Caballos de monte

Es sólo una prueba. No soy muy multimedia. Me gustan más las palabras. Negras sobre fondo blanco. Y no me importa ser negro, como ellas.

Esto quiere ser un homenaje al caballo de monte. Los de mi vídeo tenían este problema...




"Neno orfo con cabalos ao fondo"

Pasaron os cabalos da noite

E veu a ialba.

Madre,

Iste é o país das bágoas.

Pasaron os cabalos da noite

Agallopando.

Madre,

Iste é o país do pranto.

Coma un vagalume senlleiro

Estar quixera

Cheo de luz nos carreiros.

Pasaron os cabalos da noite

Coma un vento mouro.

Madre,

Os cabalos deixáronme orfo.

(Celso Emilio Ferreiro)

TRADUCCIÓN:

"Niño huérfano con caballos al fondo"

Pasaron los caballos de la noche

y vino el alba.

Madre,

éste es el país de las lágrimas.

Pasaron los caballos de la noche

galopando.

Madre,

éste es el país del planto.

Como una luciérnaga solitaria

Estar quisiera

lleno de luz en los caminos estrechos.

Pasaron los caballos de la noche

Como un viento negro.

Madre,

los caballos me dejaron huérfano.

Umbral, por Pániker

A mí me gustaba como escribía Umbral. No tanto como a su ferviente admirador Alberto Cairo, pero sus juegos florales me entretenían. Y su mala leche. Por culpa del periodismo, Umbral nunca escribió nada "decente", salvo su mejor obra, "Mortal y rosa". Una obra que responde al canon: no escribas nada que no hayas vivido o sentido. La muerte de un hijo, junto al que ahora yace, tiene que ser lo peor que le puede pasar a nadie.
Pero yo no conocía a Umbral. Sólo un poquito: en ALO aparece, en una entrevista que le hizo Ángel Antonio Herrera. Supongo que le llegó mi libro, pero nunca tuve acuse de recibo ni nada parecido. Aquí publiqué la carta que le envié.
Pero yo no conozco a Umbral. Y mucho menos como persona. Por eso les dejo estos apuntes de quien sí lo frecuentó y tuvo trato con él. Salvador Pániker, al que hay que releer. Cada página de "Cuaderno amarillo", de donde extraigo estas citas, es una clase magistral. A veces de filosofía, otras de simple egocentrismo, en ocasiones de narcisismo.
Pero yo no conozco, tampoco, a Pániker. Aunque me explique a mí mismo en muchos de sus textos.Y de Umbral, sólo añado que, como le ocurrió a Cunqueiro por culpa del Faro de Vigo, los periódicos le hicieron un flaco favor. Los textos perdurables no se escriben en los periódicos y no se escriben cada día.

"Paco (Umbral) critica a Miguel Delibes por el modo como se ha trabajado el Premio Cervantes. Intrigas de la Corte, cotilleos del gremio. Paco sigue igual de apasionado, subjetivo y unilateral. Nos apreciamos, vaya si nos apreciamos; existe entre nosotros, siendo tan distintos, una secreta afinidad, una común sensibilidad hacia lo extraño. Ambos somos, básicamente, escritores de diarios, quiero decir, aspirantes a trabajar con el tiempo actualísimo de cada instante. Paco se abandona a su nihilismo lírico, uno está abocado a la filosofía. (...) A Paco le tiene uno descrito como hombre alto, tímido y miope con un cierto aspecto chino a lo Kung Fu, con una cierta impasibilidad oriental, como un monje budista en versión dandi, y el caso es que el tiempo no ha hecho sino acentuar algunos de estos rasgos. De éstos y de otros. Con los años, me decía una vez Camilo José Cela, todos acabamos siendo la caricatura de nosotros mismos. Hoy Paco Umbral va siempre caracterizado de Paco Umbral, hinchado el careto de poeta romántico, con un cierto maquillaje de cabreo y lejanía."

"Paco Umbral se ha pasado al Abc y Jaime Capmany -también fallecido- le dedica suculentos comentarios. Y yo cavilo que esas gentes, Capmany, Umbral y compañía, no tienen mis problemas de hibridismo lingüístico. Piensan, hablan y respiran en un solo idioma, el castellano, y escriben como les da la gana, que es lo bueno. (...) Hace muchos años le publiqué a Manuel Vázquez Montalbán -también fallecido- un libro, "Manifiesto subnormal", en cuyas páginas podía leerse algo que, me parece, viene aquí bastante a cuento: "De todas las traiciones que comete el intelectual, sólo hay una grave: creer que ha entendido algo por el mero hecho de haber sido capaz de ordenar una determinada parcela del lenguaje".
Como curiosidad, y por solazarme en los gloriosos FALLOS de los tribunales de este país, esta última:
"Todavía en los años ochenta pudimos leer en la prensa española la noticia de que el Tribunal Supremo afirma que el nudismo no es un delito en la intimidad del hogar (Citado por Paco Umbral en "Fábula del falo". Umbral glosa así la prodigiosa sentencia: ahora ya sabemos que uno puede desnudarse en su casa sin delinquir".
Umbral no sólo se desnudaba en su casa:


Ejercicio inesperado

A veces curioseo las ip´s que entran a leerme, o a curiosear -me comentaba el otro día María ¿Goretti?, que puede haber 80 comentarios sobre un post dedicado al café con leche pero ninguno a otros asuntos que, en teoría, son más profundos-. Al principio me llevaba sorpresas, como cuando entraba la Guardia Civil, o alguien del Ministerio del Interior, o, si mal no recuerdo, aquella ocasión en que me leyeron desde un organismo oficial de los Emiratos Árabes. Las ip´s, lo supe tarde, a veces no quieren decir nada: hay proxies, enrutadores tipo Onion, zombies en redes underground desde la que cualquiera que se preocupe puede entrar. Pero otras veces, las más de ellas, son las reales: te aparece el ordenador desde que alguien te ha visitado, quizás leído, quién sabe. Hace un rato he mirado y salió esto:

2.28 agosto11:54MINISTERIO DE DEFENSA, Madrid, España
3.28 agosto12:12Telefonica de Espana, Narón, Galicia, España
4.28 agosto13:40Telefonica de Espana, Padrón, Galicia, España

¿Sería un soldadito? ¿Un mandito? ¿Un coronelazo? ¿Un generalucho? ¿El que hace las fotos a la tropa y lleva el pescado a la señora del mariscal? Perdonen si me equivoco en algún mando, pero sólo pude ser obligado a hacer la PSS (prestación social sustitutoria, que ni era prestación, ni era social pero sí sustituía un montón de empleos, a veces decentes, otras veces denigrantes). No tengo historias de mili: me bastaron las que me contó mi padre, obligado a ir a la guerra. Mi última relación con el ejército fue involuntaria y me supuso ¡UNA ALFOMBRILLA DE RATÓN! De las fuerzas armadas -vaya pareja de vocablos juntos, para salir corriendo sin mirar atrás-, claro. Un simpático alistador estaba buscando carne de cañón en institutos. Yo me debía a una empresa y era un periodista de una empresa tradicional, mi ideología no contaba. Y, por no hacerle el feo y dejarle el muerto a otro compañero, hice de tripas corazón y atendí a los reclutadores. En parte, yo los mantengo con mis impuestos, y ellos me han sido impuestos, igual que el rey -ése del que se burlan de nuevo en El Jueves- y el Concordato vaticano y tantas otras instituciones que tan poco luchan por la democracia.

Ejército: de exercitus (ejercicio, disciplina). Pero viene de ex arcere, ojo, arcere era "encerrar por la fuerza, contener, retener". Para Plauto, exercitus es a la vez ejercicio y tormento. Este escritor latino dio su visión del ejército en Miles gloriosus o El soldado fanfarrón. Queda claro con qué definición me planto.

Goya y Lovecraft

Para Frank Belknap Long: "¿Goya? Sí, muchacho, tengo que aprender sobre él. Sin duda él es cercano al horror que me complace, aunque hasta ahora el arte pictórico está más alejado que el arte literario de mis centros de conciencia. Por otra parte, no estoy seguro de hasta dónde me gusta el horror densamente subrayado de los maestros realmente decadentes. Soy alguien que no se siente muy estremecido por un cuarto de cadáveres o un cónclave de demonios visible, como lo soy por la sospecha de que existe una bóveda de cadáveres debajo de un castillo inmemorialmente antiguo, o de que cierto hombre muy anciano ha tomado parte en un cónclave demoníaco de hace cincuenta años. Anhelo lo etéreo, lo remoto, lo sombrío, y busco reinos nebulosos del espíritu como los que sólo un Machen o un Dunsany pueden evocar".

Goya como maestro del terror de Lovecraft. Este último como escritor compulsivo de cartas (cómo echo de menos escribir a mano, en el balneario, con ese tiempo parado y pagado, a ratos en riesgo de podredumbre, a ratos cuna de excelentes hongos mentales). La conexión hispana del horror en la literatura de Lovecraft. Una de ellas, supongo.
Lo de la "bóveda de cadáveres" me indica que los nuevos creadores de horror (los maestros de la Serie B y Z del cine) todavía leen a Lovecraft. Vean, si les gusta el género, o alguna parte de él -a mí el gore me repugna, pero otras me encantan- las dos partes de Jeepers Creepers.

(Complemento al post sobre Lovecraft, por su aniversario)

Lo prometido

El 17 de febrero de 2006 escribía:

"Tengo un cuadro con un gaitero crucificado. En la leyenda de la cruz se lee “AILALELO”, en lugar del tradicional INRI (algo así como Rey de los Judíos ¿no?). Es un cuadro original, que algún día les mostraré en este blog, cuando se me habilite como ciudadano, pues rehabilitación parece no haber. Se lo mostraré si no queman mi casa, mi coche o mi carné de periodista. Y si prometen seguir leyendo mis ocurrencias, sin acritud. El gaitero es una alegoría. Sólo es un cuadro para pensar. No para ofender. Como todo lo que escribo. O eso creo. Cuando ya no creo en nada".

