1984
Hubo una época en que Negroponte era el gurú de gurús. Lleva un tiempo medio desaparecido (al menos de los grandes medios, o de lo que yo leo habitualmente, a saber). Pero que hubiera dicho esto en 1984 me ha dejado estupefacto. Si tienen 25 minutos, merece la pena.
Siempre viene bien echar un vistazo a TED. Proporciona esperanzas sobre nuestra especie.
Austerizados
En este mes en el cual se generan listas, por doquier y de todo tipo, me he encontrado con una de libros recomendados en mi antiguo periódico. La mayoría de los autores -también escritores- consultados recomiendan a Paul Auster, a veces en apartados bien distintos. Me gusta leer a Auster, como he dicho aquí o aquí. Quizás la clave de que me plazca la da uno de sus personajes en Brooklyn Follies: "Leer era mi válvula de escape, mi desahogo y mi consuelo, mi estimulante preferido: leer por puro placer, por la hermosa quietud que te envuelve cuando resuenan en la cabeza las palabras de un autor". Puede que Auster guste tanto a los que leemos mucho porque usa y abusa de la metaliteratura.
Auster también está anclado en la galaxia Gutenberg. Acaba de declarar en León (le han dado un premio en un club de lectura) que "la realidad es que el mundo de la piratería está destrozando literalmente el negocio de la música" y dijo que podría afectar, además de a la producción musical, a la publicación literaria a través de los libros electrónicos, motivo por el cual reiteró la necesidad de abordar un cambio educativo para evitar que esto suceda.
Claro, un cambio educativo, pero no donde él y sus amiguetes los editores -la industria cultural pegada al soporte físico- se creen: un cambio educativo para ellos mismos. Nadie puede evitar que si yo compro "Brooklyn Follies" como libro de papel se lo preste a los amigos que quiera -tenga uno o un millón-, o que lo done a la biblioteca del barrio -que leerán 200 o 2.000, según donde viva-. Incluso me pensaré mucho comprar ningún libro suyo si, beneficiado Auster por su fama, consigue que sus libros y no los de otros lleguen antes a las bibliotecas públicas. Eso, en el mundo analógico. ¿Qué ocurre en el digital? No nos repitamos: el especialista Enrique Dans lo hace bastante mejor que yo aquí. Es su réplica de hoy a otro politicastro (curiosa palabra), esta vez del PP (aunque como se ha visto, el PSOE es igual, o peor, en esto de proteger gremios obsoletos).
Otros autores, más vendidos -y denostados- que Auster, como Paulo Coelho, lo han visto hace años. Coelho sólo quiere que le lean, pues ya es inmensamente rico. Él mismo cuelga sus libros e incita a descargarlos en su web y con su twitter.
Esther García Dieste: D.E.P.
As miñas tías Esther e Marina, finadas en 2009
Eu cheguei coñecer a catro monxas (tres oficiais, unha seglar) na familia: a tía-avoa Fermina, monxa no convento da Enseñanza en Santiago (Compañía de María), a tía-avoa Cándida que me criou -Misioneras de la Caridad- e ás finadas este ano. Ningún cura, pois os que houbo (un xesuíta, Celestino García Romero e o que Cándida chamaba "padriniño" morreron antes de que eu nacera, e o que ía ser frustrouse, meu irmán José Antonio, que é xa un sectario tamén seglar dos Kikos.
No eido material e cultural -no espiritual ben menos- a miña familia nas súas diferentes pólas débelle bastante á pertenza dalgún dos seus integrantes á Igrexa católica. A cada un o seu. Mais son tempos idos.
Réplica

Acantilado de playa Mexota, Serantes, Asturias
Se sienten incómodos, pero son sectarios
(Noticia completa de Rebelion.org)
Autores y juristas españoles piden una red libre también de los grandes intereses empresariales
La izquierda y la derecha han luchado, luchan y lucharán por la titularidad de los medios de producción, éste es el motor de la historia, impulso que, por obvio, se suele ocultar. En el actual orden mundial, las propiedades intelectual e industrial se han convertido en un instrumento de acumulación de capital más eficaz que ninguna industria o comercio.
