso a la información, al menos en esta parte del globo donde nos ha tocado vivir, es instantánea. Uno de los asuntos más candentes es: ¿quién hace esa información? ¿está cambiando de manos o los periodistas seguimos siendo los peones de los grandes grupos que controlan la información? Ya empiezo a liarme: discúlpenme mi tremenda afición a lanzar preguntas que abren otros tantos embrollos.

En mi artículo les hablo de un periodista bregado y desengañado con la profesión, alguien que jamás recomendaría a un joven meterse en esto. El espacio que me dieron en Bostezo me impidió meter toda la entrevista que tuvo a bien concederme. Quizás esto se arregle con Bostezo Plus –noten en esto otro gran salto que se está produciendo en la información, que puede ser complementada y ampliada luego, gracias a Internet-.

No me resisto a transcribirles esto:
“En mis dos años como editorialista y Director de la sección de Opinión de Diario16 tuve que escribir doce editoriales, doce, a favor de Xabier Arzallus (los guardo como oro en paño), lo cual iba frontalmente en contra de mis convicciones personales; pero era eso o la carta de despido”.
Periodistas como peones. Yo lo he sido también: no hay periodista más peón que uno de un gabinete de prensa de una administración. En la de Manuel Fraga, no sé si les suena, estuve unos meses. No me pudieron renovar porque el entonces jefe de prensa de Fraga, actual jefe de prensa de Citröen –empresa que fleta el parque móvil de la administración aún hoy, aunque ya empiezan a gustarle a nuestros políticos más los Audi- no me vio “concienciado” para el puesto.
El periodista, hoy en Zeta y con un pie en la calle, como tantos de esta profesión, explica más adelante que “Sí hay periodismo de investigación. Es que sin la investigación no habría periodismo. Ni siquiera del “mediatizado”.”

No estoy de acuerdo. Nos están vendiendo mucho gato, vuelvo a los gatos iniciales, por liebre. Las cifras son tercas: la mayoría de las informaciones que producimos a diario parten de una sola fuente. Interesada, casi siempre. Eso no es periodismo. Y menos de investigación. Pero podemos poner muchas excusas: no tenemos tiempo, nos pagan mal, el que nos paga no quiere que investiguemos eso. Todas válidas y todas medio ciertas, pero que al lector no le valen. ¿O sí? ¿Tenemos un lector que traga lo que le echan?

Algo que no se podía hacer en los periódicos de antes de Internet es saber en el momento lo que más ha leído la gente. Al azar, escojo un medio de mi comunidad (es un ejercicio que practico a menudo, con resultados muy similares) y me dice que lo que más han leído esos lectores es:
1.- Kournikova se pelea con Enrique Iglesias
2.- Los informáticos exigen regulación
3.- Toñi Vicente pierde su única estrella pero sigue en la guía Michelín
4.- Belén Rueda posa desnuda

Algunas noticias del “corazón” suelen estar siempre entre las diez más leídas. Eso en La Voz de Galicia.
En el mismo momento, en El País:
1. La primera subasta de compra de activos adjudica 2.115 millones de euros a 23 entidades
2. El humor gamberro se cuela en los Ondas
3. Quince ejecutivos de Wall Street cobraron 100 millones cada uno en plena crisis
4. Los científicos ponen cara a Nicolás Copérnico

Los Ondas es puro "corazón", premios de Prisa para Prisa y amigos, deprisa.

Y en Abc:

• 1. El Tribunal Supremo paraliza la UME, el proyecto militar estrella de Zapatero
• 2. «Espero que la muerte de mi hijo no sea en vano»
• 3. El calendario Pirelli, más verde que nunca
• 4. Preysler y Abascal, duelo de quilates

¿Debemos hacer informaciones según estos resultados?

En Estados Unidos ya se hace. De pago. Periodismo a la carta. Ustedes van a la página Spot.us, ven los reportajes que tienen planeados, y si les gusta lo que van a investigar, hacen una donación. Pequeñas cantidades. Cuando el periodista tenga sus dólares, el reportaje se hace y se sirve en esa página. Sólo en la bahía de San Francisco, claro.

Ahora están lanzando otra página que va más allá: HelpmeInvestigate.com (Ayúdame a investigar). No piden dinero: piden tiempo. Esto es, el tiempo de la gente que quiera dedicarse a investigar sobre un asunto y poner sobre la mesa lo conseguido. Otros periodistas de empresas más especializadas, como ShareSleuth, están corriendo riesgos de cárcel con sus investigaciones sobre corrupción financiera. Estos “indeseables” se dedican a informar en qué gastan el dinero las empresas de Wall Street que van a ser salvadas con fondos públicos. ¿Conocen a alguna empresa periodística así en España? Yo no. Asuntos como ése sólo los veo en blogs.

