Quietos ahí: legislamos nosotros


El espectador. Equipo Crónica. 1972

Lo que ha hecho Zapatero y su ministra de Cultura actual con la Ley de Economía Sostenible lo cuenta con argumentos claros y contundentes Juan Freire en esta entrada titulada "De la estupidez como estrategia". Es otro de los signos inequívocos de que Internet continúa denunciando que el rey está desnudo mientras los lobbies de la industria cultural y otros aún más mafiosos le indican que va, por lo menos, de Ágatha Ruiz de la Prada. Los periodistas, implicados también en esta gran farsa, ni hacemos preguntas sobre el asunto. Dejamos que hablen "ésos de internet", no vaya a ser que nos mojemos y a nuestros jefes, enfangados hasta el cuello en esas industrias camino de la extinción, en estos nuevos-viejos gremios, les moleste que demos nuestra opinión. Libre, si lo fue alguna vez. Los empresarios dinosaurios sólo están favor de la libertad cuando se refiere al despido. Y también de la gratuidad, faltaría más. Que pague Juan Pueblo, un día más. Cuando ganan, todo para ellos. Cuando pierden, paguemos entre todos.

Quizás Juan Freire se quede corto en su análisis. Quizás no sean estúpidos los que acaban de aprobar este ataque a los derechos y libertades de Internet. Puede que nos tomen a todos por estúpidos desde hace mucho tiempo, simplemente. Sólo que cada vez hay más gente dándose cuenta. Y el cuento puede terminar mal.
Una vez más la derecha (el PSOE) se ha salido con la suya. Y la ultraderecha (PP) no digamos...




El autor no vale nada



"Hay que inventar nuevas técnicas que sean irreconocibles, que no se parezcan a ninguna operación precedente. Para evitar así la puerilidad y el ridículo. Hay que construirse un mundo propio, con el cual no haya comparaciones posibles. Para el cual no existan medidas de juicio anteriores. Las medidas deben ser nuevas, como la técnica. Ninguno debe entender que el autor no vale nada, que es un ser anormal, inferior, que es como un gusano que se retuerce para sobrevivir. Ninguno debe pescarlo en falta de ingenuidad. Todo debe presentarse como perfecto, basado sobre reglas desconocidas y, por lo tanto, imposibles de juzgar. Como un loco: sí, como un loco. (...)
Nadie debe saber que un trazo sale bien por casualidad. Por casualidad, con temor: y que cuando un trazo, por milagro, sale bien, hay que protegerlo y custodiarlo como una reliquia. Pero nadie, nadie debe advertirlo. El autor es un pobre idiota tembloroso. Un desecho. Vive en el azar y el riesgo, avergonzado como un niño. Ha reducido su vida a la absurda melancolía de quien vive degradado por la impresión de algo perdido para siempre".

Teorema. Pier Paolo Pasolini.

Un nuevo héroe: Romá de la Calle


El aludido, en una excelente foto de Eva Máñez


Las fotos censuradas, aquí

Felicidades. En estos tiempos, que alguien dimita, de lo que sea, o donde sea, por algo que aún por encima hizo otro, es casi un heroísmo. Sin casi. Es usted un ejemplo a seguir. No uso, pero me sacaría el sombrero. No soy protaurino, mas lo llevaría a hombros y vuelta al ruedo.


Salón de actos del Muvim

En el Muvim he tenido la suerte de estar gracias a Bostezo (allí la presentamos, un 20 de noviembre, con un par). El museo (Museu Valencià de la Illustració i la Modernitat) me pareció muy contemporáneo. Ahora, con la actitud de su ya ex director, se me ha convertido en un clásico. Lo siento por el que ocupe el lugar de Romá: el listón es casi insuperable.


Entrada del Muvim

Máis vacas no millo



Non tiña pensado pronunciarme sobre as tonterías -no senso Forrest Gump, tonto é o que fai ou di tonterías- que a parlamentaria Rosa Díez dixo sobre os galegos (disque Zapatero é galego no sentido pexorativo, e que Rajoy xa é galego, nada menos). Agora veu defendela Arcadi Espada, con máis insultos, desta volta para unha xornalista galega (Julia Otero) que non sei como o atura no seu programa. Hai unha entrada ben simpática aquí sobre todo o encerellamento.

