Es absurdo que comente lo que vais a leer a continuación. Sois más listos que yo para extraer lo que siento por este hombre, pese a las barbaridades que dice cada día. Os dejo con lo que le puse (luego pude hablar con él en la Feria del Libro de Madrid, pero eso ya os lo conté...)
“¡Ea! Un libro es un arma cargada en la casa de al lado. Quémalo. Quita el proyectil del arma. Domina la mente del hombre. ¿Quién sabe cuál podría ser el objetivo del hombre que leyese mucho?”
Fahrenheit 451. Ray Bradbury.
Estimado Fernando:
Te envío con la presente mi ensayo ‘Alicia en el lado oscuro’. Lo hago principalmente porque tu programa ‘Negro sobre Blanco’ es uno de los pocos reductos para libros que tenemos en la televisión. También, porque admiro tu valentía a la hora de llevar a tu espacio todo tipo de escritores, cualesquiera sean sus ideas, tendencias, opiniones y valores.
Como anécdota, te diré que me sentí sorprendido por el hecho de que tú hayas leído de pequeño una obra que a mí también me marcó mucho: ‘El maravilloso viaje de Nils Holgërson’, de la Premio Nobel Selma Laggerlof. Los niños de mi generación (tengo ahora 32) también me miraban como a un bicho raro por leer esa obra, así como por empaparme con los libros de Julio Verne. No les parecía normal que me saliera de ‘Mortadelo y Filemón’ o de ‘Rompetechos’. Por supuesto, ni se me ocurría decirles a mis compañeros de clase a los 14 que leía a hurtadillas a Blaise Pascal o al Marqués de Sade. Otro nexo que nos une a mi mujer y a mí contigo es nuestra pasión por la Ibiza hippie, o lo poco que queda de ella, a la que acudimos año tras año desde nuestra luna de miel. Nuestro siguiente viaje, una vez pase toda esta marejada, será tu amada India.
Ésta es mi primera obra. Como le sucedió a Antonio Escohotado por su ‘Historia general de las drogas’ (título que estuve a punto de imitar), pasé una temporada en prisión por introducirme en el mundillo que investigo. Este ensayo es fruto de mi pasión por la literatura, la historia e Internet. No tenía medios para pagarme un doctorado y me aventuré en estos vericuetos de parafilias y cuentistas infantiles sorprendentes. Ahora estoy condenado a tres años de prisión por esta apasionante aventura. La sentencia –más bien diagnóstico de un juez que se cree psiquiatra- ha sido apelada y no valió de nada, sólo me queda el indulto. Ni policía ni juez ni fiscal consiguieron desestructurarme (la gran falacia de la justicia es que busca destrozarte para luego reinsertarte, claro que yo hablo desde la inocencia). Sigo con mi mujer, que sabe quien soy desde hace 14 años, tenenos un niño de dos meses que nos llena de esperanza, mis auténticos amigos siguen confiando en mí y mi familia no tiene dudas sobre mi personalidad. ¿Qué me importa ya lo que diga una justicia anclada en el franquismo que hace leyes para el telediario, que crea alarma social y que juzga según tu clase y posición?
En ‘Alicia en el lado oscuro’ tan sólo se apunta mi caso. Espero contarlo en “Memoria de un pederasta virtual”, mi próxima obra. Te agradecería que, si tienes a bien, le echaras un vistazo al presente ensayo y me comentaras algo desde tu atalaya de autor consagrado y largamente experimentado. En varias editoriales me rechazaron por “demasiado ambicioso”. No sé si tomármelo a mal. ¿Te dijeron algo parecido por tu ‘Historia mágica de España’?
Si la cárcel no lo impide, estaré algún día en la Feria del Libro de Madrid de este año, en la caseta de Imagine Ediciones. Sería un placer para mí encontrarte allí, aunque me conformo con seguirte a las intempestuosas horas en que emiten tu programa literario.
Con mi más profunda admiración por tu trayectoria vital y literaria, un saludo: