Aún no he recibido La Fiera Literaria de este mes. Tener entre manos a Óscar Wilde me lo recuerda. Sólo en La Fiera tendrían cabida estas perlas, escritas a fines del XVIII, pero tan vigentes aún:
(Sobre un libro de cuatro autores): “Se han precisado cuatro para escribirlo, y aún así se necesita ayuda para leerlo”.
“Si mi obra le gusta a una minoría, me siento gratificado. Ser un novelista popular es demasiado fácil”.
“En la antigüedad, tenían el potro de tortura. Ahora, está la prensa”.
(Sobre los críticos en periódicos): “¿Qué derecho tiene quien no crea a valorar un trabajo creativo? ¿Qué puede hallarse tras la editorial de un periódico excepto prejuicios, estupidez, hipocresía y necedad?”.
“Jamás le replico a quien me critica. Tengo demasiado tiempo libre”.
Finalmente parece que Wilde escribió esto para Javier Marías: “Cualquiera puede escribir una novela de tres volúmenes. Sólo requiere una absoluta ignorancia de la literatura y de la vida”.
-Con cariño para Reyes, Viñó y otros adeptos-
Idioma de brutos
Creí que se había extinguido ese autoodio, pero sigue. Me lo confirma Carmen Guédez –Tinta Indeleble- al contarme que un peregrino al que pidió le enseñara palabras en gallego le dijo que no “porque el galego era un idioma de brutos usado sólo por gente de campo”.
Me late escribir el resto de este post en galego, pero no es el idioma oficial. Cuando tenga más libertad, haré otro blog en galego. Ya lo tenía, era un fotoblog, pero hube de abandonarlo por logística. ¿Qué decir del autoodio, aún vigente, cuando nuestros tertulianos aborrecen ya el Día das Letras? A uno de los que escuché en la Radio Galega se le ocurrió que homenajeábamos a “gente muy muerta”. Con ese argumento la egiptología sería un bodrio, pues parece que sólo Tutankamón era grande. Con ese mimbre, el cesto de la historia haría aguas por doquier. No somos serios. Tenemos una herramienta de comunicación y la despreciamos. Es como si deseásemos amputarnos la lengua propia y cambiarla por una de diseño en Corporación Dermoestética.
Acabo de ganar un premio de poesía en gallego. En el lugar menos poético de la faz terráquea. Y he sido el negro de otro poeta, chipriota, que balbucea el gallego. Yo, por este año, he cumplido con el idioma de los benditos brutos que, como mi padre, me supieron decir meniño, toxo y leira. Non sei se mil, pero xa conseguín que o galego florecera outra primavera máis.
Me late escribir el resto de este post en galego, pero no es el idioma oficial. Cuando tenga más libertad, haré otro blog en galego. Ya lo tenía, era un fotoblog, pero hube de abandonarlo por logística. ¿Qué decir del autoodio, aún vigente, cuando nuestros tertulianos aborrecen ya el Día das Letras? A uno de los que escuché en la Radio Galega se le ocurrió que homenajeábamos a “gente muy muerta”. Con ese argumento la egiptología sería un bodrio, pues parece que sólo Tutankamón era grande. Con ese mimbre, el cesto de la historia haría aguas por doquier. No somos serios. Tenemos una herramienta de comunicación y la despreciamos. Es como si deseásemos amputarnos la lengua propia y cambiarla por una de diseño en Corporación Dermoestética.
Acabo de ganar un premio de poesía en gallego. En el lugar menos poético de la faz terráquea. Y he sido el negro de otro poeta, chipriota, que balbucea el gallego. Yo, por este año, he cumplido con el idioma de los benditos brutos que, como mi padre, me supieron decir meniño, toxo y leira. Non sei se mil, pero xa conseguín que o galego florecera outra primavera máis.
Retazos de conversaciones al vuelo y lecturas
Xavier Alcalá: “Aborrezco el cine de Almodóvar”.
Suso de Toro: “Mann de Camelle es comparable a Joseph Beauys en Alemania”.
“Alguien”: “Si algo han demostrado los llamados intelectuales a lo largo de la historia es que han vivido sobre todo sometidos a los dictados del poder. Se creen capaces de cuestionarlo todo, menos la mano que les da el alpiste…”
Hawthorne: “Los hombres de intelecto poco común, que se han vuelto insanos, poseen esa fuerza ocasional de esfuerzo poderoso, en el que arrojan la vida de muchos días, permaneciendo luego sin ella otros tantos”.
Robert Dahl: “Hay personas siempre inconquistables. En la paz y en la guerra. Son espíritus indomables y nada, ni el dolor ni la tortura ni la amenaza de muerte logrará que se rindan”.
Oscar Wilde: “Adoro hablar de naderías, padre. Es la única cosa de la que lo sé todo”. Con cariño para todos los tertulianos. Y doy las gracias por la parte que me toca.
Suso de Toro: “Mann de Camelle es comparable a Joseph Beauys en Alemania”.
“Alguien”: “Si algo han demostrado los llamados intelectuales a lo largo de la historia es que han vivido sobre todo sometidos a los dictados del poder. Se creen capaces de cuestionarlo todo, menos la mano que les da el alpiste…”
Hawthorne: “Los hombres de intelecto poco común, que se han vuelto insanos, poseen esa fuerza ocasional de esfuerzo poderoso, en el que arrojan la vida de muchos días, permaneciendo luego sin ella otros tantos”.
Robert Dahl: “Hay personas siempre inconquistables. En la paz y en la guerra. Son espíritus indomables y nada, ni el dolor ni la tortura ni la amenaza de muerte logrará que se rindan”.
Oscar Wilde: “Adoro hablar de naderías, padre. Es la única cosa de la que lo sé todo”. Con cariño para todos los tertulianos. Y doy las gracias por la parte que me toca.
Los muros de Galeano
Leo un texto de Eduardo Galeano, el escritor uruguayo, sobre los muros y sus nombres. El de la vergüenza, el de la infamia, la cortina de hierro, el telón de acero y ahora las alambradas crueles entre USA y México, entre España y Marruecos.
Vivo en una región -¿nación? ¿qué más da? Son sólo cartas de la baraja que nos esconden tahúres políticos- con miles de pequeños muros. “Valados” les llaman en algunos sitios, esto es, vallados. A veces son invisibles, marcados por dos o cuatro esquinas, con los “marcos”, que marcan el término (Terminus, dios de las fronteras). Desde siempre, por mover marcos y traspasar valados ha habido muertes. A palos, ahora a tiros, o con armas blancas –arma blanca es otra pareja de palabras incompatible, como inteligencia militar o guardia civil-. Por un “quítame allá esas tierras” en Galicia se mata. Me tildarán de exagerado si digo que en Palestina ocurre lo mismo. O en Irak, quítame este petróleo; o en Sierra Leona, quédate los diamantes.