La explotación del derecho de autor, lejos de responder a su teórico objetivo, el sustento de los creadores, se ha utilizado como elemento de dominación, como arma al servicio de la casta cultural más acomodaticia con el sistema establecido. En el caso de Estados Unidos, representa un valor estratégico. La riqueza de una nación puede llegar a basarse en la imposición de tasas por utilización de propiedades inmateriales de todo tipo, incluido el uso de semillas o variedades animales patentadas. Desde una óptica transformadora que aspira a una sociedad más justa e igualitaria, sólo cabe apoyar y promover el libre conocimiento.
Defendemos la democratización de la cultura porque la creación la hacen las colectividades a través de determinados individuos y no al revés, como se suele pensar. Consideramos que el sistema de royalties que sólo beneficia a unos pocos es injusto, tanto para las patentes científicas como para la expresión de la creatividad humana. Por eso creemos que no se trata de que los autores cambien de amos. La cultura libre debe estar inserta en un movimiento colectivo que vaya más allá de las rentas de un tipo u otro de empresario. Son muchos los creadores que se definen como trabajadores de la cultura y aspiran a una remuneración que les permita mantenerse y no a seguir ganando más allá del esfuerzo realizado. El problema no radica en cómo seguir cobrando derechos, sino en la manera de hacer que las contribuciones intelectuales, artísticas o científicas pertenezcan realmente a toda la sociedad y no sólo a quienes tienen el privilegio de explotarlas.
Como en tantas ocasiones es preciso dejar a un lado, siquiera un momento, el etnocentrismo del primer mundo y recordar que para una verdadera disminución de la brecha digital hay condiciones previas: la llegada de la electricidad al domicilio, dinero para comprarse un ordenador, un Estado que te haya enseñado a leer y escribir, y haber comido, y tener un techo y un médico para cuando te pones enfermo. La era digital no podrá lograr eso si no es imbricándose en la lucha de los pueblos.
Tanto como la democratización de la cultura, con más razón cabe defender la democratización de toda la economía. No parece razonable aplicar en este debate el término "democracia" tan superficialmente como se está haciendo. Si la mayoría de los internautas está en contra del cierre de páginas Web que facilitan el intercambio de archivos, una gran mayoría de ciudadanos está a favor de repartir entre todos la riqueza de la que se apropian empresas como el Banco de Santander, Repsol o Telefónica, distribución que sigue la misma lógica de quienes pedimos un conocimiento universal, y que nadie osa plantear por una evidente cuestión de correlación de fuerzas.
Para reivindicar Internet como un derecho, no como un eslogan publicitario, es preciso incluirlo dentro de lo público, como la educación o la sanidad, y no dejarlo en manos de proveedores privados que pueden acabar con la neutralidad de la red al margen de la legislación sólo con aumentar el coste de subir contenidos. Sabemos que en nuestras sociedades entregadas a la privatización es una reivindicación difícil, pero necesaria y un gobierno que realmente represente al pueblo que lo ha elegido debería ser capaz de llevarla a cabo.
En el ámbito de la cultura hay propuestas audaces como la de distribuir el cine español subvencionado bajo licencia copyleft, legislando para que la percepción de ayudas públicas determine la publicación de obras con licencias libres para lograr su máxima difusión. O las que pasan por la nacionalización de la SGAE y demás entidades de gestión para que la retribución a los creadores deje de ser una cuestión privada. Iniciativas como la Carta para la innovación, la creatividad y el acceso al conocimiento, aún insuficientes, apuntan la posibilidad de construcción de reglas distintas. Los intereses que se oponen a ello son poderosos. Pero en este momento la evolución de los medios de reproducción abre una oportunidad para que ningún conglomerado mediático pueda decidir qué productos culturales merecen ser distribuidos y cuáles no. Se trata de entender el P2P como una gran biblioteca común y no como, una vez más, servicios en streaming donde sean las discográficas o las editoriales o las nuevas empresas de la Web quienes decidan qué suena, se lee, se imagina.
