Quizás tuve mala siesta. En el duermevela, me sorprendió un programa de TVG en el que mostraron casas y proyectos de arquitectos gallegos. El hecho de que dos de ellas se ubicasen en una zona tan soñada por mí –Barbanza, parque de Corrubedo- me sacó del letargo. Y me sumió en la pesadilla de lo cutre.
Así definió Gallego Jorreto (el alcalde cavernícola de Mondoñedo, Luis Rego, le encargó su auditorio hace no mucho) su casa: “cutre, porque no tenía un duro”. Si alguien viera su casa, jamás le encargaría una obra. Luego apareció un tal Iago Seara. Otro atentado contra el patrimonio. Como colofón, entrevistan a César Portela, el que acuñó el término de “feísmo urbanístico”. Sólo con mostrar los monstruos de cemento de sus colegas lo habría explicado, pero arquitecto no como carne de arquitecto.
Soy un ignorante en arquitectura. Pero tengo ojos educados. Ojos que se inmutan cuando algo chirría. Algunas aberraciones las percibe cualquiera, profano y lego, entendido y experto. ¿Subvencionará la nueva consejera de vivienda el arreglo de estas infraviviendas, cutres y casposas?. Dúdenlo.
Malversaciones cotidianas y culturales
Se va. Déjalo irse. De regalo, Salvador Fernández Moreda, presidente de la Diputación de A Coruña, le regala la obra de Francisco Xavier Froján Madero titulada “Árboles en el Vaticano”. Parece adecuado. Paco Vázquez, 23 años alcalde-cacique en A Coruña, “delincuente toponímico”, que le llamó la oposición, ególatra sin medida, pagado de sí mismo pero mucho más de turbios líos que sus amigos taparán una vez más, por algo son fiscales y políticos, se va al Vaticano, como embajador.
Adecuado digo. Lo que no es idóneo, justo, equilibrado es el hecho de que Moreda (ya fui en su Audi oficial cuando gobernaba el tripartito, cuando yo aún creía que Derecho era una carrera honorable) haya editado ese libro. El servicio de publicaciones de las diputaciones, pagado por todos, por los impuestos, no debe tirar así el dinero. Que Froján –el cura con más pluma del seminario menor de Santiago que conocí- fuese jardinero de Juan Pablo II no aporta nada excelso a la flora patria. Los árboles –esta vez del Vaticano- no nos dejan ver el tupido bosque de malversaciones que puede constituir un servicio de publicaciones mal gestionado. O gestionado por afines. Amigos de Nepote. También éste del Vaticano.
Adecuado digo. Lo que no es idóneo, justo, equilibrado es el hecho de que Moreda (ya fui en su Audi oficial cuando gobernaba el tripartito, cuando yo aún creía que Derecho era una carrera honorable) haya editado ese libro. El servicio de publicaciones de las diputaciones, pagado por todos, por los impuestos, no debe tirar así el dinero. Que Froján –el cura con más pluma del seminario menor de Santiago que conocí- fuese jardinero de Juan Pablo II no aporta nada excelso a la flora patria. Los árboles –esta vez del Vaticano- no nos dejan ver el tupido bosque de malversaciones que puede constituir un servicio de publicaciones mal gestionado. O gestionado por afines. Amigos de Nepote. También éste del Vaticano.
Vidas cruzadas y cruce de silencios
Unos le llaman Karma, otros ley de compensación, yo sólo le pido aquietar mi mente. Me refiero a esos sucesos que, con el tiempo, permanecen en nuestra memoria y echamos mano de ellos para resistir frente a los sinsabores del presente. Son como baterías cargadas en tiempos de éxito –o suerte- para no perder pie en los fracasos actuales, en los anticlímax que nos vampirizan a veces.
No los he relacionado hasta ahora pues los recuerdos estaban separados en el tiempo. Ambos tienen que ver con la escritura, con la literatura y la creatividad. Quizás fueran mis mayores logros a nivel académico, aunque en su día no los catalogué así.
Uno es “Tiempo de silencio”, de Martín Santos. Otro, “Vidas cruzadas”, la película de Robert Altman. Comentando ambas obras llevé la máxima calificación. Ahora, ante una entrevista a Altman, me entero de cuánto se parecía a Martín Santos, y a sus personajes, y cuánto se asemeja a lo que a soy, en la descripción de los personajes y en los propios argumentos. Me pasó con más textos, pero en concreto esos dos eran los típicos que luego leían en clase. Los típicos que uno, al leerlos después, creía que no los había escrito, como si alguien agarrase el bolígrafo y lo trascendiera. Pero yo no creo en escrituras automáticas ni en casualidades.
Altman, etiquetado como “mago de la contracultura”, dice: “La televisión no es arte, no es más que un soporte publicitario”. “Creemos que todo va bien si estamos a gusto, si al resto del plantea le va fatal, ése es su problema”. “¿La jubilación?, ¿se refiere usted a la muerte, no?”. “Por prudencia no se meten los dedos en un enchufe. Por amor, se meten en cualquier parte”. Citas que suscribo y rubrico, aunque mi vida esté cruzada, ahora, con los silencios.
No los he relacionado hasta ahora pues los recuerdos estaban separados en el tiempo. Ambos tienen que ver con la escritura, con la literatura y la creatividad. Quizás fueran mis mayores logros a nivel académico, aunque en su día no los catalogué así.
Uno es “Tiempo de silencio”, de Martín Santos. Otro, “Vidas cruzadas”, la película de Robert Altman. Comentando ambas obras llevé la máxima calificación. Ahora, ante una entrevista a Altman, me entero de cuánto se parecía a Martín Santos, y a sus personajes, y cuánto se asemeja a lo que a soy, en la descripción de los personajes y en los propios argumentos. Me pasó con más textos, pero en concreto esos dos eran los típicos que luego leían en clase. Los típicos que uno, al leerlos después, creía que no los había escrito, como si alguien agarrase el bolígrafo y lo trascendiera. Pero yo no creo en escrituras automáticas ni en casualidades.