Los tiralíneas del colonialismo, con sus muros dibujados en los mapas, hicieron auténticos desaguisados en África. Antes, un río separaba a las aldeas, una cordillera a dos territorios. Hoy, muros de palabras, con ladrillos en forma de resoluciones de la ONY o similares, intentan poner las cosas en su sitio. Pero el norte quiere su petróleo, su uranio, su gas, su coltán. Y a ese expolio, ese egoísmo, no hay muro que lo detenga. Por muchas etiquetas que le pongamos.
Cuando practiquemos solidaridad y no caridad humillante con los de allí abajo, algo cambiará. Pero es complicado con las religiones que tenemos y el único Dios verdadero: el dinero.
Vivo en una región -¿nación? ¿qué más da? Son sólo cartas de la baraja que nos esconden tahúres políticos- con miles de pequeños muros. “Valados” les llaman en algunos sitios, esto es, vallados. A veces son invisibles, marcados por dos o cuatro esquinas, con los “marcos”, que marcan el término (Terminus, dios de las fronteras). Desde siempre, por mover marcos y traspasar valados ha habido muertes. A palos, ahora a tiros, o con armas blancas –arma blanca es otra pareja de palabras incompatible, como inteligencia militar o guardia civil-. Por un “quítame allá esas tierras” en Galicia se mata. Me tildarán de exagerado si digo que en Palestina ocurre lo mismo. O en Irak, quítame este petróleo; o en Sierra Leona, quédate los diamantes.
Los tiralíneas del colonialismo, con sus muros dibujados en los mapas, hicieron auténticos desaguisados en África. Antes, un río separaba a las aldeas, una cordillera a dos territorios. Hoy, muros de palabras, con ladrillos en forma de resoluciones de la ONY o similares, intentan poner las cosas en su sitio. Pero el norte quiere su petróleo, su uranio, su gas, su coltán. Y a ese expolio, ese egoísmo, no hay muro que lo detenga. Por muchas etiquetas que le pongamos.
Cuando practiquemos solidaridad y no caridad humillante con los de allí abajo, algo cambiará. Pero es complicado con las religiones que tenemos y el único Dios verdadero: el dinero.
Genios e ingenio
No la conozco. Y sólo he leído una entrevista en la que apunta ideas interesantes (una idea que no sea peligrosa no merece recibir ese nombre). Se llama Olatz Candina y es la autora de “Siete retratos y un jardín”. Es pintora y escritora. De Bilbao. En su libro elige a ocho genios de la pintura y, eso dice ella, refleja su carácter humano a lo largo de ocho relatos. Para figurarse cómo pensaban, la pintora se basa en la observación de sus cuadros. Entre otros, descuartiza a Picasso, a Leonardo, Miguel Ángel, Goya o Van Gogh.
Para Candina “todos tenemos un punto de genialidad, que nos hace distintos a los otros. Es más visible en los niños, que son más sinceros y directos”. Para ella, Leonardo es el genio por excelencia, alguien que no se volverá a dar. Discrepo. Y mucho. La historia de la genialidad también la escriben los amigos de los vencedores. Y el genio, como el ingenio, pueden educarse. Que se lo digan a Wilde. Estoy leyendo la pequeña joya de la editorial Valdemar titulada “El arte del ingenio”, con perlas de todas las obras y escritos del inglés. Si pueden, ténganlo en la mesilla. Y tiren ya con Pascal, hombre.
Para Candina “todos tenemos un punto de genialidad, que nos hace distintos a los otros. Es más visible en los niños, que son más sinceros y directos”. Para ella, Leonardo es el genio por excelencia, alguien que no se volverá a dar. Discrepo. Y mucho. La historia de la genialidad también la escriben los amigos de los vencedores. Y el genio, como el ingenio, pueden educarse. Que se lo digan a Wilde. Estoy leyendo la pequeña joya de la editorial Valdemar titulada “El arte del ingenio”, con perlas de todas las obras y escritos del inglés. Si pueden, ténganlo en la mesilla. Y tiren ya con Pascal, hombre.
Llámame pesado y no corras
Al hilo de las “detenciones ilegales” por las que han condenado a tres policías nacionales a varios años (qué amarga les sabe a los verdugos su propia medicina). Dicen, y es mentira una vez más, que es una de las “cosas más graves que han pasado en democracia en España”. Demos por buena la palabra “democracia” referida a este país, pero sólo por esta vez. ¿Entonces las detenciones ilegales de cada sospechoso vasco que fueron? ¿Anécdotas? Detenciones, luego denuncias de torturas y más tarde libertad sin cargos: ¿cómo le llaman a eso? Que se sepa, a los militantes del PP se les trató “muy bien”. Esto es, no los esposaron, ni les hicieron la bolsa, ni les golpearon horas con un listín telefónico. Tampoco tuvieron que hacer la garza ni les metieron el cañón de una pistola por la vagina –oh, qué cuidadosos los guardias civiles, esos que no tienen derechos civiles por ser militares-.
Si eres militante del PP, todas las garantías. Si eres de EHAK (¿es legal aún este partido?), escuchas telefónicas. Si PSOE, hay constitución para ti; si eres Batasuna, el derecho de reunión y de discrepancia no te asisten, pues el rey no es el jefe de los torturadores ni lo puso en el lugar que está un genocida llamado Franco, que tiene una fundación ¿legal? Que pagamos los ¿demócratas? Con dinero de impuestos.
Y último apunte: Manuel Hidalgo, el juez de este sentencia “ejemplar”, fue policía en el franquismo. Como Ismael Moreno, un viejo conocido mío, que no sabe cómo son mis ojos, estaba muy centrado en las milongas de la policía. Me llamarán pesado, pero no corran con jueces que un día fueron policías franquistas. A mí ya me tocó. Luego no digan que no les avisaron sobre el poder judicial que tenemos.
Si eres militante del PP, todas las garantías. Si eres de EHAK (¿es legal aún este partido?), escuchas telefónicas. Si PSOE, hay constitución para ti; si eres Batasuna, el derecho de reunión y de discrepancia no te asisten, pues el rey no es el jefe de los torturadores ni lo puso en el lugar que está un genocida llamado Franco, que tiene una fundación ¿legal? Que pagamos los ¿demócratas? Con dinero de impuestos.
Y último apunte: Manuel Hidalgo, el juez de este sentencia “ejemplar”, fue policía en el franquismo. Como Ismael Moreno, un viejo conocido mío, que no sabe cómo son mis ojos, estaba muy centrado en las milongas de la policía. Me llamarán pesado, pero no corran con jueces que un día fueron policías franquistas. A mí ya me tocó. Luego no digan que no les avisaron sobre el poder judicial que tenemos.