Nos preguntamos si el gobierno tiene algún interés, aunque sea mínimo, en investigar nuevos modelos. Ni la lógica de la prohibición, ni tampoco la lógica del cambio de amo. La política de las multinacionales del entretenimiento ha ido dirigida a un solo objetivo: expoliar a la Humanidad de su patrimonio cultural. El cambio en el modo de reproducción de las creaciones podría suponer un avance para todos. Quizá no sea fácil. Pero, por una vez, no es mucho más difícil que prohibir y castigar. Se trata de recuperar la red para todos los seres humanos y no para las grandes empresas que cada día se adueñan de ella un poco más.
Suscriben:
Carlos Martínez, jurista, Pascual Serrano, periodista y escritor, Carlos Sánchez Almeida, abogado, Belén Gopegui, novelista, Santiago Alba, escritor, Ignacio Ramonet, periodista y escritor, Alex de la Nuez, músico, Carlos Fernández Liria, filósofo y escritor, Isaac Rosa, escritor, Mercé Molist, periodista, Constantino Bértolo, editor, Carlo Frabetti, escritor y matemático, Rosa Regás, escritora, Irene Amador, antropóloga, Antonio Arco, músico.
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La tontuna en este tipo de personajes es cada vez más palmaria. Estoy seguro de que el manifiesto al que yo también me suscribí lo defienden presuntos asesinos, presuntos pederastas, presuntos corruptos, culpables y nada presuntos de todo tipo. Lo que no significa que yo sea uno de ellos. Este tipo de acciones, señores Martínez, Serrano, Sánchez bufete Almeida, Gopegui, Alba, Ramonet, Nuez, Liria, Rosa, Molist, Bértolo, Frabetti, Regás, Amador, Arco y los que vengan, tiene un nombre: sectarismo. Con su pan se lo coman, aunque comparto buena parte de las ideas -nada nuevas, nada innovadoras, que parece que han descubierto el Mediterráneo otra vez- que proponen.
Que citen expresamente a Manuel Molares do Val, un indocumentado que opina sobre todo lo humano y lo divino sin pedirle permiso al conocimiento al menos un par de veces (aunque luego pida perdón) refleja la "altura" de miras de estos "abajo-firmantes-pero-no-me-confundas". Y que uno de estos adalides sea Rosa Regás, colaboradora de la industria cultural que se opone a la cultura libre -que no gratuita- con todos los resortes de poder que le han dado, bien como escritora, bien como directora de la Biblioteca Nacional en su día, bien como ganadora del podrido premio Planeta, tiene también mucha guasa.
Diagnóstico sobre periodistas: sobramos
Si éstas son las deficiencias, un año más, una década más (incluso hemos empeorado, eso de las conferencias de prensa sin preguntas es una aberración cada vez más extendida), es mejor que nos vayamos para casa:
1. El escaso número de medios que han promulgado códigos de conducta que garanticen la independencia editorial.
2. El sospechoso otorgamiento de las licencias de canales de radio y televisión por las autoridades en función de afinidades políticas.
3. La falta de transparencia en cuanto a la propiedad de los medios y a las influencias económicas a que están sometidos.
4. La concesión sectaria de subsidios (por ejemplo, compra de ejemplares o publicidad) sin respetar criterios de igualdad y neutralidad.
5. La interferencia política en la línea informativa y editorial de los canales de propiedad pública.
6. La designación como directivos de esos canales de quienes tienen compromisos de militancia política.
7. La falta de juego limpio al dificultar o impedir el ejercicio del derecho de réplica a los perjudicados carentes de recursos para hacerlo valer.
8. La opacidad sobre los intereses políticos y financieros que vinculan a los periodistas a determinadas instituciones, como los empotrados en unidades militares.
9. Las conferencias de prensa sin preguntas.
10. El veto a las cámaras independientes a cambio de facilitar productos audiovisuales intencionados.
Tiene narices que quien diagnostique sea la Asociación de Periodistas Europeos, rama española, y luego te vayas a su página web y te los encuentres mamoneando con cuanto político pueden, en fotografías que casi hacen daño a la vista. De la Vega con el periodismo cocacola... cuando en realidad no pasamos del periodismo hamburguesa. ¿Independencia? ¿Qué? Los vigilantes no se pueden vigilar a sí mismos. Nos hemos tomado muy en serio lo de ser el cuarto poder y padecemos las mismas taras que los otros poderes. Todos confundidos, confusos y confundiendo.
Nada extraño en una asociación cuyo presidente honorífico es un "hijo de" (Felipe de Borbón, próximo Felipe VI si una república no lo remedia en esta rancia Españeta), elegido "democráticamente" de forma indirecta por todo un dictador. Nunca está de más recordar que Juan Carlos I, rey del estado español, fue colocado ahí por Franco, un criminal que murió en la cama, igual que lo están haciendo todos sus cómplices.
Señores de la APE: aplíquense el síntoma 8 y multiplíquense por 0. Seguro que el punto 4 también escuece y ustedes no tienen la pomada. Ustedes están en la pomada y basta.
La censura y la puntita

Diosa griega Eurynome, por Eko
Pero no venía a hablar de mí -aunque podría explayarme, en estos tiempos de victimismo por cualquier nadería-, sino de censura. Lo es o no lo es: no vale decir "te censuré un poquito", igual que las amantes mojigatas del chiste "sólo la puntita, sólo la puntita". Quitar un cuadro, o varios, es censura. Eliminar una frase, cambiar incluso a veces la palabra que es el fundamento de una oración, es censura. No hay censura "light", como bien dice Eko.
Sin más, lean ustedes al dibujante (excelente por otra parte) Eko en su bitácora: ¿Qué es la censura?
Cultura libre o Liberad la cultura
"Una cultura libre no es una cultura sin propiedad; no es una cultura en la que no se paga a los artistas. Una cultura sin propiedad, o en la que no se paga a los artistas, es la anarquía, no la libertad. La anarquía no es lo que aquí propongo. Por contra, la cultura libre que defiendo en este libro es un equilibrio entre la anarquía y el control. Una cultura libre, como un mercado libre, está llena de propiedad. Está llena de reglas para la propiedad y los contratos, y el estado se asegura de que se apliquen. Pero de la misma manera que un mercado libre queda pervertido si su propiedad se convierte en algo feudal, una cultura libre puede verse también desvirtuada por el extremismo en los derechos de la propiedad que la definen. Esto es lo que hoy día temo que ocurre en nuestra cultura. Para combatir este extremismo he escrito este libro".
Pueden leerlo en castellano en este enlace. Traducción de Antonio Córdoba, de Elastico.net
Los políticos, también. Es gratis. Es legal. Pero puede dar más pereza que una comisión de investigación de las suyas después de comer. En especial se lo recomiendo a Félix Lavilla, ese político soriano al que tengo que preguntarle cuánto cobra y cuántos cargos tiene además del de senador como medida preventiva por si me pregunta dónde estaba yo en 2002.
(Este año 2009, los "chavales" del Senado -Fraga aún anda por ahí, ¡que se jubilen otros!- cobran 3.126,55 euros al mes. El presidente tiene una asignación específica de 3.605,38 euros y un complemento de 5.263,10. Los dos vicepresidentes tienen una asignación de 1.374,53 y un complemento de 3.114,96, que en el caso de los cuatro secretarios es de 1.073,27 y 2.862,53, respectivamente. Tienen asimismo una asignación para gastos de alojamiento y manutención, que es de 869,08 euros en el caso de los electos o designados por Madrid, y de 1.822,38 en el caso de los de las demás circunscripciones. A esas retribuciones se suman otras, que varían según seas chico del Parlamento (cámara baja) o del Senado (alta), en concepto de transporte, dietas, gastos de telefonía móvil en caso de no tener terminal oficial, o comunicaciones informáticas).