Altman, etiquetado como “mago de la contracultura”, dice: “La televisión no es arte, no es más que un soporte publicitario”. “Creemos que todo va bien si estamos a gusto, si al resto del plantea le va fatal, ése es su problema”. “¿La jubilación?, ¿se refiere usted a la muerte, no?”. “Por prudencia no se meten los dedos en un enchufe. Por amor, se meten en cualquier parte”. Citas que suscribo y rubrico, aunque mi vida esté cruzada, ahora, con los silencios.
Replicante
Nada que ver con los suplementos y revistas literarias que campan en España. Y no tiene tanto mordiente como “La fiera literaria”. Es “Replicante”, revista mexicana bajo el epígrafe iconoclasta de “Ideas para un país en ruinas”, que es de por sí una toma de conciencia, de postura. El único número que tengo –estoy ansioso por hacerme con los cinco anteriores- recoge artículos sobre Mishima, Bukowski, Céline o Kavafis. Y me descubre a varios malditos, sugerentes todos ellos, como Kathy Acker o Roberto Arlt. Me devuelve a recientes descubrimientos, como Sontag, y me redefine a viejos amigos de letras, como Lord Byron o Joyce, esta vez a través de su hija, Lucía.
Entre los artículos para el debate, uno interesantísimo sobre el marketing literario –con casos mexicanos- y otro sobre el populismo y la demagogia en Cuba y Venezuela. Todo ello aderezado con fotografías inquietantes, viñetas abracadabrantes y publicidad de negocios tan sospechosos como librerías dedicadas a autores malditos, galerías de arte transgresor y revistas arriesgadas. En la Red, revistareplicante.com No se la pierdan. Ni se pierdan tras leerla.
Entre los artículos para el debate, uno interesantísimo sobre el marketing literario –con casos mexicanos- y otro sobre el populismo y la demagogia en Cuba y Venezuela. Todo ello aderezado con fotografías inquietantes, viñetas abracadabrantes y publicidad de negocios tan sospechosos como librerías dedicadas a autores malditos, galerías de arte transgresor y revistas arriesgadas. En la Red, revistareplicante.com No se la pierdan. Ni se pierdan tras leerla.
Mujeres: entre Safo y San Pablo
En nuestra infinita debilidad, los humanos llegamos a convencernos de que los casos nos tocan, que no los escogemos; que las amistades nos eligen, y no al revés; y, en tema literario, que las lecturas nos escogen y no nosotros a los libros. Aplico esta máxima –las máximas suelen ser sentencias mínimas, e incluso minúsculas- a “Amor entre mujeres”, obra de dos alemanas, Braun y Proske que editó Edaf en 1993. como suelo hacer, les salpico algunas citas. Ustedes, más perspicaces que uno, reflexionen por dónde voy, o me llevaron ellas, las escritoras de Munich.
“La típica insatisfacción femenina con el cuerpo es una consecuencia de la desatención que sufre el aspecto sexual en la infancia femenina”.
“Debido a que durante la niñez las niñas reciben un menor reconocimiento sexual, las mujeres se sienten durante toda su vida inseguras respecto a su encanto y belleza. Todo esto conduce a que se ocupen mucho más de su aspecto externo”.
“Sólo cuando las mujeres ya no necesitan compararse, se puede comenzar una amistad madura”.
“Desde que San Pablo dijo que la mujer está sometida al hombre hubo una miseria erótica y social que aún dura en los países católicos 2000 años después”.
“La típica insatisfacción femenina con el cuerpo es una consecuencia de la desatención que sufre el aspecto sexual en la infancia femenina”.
“Debido a que durante la niñez las niñas reciben un menor reconocimiento sexual, las mujeres se sienten durante toda su vida inseguras respecto a su encanto y belleza. Todo esto conduce a que se ocupen mucho más de su aspecto externo”.
“Sólo cuando las mujeres ya no necesitan compararse, se puede comenzar una amistad madura”.
“Desde que San Pablo dijo que la mujer está sometida al hombre hubo una miseria erótica y social que aún dura en los países católicos 2000 años después”.
Un mundo rumboso
La predicción del futuro, en estos tiempos, es cada vez más inútil. En unos años se te escapa todo de las manos, la tinta caduca, el ensayo queda obsoleto y, si quisiste afinar mucho, rozas el ridículo. Menos mal que se lee poco y mal. Así, podemos perdonar a Ignacio Ramonet las ideas fuerza que perdieron la ídem en su obra “Un mundo sin rumbo”, ya que la edición es de 1997.
Y me alegro de sus equivocaciones, que tampoco son tantas. Así, Microsoft no se consiguió adueñar de Internet. A la ecología como ideología irracional se la ha podido frenar. Las ciudades aún no se han comido el planeta y hay signos de revitalización de lo rural en algunos países.
Hasta me preocupa que algunas ideas sigan su rumbo: el azar como sustituto de lo sagrado; el deporte como nuevo opio del pueblo, algo que ya vieran con gran inteligencia Hitler, Mussolini y Franco, esos muchachotes “bienintencionados”; lo inmediato, que se propone en lugar de lo verídico o auténtico.
Aunque sólo sea por haberme refrescado la memoria, debo agradecerle a Ramonet su alusión a Michael Born –a los genios siempre se les olvida, es su sino cuando su genialidad consiste en aprovecharse de la hipocresía de su profesión- y a Jean Bertolino.
Si les interesa el África negra, la urbanización del campo, los nacionalismos –olvídense del “conflicto vasco”, Ramonet no se moja- y las nuevas tecnologías, éste es su libro. Libro de aciertos y fracasos.
Y me alegro de sus equivocaciones, que tampoco son tantas. Así, Microsoft no se consiguió adueñar de Internet. A la ecología como ideología irracional se la ha podido frenar. Las ciudades aún no se han comido el planeta y hay signos de revitalización de lo rural en algunos países.
Hasta me preocupa que algunas ideas sigan su rumbo: el azar como sustituto de lo sagrado; el deporte como nuevo opio del pueblo, algo que ya vieran con gran inteligencia Hitler, Mussolini y Franco, esos muchachotes “bienintencionados”; lo inmediato, que se propone en lugar de lo verídico o auténtico.