Otras evaluaciones
Leo en GARA (21/04/2006) que ahora en USA no sólo se leen los “curricula” para contratar a la gente, sino que se ha puesto de moda rastrear el perfil del candidato en la Red. Esto es, el Gran Hermano con el ojo puesto en lo que excretamos en los blogs y en las web en que nos atrevemos, oh, osados de nosotros, a opinar. Por descontado, si lo que opinamos no “coincide” con la filosofía de la empresa que nos selecciona, el descarte está echado.
Como las multinacionales no tiene estado, ni patria, seguro que en España algún tiburón –ejecutivo- ya ha empezado a aplicar esta técnica de control. Lamento que al leer esto, algún cura que se preocupa por mi salud escritural pero pasa de verme vis a vis, se echará las manos a la cabeza y dirá: “Ya le había avisado”. Soy consciente, y por eso más libre que nunca, una paradoja en mi situación física o procesal. Consciente de los puentes que he quemado y que no tenderé hasta que la otra orilla cambie. Me percato de que mis diatribas, sobre todo las “contra hominem”, no gustan. Se desvían de los pensamientos de vía única pero sectaria, pues en cada post he apuntado y disparado contra tirios y troyanos. Con mi pólvora, con la honestidad que un asalariado no puede tener. Como explicó el genial Wilde, “hoy en día, se puede sobrevivir a todo excepto a la muerte, y convivir con todo excepto con la buena reputación”.
Daría algo por saber qué es lo que van a leer de esta larga bitácora mis futuros seleccionadores. Por el momento, este mural de palabras ha servido para escoger amigos, grandes amigos, que aunque nunca haya visto, son más poderosos para mí que cualquier multinacional. En la empresa del afecto, el cariño siempre se cobra en efectivo. El pago es diario. Y nunca me han dado cheques sin fondo, ni he sobrevalorado los sellos de la generosidad. Discrepo de Wilde cuando dice: “es muy fácil ser amable con los que no nos importan nada”. Aunque si lo aplicamos a las Oenegés, no iría mal encaminado. Mas esto ya abre otra variación en la sinfonía –a veces chirriante- de esta bitácora.
Como las multinacionales no tiene estado, ni patria, seguro que en España algún tiburón –ejecutivo- ya ha empezado a aplicar esta técnica de control. Lamento que al leer esto, algún cura que se preocupa por mi salud escritural pero pasa de verme vis a vis, se echará las manos a la cabeza y dirá: “Ya le había avisado”. Soy consciente, y por eso más libre que nunca, una paradoja en mi situación física o procesal. Consciente de los puentes que he quemado y que no tenderé hasta que la otra orilla cambie. Me percato de que mis diatribas, sobre todo las “contra hominem”, no gustan. Se desvían de los pensamientos de vía única pero sectaria, pues en cada post he apuntado y disparado contra tirios y troyanos. Con mi pólvora, con la honestidad que un asalariado no puede tener. Como explicó el genial Wilde, “hoy en día, se puede sobrevivir a todo excepto a la muerte, y convivir con todo excepto con la buena reputación”.
Daría algo por saber qué es lo que van a leer de esta larga bitácora mis futuros seleccionadores. Por el momento, este mural de palabras ha servido para escoger amigos, grandes amigos, que aunque nunca haya visto, son más poderosos para mí que cualquier multinacional. En la empresa del afecto, el cariño siempre se cobra en efectivo. El pago es diario. Y nunca me han dado cheques sin fondo, ni he sobrevalorado los sellos de la generosidad. Discrepo de Wilde cuando dice: “es muy fácil ser amable con los que no nos importan nada”. Aunque si lo aplicamos a las Oenegés, no iría mal encaminado. Mas esto ya abre otra variación en la sinfonía –a veces chirriante- de esta bitácora.
Escuelas y universidades de verano
La escuela de periodismo de El País no puede ser seria. No si está en Miraflores de la Sierra. En un lugar llamado así y a pensión completa se puede aprender y folgar sobre cualquier cosa menos sobre periodismo. A no ser que llamemos periodismo al de salón y patrocinado por el BBVA.
Entre su oferta, figura el periodismo económico. Asia, el nuevo poder. Nada de especulación o yo soy el rey, de comisiones o cómo tocar lo que rima, malas prácticas bancarias o ¿porqué gano tanto y pago tan poco a mis empleados?.
Tras la oferta de este suculento manjar pedagógico, El País no se amilana en anunciar un crédito sindicado para PRISA (grupo al que pertenece) con 11 bancos imbricados. Entre ellos, oh infiernos, el BBVA. Lástima de pensión completa por 450 euros. Pero aprendo más en la pensión que me oferta ahora el Estado. De pena. Para remachar, en dos breves disparan: una caja gana un 18% más por las hipotecas y un banco un 28% por atracos legales varios. Como diría Forges: Stupendo.
Estos maestros del periodismo exhiben –un diario da para mucho si lo lees y exprimes el zumo crítico- prepotencia a página entera, con tintes monárquicos. Se ve un tablero de ajedrez con un rey negro en primer término y peones blancos caídos en segundo plano. Datos el EGM, gana la SER (oh, PRISA). Y luego, como un colutorio para enjuagar la soberbia, Elvira Lindo, otra bienpagada de PRISA, defiende la radio pública, clama contra el “estéril universo del contertulio” y se calla su contribución a ese erial en Punto Radio. Será que eso no es pública, oculta la pública. Puede que sean paranoias mías, pero sintonizo mucha contradicción en la escuadra polanquista. Arte del despiste.
Entre su oferta, figura el periodismo económico. Asia, el nuevo poder. Nada de especulación o yo soy el rey, de comisiones o cómo tocar lo que rima, malas prácticas bancarias o ¿porqué gano tanto y pago tan poco a mis empleados?.
Tras la oferta de este suculento manjar pedagógico, El País no se amilana en anunciar un crédito sindicado para PRISA (grupo al que pertenece) con 11 bancos imbricados. Entre ellos, oh infiernos, el BBVA. Lástima de pensión completa por 450 euros. Pero aprendo más en la pensión que me oferta ahora el Estado. De pena. Para remachar, en dos breves disparan: una caja gana un 18% más por las hipotecas y un banco un 28% por atracos legales varios. Como diría Forges: Stupendo.