Mi periodista, perdonen que insista con él, pero cuenta asuntos muy interesantes, espero que para ustedes también, desgranó esta anécdota española:

“Pero vamos a peor, eso es evidente, y quisiera poner nada más que un ejemplo porque me sucedió a mí. En 1991, cuando Juan Pablo II preparaba la beatificación de José María Escrivá, fundador del Opus Dei, mi director en EL INDEPENDIENTE me encargó un tremendo, extenuante trabajo de investigación sobre la vida, “milagros” y miserias de aquel hombre desquiciado. A mí jamás me había interesado el Opus Dei, pero, caramba, ¡yo era periodista!, así que me puse a trabajar, a leer, a preguntar, a indagar veinte horas diarias durante tres meses. El resultado fue un “serial” de 30 capítulos que se tituló “¿Un altar para Escrivá?” y que el periódico publicó durante todo el mes de agosto de 1991, día tras día, resistiendo a las tremendas presiones de la “Obra” y de sus pompas. De todos modos beatificaron a Escrivá, pero aquello se publicó, lo leyó muchísima gente y yo logré salir ileso del empeño, porque no pocas noches hubo gente que me esperaba en la puerta del periódico para romperme la cara.
Apenas once años después (2002), cuando Escrivá iba a ser canonizado, el director del medio en que yo trabajaba (que ya era otro, claro) me encargó algo parecido pero de dimensiones mucho más reducidas. Una portada, quizá, y eso bastaba. Esta vez no me esperaban en la calle para pegarme. Bastó una llamada de teléfono. No de la Prelatura a mi director, no. El presidente de un prestigiosísimo y Popular banco español, muy vinculado al Opus Dei y que por entonces gastaba mucho dinero en publicidad, llamó al presidente de mi grupo editorial y le dijo, en una conversación brevísima, más o menos esto: “Vamos a llevarnos bien, ¿verdad?” Resultado: yo fui obligado a escribir dos páginas tan abyectas que me negué a firmarlas. ¿Qué voy a contar yo sobre la libertad de investigar y publicar hechos comprobados que tenemos hoy los periodistas?”

Y sigue, porque sus confesiones son lo que yo les quiero comunicar, para que se hagan una idea de quiénes somos los periodistas:

"Apenas veo la televisión, tan sólo los informativos (salvo los de Telemadrid, que me indignan) y “Canal Historia”. Hombre, a veces también “Odisea” y “National Geographic”. Pero nada más. No tengo ni idea de qué hace Mercedes Milá, aparte de ese asqueroso “experimento sociológico” que es Gran Hermano. Para mí esa mujer ha perdido todo el crédito profesional que un día sí tuvo, lo mismo que Sardà: bien les han pagado por ello y supongo que les compensa. Miralles, a mi modo de ver, lo hizo muy bien con su cámara oculta. Es periodismo de investigación salvaje y que fue tachado de poco ético, pero siempre he pensado que los poco éticos eran los que salían en sus reportajes: él era el espejo que reflejaba la miseria de los demás. Lo que hizo con la miserable Lidia Lozano, vergüenza de la profesión periodística, está entre las obras maestras que yo recuerdo. Pero el periodismo de investigación televisivo destapó las canalladas y los fraudes de Ana Rosa Quintana con sus libros… y ahí sigue esa mujer, como si tal cosa, dando basura todos los días. Porque eso es lo que da dinero, a ella y a su empresa. Y nada más importa".

"Por definición: cuando alguien que no es empresario puramente periodístico, sino de otra cosa, se convierte en dueño de un medio de comunicación, su intención jamás es informar con veracidad sino manejar al medio en su propio beneficio y en contra de sus enemigos. No conozco una sola excepción".

Sigue "mi confidente":
"Los periodistas españoles tratamos de hacer lo que podemos. Mejor dicho: nos limitamos a hacer lo que nos dejan hacer. Y, la verdad: siempre es más tranquilizador para los dueños comprar un estupendo documental británico sobre el asesinato de Litvinenko (aquello tan rocambolesco del Polonio, que queda tan lejos) que poner a cuatro o cinco reporteros y a otros tantos fotógrafos a perseguir en la calle, desde luego durante meses, a los tremebundos y ultraconservadores cardenales de la Iglesia que se hartan de clamar contra el matrimonio gay y que luego se van con sus coches oficiales a casas de prostitución masculina en pleno centro de Madrid, o que reciben a los chaperos en el Palacio Arzobispal de una ciudad que no es Madrid; o a los obispos que suspenden “a divinis” a algún cura que se declara abiertamente homosexual (y lo reducen prácticamente al hambre) y luego son fotografiados clandestinamente, ¡con su coche oficial!, en los pinares próximos a su ciudad, haciendo “cruising”; o a otros obispos que lanzan terroríficos venablos contra los gays y luego tienen fotos suyas metiendo mano a los chulazos en las discotecas de Ibiza… ¿Por qué no se puede publicar eso? Mejor dicho, ¿por qué nadie lo investiga? La respuesta es obvia: nadie te lo iba a publicar en España y te juegas no sólo tu credibilidad, sino la… salud. Por decirlo suavemente.
En España está desapareciendo lo que podríamos llamar “cultura del semanario de información general”. Algunos lectores, es verdad que influyentes y que trabajan en cosas importantes, siguen comprando nuestro trabajo para leer algo que les interese por el peso de su análisis o por la eficacia de su investigación. Pero son pocos y los anunciantes lo saben bien. Así nos dan la espalda, sobre todo cuando la crisis asoma las orejas. Nunca he entendido por qué en España es imposible que triunfe un “Panorama”, un “L’Espresso”, un “Stern”, un “Time” o un “Nouvel Observateur”. Claro que ni en Francia, ni en Italia (en fin), ni en el Reino Unido, ni en Alemania ni en EE UU tendría el poder que aquí tiene un tipo como Jiménez Losantos, que es al periodismo honesto y veraz lo mismo que el Don Simón es al Vega Sicilia o que Belén Esteban es a Fernando Savater. Estoy convencido de que lo uno tiene relación con lo otro, aunque eso no pasa de ser una opinión.