Aunque sólo sea por haberme refrescado la memoria, debo agradecerle a Ramonet su alusión a Michael Born –a los genios siempre se les olvida, es su sino cuando su genialidad consiste en aprovecharse de la hipocresía de su profesión- y a Jean Bertolino.
Si les interesa el África negra, la urbanización del campo, los nacionalismos –olvídense del “conflicto vasco”, Ramonet no se moja- y las nuevas tecnologías, éste es su libro. Libro de aciertos y fracasos.
Luis González de Alba
Se suele quedar fijado para la posteridad el nombre del plagiado, y no de la plagiadora, sobre todo si ésta alcanzó ya el olimpo literario. Me entero por la revista Replicante (México) que Elena Poniatowska copió ideas y párrafos enteros del autor que da nombre a este post. No sé más: no conozco los libros y casi nada a los autores.
Al mismo tiempo, en Londres, abren juicio contra Dan Brown. Leigh y Baigent, de los que no se acordará nadie, igual que de Brown en 50 años, lo acusan de plagiarles, no sólo la idea de “El Código Da Vinci”, sino la “arquitectura” de un libro de historia-ficción que escribieron al alimón.
Murado, en Diario Cultural (Radio Galega), coincide conmigo: ideas de conspiraciones hay miles –a mí se me ocurre una cada poco tan sólo a nivel de mi vida personal-; el reto está en plasmarlas y conseguir llegar al gran público. Gran público es una expresión paradójica, pues en realidad queremos decir a “un público grande”, y no de nivel, en general.
La esencia del bestseller no es la literatura de nivel, no está en la calidad estilística. Radica en que le des al público lo que espera. Hay grandes ideas que no lo consiguen, pues el público lector nos e engancha, no capta equilibrio entre lo que espera, por burdo que sea, y lo que se le ofrece, por muy mal escrito que esté.
A mí lo que me interesa –estoy en esta etapa- es el plagio creativo, la copia mejorada, el facsímil que redondea las imperfecciones que esperaba del primer texto. Primeros textos que nunca son originales, pues los humanos somos simples imitadores de otros, sucesivos, sucedáneos de viejos falsificadores que se creían inventores.
Al mismo tiempo, en Londres, abren juicio contra Dan Brown. Leigh y Baigent, de los que no se acordará nadie, igual que de Brown en 50 años, lo acusan de plagiarles, no sólo la idea de “El Código Da Vinci”, sino la “arquitectura” de un libro de historia-ficción que escribieron al alimón.
Murado, en Diario Cultural (Radio Galega), coincide conmigo: ideas de conspiraciones hay miles –a mí se me ocurre una cada poco tan sólo a nivel de mi vida personal-; el reto está en plasmarlas y conseguir llegar al gran público. Gran público es una expresión paradójica, pues en realidad queremos decir a “un público grande”, y no de nivel, en general.
La esencia del bestseller no es la literatura de nivel, no está en la calidad estilística. Radica en que le des al público lo que espera. Hay grandes ideas que no lo consiguen, pues el público lector nos e engancha, no capta equilibrio entre lo que espera, por burdo que sea, y lo que se le ofrece, por muy mal escrito que esté.
A mí lo que me interesa –estoy en esta etapa- es el plagio creativo, la copia mejorada, el facsímil que redondea las imperfecciones que esperaba del primer texto. Primeros textos que nunca son originales, pues los humanos somos simples imitadores de otros, sucesivos, sucedáneos de viejos falsificadores que se creían inventores.
Bailad, bailad, desnudos
Es como el Reader’s Digest, pero inserto en un diario que se dice “de izquierdas” , y que llaman El País. Se trata de The New York Times, que hace un resumen de noticias sociales de los jueves. En uno de ellos, se hablad de la influencia de la desnudez en la danza: “el desnudo se cuela cada vez más en la danza”, alegan. Gia Kourlas habla de “adiós tutú” en el espectáculo Nova, de Roseanne Spradlin. Los actores, los danzantes, dicen: “la desnudez a la vista es dura y despiadada, aunque inequívocamente vulnerable”. Ora bailarina, Heather Kravas, profundiza más: “Todos nos avergonzamos de nuestro cuerpo en cierta medida, y yo quiero superar esa vergüenza, no sólo por mí, sino culturalmente. No podemos evitar sexualizar los cuerpos. Comparamos el nuestro con el de los demás, y los clasificamos por su grado de atractivo. Lo odio y a la vez me siento atraída por ello”.
Lo que transpiran estas declaraciones hablar por sí solo. Las continuas oleadas de puritanismo, victorianismo y calvinismo en USA son conocidas. Las personas que odian su cuerpo, que ven en el desnudo sólo una provocación sexual, que evalúan personalidad según atractivo sujeto a un canon de belleza… ¿qué traslucen? Autoodio. Una comodidad consigo mismas que luego se traduce en irritabilidad con aquellos que sí están cómodos, satisfechos en su cuerpo. De ahí se derivan tantas consecuencias, tantas variables negativas, que exceden este comentario en un blog pro-nudista y pro-pronografista. La etiqueta anti-abusos (de todo tipo y contra todo tipo de personas, en especial los más vulnerables) también cuelga de este blog, aunque tantas mentes sucias y etiquetadoras no la vean.
Lo que transpiran estas declaraciones hablar por sí solo. Las continuas oleadas de puritanismo, victorianismo y calvinismo en USA son conocidas. Las personas que odian su cuerpo, que ven en el desnudo sólo una provocación sexual, que evalúan personalidad según atractivo sujeto a un canon de belleza… ¿qué traslucen? Autoodio. Una comodidad consigo mismas que luego se traduce en irritabilidad con aquellos que sí están cómodos, satisfechos en su cuerpo. De ahí se derivan tantas consecuencias, tantas variables negativas, que exceden este comentario en un blog pro-nudista y pro-pronografista. La etiqueta anti-abusos (de todo tipo y contra todo tipo de personas, en especial los más vulnerables) también cuelga de este blog, aunque tantas mentes sucias y etiquetadoras no la vean.