Estos maestros del periodismo exhiben –un diario da para mucho si lo lees y exprimes el zumo crítico- prepotencia a página entera, con tintes monárquicos. Se ve un tablero de ajedrez con un rey negro en primer término y peones blancos caídos en segundo plano. Datos el EGM, gana la SER (oh, PRISA). Y luego, como un colutorio para enjuagar la soberbia, Elvira Lindo, otra bienpagada de PRISA, defiende la radio pública, clama contra el “estéril universo del contertulio” y se calla su contribución a ese erial en Punto Radio. Será que eso no es pública, oculta la pública. Puede que sean paranoias mías, pero sintonizo mucha contradicción en la escuadra polanquista. Arte del despiste.
El mal literario
Habla -no, escribe, seamos concretos, propios- Tomás Eloy, un escritor argentino inédito para uno, del "ocio forzoso de una enfermedad inesperada" que le arrastró a releer "Los miserables". A veces, la mejor penicilina, el más efectivo prozac es la literatura en tiempos de convalecencia. Pital estuvo muy enfermo de pequeño; Cela en su "Pabellón de reposo"; Juan Cruz fue un asmático en Tenerife; Dostoievski sufrió de todo, toda la vida. Hasta Joseph Stalin, que escribía sentencias de muerte a millones, fue un enfermo achacoso. Su literatura cambió la vida de todo un continente.
Los escritores presos no son otra especie de enfermos sociales, a la luz de las leyes ficticias que inventan los "dueños de las palabras", de que hablaba mi admirado Carroll. Sólo de la corrupción nace lo mejor: cita bíblica, sólo si la semilla muere florece el fruto. Error: no muere, cambia su vigor al de la nueva planta. Ojo con los que resucitan: nunca han muerto. A Poe le aterraba que lo enterraran en vida. Y se tapaba con alcohol. Nunca estuvo en "La casa de los muertos", como Dostoievski.
Si la muerte es el exilio de la vida, si me siento en el sillón del tópico, si manoseo el teclado de la superficialidad, imprimo la tinta que sudaron otros y me refocilo en la sangre y el semen que otros derramaron, ¿qué soy? ¿escritor o periodista? Escribir es una enfermedad. ¿Qué me pasa, doctor?
Los escritores presos no son otra especie de enfermos sociales, a la luz de las leyes ficticias que inventan los "dueños de las palabras", de que hablaba mi admirado Carroll. Sólo de la corrupción nace lo mejor: cita bíblica, sólo si la semilla muere florece el fruto. Error: no muere, cambia su vigor al de la nueva planta. Ojo con los que resucitan: nunca han muerto. A Poe le aterraba que lo enterraran en vida. Y se tapaba con alcohol. Nunca estuvo en "La casa de los muertos", como Dostoievski.
Si la muerte es el exilio de la vida, si me siento en el sillón del tópico, si manoseo el teclado de la superficialidad, imprimo la tinta que sudaron otros y me refocilo en la sangre y el semen que otros derramaron, ¿qué soy? ¿escritor o periodista? Escribir es una enfermedad. ¿Qué me pasa, doctor?
Lo breve
Se quejan a veces de que escribo demasiado corto. Es operatividad, nunca desidia. Es mi manera de ejecutar el desarrollo sostenible de este blog, tan al borde de la extinción por los desequilibrios del lugar donde escribe el autor.
Dice Trapiello, y no me dice nada nuevo, pues antes se lo he escuchado a mi profesor de griego –Santalices, ¿vivirá?- que las palabras más breves del idioma son las más usadas. Así sucede en casi todas las lenguas con el verbo ser, con el sujeto en primera persona. El lenguaje como materia, como herramienta: se desgasta. Lo limamos, como el pezón de la madre; lo mimamos, como el pezón de la amante.
Según esta teoría, el castellano es en sus tiempos verbales una lengua contra natura. No así el gallego: todos son simples. No hay pluscuamperfectos, no hay pretéritos perfectos. Quizás porque refleja mejor la realidad, porque no se ha legislado en ese idioma. No es una lengua imperial, es del pueblo, no es burocrática. Aquí estuvimos, nunca hemos estado. No somos subjuntivos, no hubiésemos o hubiéramos querido serlo.
Se ha votado la palabra más bonita en castellano. Ganó amor, seguida de libertad, paz y vida. Quizás en gallego ya se esté haciendo esa elección tan importante, sin campaña electoral ni fastos publicitarios. No es casual que el Génesis, el primer cuento de la Biblia, dedique un párrafo a que el hombre dé nombres. Si oigo Quintenla huelo esa tierra donde pastoreé vacas, si leo agro veo a mi padre, que no hizo precisamente turismo rural; si escucho meniño acuno a Álex y si miñato me acuerdo de la madre que me parió. Me acomodo en Comoxo y yo soy y estoy aún en Santiago.
Dice Trapiello, y no me dice nada nuevo, pues antes se lo he escuchado a mi profesor de griego –Santalices, ¿vivirá?- que las palabras más breves del idioma son las más usadas. Así sucede en casi todas las lenguas con el verbo ser, con el sujeto en primera persona. El lenguaje como materia, como herramienta: se desgasta. Lo limamos, como el pezón de la madre; lo mimamos, como el pezón de la amante.
Según esta teoría, el castellano es en sus tiempos verbales una lengua contra natura. No así el gallego: todos son simples. No hay pluscuamperfectos, no hay pretéritos perfectos. Quizás porque refleja mejor la realidad, porque no se ha legislado en ese idioma. No es una lengua imperial, es del pueblo, no es burocrática. Aquí estuvimos, nunca hemos estado. No somos subjuntivos, no hubiésemos o hubiéramos querido serlo.
Se ha votado la palabra más bonita en castellano. Ganó amor, seguida de libertad, paz y vida. Quizás en gallego ya se esté haciendo esa elección tan importante, sin campaña electoral ni fastos publicitarios. No es casual que el Génesis, el primer cuento de la Biblia, dedique un párrafo a que el hombre dé nombres. Si oigo Quintenla huelo esa tierra donde pastoreé vacas, si leo agro veo a mi padre, que no hizo precisamente turismo rural; si escucho meniño acuno a Álex y si miñato me acuerdo de la madre que me parió. Me acomodo en Comoxo y yo soy y estoy aún en Santiago.
El futuro de "esto"
Llegan. Y son legiones. Cada día nos descubren –a los que perpetramos blogs y a las bitácoras mismas- varios especialistas en otros géneros, expertos en soportes antiguos, “todólogos” que pontifican motu proprio o porque les paga otro que sabe aún menos que ellos.
Y montan fórums, charlas, mesas ovales con dos ovoides, a poder ser a cuenta del impuesto ciudadano. Y descubren en 2006 –Manuel Gago, por ejemplo- que la explosión del os blogs será en 2007, y yo, y los que me leen desde hace años, sin enterarnos. A veces aparecen resultados interesantes, sobre todo cuando se trabajo con método y se le echan redaños. Así, es una lástima que María del Mar Patrón no me haya enviado su tesis sobre blogs y literatura y se haya “limitado” a exponerla en la Universidad de Brown, para deleite de Cebrián y sus amigos de Falsimedia.
