Sí, de psicólogo, cuando menos


Ojalá fuera cierto lo de Enrique Iglesias y Kournikova (por intrascendental) y no esto:

"El Gobierno de Polonia está dando los primeros pasos para atajar la que considera propaganda homosexual a través de la pequeña pantalla, y ha comenzado examinando a Tinky Winky y los otros Teletubbies. Hay preocupación por si el programa promueve la homosexualidad.Ewa Sowinska, defensora de los derechos de los niños designada por el Gobierno, dijo a una revista local publicada el lunes que estaba preocupada por la posibilidad de que el popular programa infantil de la BBC promoviera la homosexualidad".

Añadió que pedirá asesoramiento a los psicólogos para comprobar si ese es el caso... El caso es que ella, y los gobernantes de ese país en general, sí deberían ir al psiquiatra, pues esto seguro que necesita medicación. Uno, que tiene un hijo en edad de Teletubbies, se asusta al pensar que un estado puede dedicar recursos públicos -y tiempo- a estas cosas. Pero bueno, aún comentaba con un abogado amigo esta mañana que los espantos se curan rápido, y más hoy.

Interioridades (III) Antonio Salas

Aquí tenéis la carta que acompañó el libro que le regalé a Antonio Salas (pseudónimo de un conocido ufólogo gallego). Otro que "Nunca máis". Y lo último que he sabido de él, o de alguien que se hace pasar por él, me confirma que es un impresentable. En fin, fue una carta corta. Como la ayuda que recibí, nula.

“Los autores, llenos de malignos pensamientos, aporrean las máquinas de escribir (...) Los libros, según dijeron los críticos snobs, eran como agua sucia (...)

Fahrenheit 451. Ray Bradbury

Estimado Manuel:

Con la presente te envío el fruto de tantos desvelos y sinsabores. Tengo que agradecerte una vez más tu apoyo y tus consejos. Como verás, si has echado un vistazo al manuscrito que te entregué en Betanzos, han variado algunos párrafos, pero el libro mantiene su estructura primigenia. Espero que me den el doble de palos que te han intentado dar a ti con ‘Diario de un skin’ y vender sólo un tercio –quién me diera-. Por cierto, espero contar con tu prólogo para la siguiente edición.
Aguardo a ver pronto en las librerías tu nueva obra y poder quedar un día contigo para invitarte a comer y, de paso, que me la firmes. Llámame, si puedes, cuando recibas esto. Si por mi mala estrella ya estuviera en prisión, pégale una llamada a Maite, mi mujer, para que sepa que te llegó .

Un fuerte abrazo. Cuídate.

Interioridades (II) Sánchez Dragó

Es absurdo que comente lo que vais a leer a continuación. Sois más listos que yo para extraer lo que siento por este hombre, pese a las barbaridades que dice cada día. Os dejo con lo que le puse (luego pude hablar con él en la Feria del Libro de Madrid, pero eso ya os lo conté...)

“¡Ea! Un libro es un arma cargada en la casa de al lado. Quémalo. Quita el proyectil del arma. Domina la mente del hombre. ¿Quién sabe cuál podría ser el objetivo del hombre que leyese mucho?”

Fahrenheit 451. Ray Bradbury.

Estimado Fernando:

Te envío con la presente mi ensayo ‘Alicia en el lado oscuro’. Lo hago principalmente porque tu programa ‘Negro sobre Blanco’ es uno de los pocos reductos para libros que tenemos en la televisión. También, porque admiro tu valentía a la hora de llevar a tu espacio todo tipo de escritores, cualesquiera sean sus ideas, tendencias, opiniones y valores.