El cuadro es éste:



El autor, Ángel Manuel Carreira Varela, se puede encontrar en la página 74 de la "Guía de artistas de Galicia" (Guías Culturais, Xunta de Galicia). El cuadro que allí aparece se titula "Alcohólica doméstica". El mío es un óleo sobre lienzo, aunque también tengo algo sobre tabla. Hasta hay uno que hicimos a medias en unas clases a las que asistí. Lo mío no es la pintura. O sí, si tuviera ese tipo de paciencia. Yo a este gaiteiro lo veía en mis sueños como el Cristo cósmico de Dalí, pero los sueños son eso, gaiteiros con foles caídos y un carro típico gallego debajo.
Quizás lo mío sean los pies de foto o los títulos de los cuadros. El que más me gusta de Carreira -de mi colección particular- es el que él tituló "De grande quero ser xornalista", pero el que más me llega, por sentimentalismo, es uno de un viejo labriego con boina conduciendo un carro con once niños... Tengo que pegarle una llamada un día. A ver si se le pasó el enfado con Jaureguizar... Supongo que reclamarle aquel dibujo que le pedí del Quijote ya no tiene mucho sentido, aunque el tabaco es el tabaco y lo prometido es deuda. A veces, más que deuda, es siempre duda.

Conozco -ya tiene blog, ¡qué sorpresa!- un local, donde mi colección particular de Carreira quedaría bien. ¿Tendré que pedirle permiso? ¿Vendrá a inaugurarla? ¿O sólo son fantasías de un ágrafo en arte y de un diletante en actos culturales? No sé, quizás debería empezar por buscarles un bonito marco, que aún no gané para eso. Y luego, poder decir, como un hortera de bolera: en este marco incomparable... se puede apreciar... Aunque ya, rizando el rizo, el lugar surrealista para dar a conocer estos cuadros sería ¡CARREIRA! Yo descubrí que existía esa ¿aldea? ¿parroquia? por su mayor embajador, Cadaval, en una simpar entrevista que me concedió en la tierra de Cunqueiro.






Lovecraft

Nació, según dicen -él preferiría que no fuera así- un 20 de agosto. 1890. Es un bonito día, pero podría ser cualquier otro, para recordarlo. El H.P. que más me entretuvo en la adolescencia tiene muchos admiradores en la Red y fuera de ella. Yo sigo recomendándolo a nuevos lectores cada vez que puedo. Y ahora también sugiero homenajes como los que se le hacen en esta preciosa web...

Al creador de dioses primigenios -no recuerdo ahora qué escritor griego estaba escribiendo algo sobre las tumbas de los viejos dioses del Olimpo- y de monstruos sin forma, desde aquí, mi más profundo agradecimiento.

Cachondeo de un mexicano

(Apuntes sobre “Manual de sensualidad para jóvenes casaderos”. Jorge Rueda. Edición de Autor, México 2006)

Intentaré salvar los giros propios de México, aunque va a ser difícil, ya que el autor es de ese país, y expresarme en castellano común. Además, conviene que aclare a los lectores que Jorge Rueda es amigo, compartimos gustos comunes en ciertos títulos y autores y correspondencia –no nos conocemos en persona- desde hace ¡cuatro años! Cómo pasa el tiempo…

Durante toda la lectura de la obra (114 páginas) experimenté la misma sensación sobre el título: ¿por qué? Sólo conociendo la afición del autor por autores como Loüys o Apollinaire se puede explicar. Rueda le debe mucho de su título al glorioso y casi desconocido “Manual de urbanidad para jovencitas", que puede bajarse gratis para leer, por cierto, aquí. Pero si el español hablado en México no difiriera tanto del hablado en este país, al autor le habría salido una especie de título así: "Manual del cachondeo mexicano". Mientras aquí sólo tratamos en términos sexuales la palabra "cachonda", para referirse a una chica guapa y maciza, en México "cachondear" es ponerse caliente. Por contra, cachondearse de algo en España es burlarse. Lo del título alternativo que planteo no es algo banal: el autor usa la palabra cachondear y cachondeo con acepción sexual en dos de los capítulos. Pero la finura de "Manual de sensualidad para jóvenes casaderos" es, creo también, muy acertada para la opresiva -por la influencia católica- sociedad mexicana. Y mucho más discreto, por descontado, aunque luego la imagen que ilustra el título ruborice a algunas almas cándidas.


Ignoro cuántas horas -reales y mentales, que son muy distintas- le habrá llevado a Rueda pensar, guionizar y escribir "Manual de sensualidad..." pero hay en todo el texto un disfrute especial, un regocijo en lo que dice, una sabia combinación de pensamientos que todos hemos tenido en algunas de las acciones que describe y que no habríamos acertado a verbalizarlas de tal modo. Al autor se le ve muy ducho en la materia de la que habla, a tal punto de recordarme al clásico que predicaba que no se debe escribir nada hasta haberlo vivido o experimentado. El libro de Rueda es fruto de la experiencia, pero no sólo eso, es hijo de la recreación, complemento de tantas horas dedicadas a leer a grandes maestros de la erotolalia que él mismo sigue. El modo en que describe ciertos placeres de la carne, algunas humedades de los órganos -superiores e inferiores-, determinados movimientos e innumerables sensaciones sólo pueden salir de alguien que ha meditado abundantemente sobre ello. Como he leído hace poco en Casciari: "Los hombres —mayores o púberes, lo mismo da— tenemos una extraña virtud: sólo sabemos de qué modo actuar cuando ya ha pasado la ocasión propicia o cuando ésta aún no se ha presentado. En el momento preciso, justo allí, no podemos reaccionar; antes y después, lo tenemos más claro que el agua. Pero al menos lo sabemos, con tardanza o con clarividencia, pero lo sabemos; y eso es lo que importa.". Jorge Rueda lo tiene claro, y eso es lo que importa en este libro.