En donde escribo sobra el tiempo. Pero no es tiempo libre, es lo contrario. Si no fuera porque escribo por persona interpuesta, y gracias, lo del idioma de mis otras bitácoras no sería problema. Ni lo de las imágenes, ya que aquí no existen. Pronto se normalizará la situación. Y bregaremos ene este Mediterráneo que descubren tantos cada día.
Y montan fórums, charlas, mesas ovales con dos ovoides, a poder ser a cuenta del impuesto ciudadano. Y descubren en 2006 –Manuel Gago, por ejemplo- que la explosión del os blogs será en 2007, y yo, y los que me leen desde hace años, sin enterarnos. A veces aparecen resultados interesantes, sobre todo cuando se trabajo con método y se le echan redaños. Así, es una lástima que María del Mar Patrón no me haya enviado su tesis sobre blogs y literatura y se haya “limitado” a exponerla en la Universidad de Brown, para deleite de Cebrián y sus amigos de Falsimedia.
En donde escribo sobra el tiempo. Pero no es tiempo libre, es lo contrario. Si no fuera porque escribo por persona interpuesta, y gracias, lo del idioma de mis otras bitácoras no sería problema. Ni lo de las imágenes, ya que aquí no existen. Pronto se normalizará la situación. Y bregaremos ene este Mediterráneo que descubren tantos cada día.
Brown
Podría ser el escritor más vendido de estos tiempos, o el padre de Chesterton, pero no, es la universidad de Estados Unidos. Se le ha ocurrido hacer un congreso en el que estudian, entre otros, a Cebrián, el académico de El País. Un fenómeno a la hora de dorar la píldora a los escribientes de su grupo, pongamos que hablo de Javier Marías, Muñoz Molina o Almudena Grandes. En ese congreso participó Carlos Fuentes, otro intelectual “comprometido” –aún estoy por ver con quién- mexicano, que soltó esta perla: “El aislamiento lleva a la ignorancia y al fascismo”. Dudo si hablaba de cuarteles, iglesias, islas, patrias o cárceles. A veces, lo intelectuales son tan insondables…
El congreso pretendía, según la universidad de Brown, unir la literatura española y la sudamericana, que parece no goza de grandes vínculos. Razón llevan alguna: en los estudios obligatorios España se mira el ombligo. Apenas sabemos de literatura en castellano de otros países, y mucho menos de otras literaturas. Pero quizás no ha acertado en la elección de los ponentes. Aunque sobre gustos no se puede discutir, claro. Pero sí hay mucho escrito.
El congreso pretendía, según la universidad de Brown, unir la literatura española y la sudamericana, que parece no goza de grandes vínculos. Razón llevan alguna: en los estudios obligatorios España se mira el ombligo. Apenas sabemos de literatura en castellano de otros países, y mucho menos de otras literaturas. Pero quizás no ha acertado en la elección de los ponentes. Aunque sobre gustos no se puede discutir, claro. Pero sí hay mucho escrito.
Reaparece Pániker
Hacía tiempo que no sabía de él, desde “Cuadernillo amarillo” y unas declaraciones cuando el boom de “Mar adentro”. Salvador Pániker escribe en El País sobre el compromiso de los intelectuales, algo que se les supone, como antes el honor a los soldados (y vaya chascos nos hemos llevado, señores).
Sobre Baudelaire escribe: “la lucidez, de entrada, es destructiva”, aunque el párrafo más rotundo es aquel en que señala que fue Darwin, y no Nietzche, el primero que mató a Dios. “Nietzche publicó su esquela”, suelta en una frase efectista, y quizás cierta.
Dice Pániker que los intelectuales “cometen imposturas” pero no son impostores, como se hace a cada paso en la literatura. Y si ésta es un reflejo de la vida, pero artísticamente planteado, colegimos que las personas somos actores del melodrama de la existencia. ¿Dónde queda el papel, el compromiso de los que opinan y piensan mientras los demás vivimos?.
Sobre Baudelaire escribe: “la lucidez, de entrada, es destructiva”, aunque el párrafo más rotundo es aquel en que señala que fue Darwin, y no Nietzche, el primero que mató a Dios. “Nietzche publicó su esquela”, suelta en una frase efectista, y quizás cierta.
Dice Pániker que los intelectuales “cometen imposturas” pero no son impostores, como se hace a cada paso en la literatura. Y si ésta es un reflejo de la vida, pero artísticamente planteado, colegimos que las personas somos actores del melodrama de la existencia. ¿Dónde queda el papel, el compromiso de los que opinan y piensan mientras los demás vivimos?.
Envenenadas
Transcribo tal cual, de la sección “De reojo”, escrita por Raimundo Fitero, en el periódico Gara: (18 de abril de 2006)
Lo recuerdo muy bien: apareció con Pepe Navarro y en apenas unos meses se convirtió en una estrella mediática. Después llegó el silencio. Nada anormal. Si nos ponemos a mirar los vídeos veremos cómo cada mes suben y bajan personajes televisivos y mediáticos desde el menos cero al más mil, y retornan con la misma facilidad. El monstruo requiere de una ingesta desmesurada de cuerpos y almas en pena, de seres con necesidad de llegara a sentirse alguien por la simple presencia en el televisor. Es como las antenas de los cuernos, que no son nadie sin el aparato que la sostiene. Pues hay seres que están convencidos que su existencia vital y económica, solamente se puede conseguir estando en los platós y sus desguaces.
Desapareció en combate y ahora ha vuelto a las pantallas con muchas más kilos, más silicona en los labios y una cara de extrema tristeza. La pasean por los programas más infames, se aprovechan de ella, y ella, me supongo, está recogiendo una colecta de dinero para poder convertir lo que le queda de su cuerpo en algo vendible. Ha estado en la cárcel y habla de violaciones consentidas por el funcionariado, de maltrato, de asuntos que pueden entenderse de muchas maneras, pero que reflejan unas condiciones talegueras que pueden ser muy verosímiles. La Veneno sigue siendo un muñeca hinchable, hinchada, un juguete muy roto, que intenta sobrevivir arañando minutos en los programas más carroñeros de nuestras televisiones. Y recibe interrogatorios absolutamente demenciales y denunciables. Y le montan números de circo con conexiones con su familia. Todo muy envenenado. Todo por la pasta. Es como si no pudiera medirse a este ser humano con unas reglas limpias, sin encono ni aprovechamiento. Apunto lo que noto desde la distancia: me recuerda a Karina, me parece que más que una persona es una depresión con los labios inflados y alguien a quien le daría mi abrazo humanitario, le pondría un disco de Bambino y le invitaría a unas gambas bien peladas. Quienes la utilizan de nuevo en televisión de estas maneras tan horrendas son violadores capados de sus órganos de conmiseración. Escoria envenenada por toxicidades catódicas.