Como anécdota, te diré que me sentí sorprendido por el hecho de que tú hayas leído de pequeño una obra que a mí también me marcó mucho: ‘El maravilloso viaje de Nils Holgërson’, de la Premio Nobel Selma Laggerlof. Los niños de mi generación (tengo ahora 32) también me miraban como a un bicho raro por leer esa obra, así como por empaparme con los libros de Julio Verne. No les parecía normal que me saliera de ‘Mortadelo y Filemón’ o de ‘Rompetechos’. Por supuesto, ni se me ocurría decirles a mis compañeros de clase a los 14 que leía a hurtadillas a Blaise Pascal o al Marqués de Sade. Otro nexo que nos une a mi mujer y a mí contigo es nuestra pasión por la Ibiza hippie, o lo poco que queda de ella, a la que acudimos año tras año desde nuestra luna de miel. Nuestro siguiente viaje, una vez pase toda esta marejada, será tu amada India.

Ésta es mi primera obra. Como le sucedió a Antonio Escohotado por su ‘Historia general de las drogas’ (título que estuve a punto de imitar), pasé una temporada en prisión por introducirme en el mundillo que investigo. Este ensayo es fruto de mi pasión por la literatura, la historia e Internet. No tenía medios para pagarme un doctorado y me aventuré en estos vericuetos de parafilias y cuentistas infantiles sorprendentes. Ahora estoy condenado a tres años de prisión por esta apasionante aventura. La sentencia –más bien diagnóstico de un juez que se cree psiquiatra- ha sido apelada y no valió de nada, sólo me queda el indulto. Ni policía ni juez ni fiscal consiguieron desestructurarme (la gran falacia de la justicia es que busca destrozarte para luego reinsertarte, claro que yo hablo desde la inocencia). Sigo con mi mujer, que sabe quien soy desde hace 14 años, tenenos un niño de dos meses que nos llena de esperanza, mis auténticos amigos siguen confiando en mí y mi familia no tiene dudas sobre mi personalidad. ¿Qué me importa ya lo que diga una justicia anclada en el franquismo que hace leyes para el telediario, que crea alarma social y que juzga según tu clase y posición?

En ‘Alicia en el lado oscuro’ tan sólo se apunta mi caso. Espero contarlo en “Memoria de un pederasta virtual”, mi próxima obra. Te agradecería que, si tienes a bien, le echaras un vistazo al presente ensayo y me comentaras algo desde tu atalaya de autor consagrado y largamente experimentado. En varias editoriales me rechazaron por “demasiado ambicioso”. No sé si tomármelo a mal. ¿Te dijeron algo parecido por tu ‘Historia mágica de España’?

Si la cárcel no lo impide, estaré algún día en la Feria del Libro de Madrid de este año, en la caseta de Imagine Ediciones. Sería un placer para mí encontrarte allí, aunque me conformo con seguirte a las intempestuosas horas en que emiten tu programa literario.

Con mi más profunda admiración por tu trayectoria vital y literaria, un saludo:

Interioridades de ALO (I)

La loca revisión de documentos de estas últimas semanas me ha dado la siguiente idea, que quizás pueda resultar interesante a algunos de los lectores de esta bitácora: dar a conocer la carta que acompañó a cada ejemplar de mi libro enviado a los medios de comunicación de este país. Silenciado por casi todos (dos honrosas excepciones) y con clamorosos silencios/ninguneos como el del Grupo Zeta -óle tus cojones, Algorri- y el del Grupo Prisa -San Iñaki se hizo el longuis, no así Aranguena-.
Empezaré por Arcadi Espada, del que hace siglos que no leo su blog –hoy puede ser un buen día, mira tú-. Por toda respuesta recibí un escueto correo electrónico en el que ponía: "¿Qué puedo hacer por ti?". Le pedí simplemente una crítica de mi libro, para mí, no para publicar en ningún lado. Hasta hoy. Nunca máis.
Esto le había escrito:

"En Foz, febrero de 2004
"Me pregunto si no estamos sobresentimentalizando el poder de los libros".
Microsiervos. Douglas Coupland.
Estimado colega:
Te envío este ensayo, de mi autoría, para que lo destroces. Como lo lees. Tras leer tu obra ‘Diarios’ no espero otro análisis, aunque espero que atenúes tus críticas cuando sepas que un juez de la Audiencia Nacional me ha sentenciado/diagnosticado como pederasta y condenado por ello a tres años de cárcel. Eso sí, yo no he tocado nunca a un niño ni a una nínfula, tan sólo me he hecho pasar por pederasta en Internet. Le ha dado igual que sea periodista, que esté casado y con la misma pareja desde hace 14 años, que tenga un hijo, que nunca haya tenido antecedentes o que haya colaborado de más con la policía. Quizás el juez, añoso, se dejó influenciar demasiado por el fiscal del Opus, Jesús Santos Alonso (hermanísimo de Roberto Santos, periodista implicado en Gescartera –supongo que el fiscal no debe ser el guardián de su hermano, como Caín dijo de Abel- que no se cortó en invocar el Nuevo Testamento –más le valdría a uno de los que escandalizan a estos pequeñuelos que se atase una rueda de molino al cuello y se tirase al mar- para me aplastase una ley hecha para el telediario.
Agradezco la gran ayuda que ha sido para mí tu obra ‘Raval, del amor a los niños’ aunque me ha costado mucho leerla (el problema de los que saben demasiado de un asunto). Me parece un gran artículo el que cuelga de tu blog en la web de Espasa (Periodistas y pederastas), aunque no estoy muy de acuerdo en que continúes tus diarios de esta forma. La gran ventaja del libro es que puedes corregir casi todo antes de que aparezca: eliminar los calentones del momento, las líneas mal aconsejadas por alguna sustancia psicoactiva, los titubeos de algún párrafo, etcétera. Con la entrada diaria en el blog todo eso desaparece. Debo reconocerte la valentía.
En el libro explico un poco de mi caso, pero espero escribir una segunda parte donde se aclare todo. Supongo que me dará tiempo en la cárcel, ya que he pedido el indulto pero sé que es un mero trámite tras cómo ha ido todo. Lamento haberme convertido en protagonista de la noticia, lo peor que le puede pasar a un periodista, pero algunos hechos no se pueden prever ni corregir a tiempo. Pagué la novatada, pequé de francotirador, quizás sobrevaloré a Wallraff, pero sigo pensando que, si no hay algún periodista que se haga pasar por "mierda" como tú dices, la profesión se convertirá en un reducto de picadores de teletipos, de chupadores de agenda, de heraldos del poder, de publicistas políticos.
No me extiendo más, pues sé que estás ocupado. Quedo a tu disposición para cualquier comentario que me quieras hacer, bien por correo electrónico o incluso por teléfono. Gracias de antemano."

Perdonen la tardanza

Como ya saben muchos de mis lectores, me estoy aclimatando. Como las grullas que emigran. A veces oteo buitres, pero el nido aún resiste. Y bien, oigan.
Preparo proyectos nuevos. Uno de ellos ya casi está. Ya tiene varias entradas, pero quizás retraiga a algunos lectores: cambio el idioma, me paso al materno, el gallego. Intentaré darle vida a este blog, pero desconozco mis capacidades ahora mismo. Mido fuerzas. Vosotros, amigos, lectores, estímulos positivos, me dais muchas. Hasta el menos esperado: La Fiera Literaria me ha invitado a escribir algo. He tenido la decencia de rechazarlo: aún no estoy a la altura, creo. En una revista catalana me piden 2 páginas con mi historia -toma resumen del frasco, Carrasco- de estos tres años. Otro colega, creía que perdido, me promete una entrevista y amenaza con cámaras de televisión, algo que ya he rechazado. Desde que los de Atlas (productora de Tele5) pusieron en mi boca palabras de revolucionario cubano, soy refractario a esos focos de la pequeña pantalla. Aunque, no seré hipócrita ni me ocultaré, me tienta medirme con Sánchez Dragó en su loco noticiario nocturno...
Les mantendré informados... Que no decaiga, oigan. Tranquilos, estoy bien. A veces, demasiado bien, pero no me duermo en los laureles. Álex no me deja...

Alicia en el lado oscuro

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