En busca de Diógenes


Con un farol, pues podría tratarse de un hombre justo.

Leo, cinco años después de comprarlo y de que me lo firmara, "Gárgoris y Habidis. Una historia mágica de España", de Sánchez Dragó. Libertad de costumbres es el mensaje de su dedicatoria. Libertad de interpretación de la historia es lo que estoy leyendo en él. Un esfuerzo hercúleo (admira a Diógenes y a Hércules) para aquellos tiempos sin Google (1978, pero escrito antes, pues es un palizón de 1.000 páginas y más de 1.000 obras referenciadas y apuntadas por este chiflado de la India y de Galicia).


Estoy en una isla llena de vestigios fenicios, cartagineses, púnicos, romanos y lo que te rondaré. Una isla que comerciaba con mis paisanos de Cabo de Cruz o Neixón allá por el VII antes de Cristo. Hoy he visto un aríbalos, una anforita que encontraron en Boiro y que también hay en Ibiza. El mismo modelo, además.

Con Dragó, "nada importa". Eterno retorno.

Pausa veraniega


Estos días estaremos -Maite, Álex y uno que escribe- por Ibiza. Quizás actualice con algo. Quizás. En la isla de al lado, Formentera, suele veranear el que escribió la canción "Depende". Pau Donés. Pues eso.

Fkla: Krishnamurti para hispanos




"La Fundación se mueve bajo los principios científicos, de racionalidad y humanismo, de tal forma que se considera independiente de cualquier partido político o religión organizada, de cualquier movimiento o grupo sectario y de cualquier connotación sectaria, irracional o supersticiosa".

No podía ser de otra manera, si quiere ser fiel a alguien que rechazó ser investido semidios en su día y se dedicó a cultivarse. Desconocía esta organización, interesante para todos los que en su día descubrimos la serenidad que aporta el mensaje de este filósofo hindú. Lástima que sea tan difícil de llevar a la práctica en esta sociedad en que estamos inscritos.

Vía Hache

La superstición mata



A ver cuando hacen el documental sobre Benedicto XVI y su curia condena-condones con los efectos en África.

Lo importante es el concepto

Son dos fotos tomadas en el Centro Galego de Arte Contemporánea. Una no es una obra de arte.

Sobran comentarios. Lo importante es el concepto. "El conceto es el conceto", que diría Manquiña en Airbag. Un "profisional" que seguro que oyó hablar a muchos artistas conceptuales.

Secuelas de otros

J.D. California (heterónimo) ha escrito un libro en el que da continuación a personajes de "El guardián entre el centeno", de Salinger. Éste, que aún vive escondido, abandona su jaula de ermitaño para demandarlo. California, un sueco llamado Colting, dice que Salinger no tiene copyright sobre la imaginación. (Leído en Público)

Bah. Lo de siempre. Yo conozco a uno que escribió "Sancho Panza después de la muerte de Don Quijote" y seguro que Cervantes lo hubiera demandado, como intentó con Avellaneda. También imagino que Flaubert hubiera demandado a Xosé Carlos Caneiro por "A nova vida de Madame Bovary". Para mayor gloria de este último, afirmo. Quizás Santos San Cristóbal y Caneiro tuvieron el acierto de que su fuente de prosa llevara 400 o más de 100 años bien enterrada.

No hay derechos sobre la imaginación. Cuando publicas un libro, ya no es tuyo lo que de él surja en la cabeza de otros. Precisamente en "El guardián entre el centeno", Houlden Caulfield dice en una ocasión que está leyendo un libro y que, al terminar, le gustaría llamar por teléfono a su autor. California ha hecho algo más bello: continuar con personajes que lo sedujeron a él y a todos los que leímos el libro. Un homenaje, creo yo.

Y he hablado de un sueco. Estos días la literatura de ese país, en concreto la de Larrson, invade el mundo. El capitalismo tiene una pieza más, explotada en cine, bestsellers y revistas. Tiene todos los ingredientes para el morbo mediático: una Kodama al revés -su pareja durante más de 30 años no recibe un chavo de los derechos, que generan cifras millonarias-; una Marina Castaño inversa, si me pongo en plan galaico.

Mas esto es un apunte al pie, un comentario más dentro de las fruslerías de la vida literaria. Estoy terminando un libro que cada vez es menos mío y que espero no tenga ninguna continuación más. Es una secuela mía, inesperada. El tema es inagotable, como los complejos de aversión y semejanza (términos de Pinker) en el ser humano. Sólo estoy seguro del título. Cada vez más.

¿Risa o miedo?


Esculturas de Leonora Carrington en México D.F.

Me llegan apenas con una hora de separación dos newsletters. La primera, de Nintendo. Mi hijo tiene una Wii y está en el club. Promocionan el juego "Piensa y acierta", un concurso de preguntas y respuestas de Disney. "Presentado con todo el humor del carismático genio de Aladdin", pregonan.

La segunda, de "Opus Dei al día". Sí, sí, es como si fuera masoquista, pero me gusta estar enterado de las nuevas tendencias religiosas, así como me informo de las novedades de tecnología. Los del Opus me sugieren una página de donde se pueden descargar, agárrense, 1.500 libros sobre espiritualidad. También preguntan a los adeptos qué temas propondrían en una web que quieren hacer sobre "el año sacerdotal". No, no se lancen: creo que no admiten sugerencias de anticlericales, ateos, ni hedonistas.

Toda publicidad miente. Hasta la del Opus: en el encabezamiento pone "descargar 2.000 libros de espiritualidad" y en el interior ya me los rebajan en 500. Es una lástima: seguro que entre esos 500 estaba el que me iba a curar de lo mío. Entre ambas promociones, me quedo con la religión Disney, aunque sé que tiene sus peligros, por supuesto. Al menos me reiré algo: con la otra me temo que leeré varias veces esa frase hecha que tanto ha cuajado entre los católicos, la del "llanto y crujir de dientes".


Monumento a Cantinflas en México D.F

Otrosí: He visto esta semana el documental "Monos como Becky", de Joaquín Jordá. A instancias de Paco Inclán. Y me topé ayer -por casualidad, lo prometo- con el programa de Iker Jiménez, donde se trataba también la lobotomía (Moniz y Freeman sobre todo, pero con el morbo añadido de Marie Rose Kennedy, una famosa lobotomizada). He empezado a informarme un poco sobre la antipsiquiatría: con estos comienzos, es normal que se forme esta tendencia. Y ya si hablamos del "Estado terapéutico", apaga y echa a correr. Szasz, señores, hay que leer a Thomas Szasz para despertar. Para nadar contracorriente. Y no ahogarse en los ríos de fluoxetina y diazepam en que nos sumerge la industria psico-farmacéutica.