La moral nos aplasta
Lo ponía por escrito en 1902. “Al igual que las inundaciones, la moral nos aplasta, ahoga la libertad, odia la fraternidad. Moral del sexo, moral religiosa, moral patriótica, moral del soldado, del policía”. También confiesa que se educó en un seminario menor: “me hizo mucho bien, allí fue donde aprendí desde mis primeros años a odiar la hipocresía, las falsas virtudes y la delación; a desconfiar de todo lo que contrariaba mis instintos, mi corazón y mi razón; aprendía a fabricar mis propios juguetes y también mis penas, con toda la responsabilidad que éstas comportan”.
Era francés y se escapó de la opresión, huyendo a las colonias. Los ingleses escapaban del victorianismo terrible, que duró hasta 1900. Wilde no murió en Francia por casualidad. Gauguin siguió luchando hasta el final con el país de funcionarios en que se había convertido su nación.
“Ah, buenas gentes de la metrópoli, ustedes no saben qué es una policía en las colonias. Vengan a verlo y verán un tipo de inmundicia que ni siquiera pueden imaginar”.
Lo mismo que hoy. Léanlo en “Escritos de un salvaje”, de Paul Gauguin, Editorial Debate.
Era francés y se escapó de la opresión, huyendo a las colonias. Los ingleses escapaban del victorianismo terrible, que duró hasta 1900. Wilde no murió en Francia por casualidad. Gauguin siguió luchando hasta el final con el país de funcionarios en que se había convertido su nación.
“Ah, buenas gentes de la metrópoli, ustedes no saben qué es una policía en las colonias. Vengan a verlo y verán un tipo de inmundicia que ni siquiera pueden imaginar”.
Lo mismo que hoy. Léanlo en “Escritos de un salvaje”, de Paul Gauguin, Editorial Debate.
Miedo a la masa
“Soy un gran lector, no porque esto me instruya –mi cerebro repele la instrucción- sino porque en mi soledad la lectura me hace entrar en comunión con los demás, sin estar mezclado con la masa, de la que siempre he tenido miedo”. Eso escribía Paul Gauguin desde Tahití.
“Muchos, muchos saben escribir, es innegable; pero muy pocos, demasiado pocos, lo hacen sabiendo qué es el arte literario, un arte muy difícil. Lo mismo ocurre en las artes plásticas y, en cambio, todo el mundo se dedica a ellas. Sin embargo, el deber de todos es intentarlo, ejercer”. Gauguin escribía cartas. Hoy, según los historiadores gratuitos de los blogs, escribiría bitácoras. Como si tuviese que ver algo el género epistolar con el épico íntimo y ególatra.
El pintor francés apunta: “dudo mucho de que dos hombres con un talento personal puedan asociarse: un pintor y un literato. Quiero decir que un pintor puede ilustrar un libro, y al revés; puede decorar un libro, sí, y añadirle otras sensaciones que se desprenden de él”. Imagen y palabra, eterno dilema.
Y concluye con una sentencia válida para pintores y escritores: “para mí, la única obra maestra es la obra en su totalidad: un esbozo anuncia un maestro”.
“Muchos, muchos saben escribir, es innegable; pero muy pocos, demasiado pocos, lo hacen sabiendo qué es el arte literario, un arte muy difícil. Lo mismo ocurre en las artes plásticas y, en cambio, todo el mundo se dedica a ellas. Sin embargo, el deber de todos es intentarlo, ejercer”. Gauguin escribía cartas. Hoy, según los historiadores gratuitos de los blogs, escribiría bitácoras. Como si tuviese que ver algo el género epistolar con el épico íntimo y ególatra.
El pintor francés apunta: “dudo mucho de que dos hombres con un talento personal puedan asociarse: un pintor y un literato. Quiero decir que un pintor puede ilustrar un libro, y al revés; puede decorar un libro, sí, y añadirle otras sensaciones que se desprenden de él”. Imagen y palabra, eterno dilema.
Y concluye con una sentencia válida para pintores y escritores: “para mí, la única obra maestra es la obra en su totalidad: un esbozo anuncia un maestro”.
"Es fácil ser..."
En un canal de pago se van a estrenar una serie de documentales titulados “30 días”. La idea es hacer pasar a alguien un mes en un lugar o ambiente que se quiere descubrir. Así, ponen a un militar retirado en una comunidad gay; a unos urbanitas en una granja ecológica; a una madre haciendo botellón con amigos de su hijos; a unos burgueses viviendo con el salario mínimo en una vivienda protegida y a un cristiano comiendo con árabes.
Cuando una periodista de El País se puso un burka y trabajó haciéndose pasar por musulmana del Magreb en una casa catalana, Arcadi Espada -¿qué puedo hacer por ti?- dijo: “es fácil ser una mierda”. Se cargaba de este plumazo todo el periodismo de experimentación, toda la observación participante de la sociología y la antropología, toda la empatía, el ponerse, de verdad, en la piel del otro. Arcadi, como tantos puristas, hace periodismo de sillón, periodismo forense, con guantes; periodismo profiláctico. Ablanda de objetividad, de no implicarse. Y luego comen con los políticos a los que entrevistan, con los que subvencionan, con los que los colocan en sus gabinetes de prensa. Es fácil ser un asco. Es fácil.
Cuando una periodista de El País se puso un burka y trabajó haciéndose pasar por musulmana del Magreb en una casa catalana, Arcadi Espada -¿qué puedo hacer por ti?- dijo: “es fácil ser una mierda”. Se cargaba de este plumazo todo el periodismo de experimentación, toda la observación participante de la sociología y la antropología, toda la empatía, el ponerse, de verdad, en la piel del otro. Arcadi, como tantos puristas, hace periodismo de sillón, periodismo forense, con guantes; periodismo profiláctico. Ablanda de objetividad, de no implicarse. Y luego comen con los políticos a los que entrevistan, con los que subvencionan, con los que los colocan en sus gabinetes de prensa. Es fácil ser un asco. Es fácil.