Simbiogénesis y un comentario surrealista

Como no sabía a quién decírselo, os lo cuento aquí: Me decidí hoy a leer la tableta de chocolate entera y no la entendí. No comprendo cómo pone "extrafino" y luego "20 gramos gratis" sin que se modifique el tamaño. Nestlé me está ocultando algo, o seré yo, que tengo un "velo" que me tapa y oscurece la verdadera comprensión del chocolate con leche de esta multinacional. Animo al personal a comerse el chocolate -vicio es, pecado lo fue-, ya que de lo que no se conoce no se puede hablar. Lávense los dientes al terminar.
Aparco la broma surrealista (extravagancia si quieren, ya me han dicho -y no lo discuto- que tengo un humor raro) y, al hilo de posts anteriores relacionados con el canon digital y los derechos en internet, hablemos de chocolate, a ver si les suena: "En 1763, los cerveceros británicos se sintieron tan amenazados por la creciente popularidad del chocolate que pidieron que se dictaran leyes para limitar su fabricación".
Y si nos ponemos estupendos, ya que el comentario iba de ateos y creyentes, aprovechemos también la Wikipedia y el chocolate:
"Había, por lo demás, algunos desacuerdos entre las altas esferas eclesiásticas por el supuesto poder excitante que generaba en quienes lo tomaban. Por ejemplo, el Obispo de Chiapas tuvo que prohibir su consumo dentro del recinto de la iglesia porque las damas españolas para hacer más llevaderos los minuciosos sermones, se hacían servir chocolate por sus criados y lo bebían durante la ceremonia. Este hecho irritó al prelado, quien amenazó con excomulgarlas si seguían con esa práctica". Amenaza. Excomunión. Bonitas palabras para los que no tienen el velo.
Factual o el festival del humor

Arcadi -o el periodista de Arcadi, tanto monta- en plan verdugo. ¿Que la justicia te deja irte, Polanski? Aquí estoy yo para joderte. Que soy un listo. Un fenómeno que sabe buscar en google lo que te hace daño. Cacho cabrón anciano, que no te vas a salir con la tuya que yo te voy a martirizar en este rincón que me deja Arcadi.
Algún día tú serás viejo. Y no habrás leído a Dino Buzzati. Hideputa. Estaba muy interesado en este nuevo modelo. Pero ya te pueden ir dando. A ti, a tu jefe y a la madre que os parió a todos.
Deberían devolver a los españoles la parte alícuota de lo que costó la carrera de periodismo -en caso de que la tenga- de Rafa G. García de Cosío. Sobre InterEconomía -es la Cope pero con imágenes y todavía más casposa-, poco que decir. Ya saben lo que opino en general de la televisión que se hace en este país. Pero no se entretengan y me pierdan ripio:
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Éramos pocos y parió Herman Tertsch (parodiado ya por Wyoming, al que amenaza con demanda):
¡Y pensar que fui a una conferencia de este tipo hace 20 años! (estaba en la facultad de Derecho y aún creía en los pajaritos preñados, se lo juro por mi disco duro). En ese seminario sobre Europa me topé con Salvador Fernández Moreda, un focense que ya entonces vivía -bien- de la política, que me llevó hasta el centro de Coruña (el seminario era en el pazo de Mariñán, en Bergondo) en su coche oficial, un Audi. Dos décadas después, el tipo sigue -muy bien- en el machito como presidente de la diputación coruñesa y unos 10 o 15 cargos más.
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Actualizado 13 de diciembre de 2009
El otro día agredieron a Herman. Mi más enérgica repulsa hacia ese hecho (si es que estas repulsas sirvieran de algo). La violencia verbal se podrá responder con más violencia verborreica (hasta que nos quedemos todos sordos) pero es una canallada hacerlo con violencia física. Eso sí: tratar de vincular agresiones con determinadas declaraciones sin tener una sola prueba es también de canallas. Demos tiempo al tiempo y cada palo que aguante su vela. Esta tradición judeo-cristiana de hallar chivos expiatorios me molesta cada día más.