"A manera de introducción" explica los orígenes de la obra. El autor no encuentra personas de su sexo con las que mantener una conversación "de altura" sobre diversos puntos de vista de la sexualidad y decide recopilarlos en el libro. Como siempre, buscamos explicarnos a nosotros mismos. El libro es una autoexploración y, si por el sendero encuentra los puntos comunes de otra gente, la obra cumple su objetivo. A mí me encuentra, y estoy distante en el espacio, en la cultura y en el tiempo. Estoy hecho de los mismos fluidos que Jorge Rueda cuenta y describe.

"De dónde salgo" resume las primeras lecturas sobre sexo -aunque no tengan nada que ver con éste, pero al haber protagonistas femeninas o amores apasionados, la sensualidad rezuma- y las primeras experiencias. La primera novia, los primeros plagios que todos hemos hecho de algún poeta -Rueda fue con Neruda, yo estuve ahí con Salinas, "La voz a ti debida"-, las primeras ausencias de los padres y ese no saber a qué nos exponemos. Es una edad -la adolescencia primera- fundada en mitos, en falsedades, en miedos (al embarazo, por ejemplo) que Rueda identifica perfectamente. Ya la llegada a la universidad, tras el paso por Lovecraft y Poe hasta Apollinaire son palabras mayores. Muy pocos han transitado ese camino, seguido luego de Sade y Loüys. Pero a algunos no les hace falta. Por ejemplo, a Sands, el amigo que conoce en este capítulo.

En "Disfrutar" se habla de ser "gentil" con las damas. Lo que Rueda aclara: cómo darles placer. Desde una posición de par, de igual, algo bastante inusual si atendemos a los tópicos que nos llegan de la sociedad mexicana, muy parecida a la española en el franquismo, por cierto. Machista, retrógrada y violenta con lo que consideran el "sexo débil". Episodios como los de Ciudad Juárez no ayudan a limpiar esa imagen, por supuesto. Pero sigo: Rueda incita en este capítulo al disfrute masturbatorio -el libro "Las tres hijas de su madre", de Loüys le dio para mucho- como ejercicio para conocerse y luego hacer disfrutar a la pareja. Como disciplina para la ensoñación erótica que luego derivará en encuentros sexuales satisfactorios.

"Cercanía" o de la importancia de los preliminares. De sentir la piel del otro. De la necesidad de saber qué le gusta y dónde.

"La injusta separación" es un ajuste biográfico del autor. De una espina clavada. O dos. Luisa y el fracaso en Acapulco.

"Cachondear" lo considero el capítulo más logrado. Y cito, claro:

"Lo mío es la cachondería. Esa colección de caricias que empiezan con largos besos y extendidas caricias. Acariciando así logro convertir en territorio de la voluptuosidad desde las uñas de los dedos hasta la punta del último de los cabellos. Todo el cuerpo es un mapa sensible. Procurar la seducción, dejar que el deseo tome las riendas; me hace bailar, hablar cosas calientes, acariciar, mirar al otro de forma lasciva". (...) "Me gusta que cada uno de mis dedos dé un trato distinguido a los lugares en que se ocupan; busco la habilidad de los músicos para hacer que cada una de mis manos haga un movimiento distinto. Meto el pulgar derecho en su vagina, acaricio con el índice y el medio la hendidura de su monte hasta encontrar un punto preciso de ese espacio. Lo aprieto y troto con mis dedos sobre él. Presiono con intensidad el clítoris y apoyo mi palma de la mano sobre la mata de pelos. Hincado junto a ella la sostengo del sexo contra el oleaje de su orgasmo, mientras mi otra mano, la izquierda, escogida y anunciada, frota y se introduce aceitada en esa rosa de marquetería, sin otro aspaviento que su suave rigidez ante la marea impetuosa".

"Hablar" es un elogio de la erotolalia, algo que Rueda lleva practicando en su blog durante años.

"Cachondeo de segundo grado" refiere una llamada a una línea erótica como excusa para dar una serie de sugerencias sobre el acto sexual. Dejarse hacer, relajar el cuerpo, deleitarse en los sabores de las glándulas, la saliva como vehículo de ida y vuelta...

"Penetrar", con una primera parte muy descriptiva y una segunda dubitativa. Al tratar a las mujeres como iguales, el autor se pregunta si la penetración las conforta, si disfrutan con ella. Una charla con una amiga bisexual trae esto: "Lo que saqué en claro de aquella noche es que la erección podía no ser eterna para ayudar en la consecución de los orgasmos".

"Material de apoyo". Para cachondear. Películas, libros, chucherías de sexshop que al autor no le placen demasiado, pero que le excitan la curiosidad.