Así es. En latín, amén. “Unas condiciones talegueras que pueden ser muy verosímiles”. Sí, pero da igual: en lugar de abrirse una investigación, se denuncia a la víctima. Lo normal en esta “democradura” que tenemos, donde el poder judicial es el que menos ha cambiado tras el franquismo, donde a dos militares por apalizar a un ciudadano de la calle (ni siquiera un preso) les pide el fiscal un año y medio de prisión y a una vecina de Zumárraga por enviar tres cartas “amenazantes” le piden 5 años, otro fiscal. ¿Balanza de la justicia? ¿Venda de la justicia? ¡Anda ya! Fernández de la Vega, Aguilar el Notario Mayor del Reino, esos “progres” de salón pueden decir misa sobre la independencia judicial. El poder tardofranquista corrompe de arriba abajo el escalafón, desde el primer jueza –por mirar a otro lado- hasta el último carcelero torturador y sus secuaces. Sé de que hablo y escribo. Lo vivo cada día. Ya he tenido represalias por ello, y sigo teniéndolas.
En el caso de La Veneno habrá que felicitar a Mercedes Gallizo por lo bien que trabajan sus “chicos”: los asistentes sociales por no decir a la familia directa que ella estaba en la cárcel; los psicólogos de prisión por su fino trabajo clasificatoria; el educador por ser tan trabajador y amigo de sus hermanos carceleros –los educadores de prisiones no son sino otros cárceles con función represora leve-; al subdirector que presuntamente la violó por ser tan discreto; al director por mirar a otro lado y al juez de vigilancia penitenciaria por vigilar; como siempre, su propio culo, no el de La Veneno. Enhorabuena a todos, sois unos fenómenos. Ojalá algún día os rehabilitéis y sepáis que las leyes son para todos, no para los presos sólo, de los que tanto abusáis a cada momento.
Lo recuerdo muy bien: apareció con Pepe Navarro y en apenas unos meses se convirtió en una estrella mediática. Después llegó el silencio. Nada anormal. Si nos ponemos a mirar los vídeos veremos cómo cada mes suben y bajan personajes televisivos y mediáticos desde el menos cero al más mil, y retornan con la misma facilidad. El monstruo requiere de una ingesta desmesurada de cuerpos y almas en pena, de seres con necesidad de llegara a sentirse alguien por la simple presencia en el televisor. Es como las antenas de los cuernos, que no son nadie sin el aparato que la sostiene. Pues hay seres que están convencidos que su existencia vital y económica, solamente se puede conseguir estando en los platós y sus desguaces.
Desapareció en combate y ahora ha vuelto a las pantallas con muchas más kilos, más silicona en los labios y una cara de extrema tristeza. La pasean por los programas más infames, se aprovechan de ella, y ella, me supongo, está recogiendo una colecta de dinero para poder convertir lo que le queda de su cuerpo en algo vendible. Ha estado en la cárcel y habla de violaciones consentidas por el funcionariado, de maltrato, de asuntos que pueden entenderse de muchas maneras, pero que reflejan unas condiciones talegueras que pueden ser muy verosímiles. La Veneno sigue siendo un muñeca hinchable, hinchada, un juguete muy roto, que intenta sobrevivir arañando minutos en los programas más carroñeros de nuestras televisiones. Y recibe interrogatorios absolutamente demenciales y denunciables. Y le montan números de circo con conexiones con su familia. Todo muy envenenado. Todo por la pasta. Es como si no pudiera medirse a este ser humano con unas reglas limpias, sin encono ni aprovechamiento. Apunto lo que noto desde la distancia: me recuerda a Karina, me parece que más que una persona es una depresión con los labios inflados y alguien a quien le daría mi abrazo humanitario, le pondría un disco de Bambino y le invitaría a unas gambas bien peladas. Quienes la utilizan de nuevo en televisión de estas maneras tan horrendas son violadores capados de sus órganos de conmiseración. Escoria envenenada por toxicidades catódicas.
Así es. En latín, amén. “Unas condiciones talegueras que pueden ser muy verosímiles”. Sí, pero da igual: en lugar de abrirse una investigación, se denuncia a la víctima. Lo normal en esta “democradura” que tenemos, donde el poder judicial es el que menos ha cambiado tras el franquismo, donde a dos militares por apalizar a un ciudadano de la calle (ni siquiera un preso) les pide el fiscal un año y medio de prisión y a una vecina de Zumárraga por enviar tres cartas “amenazantes” le piden 5 años, otro fiscal. ¿Balanza de la justicia? ¿Venda de la justicia? ¡Anda ya! Fernández de la Vega, Aguilar el Notario Mayor del Reino, esos “progres” de salón pueden decir misa sobre la independencia judicial. El poder tardofranquista corrompe de arriba abajo el escalafón, desde el primer jueza –por mirar a otro lado- hasta el último carcelero torturador y sus secuaces. Sé de que hablo y escribo. Lo vivo cada día. Ya he tenido represalias por ello, y sigo teniéndolas.
En el caso de La Veneno habrá que felicitar a Mercedes Gallizo por lo bien que trabajan sus “chicos”: los asistentes sociales por no decir a la familia directa que ella estaba en la cárcel; los psicólogos de prisión por su fino trabajo clasificatoria; el educador por ser tan trabajador y amigo de sus hermanos carceleros –los educadores de prisiones no son sino otros cárceles con función represora leve-; al subdirector que presuntamente la violó por ser tan discreto; al director por mirar a otro lado y al juez de vigilancia penitenciaria por vigilar; como siempre, su propio culo, no el de La Veneno. Enhorabuena a todos, sois unos fenómenos. Ojalá algún día os rehabilitéis y sepáis que las leyes son para todos, no para los presos sólo, de los que tanto abusáis a cada momento.
Prioridades raras
Escucho por casualidad en la radio una entrevista con un arqueólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Al parecer, una expedición viaja cada año a Egipto para “ayudar” a clasificar los últimos descubrimientos del país del Nilo. Si oí bien, lo explican en Excavaciones.com
La charla la conduce una periodista de la Radio Galega, y ahí es donde me viene a la memoria –hace dos años que no los veo- el estado de los castros de Fazouro (Foz, Lugo) y de Baroña (Porto do Son, A Coruña). No han sido tocados en años, apenas tienen protección, y pocas noticias hay sobre nuevos yacimientos, cuando sólo por los mapas de Google sabemos que hay castros y construcciones romanas por doquier.