Presuntos nuevos lectores
Un alfabetizado Antonio González escribe en la sección de Opinión de la La Voz de Galicia de 24/02/2006: "Los presuntos nuevos lectores están en la presna gratuita, un producto sucedáneo, lógicamente mediocre, de gran aceptación, porque a caballo regalado no se le mira el diente". Y añade: algo que es "un peligroso precedente para la formación de futuros lectores", y también, "cualquier mindundi semianalfabeto se autotitula periodista", con lo cual "el negocio de la comunicación tiende a la vulgaridad".
Pobrecillo. ¡Qué buen vasallo si tuviese buen señor! Me recuerda a aquel semianalfabeto que hizo un periódico privado y gratuito para sus amigos en el que se dedicaba a la innoble tarea de criticar a las autoridades coloniales francesas. El periódico se llamaba LE SOURIRE y el dueño, un tal Gauguin. A González, que trabaja para el principal botafumeiro de prebostes como Paco Vázquez, le molesta la pluralidad. Sobre todo si es gratuita y arrebata cuota.
Insinuar que la prensa gratuita es peligrosa para formar nuevos lectores, o que por ella se vulgariza el negocio de la comunicación es una auténtica idiotez. ¿Qué se cree González, que trabaja en el mejor de los periódicos? ¿Sabe acaso quiénes escriben en los gratuitos? Pues muchos titulados en Periodismo, mal pagados y precarios becarios. Puedo asegurar que hoy hay mucha más nivel que en La Voz de hace años, esa empresa familiar en la que el nepotismo campaba a sus anchas. Yo he trabajado allí, sé de qué hablo, sé que aquella sobrina del jefe que estaba de "tour" por las delegaciones no era mejor que yo, sólo era la hija del mandamás, y subiría por sus apellidos. Mientras, yo cobraría 25.000 pesetas por un trabajo igual al del fotógrafo oficial. Igual en horas, no me confundo. Pero trabajo.
Pobrecillo. ¡Qué buen vasallo si tuviese buen señor! Me recuerda a aquel semianalfabeto que hizo un periódico privado y gratuito para sus amigos en el que se dedicaba a la innoble tarea de criticar a las autoridades coloniales francesas. El periódico se llamaba LE SOURIRE y el dueño, un tal Gauguin. A González, que trabaja para el principal botafumeiro de prebostes como Paco Vázquez, le molesta la pluralidad. Sobre todo si es gratuita y arrebata cuota.
Insinuar que la prensa gratuita es peligrosa para formar nuevos lectores, o que por ella se vulgariza el negocio de la comunicación es una auténtica idiotez. ¿Qué se cree González, que trabaja en el mejor de los periódicos? ¿Sabe acaso quiénes escriben en los gratuitos? Pues muchos titulados en Periodismo, mal pagados y precarios becarios. Puedo asegurar que hoy hay mucha más nivel que en La Voz de hace años, esa empresa familiar en la que el nepotismo campaba a sus anchas. Yo he trabajado allí, sé de qué hablo, sé que aquella sobrina del jefe que estaba de "tour" por las delegaciones no era mejor que yo, sólo era la hija del mandamás, y subiría por sus apellidos. Mientras, yo cobraría 25.000 pesetas por un trabajo igual al del fotógrafo oficial. Igual en horas, no me confundo. Pero trabajo.
Queipo y el blog maligno
Xabier Queipo es escritor. Gallego. No he leído nada de él, excepto colaboraciones en periódicos. Oigo su colaboración en la Radio Galega, en el excelente "Diario Cultural", que siempre recomiendo.
La semana tercera de febrero habló de los blogs. Contó su participación en un debate o charla, en el que se trató de las bitácoras. Antes que él, un africano contaba que había llamado a su padre al continente y le había dicho: - Papá, tengo un blog. Y el padre le contestó: -Al menos que no sea maligno.
Luego, Queipo se desliza por la pendiente de historiar los blogs. Nos retrotrae a los diarios literarios, estilo Anais Nïn. Se ha quedado corto, este lector de blogs, que no escritor, confiesa.
¿Por qué no llama blog al Génesis, bitácora de la creación del mundo que gente con mucha imaginación logró convertir en superventas? Queipo, en su afán de descubrir el mediterráneo, no se da cuenta de la revolución que le golpea las narices: la independencia de la gente que escribe más que nunca en la histora, sin intermediarios, sin lastres. Para Queipo es una atadura hablar en una radio pública (la autonómica gallega). Los bitacoreros sólo nos debemos a nosotros. No tenemos, ni queremos, ni echamos de menos, tutores ni pastores ni pagadores. Queipo a tí te pago yo por hablar ahí. A mí no me paga nadie: te supero en insobornabilidad. La revolución de los blogs está en los valores que representan, además del uso de lo novísimo, de la globalización desde lo personal a lo local y luego a lo mundial.
La semana tercera de febrero habló de los blogs. Contó su participación en un debate o charla, en el que se trató de las bitácoras. Antes que él, un africano contaba que había llamado a su padre al continente y le había dicho: - Papá, tengo un blog. Y el padre le contestó: -Al menos que no sea maligno.
Luego, Queipo se desliza por la pendiente de historiar los blogs. Nos retrotrae a los diarios literarios, estilo Anais Nïn. Se ha quedado corto, este lector de blogs, que no escritor, confiesa.
¿Por qué no llama blog al Génesis, bitácora de la creación del mundo que gente con mucha imaginación logró convertir en superventas? Queipo, en su afán de descubrir el mediterráneo, no se da cuenta de la revolución que le golpea las narices: la independencia de la gente que escribe más que nunca en la histora, sin intermediarios, sin lastres. Para Queipo es una atadura hablar en una radio pública (la autonómica gallega). Los bitacoreros sólo nos debemos a nosotros. No tenemos, ni queremos, ni echamos de menos, tutores ni pastores ni pagadores. Queipo a tí te pago yo por hablar ahí. A mí no me paga nadie: te supero en insobornabilidad. La revolución de los blogs está en los valores que representan, además del uso de lo novísimo, de la globalización desde lo personal a lo local y luego a lo mundial.