"La ternura necesaria". Un capítulo, para mí, desubicado. Un canto a la posibilidad de generación de las mujeres y sus síntomas mensuales. Un cierre que bien podría haberse distribuido en otros capítulos, donde cobraría mayor sentido. Pero un capítulo que agradecerán muchas lectoras, de eso estoy seguro.

Nota final: algunos de los capítulos tuve que leerlos boca abajo en la playa. Si no hubiera estado tan ocupado, determinadas secuencias son para leer con una sola mano, aunque quizás me pilla mayor para esos ejercicios que se disfrutaban más entre la culpa y el remordimiento del bachillerato.

Apostilla: Espero que el autor me lo dedique en un viaje a México. O de él a España, nunca se sabe.


Consume y Mariña Dor


Está en uno de mis enlaces. Y está confundido en su último vídeo. Otra vez la casualidad ha hecho que mi intrahistoria esté unida a webs que, aparentemente, no tienen nada que ver conmigo. Yo no soy constructor, ni terrateniente -otro se encargó de que nunca lo fuera- ni siquiera tengo casa o piso propio. Vivo de prestado, como todos en este planeta, si nos ponemos extremos, extremados.

Me he reído con "Mariña Dor", pero los de Consume hasta morir lo han confundido con Marina D'Or, ciudad de vacaciones. El primer título, si supieran gallego o alguien se lo hubiera aclarado, significa "Mariña Dolor" y A Mariña es el norte de Lugo, una provincia que, aunque muchos aún no lo sepan, tiene mar y playas preciosas. La otra Marina, la D'Or la conocen bien los del pelotazo de la Comunidad Valenciana, Aznar en Oropesa, Zaplana en toda su Terra Mítica y los compinches socialistas que ayudan en el resto del territorio, pues están haciendo de toda España un Marina D'or desde los años 60 del siglo pasado.



Vuelvo a la intrahistoria: en Mariña Dor aparece una finca que yo veo casi todos los días. Una finca vinculada hasta hace poco a mi familia política -¡qué mal suenan estas palabras juntas!-. En el cartel de Holly Foz también he hecho unas cuantas fotos, unas preciosas instantáneas con vistas al cementerio, y al mar. Aquí, hasta los muertos tienen vistas al mar. Nichos en primera línea de playa, se lo juro. El cementerio de Ribadeo, por ejemplo, tiene unas panorámicas impresionantes. No me extraña que hasta ingleses se hayan querido quedar allí para siempre, aunque me gusta más el clasismo del camposanto de Mondoñedo, con su rincón para ateos en el lado civil, que debe ocupar un 3% del terreno total. Justo al lado, el lugar de los niños muertos sin bautizar, que se quedaron ahora sin limbo, en otra genial idea del infalible -e inefable- Papa de Roma.

Vean Mariña Dor (Bisbarra de Vacas Ciones) y ríanse un rato, a pesar del audio -es un producto casero-. Su éxito ha sido tal que ya tienen una apostilla (Mariña Dos).

Otro de Prisa

"Deprisa, deprisa, a rumbo perdido". Manu Chao lo canta en Desaparecido. Por casualidad me encontré con un antiguo compañero de facultad, en otro pupitre bien diferente: el de bloguero, en esta misma empresa que nos aloja y acoge sin preguntarnos demasiadas cosas.

Marcos SanLuís es un buen tipo, al menos ése es el concepto que siempre tuve de él durante la carrera. Un buena gente -sería buen agente también, lo veo muy servicial con su grupo Prisa- con una voz estupenda para la radio. También escribe bien, pero lamento su rumbo perdido ahora, al inscribir su blog en su trabajo. Para ello podría haber usado la plataforma de su empresa, que no es pequeña. Confío en que dé rienda a lo que de verdad piensa en otro blog, donde sus empleadores no sepan que es él, por si las censuras, por si los silencios, por si las omisiones, que yo tan bien y también conozco.

Yo lo que quiero saber es la historia de Marcos e Irenia. Dónde va ella. Qué pasó ahí. Yo quería un "Tal vez mañana" todo el tiempo. Me interesa el hombre, no el empleado. Por muy de Prisa que sea.

Ong´s

A veces pienso que me paso. Normal: mis puntos de vista apenas tienen reflejo en lo que se nos inculca cada día desde los media tradicionales. Tengo que leer a la que escribió "El dios de las pequeñas cosas" para darme cuenta de que quizás me quede corto con lo de las oenegés. Aquí ya lo he dicho: le hacen el caldo gordo a malos gobiernos. Ella lo explica mejor, pues lo vive en directo en su país, cada día. Aquí, en la vieja Europa que se cree por encima del resto del mundo por su ¿sabiduría? ¿buen hacer? ¿bondad?, las oenegés disimulan un poco más sus bandidajes. Aunque de vez en cuando pillen a alguno de sus integrantes cobrando 3000 euros por no hacer nada o construyendo casas de lujo en lugar de colegios para indigentes. Cualquier comentario que yo haga es una apostilla ante lo que explica Arundhati Roy aquí... Para los vagos, -o que tienen poco tiempo- copio y pego el colofón, que me parece muy ilustrativo:

"Los informes apolíticos (y por tanto, de hecho, extremadamente políticos) acerca de la necesidad de ayuda en los países pobres y zonas de guerra con el paso del tiempo hacen que la gente (oscura) de esos países (oscuros) se vean como víctimas patológicas. Otro indio desnutrido, otro etíope muerto de hambre, otro campo de refugiados afgano, otro sudanés mutilado… necesitados de la ayuda del hombre blanco. Inconscientemente refuerzan los estereotipos racistas y reafirman los logros, las comodidades y la compasión (el amor duro) de la civilización occidental. Son los misioneros seculares del mundo moderno.