Os que insultan descualifícanse xa por iso, e coido que xa dixen todo antes (pois este asunto de porfías coa lingua, o carácter e demais, é recorrente neste país, imaxino que como en calquera outro) na entrada "Beocio, gallego". En castelán.

O asunto, se queren que me estenda, eu interprétoo como as enfermidades venéreas: a mesma recibe distintos nomes segundo a nacionalidade dos médicos ou presuntos doutores. A gonorrea é o mal francés, a sífilis o mal español, e así... Xa saben o que dicían en "Rebelión na granxa" e aplica con teimudez Arcadi: "todos son iguais, pero uns máis ca outros". Pois iso: se insulta Arcadi ou Rosa Díez, todo está ben, porque son máis iguais ca os demais. Que se disculpen os insultados. Por galegos!

Vampiros y chupasangres



A media mañana me han llamado para ir a donar sangre el próximo lunes. Soy donante desde hace muchos años, desde que empecé en la universidad. Cuando era pequeño a veces asistía en la mesa a conversaciones sobre gente que donaba sangre para conseguir dinero, estudiantes que malvivían en Santiago y acudían a la facultad de Medicina para transfusiones extrañas a cambio de inyecciones monetarias. Aplico "extrañas" porque un niño no entiende nada de eso, ni falta que hace.

La primera serie que me enganchó sobre vampiros fue "El misterio de Salem´s Lot". No sólo por lo bien que dosificaba el suspense el maestro del terror Stephen King, sino por la aventura que suponía para mí ir a verla. Aún tenía toque de queda en mi casa, así que debía deslizarme a hurtadillas desde un ático, por unas escaleras de madera que rechinaban más que la de alguna mansión victoriana, hasta la casa de mi amigo Ferrón. Allí tenía que subir, también de modo furtivo, hasta otro ático -y tiro porque me toca- donde podía dejar que mi corazón, palpitante aún por el esfuerzo, siguiera agitándose con la historia que protagonizaba David Soul, el rubio de Starsky&Hutch (o séase, Hutch). Lo que más se me quedó grabado de aquella especie de iniciación al mundo vampírico fue la regla -tantas veces ya escrita y filmada- de que, para que entren en tu casa, a los chupasangres hay que invitarlos.

En una de las donaciones que hice en el autobús de los vampiros "reales" le hablé a la enfermera o médica que me atendía de la serie "True Blood" (Sangre fresca o auténtica, según las interpretaciones). Era por romper el hielo, en plan: "si el descubrimiento que da lugar a esa serie fuera cierto, no estaríamos aquí donando ni vosotros trabajando". No tenía ni idea de lo que le estaba hablando, así que la conversación fue breve (imagino que aún no se estrenaría en España o que no le gustaban las ficciones de vampiros a mi interlocutora de entonces). Desconozco cómo habrá envejecido la serie basada en el libro de King de la que hablaba al comienzo, pero quizás True Blood sea la que más me ha impactado hasta el momento en la interminable carrera por exprimir y retorcer los mitos que se pierden en el medievo -quizás antes, pues algunos lo llevan a los mitos griegos, con Hécate, o incluso a la Biblia, con Lilith, o a las Mil y una noches. Depende a qué historiador o con qué amigo de la nave del misterio te tropieces-. La habilidad de los guionistas de True Blood está precisamente en esa inteligencia para mezclar diversos mitos (hombres lobo, cambiantes, ménades, bacantes) y meterlos en la atmósfera asfixiante de un pueblecito de la América profunda. Las posibilidades son tantas, las variaciones tan ricas, que uno se desespera para ver en el siguiente capítulo cómo hilan la trama sin que se noten mucho las costuras.

En determinados medios y revistas se habla también de vampiros emocionales. Este tipo de gente -todos llevamos uno dentro y conocemos a varios que exudan esa cualidad- que te absorbe el tiempo, tiene una opinión sobre casi todo lo que haces -y lo que deberías intentar- y aparece en el momento más insospechado. No nos quejemos sobre ellos: alguien los ha invitado a entrar.

Alicia en el lado oscuro

Related Posts with Thumbnails