No entiendo las prioridades de la política cultural (la arqueología forma parte) y científica de este país. ¿Qué hacemos enviando cerebros a Egipto cuando tenemos lo nuestro sin tocar? ¿Es una nueva forma de colonización? ¿Es otra estupidez de nuestros gestores? Si se iba a invertir más en I+D, parte de esa investigación ¿no debería ir encaminada a nuestros orígenes y la otra parte al desarrollo de la industria turística, ávida de ver cosas nuevas o desconocidas? No lo entiendo, sé que soy un zote, pero no comprendo cómo no se explota algo que tenemos aquí, con universitarios de aquí, o que vengan egipcios a explicárnoslo.
Eso sí, si se trata de expoliar en poco tiempo maravillas de la Naturaleza y de pasarse por el forro normativas europeas, vayan a Mondoñedo, Covas do Rei Cintolo. Para eso sí son unos linces algunos alcaldillos que dormían sus resacas cuando jóvenes en la catedral de Santiago.
La charla la conduce una periodista de la Radio Galega, y ahí es donde me viene a la memoria –hace dos años que no los veo- el estado de los castros de Fazouro (Foz, Lugo) y de Baroña (Porto do Son, A Coruña). No han sido tocados en años, apenas tienen protección, y pocas noticias hay sobre nuevos yacimientos, cuando sólo por los mapas de Google sabemos que hay castros y construcciones romanas por doquier.
No entiendo las prioridades de la política cultural (la arqueología forma parte) y científica de este país. ¿Qué hacemos enviando cerebros a Egipto cuando tenemos lo nuestro sin tocar? ¿Es una nueva forma de colonización? ¿Es otra estupidez de nuestros gestores? Si se iba a invertir más en I+D, parte de esa investigación ¿no debería ir encaminada a nuestros orígenes y la otra parte al desarrollo de la industria turística, ávida de ver cosas nuevas o desconocidas? No lo entiendo, sé que soy un zote, pero no comprendo cómo no se explota algo que tenemos aquí, con universitarios de aquí, o que vengan egipcios a explicárnoslo.
Eso sí, si se trata de expoliar en poco tiempo maravillas de la Naturaleza y de pasarse por el forro normativas europeas, vayan a Mondoñedo, Covas do Rei Cintolo. Para eso sí son unos linces algunos alcaldillos que dormían sus resacas cuando jóvenes en la catedral de Santiago.
Jueces que no ven, policías que tapan todo
A los escándalos conocidos de hace tiempo en Marbella quieren añadir ahora el de los votantes. ¿Cómo se votaba a esa gente? Como si hubiera otra, señores opinadores. Yerran el tiro, yo lanzaría al lado opaco, a la cara oculta de toda la trama: esos jueces que miraron a otro lado hasta ahora y esa policía que ayudó a los ahora encausados. Tamañas tropelías, durante tantos años, no son fruto de la casualidad. Pero el monstruo no se muerde el rabo a sí mismo; al contrario, aquí se dice que “cada can que lamba o seu carallo”.
Sigamos con la policía, esta vez la nacional, no la municipal: ¿quién les da autorización para enviar imágenes de propiedades privadas de alguien que aún no ha sido juzgado? ¿con qué criterio se hace eso? ¿no es eso un juicio mediático con único juez y parte oculto por la policía? Si de caza de lujo quieren hablar, yo les podría contar cosas de Fraga, fiel discípulo de aquel otro pescador a quien le atrapaban los salmones, Franco. ¿Vamos a criminalizar a alguien por se aficionado a la caza? ¿de especies en peligro? ¡Que encierren a Álvarez Cascos! Pero nada, ahí los medios picaron como pardillos, con esas maquinitas de triturar carne en que han convertido las televisiones y en concreto los telediarios.
¿Es corrupción construir cerca del mar? Vayan a San Cosme de Barreiros (Lugo) y vean. Touriño, llegas tarde y flojo.
¿Es sospechoso tanto expansionismo en Levante? Quiero ver qué periódico valiente denuncia chanchullos –si hubiera- en Marina D’Or (8 páginas enteras de publicidad en El País el 8 de abril), o en Corporación Dermoestética, o en El Corte Inglés o en Telefónica.
Quizás, ante todo esto, el gobierno debería empezar a dedicar fondos al urbanismo judicial, con una justicia decente –el juez que se ocupó de Gil tuvo que huir de allí-, protegida y algo independiente. Ahora sólo tenemos rémoras y manos muertas en los juzgados. Que comen con gente a la que luego les cuesta meter en la cárcel, otro urbanismo al que parece muy aficionada Mercedes Gallizo. Aquello de la rehabilitación del preso fue el sueño de una noche de verano, con mucha arena y poca cal.
Sigamos con la policía, esta vez la nacional, no la municipal: ¿quién les da autorización para enviar imágenes de propiedades privadas de alguien que aún no ha sido juzgado? ¿con qué criterio se hace eso? ¿no es eso un juicio mediático con único juez y parte oculto por la policía? Si de caza de lujo quieren hablar, yo les podría contar cosas de Fraga, fiel discípulo de aquel otro pescador a quien le atrapaban los salmones, Franco. ¿Vamos a criminalizar a alguien por se aficionado a la caza? ¿de especies en peligro? ¡Que encierren a Álvarez Cascos! Pero nada, ahí los medios picaron como pardillos, con esas maquinitas de triturar carne en que han convertido las televisiones y en concreto los telediarios.
¿Es corrupción construir cerca del mar? Vayan a San Cosme de Barreiros (Lugo) y vean. Touriño, llegas tarde y flojo.
¿Es sospechoso tanto expansionismo en Levante? Quiero ver qué periódico valiente denuncia chanchullos –si hubiera- en Marina D’Or (8 páginas enteras de publicidad en El País el 8 de abril), o en Corporación Dermoestética, o en El Corte Inglés o en Telefónica.
Quizás, ante todo esto, el gobierno debería empezar a dedicar fondos al urbanismo judicial, con una justicia decente –el juez que se ocupó de Gil tuvo que huir de allí-, protegida y algo independiente. Ahora sólo tenemos rémoras y manos muertas en los juzgados. Que comen con gente a la que luego les cuesta meter en la cárcel, otro urbanismo al que parece muy aficionada Mercedes Gallizo. Aquello de la rehabilitación del preso fue el sueño de una noche de verano, con mucha arena y poca cal.
La violencia, todas las violencias
Llamaba mi atención por su físico agraciado, por esa serenidad facial que transmitía a sus personajes, pero ahora Natalie Portman me ha subyugado por una entrevista para el estreno de “V de Vendetta”, de los hermanos Wachosky.