Finalmente, en una escala más pequeña pero más insidiosa, los dineros disponibles para las ONG juegan el mismo rol en política alternativa que el capital especulativo que sale y entra de las economías de los países pobres. Comienza a imponer la agenda. Convierte confrontación en negociación. Despolitiza la resistencia. Interfiere con los movimientos populares que han sido tradicionalmente autosuficientes.

Las ONG tienen fondos que pueden darle empleo a personas locales que en otra situación pueden ser activistas en movimientos de resistencia, pero que ahora pueden sentir que están haciendo algo bueno inmediato, creativo (y que se ganan la vida mientras lo hacen). La auténtica resistencia política no ofrece esos atajos."

Atajos. Apolítico... ¡qué conceptos más dignos de estudio!

Vándalos en Wikipedia

Vaya. Periodismo de experimentación. Ellos pueden, yo no. Ellos pueden porque tienen grandes abogados, grandes fortunas en su grupo de comunicación -son la Fox de España- y, como se puede ver, grandes ideas. Además, ¡qué caray! en agosto apenas hay noticias de entretenimiento, así que vamos a inventar una. Como hace Melchor Miralles en El Mundo TV desde hace tantos años. Como hacemos cada día para rellenar esos largos 40 minutos de telediario.

Entonces, el proceso mental es de este tenor: vemos que CIA y Vaticano -¡qué grandes películas a cuenta de estos grupitos se han hecho! alteran la Wikipedia. ¿Y nosotros? ¿Antena3 y TVE vamos a ser menos? No, no, pillamos a unos becarios que sepan algo -porque la mayor parte de los periodistas que ahora están de vacaciones no tienen pajolera idea de lo que se cuece por aquí- y vamos a ello. Y lo grabamos. Y lo emitimos, para que aprendan los que no saben. Para que nuestros espectadores, que nos están viendo porque tampoco tienen gran idea de qué va Internet y menos qué es la Wikipedia, la revolución más grande tras la Ilustración en el mundo del conocimiento universal, sepan que Internet es una mierdecilla fácilmente manipulable. No como nosotros, la primera pantalla, la que cuenta grandes verdades en cada telediario. La que no confunde publicidad e información pero usa a Matías Prats para anunciar un banco tras presentar el telediario. La televisión pública -no manipulada por ningún gobierno, y por este menos, claro, qué van a decir- que recobra a viejas glorias de otras televisiones para que luego se apesebren en consejos de administración y no rechisten.

Sí, Wikipedia, es tan fácil manipularla que no sirve. Es tan democrática y accesible que no puede ser fiable. Es tan plural que no merece la pena. Pero ES. Y por eso la vandalizan. Para anotarse medallas. Para ir de hackers por un telediario. Eso es lo que les duró la batallita. Un telediario. No me extraña que, ante este tipo de periodismo, algunas como Rosa Regás renieguen de los periódicos. Un montón de gente hemos dejado de ver la televisión hace tiempo. Ahora tenemos más motivos. Millones de motivos, como millones de artículos tiene y tendrá la Wikipedia. ¿Qué pueden cambiar? ¿El de Elvis? ¿Una fecha? Pobrecitos... No suelo hacer recomendaciones, pero deberían completar el artículo sobre telebasura con su hazaña: http://es.wikipedia.org/wiki/Telebasura. Entre los grandes programas contenedor (de telebasura) tienen que poner ya, no se corten, los telediarios...

Enrique Dans lo analiza como "proceso de negación colectiva". Y me saca del teclado ideas que yo quería expresar: pongámonos todos a orinar en el agua de la traída, o a plantarle fuego al monte, a ver cuánto tarda en reaccionar el responsable-autoridad-loquesea. ¿Qué diferencia hay entre los chavalines que se tiran con un trapito al cuello desde un tercero tras ver Superman y los que han vandalizado Wikipedia tras ver estos absurdos telediarios? Que los niños no tienen posibilidad del uso de la razón. Los periodistas y los televidentes "se supone" que sí.

Múltiples identidades

La importancia personal (Castaneda, fíjense en el nuevo enlace que he encontrado, parece increíble pero alguien ha unido a Krishnamurti con el antropólogo de USA) siempre nos ataca. Es irresistible, por algo luchan en las religiones contra el ego, aunque de forma un tanto extraña en algunas de ellas. Que te llamen rebaño o que te vistan de la misma forma que todo el mundo no parece muy educativo...

En una búsqueda sobre mí mismo me he encontrado todas estas identidades que se llaman como yo (en su mayoría son dos nombres, pero también hay nombre y apellido, como en mi caso):

Pablo Santiago-Brandwein: es un cámara de cine y tiene ya un currículum impresionante.