Apología del cristianismo
Los taimados de la editorial Sarpe sabían muy bien que con el título de este post no vendrían tanto como con “Pensamientos” de Blaise Pascal. Vuelve esa obra a mis manos -¡con un sello de 29, ¿cómo lo haces Millán?- luego de 20 años. Nada menos.
A los 14 años la leía para intentar echar alguna ancla desde el bote debilitado de mi fe. Pero cualquier cita del libre me animaría, pues no me importaba lo escrito, no el escritor. Mi razonamiento adolescente, en la vacilación clara de la fe, era: si alguien como Pascal, tan brillante, cree, ¿por qué yo no?.
Contra el virus pascaliano me llegó la vacuna de Nietzche. Con el libro contrario: “El Anticristo”.
Fíjense en una cita al azar (251) “La contradicción ha sido siempre permitida para cegar a los malos; porque todo lo que choca contra la verdad o la caridad es malo: he ahí el verdadero principio”. Para 1650 era normal. Hoy, Pascal es apreciado como científico. Y poco conocido como transportista (en 1662 gestiona la primera línea de ómnibus de París). El Pascal beato convirtió a muy pocos libertinos franceses. Y al adolescente libertino de cuatro siglos más tarde sólo le hizo vacilar, poco antes de adentrarse en Sade.
A los 14 años la leía para intentar echar alguna ancla desde el bote debilitado de mi fe. Pero cualquier cita del libre me animaría, pues no me importaba lo escrito, no el escritor. Mi razonamiento adolescente, en la vacilación clara de la fe, era: si alguien como Pascal, tan brillante, cree, ¿por qué yo no?.
Contra el virus pascaliano me llegó la vacuna de Nietzche. Con el libro contrario: “El Anticristo”.
Fíjense en una cita al azar (251) “La contradicción ha sido siempre permitida para cegar a los malos; porque todo lo que choca contra la verdad o la caridad es malo: he ahí el verdadero principio”. Para 1650 era normal. Hoy, Pascal es apreciado como científico. Y poco conocido como transportista (en 1662 gestiona la primera línea de ómnibus de París). El Pascal beato convirtió a muy pocos libertinos franceses. Y al adolescente libertino de cuatro siglos más tarde sólo le hizo vacilar, poco antes de adentrarse en Sade.
¿Existe la autoayuda?
“Cuando te inspira un objetivo importante, un proyecto extraordinario, todos tus pensamientos rompen sus ataduras: tu mente supera los límites, tu conciencia se expande en todas direcciones y tú te ves en un mundo nuevo y maravilloso. Las fuerzas, facultades y talentos ocultos cobran vida, y descubres que eres una persona mejor de lo que habías soñado ser”.
Da igual el libro de autoayuda o meditación del que lo haya sacado. Es el típico párrafo de esa literatura. ¿Lo ven ustedes? ¿Qué les dice? ¿No les suena a un anuncio?.
Sí. Es un anuncio. Mera propaganda. Envuelta en las palabras que la gente, cuando se hunde, necesita escuchar. Y aparecen las palabras mágicas de la publicidad: nuevo, maravilloso, mejor, soñado. Todo, para decirte que en esta vida hay que tener metas, objetivos. El párrafo empieza con un “cuando”. ¿Y si no estás en esa etapa? ¿Cuándo descubrimos el objetivo, el proyecto? ¿Cómo sabemos que es importante, extraordinario?.
Me parece que la autoayuda no existe. Sólo el consuelo. Ahora, las fuentes de consuelo, como los valores, se han diversificado. Antes no nos dejaban salir de la Biblia, el Corán, y el Talmud. Ya, con la producción china e india, hábilmente fagocitada por los Coelhos y Bucays o Hays de turno, tenemos consuelo por los siglos de los siglos. Pero la vida es igual de dura. Pro muchos cristales rosas a través de los cuales la veas o la leas.
Da igual el libro de autoayuda o meditación del que lo haya sacado. Es el típico párrafo de esa literatura. ¿Lo ven ustedes? ¿Qué les dice? ¿No les suena a un anuncio?.
Sí. Es un anuncio. Mera propaganda. Envuelta en las palabras que la gente, cuando se hunde, necesita escuchar. Y aparecen las palabras mágicas de la publicidad: nuevo, maravilloso, mejor, soñado. Todo, para decirte que en esta vida hay que tener metas, objetivos. El párrafo empieza con un “cuando”. ¿Y si no estás en esa etapa? ¿Cuándo descubrimos el objetivo, el proyecto? ¿Cómo sabemos que es importante, extraordinario?.
Me parece que la autoayuda no existe. Sólo el consuelo. Ahora, las fuentes de consuelo, como los valores, se han diversificado. Antes no nos dejaban salir de la Biblia, el Corán, y el Talmud. Ya, con la producción china e india, hábilmente fagocitada por los Coelhos y Bucays o Hays de turno, tenemos consuelo por los siglos de los siglos. Pero la vida es igual de dura. Pro muchos cristales rosas a través de los cuales la veas o la leas.
Escritos de un salvaje
Gauguin. Aparece en mi libro (ése por el cual me han tildado de pedante ombliguista en un foro al que sólo sabe acceder David Millán -¿cómo lo haces, cabrito?-). Pero no había tenido ocasión de leer nada suyo. No solemos leer lo que escriben los pintores. Esperamos sólo su pintura.
“Escritos de un salvaje”, Ed. Debate, 1995, es una recopilación de correspondencia del pintor francés. Sabía algo de su biografía, pero desconocía que hubiese sufrido tanto y que tuviese tan claro que su arte perduraría.