Yo le pregunté: ¿Hasta qué punto el periodismo de investigación está marcado por la agenda política? ¿Por qué los reportajes mal llamados de investigación se emiten justo el día antes o después de una "gran" operación policial?
Y respondió: Eso no pasa siempre pero, cuando pasa, la respuesta es evidente: no se trata de periodismo de investigación sino de filtraciones interesadas a los medios “adictos”. Eso es más viejo que la orilla del río. Favor con favor se paga. Habrá que recordar a los periodistas de El Mundo a quienes Roldán, Amedo y otras alimañas semejantes llamaban a su despacho para “confesarse”, les llevaban la “información” a la mesa. Habrá que recordar las inauditas clases particulares sobre explosivos, dinitrotoluenos, mochilas varias y casetes de la Orquesta Mondragón que ese mismo periódico, junto con la Cope, nos han atizado a todos durante dos años y medio para esparcir la inaudita calumnia de que ETA estaba (de acuerdo con Zapatero) detrás de las bombas del 11-M, y todo era una absoluta falsedad y ellos lo sabían desde el principio: estaban, sencillamente, mintiendo para favorecer a los amigos políticos que luego habrían de favorecerles a ellos. Estaban tomándonos a todos por imbéciles fingiendo que hacían periodismo de investigación.

Habrá que recordar… Hombre, una anécdota que viví yo en Diario16. Nuestros periodistas de investigación, que se lo curraban con enorme esfuerzo, se hicieron con una copia facsímil de cierto acuerdo a que habían llegado el PNV y ETA, firmado por ambas partes. No recuerdo ahora cuál, eso es lo de menos. Aquello era una bomba informativa. Nuestro director, Luis Ventoso Castiñeira, que era un periodista de verdad, de los de antes (aunque un santo tampoco era, para qué nos vamos a engañar), se lo pensó un rato y decidió llamar al ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, para avisarle de que al día siguiente íbamos a publicar aquello, que estuviera sobre aviso. Una advertencia institucional y lealmente democrática. Pobre Luis. En menos de media hora, todos los medios afines al PP tenían copia del mismo documento que nosotros teníamos, y lo publicaron al día siguiente, al mismo tiempo que D16. Aquel malnacido de ministro, hoy “Gran Conspirador” del PP contra Rajoy, no podía consentir que sus queridísimos amigos, a los que tantos favores debía (y sigue debiendo hoy, quizá más que nunca), se quedasen con cara de bobos ante una exclusiva de semejante importancia que daba un medio como el nuestro, no del todo sometido a las órdenes y a los chanchullos que montaba, en desayunos, comidas, meriendas y cenas, aquel ministro que se pasaba todo el santo día de Dios desayunando, almorzando, merendando y cenando con “sus” periodistas. Eso es lo que se llama una cabronada. Eso es lo que hace el poder (político, económico, religioso, el que sea) con el verdadero periodismo de investigación, que hoy, por deducción lógica, es flor débil, feble y enfermiza que apenas sobrevive ya en medio de tanta “información” dirigida y manipulada”. Hasta aquí mi "confidente".

La tecnología permite que todo esto que les acabo de contar se lea, en este mismo momento, en mi blog, con más calma. Un blog que lleva a otros, como el de Gatopardo, una bitácora donde se denuncian corruptelas de empresas eléctricas de este país con los contadores de la luz; o de El Corte Inglés, uno de los mayores anunciantes de este país sobre el que no sabrán nada en medios tradicionales. Gatopardo también atiza a algunos departamentos, sobre todo culturales, de administraciones públicas que aún funcionan como en el siglo XIX, tanto en eso del caciquismo, que ustedes los valencianos conocen tan bien como nosotros los gallegos, como en lo del nepotismo. No esperen que estas cosas se las cuente María Teresa Campos o Iñaki Gabilondo, tanto monta, monta tanto.

Una amiga, tras leer mi análisis sobre el periodismo de investigación, el que ha dado pie a esta charla, cree que no importa el tipo de periodismo que hagas ni el medio en el que lo hagas, que el gran problema y el reto es que los receptores dejemos de ser nosotros mismos. Que los que nos lean sean las madres, padres, hermanos, fontaneros de todos nosotros, dotados de espíritu crítico. Hay mucho emisor crítico pero poco receptor crítico, explica. Mas ya entramos en otro debate, que interesa poco a nuestros políticos desde siempre: educación, formación y dineros destinados a todo ello. Sólo así se fortalece la sociedad civil, desaparecida en esta joven democracia, o pseudodemocracia.

Espíritu crítico. Baltasar Gracián publicó “El Criticón” entre 1651 y 1657. Critilo, el protagonista, es un náufrago. Tres siglos después, los periodistas en naufragio tenemos la Red. Buscamos islas de lectores a los que les interese lo que publicamos. Bostezo es una isla de papel, también un islote en Internet. Ahí nos vemos y nos leemos. Gracias.

El 22N


Nos es grato invitarle a la presentación de la revista BOSTEZO

Fecha: Sábado 22 de noviembre a las 19.30

LUGAR: Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM)

El artista Joan Fontcuberta, el ex crítico literario de Babelia Ignacio Echevarría, el guionista de La Bola de Cristal Santiago Alba Rico y el periodista valenciano J.J. Pérez Benlloch son algunos de los colaboradores del primer número de Bostezo, revista de periodicidad trimestral consagrada al arte y el pensamiento. La publicación se establece en Valencia como plataforma interdisciplinar de diferentes expresiones creativas: texto, fotografía, collage, ilustración, cómic...

Una revista en formato papel, aunque consciente a la vez del poder de Internet (se ha habilitado la web www.revistabostezo.com, donde la publicación funcionará alternamente en formato digital). Los contenidos de Bostezo tienen un tono divulgativo, huyendo de dogmatismos o pulpitos teóricos. Cada número estará dedicado a un monográfico sobre una cuestión socio-cultural. En este primer número ha sido LA INFORMACIÓN COMO SOSPECHA, un análisis crítico del hecho comunicativo.

Una entrevista con el cantautor Javier Krahe, una mesa redonda sobre el 23-F y el suplemento de creación literaria Batiscafo son algunos de los platos fuertes de la publicación. Sus promotores quieren recuperar géneros olvidados en las revistas actuales, como la organización de mesas redondas o las sesiones de foto-novelas.

Bostezo nace en tiempos de creciente crisis, cuando más necesario se hacen proyectos que fomenten la reflexión y el debate en el seno de nuestra sociedad. La creatividad y la imaginación aumentan en tiempos de carencia por lo que existe un caldo de cultivo del que la revista se retroalimenta.

Pese a no estar relacionada con ningún círculo literario, universitario o político, el proyecto huye de etiquetas, como publicación alternativa (su idiosincrasia no viene marcada por sus contrarios) o independiente; como todos los proyectos de este tipo, Bostezo también es dependiente de las facturas de gasto.

La tirada del primer número es de 3.000 ejemplares, que se distribuyen en kioscos y librerías de Valencia, además de en otras ciudades, como Madrid, Sevilla o Barcelona. También es posible adquirirla por Internet. Además, la revista será presentada en la próxima Feria del Libro de Guadalajara (México), la más importante en lengua castellana.

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Otras versiones del cartel -que te has liado Paco, que este cartel no es sátiro, y que sepas que tengo familia con monjas y curas, ¡pecador!- y una presentación más informal, en el blog de Bostezo.

Humillad al hombre y temed a las víctimas

Sinagoga de Budapest. Museo del Holocausto

"Hay que humillar al hombre. Los peligros resultantes son mucho menores que los que suscita su arrogancia.
Un animal naturalmente arrogante: la única forma de hacerlo entrar en razón es mostrarle con qué lodo está amasado.
Pero no se deben subestimar los peligros de la humillación".

Museo Nacional de Antropología de México D.F. Entierros rituales

"¿Quién me ha hecho sufrir más? Los que fueron humillados. Temo a todos los que han sufrido. Tiemblo ante una víctima inocente". Diciembre de 1935.

"Los libros de Historia invitan al cinismo, tanto como los de biología y más". Octubre de 1935.

(Cioran. Cuadernos)

La historia es un rosario de humillaciones del hombre sobre el hombre, es la narración de la conquista por la sangre y la guerra. Si la escriben las víctimas, no es historia. A veces dudo entre el neocinismo y el postcinismo.

Mini-fragmentos

Prohibiciones en la entrada de la catedral de México D.F.

Me asaltan por la calle dos niñas que me quieren vender lotería. Estaba con mi hijo en plena operación de reciclaje de cartón y no llevaba dinero. Así se lo hice saber: pusieron cara de incrédulas. Más pondrían si les dijese lo que estaba pensando: no creo en dioses, dudo del altruismo y niego la providencia, ¡cómo para creer en la lotería!

Sin embargo, yo suelo caer en estas interpelaciones. El otro día aún aflojé la mosca ante un mendigo cuyo aliento exhalaba alcohol barato. Antes, con mi formación católica, anotaba en el campo de las buenas acciones estos gestos. Ahora, me aguanto en mi post-cinismo.

La venta de pequeñas participaciones de lotería de Navidad saca, por un lado, al mendigo que todos llevamos dentro. Por el otro, al astuto comercial que cada uno podríamos ser.
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Me censuran que escribo para una minoría selecta: nunca me habían llamado así. Gracias, supongo. No hará falta que repita que escribo para ordenar MIS ideas y sensaciones. ¡Oh, ya me he reiterado!

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Una escritora amiga va a un congreso en el que tratan el ego del escritor. Aún no me ha dado tiempo a preguntarle cómo fue la inyección de egolatría. Esta semana yo me he dado un par de picos al menos, uno en Bostezo y otro en Replicante. Como droga, es bastante efectiva.