No lo quieren ver
Pero no tengo que irme a Madrid -el editorial de El País también es de coña- para leer estos argumentos del siglo XIX (siendo generoso, pues el impuesto de portazgo es medieval, de cuando había murallas en las ciudades). Santiago Jaureguizar, también en su muralla lucense, un "amigo" de toda la vida "literaria" de Xosé Carlos Caneiro, explicaba ayer lo mismo en su artículo para mi antiguo periódico. Quizás Jaureguizar se crea que el sueldo que le paga el periódico sale de los ejemplares que vende en el quiosco o de las suscripciones. Puede que este escritor pague por escuchar la radio también, o por ver la televisión. Quizás piense que su periódico, nuestras radios, nuestras televisiones, no se pagan con publicidad y con buena parte de nuestros impuestos (a las subvenciones, no pequeñas en algunos casos, me remito). A otro toro con estos engaños.
Lo que me extraña es que se instale en estas falacias alguien que llegó a dar "conciertos" como escritor-cantante de trip-hop con ElvisCristo Furious Machine (algo parecido a lo que hace ahora su "amigo" Xosé Carlos Caneiro, que se hace acompañar de guitarrista. Una costumbre que se convierte en moda, pues también he visto a Camilo Franco en ceremonias similares). Está visto que no hay manera de sacar a algunos de la galaxia Gutenberg, que poco tiene ya que ver con la era Internet. A aquella galaxia, confabulada con la estrella del márketing, pertenecen también los premios literarios, un asuntillo sobre el que ya he hablado largamente en esta bitácora, y que conoce profundamente Jaureguízar.
Outra vaca no millo: Calveiro.
Gatopardo explica algo similar con una prosa entre culterana y conceptista que da gloria leerla, aquí. Se titula "Intelectuales y mantenidos del Régimen" y hay que tener cuidado con los enlaces, que tiran a dar. Cuidado con los renglones, no vayan a golpearse la mandíbula.
Todo el lío de estos días se encrespó con este manifiesto, dicen que para salvar la música -cuando lo que quieren es salvarse ellos y su negocio obsoleto- que firmaron unos cuantos artistas. Sebastián, ese ministro que vale lo mismo para lo u que para lo o (añadan ustedes lo que sigue), recibió a éstos (que se mueren de hambre, Rosario Flores, sic) con 2.500 firmas pero no se reúne con los internautas que presentaron 275.000 firmas y también escapa de los agricultores. Aún hay clases y los bufones tienen preferencia en la corte. Entre el socialismo ilustrado -llamar socialismo a lo que hace el Psoe es sobrevalorarlo- y el despotismo ilustrado cada vez hay semejanzas.
P.D. Por se me le Jaureguízar: De balde (gratis) en galego é co b. Se fai cultura de pago, polo menos empregue ben a lingua. O dicionario digalego.com está na rede. De balde tamén. Hai que Ir Indo.
Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
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Ya que estamos, aprovechemos también para pedir la dimisión de la ministra de Cultura. Aún voy a tener que decir que con Molina, César Antonio (ese amigo del alcalde vaticanista que incumple la ley porque él lo vale y se lo cree y le dejan sus amigos socialistas) estábamos mejor. Sinde: vete para casa. Anda.
El que me quiera situar en la derecha o en el partido del que no tiene blog ni sabe lo que remotamente es pero lo usa como arma electoral (Rajoy, ¡cuánto ganas calladito!) por pedir la dimisión de esta ministra es que no se ha leído ni tres entradas de esta bitácora personal. Al único PP que pertenecería yo sería al Partido Pirata.
Y como dice Enrique Dans, enterremos de una vez este gobierno de Los Otros, enterremos este sistema de partidos infumable -tanto monta Psoe, monta tanto Pp- y demos espacio a nuevos partidos, quizás por crear, y a nuevas ideas. Lo que hay ya lo conocemos y, no sé a ustedes, pero a mí me disgusta.