“Qué importa lo que ocurra; yo le aseguro que llegaré a hacer cosas de primer orden. Estoy convencido de ello. Usted sabe muy bien que en cuestiones de arte siempre tengo razón, en el fondo”, le dice a un amigo. Pero también: “Mi renombre como artista crece dad día más, pero mientras tanto, a veces paso tres días sin comer, y mi salud y mi energía se resienten de ello”. Tantas estrecheces lo llevan a vivir en sitios económicos, como la Bretaña francesa, hasta que da el salto a Oceanía. Promete esta obra. Volveré a ella.
“Escritos de un salvaje”, Ed. Debate, 1995, es una recopilación de correspondencia del pintor francés. Sabía algo de su biografía, pero desconocía que hubiese sufrido tanto y que tuviese tan claro que su arte perduraría.
“Qué importa lo que ocurra; yo le aseguro que llegaré a hacer cosas de primer orden. Estoy convencido de ello. Usted sabe muy bien que en cuestiones de arte siempre tengo razón, en el fondo”, le dice a un amigo. Pero también: “Mi renombre como artista crece dad día más, pero mientras tanto, a veces paso tres días sin comer, y mi salud y mi energía se resienten de ello”. Tantas estrecheces lo llevan a vivir en sitios económicos, como la Bretaña francesa, hasta que da el salto a Oceanía. Promete esta obra. Volveré a ella.
Venezuela, dos veces
A veces las casualidades –nunca creí mucho en ellas- hacen que se junten dos personas muy distintas en una misma capital. Letra capital. Caracas.
De allí me llegan noticias de Carmen Guédez, escritora, dramaturga, y ahora bloggera, seducida por la independencia de estos renglones digitales donde no se rinde cuentas a ningún amo. En Tinta Indeleble cuenta la verdad, la suya, pues es una manta que siempre deja sin tapar alguna parte.
Y desde aquí, en mi nueva residencia, también me llegan noticias, y un libro incipiente, cuyo autor aún no desvelaré. Que admire a Paulo Coelho y a Bernabé Tierno me tiene desconcertado. Y enternecido: ¡qué bonita es la adolescencia cuando se ve allá a lo lejos, con su torbellino hormonal y su ombliguismo inconcreto!.
Guédez no conoce a este autor, pero él a ella sí: si conocer llamamos a saber de ella. Ahora lee su relato sobre la tortura médica jacobea y, caraqueño él, se siente identificado. Él también sabe que lo que es ser tratado por funcionariado europeo. Nosotros, los colonialistas altivos. Los que damos lecciones. Los demócratas desde Sócrates que intentamos vender.
Yo, vértice inconsciente de ese triángulo, observo. Sus escrituras. Lo que traslucen. Lo que evidencian –mucha insatisfacción- y lo que ocultan. Y también me identifico. A ratos me gusto, a ratos me aborrezco. Los espejos de letras tienden a la convección.
De allí me llegan noticias de Carmen Guédez, escritora, dramaturga, y ahora bloggera, seducida por la independencia de estos renglones digitales donde no se rinde cuentas a ningún amo. En Tinta Indeleble cuenta la verdad, la suya, pues es una manta que siempre deja sin tapar alguna parte.
Y desde aquí, en mi nueva residencia, también me llegan noticias, y un libro incipiente, cuyo autor aún no desvelaré. Que admire a Paulo Coelho y a Bernabé Tierno me tiene desconcertado. Y enternecido: ¡qué bonita es la adolescencia cuando se ve allá a lo lejos, con su torbellino hormonal y su ombliguismo inconcreto!.
Guédez no conoce a este autor, pero él a ella sí: si conocer llamamos a saber de ella. Ahora lee su relato sobre la tortura médica jacobea y, caraqueño él, se siente identificado. Él también sabe que lo que es ser tratado por funcionariado europeo. Nosotros, los colonialistas altivos. Los que damos lecciones. Los demócratas desde Sócrates que intentamos vender.
Yo, vértice inconsciente de ese triángulo, observo. Sus escrituras. Lo que traslucen. Lo que evidencian –mucha insatisfacción- y lo que ocultan. Y también me identifico. A ratos me gusto, a ratos me aborrezco. Los espejos de letras tienden a la convección.
Odisea radiada
Se llama Bernardo Subirón, es profesor de latín y griego (creo) y participa en un programa de Radio Nacional llamado “De la noche al día”. Su sección ocupa la madrugada del martes, aunque a veces participa los viernes, pues no tiene que madrugar. Está presentando un libro, titulado “Hijos de Homero”.
¿Por qué les hablo de él? Porque es una perla dentro de la programación. Ahora está repasando los cantos de la Odisea, el viaje de Ulises a Ítaca que todo europeo, todo humano debería conocer. Yo no me puedo quejar de mis profesores de latín y griego, pero admiro la docencia, al menos la radiofónica, de Subirón. Quizás, como para todo, es necesaria una pasión, una vocación especial para transmitir lo que importa. Subirón la tiene. Sus continuos viajes a Grecia, en cualquier época, indican que no es un funcionario superficial de oposición. Quizás con tipos como Bernardo las lenguas muertas que nunca lo estuvieron tuvieran más adeptos.
Creo que su libro, “Hijos de Homero”, está en Alianza Editorial. Léanlo. Y que alguien me diga si vale. O me lo regale. Gracias.
¿Por qué les hablo de él? Porque es una perla dentro de la programación. Ahora está repasando los cantos de la Odisea, el viaje de Ulises a Ítaca que todo europeo, todo humano debería conocer. Yo no me puedo quejar de mis profesores de latín y griego, pero admiro la docencia, al menos la radiofónica, de Subirón. Quizás, como para todo, es necesaria una pasión, una vocación especial para transmitir lo que importa. Subirón la tiene. Sus continuos viajes a Grecia, en cualquier época, indican que no es un funcionario superficial de oposición. Quizás con tipos como Bernardo las lenguas muertas que nunca lo estuvieron tuvieran más adeptos.
Creo que su libro, “Hijos de Homero”, está en Alianza Editorial. Léanlo. Y que alguien me diga si vale. O me lo regale. Gracias.