No la tengo -ahora sí-

Actualización 16 diciembre: ¡ya la tengo!

Pero alguien me la pasará pronto... ¿no, Paco?

Apunto primero el apartado donde sale mi artículo -¡viva el yo, mi, me, conmiguismo!-. Lo mejor está en los demás apartados, no se despisten. (Vía Jorge Rueda)

Apuntes y crónicas La monja y el asesino, Vanesa Robles *** El silencio manchado. Escritura catártica desde una cárcel de mujeres, Raúl Olvera Mijares *** El templo del vicio. Apuntes para una crónica del crack en el Puerto, Fernanda Melchor *** El nuevo terrorista emocional, Pablo Santiago *** Alfredo Astiz. La mañana del ángel golpeado, Mario Sandoval *** Rafael Álvarez Díaz. La congruencia vital, Xavier Villarreal *** A cara o cruz: memorias de Radio Futura, Enrique Blanc *** La furia y la poesía. Jeta de santo, de Mario Santiago Papasquiaro, Raúl Silva y Rafael Catana *** El cómic intelectual, Sergio Aviña

Pero Replicante 17 es sobre todo esto:

El número 17 de Replicante, dedicado a "El lado B de la historia", circula ya en todo el país. Con esta edición, la revista trimestral celebra su cuarto aniversario.

Los recuerdos y su salvamento a través del registro son parte de los elementos que construyen la identidad de los pueblos, de los países, de las etnias y de las personas. Quien haya visto los estragos causados por las enfermedades neurodegenerativas verá que lo más doloroso no es el deterioro físico sino la pérdida de la memoria: datos, fechas, rutinas, gestos y conductas son borrados arrancando las particularidades esenciales de quien se va.

Por algo lo primero que destruía —quemaba, reescribía o alteraba— un invasor era la historia del pueblo ocupado. Sin memoria, las nuevas generaciones asumirían las costumbres e ideas del enemigo sin oponer resistencia.

Si somos capaces de olvidar los grandes acontecimientos, sin mayor pena olvidamos aquellas pequeñas historias de personajes que han alterado el curso de sucesos trascendentes o que han ido contra la corriente, aun a costa de su vida. Son los casos extremos de Louis-Ferdinand Céline, cuya polémica biografía es revisada por la pluma de Mario Vargas Llosa, así como de Varlam Shalámov, escritor ruso que pasó veinte años en un campo de concentración en Siberia y cuya vida e insólita obra son analizadas por el académico español Carlos Martínez Gorriarán, en la sección Pensamiento y reflexión.

Asimismo, Pedro Trujillo y Gerardo Australia abordan respectivamente las vidas enigmáticas de Ambrose Bierce y Arthur Cravan, quienes terminaron sus días en México sin que hasta hoy se sepa qué sucedió con ellos. También se recuentan las vidas de la visionaria sabia Santa Hildegarda; de la primera novelista del mundo Murasaki Shikibu; del primer historiador mexicano Francisco Xavier Clavijero; del extravagante científico Henry Cavendish; del ácido humorista Enrique Jardiel Poncela; del contradictorio Pierre Drieu la Rochelle; del protonazi Arnold Krumm-Heller y su estancia mexicana, así como del fotógrafo Robert Capa en la Guerra Civil española.

El poeta Ángel Ortuño narra las intrépidas aventuras del último estridentista, Germán List Arzubide, y Salvador García rememora la peculiar concepción de la historia mexicana de Jorge Ibargüengoitia. Alejandro de la Garza escribe sobre Luis González de Alba y su lectura del 68 mexicano despojada de mitos. Además, ensayos sobre la historia, la ficción, la memoria y el olvido de José Mariano Leyva y Mariana Riva Palacio.

Los textos publicados en Pensamiento y reflexión son acompañados con pinturas de Daniel Lezama, de la serie "La madre pródiga".

En la sección Apuntes y crónicas se presentan los casos de "La monja y el asesino", "La escritura catártica desde una cárcel de mujeres", los "Apuntes para una crónica del crack en el Puerto", las "Memorias de Radio Futura", entre otros textos. Además se incluye el cómic "¡El Nobel para Monsi!", del dibujante Sergio Aviña, ilustrador de El Libro Vaquero, que con esta entrega inaugura la sección "El cómic intelectual".

En El Folletón, Heriberto Yépez escribe una carta crítica a Carlos Fuentes en sus ochenta años; Héctor Villarreal analiza las alternativas de la izquierda en México y Daniel Sada, flamante premio Anagrama de novela, relata una pícara historia provinciana de fiestas estruendosas y enojos vecinales.

El espacio de Noticias y reseñas ofrece, como siempre, un acercamiento al mundo de los libros, el arte, el cine, la música y la literatura gráfica.