Pablo Santiago: dibujante, ilustrador y grabador. Español, de Pamplona. Su segundo apellido, Campión (campeón en gallego).

MySpace.com - Pablo Santiago Chin - Chicago, Illinois - Clásica - www.myspace.com/pablosantiagochin: una persona que ejerce su profesión con relevante capacidad y aplicación. Un profesional de la música.

Pablo Santiago: un chavalín que practica esgrima. Espadista, qué palabra más sonora.

pablodsantiago.com: un inversor, radicado en Estados Unidos.

Y el último Pablo Santiago que ha saltado a la fama lo ha hecho en el Washington Post, con foto y todo: se ha casado con Edgardo Rivera. ¡Enhorabuena a los novios!

Cualquiera de ellos podría haber sido yo, y viceversa. Seguro que comparto muchas de sus aficiones, algunas de sus manías, que leemos quizás cosas similares y, eso seguro, nos giramos -volteamos dicen en México- cuando nos llaman Pablo. Supongo que a ninguno de nosotros nos gustaría cambiarnos por uno de los otros. O, si fuera posible, sólo durante un rato. Yo, con Bartleby, (que trabajaba según Melville como el Pablo Santiago inversor) "preferiría no hacerlo". Y aludo al título de mi bitácora.

El origen de la infelicidad

"La ciencia moderna está poniendo de manifiesto, al contrario de la creencia generalizada, que la infelicidad tiene sus raíces en la manía del cerebro de no cuestionar ni renunciar a sus creencias. De aferrarse a convicciones falsas. De no desaprender. De no profundizar, precisamente, en el conocimiento de las cosas y de las personas como son, y no como creemos que son". Eduard Punset cuenta esto en su sección "Excusas para no pensar" del XL Semanal. Es un colofón excelente para un artículo disparejo, con demasiadas preguntas (a mí me suele ocurrir esto, planteo casi siempre más cuestiones que certezas). Se encuentra también en su blog, el del enlace del título de este comentario.

"Manía del cerebro de no cuestionar ni renunciar a sus creencias". Podría ponerme a perorar de religión una vez más, pero en una de mis últimas discusiones en Cyberateos me encuentro lo mismo en los escépticos y en los ateos. Un ateo mexicano propone la emasculación (sí, que se corten la polla, en román ladino y paladino) de todos los curas cuando acepten los votos, "para no caer en tentaciones". Lo suscribe al hilo de los casos de abusos a niños en diócesis de Estados Unidos, un asunto largamente tratado en ALO. Mi rechazo es radical a este tipo de medidas, no sólo por inhumanas, brutales, inanes, sino por falta de visión global sobre la sexualidad. El sexo está en el cerebro, no en los genitales. Como le dije a él, está incluso más en la piel, el órgano más grande del cuerpo, que en los genitales. ¿Los despellejamos o lobotomizamos si se someten voluntariamente? Mencioné, aunque rebatió, lo de los "castrati", porque fue lo primero que se me vino a la cabeza. También podría haber sacado otras creencias y costumbres, como la de los eunucos, antes en Arabia, aún ahora en partes de la India... Celibato como castración mental voluntaria. Ya sabemos que la castración química no vale... No, no era eso. No es eso.

"De no desaprender". Aquí he llamado muchas veces a enarbolar la bandera de la única patria que debería tener el ser humano: la patria de la duda. Descartes también creía y su impresionante cerebro lo malgastó en estudiar cosas absurdas -y no sólo hablo de teología-. Duda más allá del método, más allá de Descartes. Desaprender, cuestionar todo en lo que hemos sido educados. Tenemos ya las herramientas, pero nos falta empeño, empuje, ganas, voluntad, interés. El otro día hablaba con María sobre esto: "no profundizar". Un mar de conocimientos de un centímetro de profundidad, se dice de los periodistas. Sí, pero se puede aplicar al resto de la gente. Apenas sabemos nada de nosotros (ni cómo funciona nuestro cuerpo si no somos médicos o anatomistas), casi nada de nuestros seres queridos: ¿cómo no vivir todo el rato sobre suposiciones?

Sigo, por ratos, con el libro de Punset (El viaje a la felicidad) y me encuentro: "No se trata tanto de ser pobre, sino de SENTIRSE POBRE". Puede que sea eso. En una entrevista que hace a Robert Sapolsky, neurólogo de Stanford -misma universidad donde se hizo un experimento aterrador sobre encarcelados y carceleros-, Robert contesta: "Existe otra razón arraigada en nuestra psicología por la cual nuestra sociedad no funciona bien, y es que preferimos esperar a que algo vaya mal y depender entonces de alguien que arregle el problema, en vez de empezar hoy mismo, y no mañana, a hacer las cosas de forma diferente, como por ejemplo vivir nuestra vida de forma preventiva... Psicológicamente, nos cuesta muchísimo adelantarnos a los acontecimientos". ¿Cómo no van a aprovechar esta falla los iluminados, los políticos, los fanáticos, los periodistas, los que lo tienen claro todo?