Sucumbimos siempre a lo irracional
“Personalmente, creo en la inspiración, en el fuego sagrado, en las musas y todas esas cosas, pero otorgo su importancia, que creo que es mucha, a las no pocas dosis de geometría que forman parte de la creación artística”. Y también:
“el artista suele entrar en una especie de trance, como si actuara tras haber accedido a una instancia superior. No digamos si por ende se ayuda con anfetaminas, alcohol o cualquier otro estimulante. No pocas veces, quiero decir también, esos estimulantes proceden de quimismo interiores naturales”. (“Teoría de la Novela”, M. García Viñó, Editorial Anthropos).
No, tú no, Viñó. Todo es quimismo, nada de trances, ni instancias superiores. Eso se llama sinapsis de neuronas. Algunas sustancias tóxicas las provocan, aceleran o retardan. Pero nada de musas, ni fuegos fatuos, ni bailes de San Vito. Más geometría y todo quimismo, lo demás son quieros y no puedos. Más trabajo, mejor disciplina, bastante hincar el codo y castigar pulgar e índice, mucha diestra si lo eres, o siniestra si zurzo. Los que por la fuerza aún caligrafiamos sabemos lo que es que duela la mano. La que se conecta con las neuronas y construye. Ocurrencias como las de esta bitácora o tramas cerradas, que no creo infinitas, como las de Agatha Chistie. Lástima de ese gen religioso, Viñó. Pero entiendo que no siempre lo podamos reprimir.
“el artista suele entrar en una especie de trance, como si actuara tras haber accedido a una instancia superior. No digamos si por ende se ayuda con anfetaminas, alcohol o cualquier otro estimulante. No pocas veces, quiero decir también, esos estimulantes proceden de quimismo interiores naturales”. (“Teoría de la Novela”, M. García Viñó, Editorial Anthropos).
No, tú no, Viñó. Todo es quimismo, nada de trances, ni instancias superiores. Eso se llama sinapsis de neuronas. Algunas sustancias tóxicas las provocan, aceleran o retardan. Pero nada de musas, ni fuegos fatuos, ni bailes de San Vito. Más geometría y todo quimismo, lo demás son quieros y no puedos. Más trabajo, mejor disciplina, bastante hincar el codo y castigar pulgar e índice, mucha diestra si lo eres, o siniestra si zurzo. Los que por la fuerza aún caligrafiamos sabemos lo que es que duela la mano. La que se conecta con las neuronas y construye. Ocurrencias como las de esta bitácora o tramas cerradas, que no creo infinitas, como las de Agatha Chistie. Lástima de ese gen religioso, Viñó. Pero entiendo que no siempre lo podamos reprimir.
Corrupciones cotidianas
Mismo día, medios distintos. 13 de febrero, pero da igual la fecha: a poco que uno aguce el radar, ponga el ojo y la oreja, lo nota. Por la mañana, en Radio Galega, Fernando Ónega (¿en cuántos medios colabora este pez gordo? ¿y sus hijas, que hasta van juntas a los mimos actos para distintas cadenas? ¿hay una mafia Ónega o el lobby gallego en Madrid, que se reproduce por esporas?) habla de esos 19 guardias civiles que cobraban a chinos en Málaga. En un alarde de sinceridad, Ónega se desliza con un soborno que en su día pagó a un constructor para que hiciera unas obras en una casa sin licencia. 50.000 pesetas, misma cifra que la multa por la que echaron a Antonio David de la Guardia Civil. Dice Ónega que el delito ya prescribiera y que esa casa ya no era suya.
Por la tarde, en Radio Nacional, en “El tranvía”, Olga Viza entrevista a un zoólogo que no se corta en decir que trajo de Camerún especies de rana desconocidas. “La ciencia se puede permitir esto”, aduce el criminal. Ningún miembro del programa se lo recrimina. No prescribió. Sabemos dónde están las ranas: en una universidad madrileña.
Hace unos años, Beiras pilló copiando en Xornalismo a unos alumnos. Les dijo: “se empieza así y se acaba desfalcando 300 millones en la Xunta”.
Pequeñas corrupciones cotidianas. ¿Quién no conoce una? ¿El jamoncito y la caja de Rioja de una funcionario de prisiones, quizás? ¿o la pluma carísima e inutilísima a un subdelegado de gobierno de bigote? Granitos que hacen granero, que almacena el pequeño cacique diario. Diarios que callan a diario y de las grandes corrupciones hacen pajas en el ojo del hombre de la ciudad-estado. Que tu mano izquierda no sepa lo que tu derecha… Diestra siniestra.
¿Han cometido algún delito y ha prescrito? Llamen a las radios públicas y cuéntenlo: se ha abierto la veda. No dejemos quedar mal a esos de la Benemérita. Ánimo, muchachos. Aquello de la manzana en el cesto no va con los nuevos demócratas.
Por la tarde, en Radio Nacional, en “El tranvía”, Olga Viza entrevista a un zoólogo que no se corta en decir que trajo de Camerún especies de rana desconocidas. “La ciencia se puede permitir esto”, aduce el criminal. Ningún miembro del programa se lo recrimina. No prescribió. Sabemos dónde están las ranas: en una universidad madrileña.
Hace unos años, Beiras pilló copiando en Xornalismo a unos alumnos. Les dijo: “se empieza así y se acaba desfalcando 300 millones en la Xunta”.
Pequeñas corrupciones cotidianas. ¿Quién no conoce una? ¿El jamoncito y la caja de Rioja de una funcionario de prisiones, quizás? ¿o la pluma carísima e inutilísima a un subdelegado de gobierno de bigote? Granitos que hacen granero, que almacena el pequeño cacique diario. Diarios que callan a diario y de las grandes corrupciones hacen pajas en el ojo del hombre de la ciudad-estado. Que tu mano izquierda no sepa lo que tu derecha… Diestra siniestra.
¿Han cometido algún delito y ha prescrito? Llamen a las radios públicas y cuéntenlo: se ha abierto la veda. No dejemos quedar mal a esos de la Benemérita. Ánimo, muchachos. Aquello de la manzana en el cesto no va con los nuevos demócratas.
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