Éste es el contenido general:

Pensamiento y reflexión Historias de la Historia, José Mariano Leyva *** Historia como ficciones, Héctor Villarreal *** Santa Hildegarda, Vianett Medina *** El príncipe de la casa de muñecas, Eve Gil *** Francisco Xavier Clavigero, teórico de la historia, Rubén Aguilar Valenzuela *** Cavendish. Antes de Mr. Hyde, Jesús A. Castañeda *** Ambrose Bierce, la moral del parricidio, Pedro Trujillo *** Cravan: el poeta que se perdió en México, Gerardo Australia *** Jardiel: hay que morirse de risa, Ivan González Vega *** Drieu la Rochelle: el traidor y el héroe, Antonio Ortuño *** Arnold Krumm-Heller, un nazi esotérico en México, Cuauhtémoc Vite *** Robert Capa en España, John MacDonald *** Germán Lizt Arzubide: ¿Creerían ustedes que no conozco Disneylandia?, Ángel Ortuño *** El último maldito. Louis-Ferdinand Céline, Mario Vargas Llosa *** Los Relatos de Kolymá, de Varlam Shalámov, Carlos Martínez Gorriarán *** Ibargüengoitia, el secreto para no morir en la historia, Salvador García *** De confusiones e iconoclastas, José Ramón López Rubí Calderón *** González de Alba: narrar contra los mitos del 68, Alejandro de la Garza *** Memoria, olvido, historia, Mariana Riva Palacio *** Kósovo, arte de un Estado en transición, Mara Muñoz

Noticias y reseñas Lectores que escriben *** LIBROS Y AUTORES La Independencia, de Antonio Annino y Rafael Rojas *** Fisuras en el continente literario, de Federico Vite *** México armado, 1943-1981, de Laura Castellanos *** Bogavante, de Adrián Curiel Rivera *** Las enseñanzas de don Juan y Viaje a Ixtlán, de Carlos Castaneda *** La lengua amenazada *** Grandes hits Vol. 1. Nueva generación de narradores mexicanos, de Tryno Maldonado (comp.) *** La invasión de los garbanzos *** Sun, Stone and Shadows. 20 Great Mexican Stories *** Tiempo fuera, Francisco Arvizu Hugues *** El himen como obstáculo epistemológico, de Esther Díaz *** Punks de boutique, de Camille de Toledo *** La filosofía feroz, de Michel Onfray *** Apples, de Richard Milward *** Hell's Angels. The Life and Times of Sonny Barger and the Hell's Angels Motorcycle Club, de Ralph Sonny Barger *** El profesor del deseo, de Philip Roth *** The Bedroom Secrets of the Masters Chefs, de Irvine Welsh *** Buzón Hache. Novedades en inglés, Heriberto Yépez *** CINE C.R.A.Z.Y., de Jean-Marc Vallée *** Diario de los muertos, de George A. Romero *** This Is Spinal Tap, de Rob Reiner *** MÚSICA Fate, Dr. Dog *** Prosa Sonora, Javier Fernández *** Knowle West Boy, de Tricky *** LITERATURA GRÁFICA, Jorge Flores-Oliver *** ARTE León Ferrari. Obras 1976-2008 *** Vik Muniz. Reflex *** Colors Magazine y Fabrica en México *** Yo soy un Don Nadie, de Jorge Alderete *** Cartucho quemado, de Alonso Guardado *** SUPLEMENTO Refectorio, suplemento poblano *** FOTOGRAFÍA Cities, History Images, de Sze Tsung Leong

El Folletón En los ochenta años de Fuentes. Carta a un viejo novelista, Heriberto Yépez *** Alternativas de la izquierda en México. O el indeseable triunfo moral de la izquierda, de la derecha o de lo que sea, Héctor Villarreal *** "Crónica de una necesidad", Daniel Sada *** La vergüenza se pierde una sola vez, Raúl Olvera Mijares *** Esa callada soledad, Rafael Toriz *** La aventura de Paul Bowles, Ramiro Aguirre *** Djuna y Carson, un afortunado desencuentro, Bibiana Camacho *** Tres historietas que cambiaron la historia, Jesús Serrano Aldape *** Las historias extraordinarias del psicoanálisis, Miguel Ángel Quemain *** El viaje de Aurelia y la técnica del éxtasis, Gilberto Prado Galán *** Entrevista con Jorge Ayala Blanco, Donato M. Plata *** San Lázaro 2001: ¿atentado terrorista o conspiración de silencio?, Gonzalo Soltero *** Breve historia de tres países breves, Andrés Bacigalupo

Portada: Jorge Núñez *** Gráfica de Jorge Alderete, María Alfaro, Gabriel Boils, Blumpi, Robert Capa, Angélica Escoto, Ingrid Hernández, Mayra Huerta, Carlos Jaurena, Guillermo Juárez Ledón, Sáranda Kika, Daniel Lezama, Uriel Parker, Pelafustán, Daron D'Souza, Verdette

Un acto moderno de verdad

"¿En qué consiste esta «Modernidad interpelada»?

Si ahora nos pidiesen hacer una exposición sobre la modernidad, la primera idea que nos vendría seguramente sería empezarla con el Impresionismo o el Expresionismo. Si fuese en literatura, igual; en crítica, con Baudelaire. Y si fuese en filosofía, Kant, que es cuando empieza el idealismo. Pero, sin embargo, si le preguntas a un economista, ahora que están tan de moda, o a alguien de finanzas, realmente la modernidad empieza con lo que se denomina la «acción primigenia», el Descubrimiento de América por Colón, que es un acto moderno de verdad".