Con buen criterio, el entrevistador titula: “Al final, toda la violencia es igual de devastadora”. Portman se pregunta por qué justificamos la violencia del Estado y no cualquiera que no esté sancionada por el mismo Estado. Apostilla que cualquier violencia “destroza a los seres queridos de las víctimas, fuera con o sin intención, propiciada por el Estado o no”. Y sobre los ritmos narrativos de su película, apunta algo precioso: “como en la literatura, las mejores partes son las que no se cuentan, las que te dejan en suspenso”, algo que podría ser refutado como tantología, pero que hoy, por ser ella, vamos a creer.
Quizás la violencia y su monopolio por parte del Estado sea el principal problema obviado de esta época. Violencia en todos los ámbitos, ya que ciertos estados oprimen de tal manera que saben todo de ti: tu libertad casi no existe, tienes que demostrar, en caso de error burocrático, que tú eres quien dices ser y, por supuesto, que no estabas allí, que eres inocente, que pagas tus impuestos –como si no lo supieran-.
No hablo de estados dictatoriales: el estado existe siempre, en esta era, da igual la forma de organización que imponga a sus ciudadanos.
Y se me ocurre que qué hace Juan Carlos I, rey de un estado democrático –una paradoja per se- de visita en un reino teocrático –Arabia Saudí- para beneficiar a empresas españolas. ¿Por qué no aplica el mismo criterio y visita Cuba? ¿Por qué Bono, Paco Vázquez y Juan Carlos van tanto al otro estado dictatorial y teocrático del mundo –Vaticano- y tan poco a Siria, pongamos por caso? Quizás no soportarían la violencia verbal de los opinadores mediáticos. Esos hooligans patrióticos.
Con buen criterio, el entrevistador titula: “Al final, toda la violencia es igual de devastadora”. Portman se pregunta por qué justificamos la violencia del Estado y no cualquiera que no esté sancionada por el mismo Estado. Apostilla que cualquier violencia “destroza a los seres queridos de las víctimas, fuera con o sin intención, propiciada por el Estado o no”. Y sobre los ritmos narrativos de su película, apunta algo precioso: “como en la literatura, las mejores partes son las que no se cuentan, las que te dejan en suspenso”, algo que podría ser refutado como tantología, pero que hoy, por ser ella, vamos a creer.
Quizás la violencia y su monopolio por parte del Estado sea el principal problema obviado de esta época. Violencia en todos los ámbitos, ya que ciertos estados oprimen de tal manera que saben todo de ti: tu libertad casi no existe, tienes que demostrar, en caso de error burocrático, que tú eres quien dices ser y, por supuesto, que no estabas allí, que eres inocente, que pagas tus impuestos –como si no lo supieran-.
No hablo de estados dictatoriales: el estado existe siempre, en esta era, da igual la forma de organización que imponga a sus ciudadanos.
Y se me ocurre que qué hace Juan Carlos I, rey de un estado democrático –una paradoja per se- de visita en un reino teocrático –Arabia Saudí- para beneficiar a empresas españolas. ¿Por qué no aplica el mismo criterio y visita Cuba? ¿Por qué Bono, Paco Vázquez y Juan Carlos van tanto al otro estado dictatorial y teocrático del mundo –Vaticano- y tan poco a Siria, pongamos por caso? Quizás no soportarían la violencia verbal de los opinadores mediáticos. Esos hooligans patrióticos.
Mala gente que camina
Es el título de un libro de Benjamín Prado, que alcanzo a ver reseñado en El País. Se refiere a los franquista, a los que gobernaron o tiraron de los hilos del poder durante decenios de dictadura. Prado observa –no todos en Falsimedia son ciegos- que nos mandan los herederos de esa gente, que caminaba y nos hacía andar a los demás casi al paso de oca.
Lo que no puede decir Benjamín Prado –no muerdas la mano que te da de comer- es que alguna de esa “Mala gente que camina” está al mando del periódico que publica la reseña de su obra. Pongamos que hablo de Polanco, del académico por la gracia de Dios Cebrián. De la impunidad y el sectarismo de unos contra la inmunidad y el subjetivismo de los otros “pseudobuenos” que creen caminar, cuando levitan. En las trincheras del medio. Recibiendo andanadas de ambos bandos, yacemos los que nunca escribiremos la historia, los que nunca seremos héroes, los que aborrecemos a tirios y a troyanos.
Prado cita en especial a Antonio Vallejo Nájera, que de director de un psiquiátrico pasó a ser director del servicio psiquiátrico del ejército con Franco. ¿Su aportación? Demostraba que el marxismo era una enfermedad contagiosa. Otros decían lo mismo de la homosexualidad, contagiada vía anal según los que siempre escribieron –pluma divina- los Anales de la Historia. Con dos esfínteres.
Pero mi pregunta, mi reflexión, es siempre la misma –no disparen al que insiste-: ¿cuánto de esta pseudociencia anida en nuestras leyes? ¿cuánta moralina tiene nuestro código penal? ¿cuántos estudios serios hacen falta para redactar una ley? ¿y para opositar a juez? ¿están en sus cabales realmente los que vomitan letanías jurídicas como gallinas? ¿o son y serán los reyes del topicazo unidireccional?.
Lo que no puede decir Benjamín Prado –no muerdas la mano que te da de comer- es que alguna de esa “Mala gente que camina” está al mando del periódico que publica la reseña de su obra. Pongamos que hablo de Polanco, del académico por la gracia de Dios Cebrián. De la impunidad y el sectarismo de unos contra la inmunidad y el subjetivismo de los otros “pseudobuenos” que creen caminar, cuando levitan. En las trincheras del medio. Recibiendo andanadas de ambos bandos, yacemos los que nunca escribiremos la historia, los que nunca seremos héroes, los que aborrecemos a tirios y a troyanos.
Prado cita en especial a Antonio Vallejo Nájera, que de director de un psiquiátrico pasó a ser director del servicio psiquiátrico del ejército con Franco. ¿Su aportación? Demostraba que el marxismo era una enfermedad contagiosa. Otros decían lo mismo de la homosexualidad, contagiada vía anal según los que siempre escribieron –pluma divina- los Anales de la Historia. Con dos esfínteres.
Pero mi pregunta, mi reflexión, es siempre la misma –no disparen al que insiste-: ¿cuánto de esta pseudociencia anida en nuestras leyes? ¿cuánta moralina tiene nuestro código penal? ¿cuántos estudios serios hacen falta para redactar una ley? ¿y para opositar a juez? ¿están en sus cabales realmente los que vomitan letanías jurídicas como gallinas? ¿o son y serán los reyes del topicazo unidireccional?.
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