Entrevista a Manuel Borja-Villel en Abc. Llegué a ella a través de Juan Freire, en esta entrada de Nómadas. Freire se fija en algo también chocante: que este tipo -señor, si quieren- llame a esta época "oscurantista", o "nueva Edad Media" por el uso de Google y lo que él cree "desmemoria" que produce. Freire habla de jerarquías que se difuminan y es normal que Borja-Villel no se sienta cómodo: es director del Museo Reina Sofía. Un respeto, oigan.

Pero que llame al descubrimiento de América por Colón un acto moderno de verdad es ya lo máximo. Supongo que será un acto moderno en el sentido artístico que él tiene, o en su concepción europea-occidental -siempre recalco esto de saber quién es uno y desde dónde habla-. No sé, no sé. Tengo que volver a leerlo. Quizás me ayude alguno de ustedes, porque yo no acabo de entenderlo. Puede que hoy deba parar de leer. O que esté muy ofuscado, contrariado, indignado, fuera de mí, tras leer esto, en castellano aquí. Quizás Borja-Villel eche de menos el viejo imperio español, que fabricaba estafas, como todos los imperios, parecidas a ésta. El oro de América, la que descubrió Colón y su huevo -va de huevos hoy todo-, sirvió para financiar guerras, para que se lucieran los plutócratas de la realeza y nobleza con sus banqueros en preciosas escenas de caza en Babia. El oro de hoy, el de color Obama, sirve para lo mismo. Como no nos llega, a los del imperio y sus falderos, se lo expoliamos a otros. Quizás sea un acto vanguardista, pero a mí me parece la misma basura de siempre.

Dejémoslo estar... "tanto impacto informativo provoca agotamiento. Tan extenuante ruído nos está convirtiendo en consumidores voraces -y aún así insatisfechos- de información, nunca en usuarios. Ya no la masticamos, directamente nos la tragamos", escribe Eduardo Romaguera (performer partidario del intrusismo en el arte) en "No lea esto", un artículo del primero número de Bostezo.

Descansemos, pues.
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Actualización 11 de noviembre 2008

Lo estaba buscando: "
Es conocido que Sócrates rechazó la escritura. En diálogo con Fedro, Platón refiere una anécdota que Sócrates, según esto, contó acerca del rey egipcio Thamus, quien predijo que la invención de la escritura provocaría que la gente se volviera olvidadiza, pues encomendaría el conocimiento a la palabra escrita y no a su memoria. La escritura pone a nuestra disposición una gran cantidad de conocimiento, pero ya que quienes saben leer y escribir no confían en su capacidad retentiva, ya no aprenden de manera cabal". Gracias, Alberto Sánchez Allred, por recordármelo.

Gandhi también rechazó la revolución industrial que introducían en India los ingleses, y los mismos ingleses tuvieron movimientos luditas. Es difícil adaptarse a los cambios. La condición humana, supongo.

Lo que mencionas, Gatopardo, del eterno retorno, no sé si lo dices en el sentido de Nietzche, de Mircea Eliade, de Borges, o de Poincaré. Luego de leer los mitos griegos, en literatura ya sabe que todo son variaciones. En cuanto a los contenidos, yo soy un post-cínico. El editor, no sé.

Soy el hombre

A veces el resumen de una película te lo traen a casa. En medio de una revista. En forma de poema. Y dice:

"Soy el hombre que construye su casa en la mierda
Soy el hombre que vio cómo la demolíais
Soy el hombre sin domicilio fijo
Seguidme ahora

Soy el hombre que no tiene trabajo
Soy el hombre que no tiene voto
Soy el hombre que no tiene elección
Escuchadme ahora

Soy el hombre que no tiene nombre
Soy el hombre que no tiene casa
Soy el hombre que no tiene esperanza
No tengo nada

Soy el hombre que afila el cuchillo
Soy el hombre que fabrica la bomba
Soy el hombre que empuña el arma
Estudiadme ahora"

Es un poema de Mervyn Morris, traducido por S. Meckled& Héctor Arnau, que aparece en el"Batiscafo" de otoño, suplemento literario de Bostezo. Un suplemento muy curioso, donde el contexto -llámalo introducción, desígnalo entradilla- es más largo que el texto propuesto. Por este suplemento me entero de que el preso más famoso de España ya no es el Lute, sino De Juana Chaos -un día reseñé aquí su "Días", esas reflexiones desde una celda que entendemos tan bien los que habitamos varias-.

La película que me cubre este poema es "Red de mentiras (Body of lies)", de Ridley Scott. Tanto satélite para nada. Tanta tortura para nada. Tanta "inteligencia militar" para nada. Tanto gallego en Afganistán para nada. Tanto ejército para. Para. Estudiadlos ahora.

Fe en mis huevos


Podría aprovechar la ola y echarle la culpa al cambio climático, o, si me pusiera estupendo, a que estaban esperando el resultado de las elecciones americanas. Pero no, mis gallinas han sentido que cambiaba el tiempo y se niegan a regalarnos huevos en plan estajanovista como hasta ahora. Así que, por necesidades culinarias, he tenido que acudir al supermercado a por ellos. Huevos morenos, grandes, una docena, 1,40 euros. Un código de barras en cada cáscara. Un envoltorio de cartón por debajo y plástico por encima. Pero no sé de dónde vienen, por mucho que mire su procedencia. Ignoro en qué lugar están las ponedoras, cómo es el cubículo en el que se pasarán encerradas las 24 horas, a cuántos grados estará la calefacción para que no se pare la febril producción, de qué se compone su enjaulada dieta...

Pero son huevos. Certificados. "Traceables" según las normas comerciales y sanitarias de este país. Productos de gallina que nos podemos comer con un poco de fe, aunque sepamos que no son "tan de fiar" como los de casa.

La mayor parte de lo que nos llevamos a la boca lo hacemos por cuestiones de fe. En Europa, al menos, la seguridad alimentaria está resuelta. Hay una serie de mecanismos que se ponen en marcha en cuanto se detecta algún problema. Al menos a corto plazo: los efectos de ciertas sustancias ingeridas por los animales que luego nos comemos o con las que están compuestos determinados productos aún están por estudiar. Lo de las "vacas locas" no fue casualidad: ciertas prácticas que llevan al extremo el máximo beneficio al mínimo coste pasan factura tarde o temprano.

Quizás lo del sistema financiero que se nos presenta ahora sea como lo de las vacas locas: los especuladores han llenado de detritus los mercados y las bolsas, empachadas, se trastornaron al fin. Sin embargo, a los primeros ganaderos a los que les detectaron la demencia en sus bóvidos los dejaron casi en la ruina -sacrificaron todas sus reses-. A los especuladores y a los banqueros que les suministraron el pienso los estamos "curando" con el dinero de todos. ¡Aún hay clases! Puede que ahora muchos comencemos a recuperar la fe en el calcetín o en el colchón para guardar nuestros emolumentos -siempre me ha fascinado la rimbombancia de esta palabra- puesto que la fe del carbonero que teníamos depositada en los bancos se resquebraja.

Ha subido la temperatura. Mis cinco gallinas -no son las de la foto, ésas son de mi colega Ana Castro- recuperan su ritmo ponedor, pueden salir a la huerta y estirar las piernas. A ver cuándo podemos decir lo mismo de la economía española y mundial. Mientras tanto, sólo nos queda la fe. En nuestros huevos.

El mesías desnudo

Actualización 10 de noviembre de 2008

Me encuentro (en portugués) este artículo en "Varal de Ideias" (tendal de ideas). Es otra forma de verlo. El arte como broma. El artista como bufón. ¿Acaso no es legítimo? Más que crítica, más que grito, con todos mis respetos a Eduardo P. Lunardelli, veo este artículo como un análisis.

Si la música no tuviera silencios, no existiría como tal. Sería como el taladro que tengo estos días sobre mi cabeza, que no me deja ni pensar para cocinar. Sería ruído. No creo que sea eso la Bienal de Sao Paulo
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Pareciera que llega el mesías negro. Pero si conocemos un poco -sólo hay que leer la parte no lingüística de Noam Chomsky, por ejemplo- el sistema, los ungidos por las elecciones en Estados Unidos son mesías con ingentes lobbies detrás, con muchos burócratas y con todavía más cadáveres bajo la alfombra. Pero, como con todos los advenimientos, demos tiempo a que el nuevo burócrata de la Casa Blanca se instale, que aún quedan dos meses para que tome posesión del botón nuclear.

A mí me interesan más los mesías artistas, los mesías desnudos. Y vuelven a venir a sorprenderme desde Brasil. Hace poco hablaba de Waltercio Caldas y de Artur Barrio: ahora tengo que pararme en Mauricio Ianés. Está saltando a todos los medios por vivir desnudo en la Bienal de Sao Paulo. Ianés como objeto de museo, como sujeto "museable", como provocador sin ropa entre los "textiles". Su intención es ponerse en lugar del público, indagar en la comunicación corporal y apelar al sentimiento de gentileza de los que visitan el espacio de la Bienal de Sao Paulo en su 28º edición.

A escasa distancia, auténticas "ready mades" en forma de favelas alojan a personas semidesnudas. Que el mismo Ianés, que también es diseñador de moda, podría vestir. Imagino que en esta bienal ya han usado favelas como obras de arte. Es arte pobre. Pero arte para provocar, para hacer pensar. Aunque sólo sea por eso, me vale.

Ana Palacio: elogio de la egolatría

En su máxima expresión. Aún no salgo de mi asombro. Luego los carcamales del Opus y otras sectas católicas van predicando humildad, sencillez -imagino que el Opus nunca predicó eso, es una contradicción total con la personalidad ególatra y desaforada de su fundador- y otras zarandajas.

Échenle un ojo al blog de Ana Palacio, sólo por curiosidad. En su foto número 50 paré de contar. ¡Y yo que vivía sin saber que es una de las mujeres más influyentes del mundo mundial -sobre todo de El Mundo de Pedro Jotísima-! Pensar que comparte bitácora aquí en Blogger con un agricultor como yo me da cierto repelús, pero no sé si es temor indefinido o repugnancia. Me lo haré mirar mientras intento olvidarme de lo que acabo de presenciar...

Alicia en el lado oscuro

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