Nuevos géneros literarios

Supongo que será por las vacaciones, pero en su apartado especial sobre la Real Academia Española, los de La Fiera Literaria aún no han "aplaudido" la incorporación de Darío Villanueva. Pero me ha llamado mucho la atención el artículo de Héctor Brioso Santos (casualidades de la vida, el mismo día que lo leí tuve que votar sobre la conveniencia o no de usar un tipo de letra "Brioso" en una publicación) que se titula "Los nuevos géneros literarios... o minipisos para el escritor mileurista". Hay que leerlo entero -son casi 6 páginas de La Fiera, o sea, que sin respirar no se llega- pero sus ideas más brillantes se las resumo aquí:

1.- Las editoriales "al uso" sólo buscan ganar pasta, y en cuanto ven un filón, de algo que no daría para un cuento piden 800 páginas. Pero los escritores les bailan el agua... "el mal escritor que apunta a otros peores que él o que señala su chalet o su yate por toda justificación". Para el autor, lo que importa es "el progreso de la Literatura" y no "el vencimiento moroso de las hipotecas de los escritores y editores con pisos en el centro de Madrid o Barcelona".

2.- "El negocio inmobiliario del futuro, la ciudad del mañana es una urbe residencial llamada nueva literatura y sus barrios son los nuevos géneros". Con esta sencilla y diáfana metáfora se adentra el articulista en la necesidad de inventiva al escribir, la falta de temor a lo audiovisual y la urgencia de aprovechar los nuevos medios. "Ni siquiera tendrá que enviar su obra a esos concursos en los que antaño sus novelas, sus ensayos y sus cuentos quedaban encajonados y olvidados por cualquier negro irresponsable". Como ejemplo de esto pone obras como "Mi siglo", de Grass, "A History of the World in 10 1/2 chapters", de Barnes, o la futurista "Homóvil" de Jesús López Pacheco. Y no se olvida de la inventiva de Monterroso -tantas veces recomendado aquí- o de Arreola en el mundo del cuento.

3.- Brioso dice que la originalidad no existe, pero evoca a Borges con su "Historia universal de la infamia" o a Aub, que se inventó un pintor y le montó una exposición; a Nabokov -el de las mariposas- con su poeta que escribía en prosa e incluso a Bolaño con sus infinitos personajes en forma de escritor frustrado y sus historias ficticias de la literatura -la nazi en América, por más señas-.

4.- Y no pongo más, o destripo todo: para saltar a este incógnito planeta de los géneros nuevos es necesario armarse de valor y enfrentarse a "editores enfadados, portazos, padres decepcionados, novias/os abandonados/as, diversas adicciones, lecturas inútiles y gran número de pisos impagados, aunque sean de 55 metros y en las colmenas de las afueras". Como colofón, Brioso propone "escribir ya un Manual del perfecto escritor idiota español, para escarmiento o solaz de los lectores no tan idiotas, o incluso como modelo y ejemplo para los escritores torpes en el futuro" y asegura que "ya es hora de instituir un Razzie de los libros". Bravo por Héctor.

Tampoco se pierdan el artículo en que Víctor Moreno da cera a José Antonio Marina, quien cree que leer hace mágicos o mejores personas a los lectores; el precio astronómico de montar una caseta en la Feria del Libro de Madrid y, claro, el artículo fiero que abre: "Historia individual de una infamia editorial", que empieza así: "Una miserable editorial, 451, dirigida por un aprovechado, Javier Azpeitia, y unos pobres aspirantes a escritores, en busca de dinero y notoriedad, para el refocile cateto de personas supuestamente amantes de la literatura...".

La gracia de Grecia, la Antigua

No dejo de recomendar esta entrevista a todo aquel que considero inteligente. Da igual que sea crédulo o no, a veces los más crédulos son los más inteligentes, pues su credulidad es una pose, una conveniencia. No me voy a ir por las ramas: el enlace es éste. A ver si ahorro unos euros para comprar el tocho, pues pasa de las 5000 pesetas, las desaparecidas -que no antiguas, antiguos eran los griegos, porque hoy hay otros, pero pesetas no hay, se han extinguido como tales-. 34 euros creo que cuesta "El mundo clásico", de Robin Lane, el entrevistado que recomiendo.

Periodos como el de la Grecia clásica se han reproducido en otros lugares, durante poquito tiempo, pues la necesidad de creer en algo para estar demasiado cómodo ahoga cualquier iniciativa de este tipo. Anquilosarse, instalarse en el pensamiento de otros, llenar las arterias intelectuales de la grasa de la superstición: son todas conductas que corresponden a nuestro género. El humano. No siempre disponemos de los suficientes quitagrasas intelectuales. O, si los hay, no sabemos dónde están, o los descubrimos tarde. "Nunca es tarde si la dicha es buena", decía una gran beata que me tuteló muchos años. Ella creía. Pero dudaba, aunque nunca quisiera reconocerlo. No quería morir: señal de que no estaba muy convencida de lo que le habían prometido en el más allá.

Más censura

Aquí en Galicia la expresión es: "outra vaca no millo" (otra vaca en el maíz). Otro juez que se ha lucido, como el fenómeno del caso El Jueves. Juzguen ustedes mismos: Rull Muñoz lo cuenta clarito en su blog. Y los de Microsiervos apoyan a Gámez, claro. Este blog también, no en vano hay un vínculo a El Escéptico, y Luis Alfonso Gámez lo es. Su bitácora, ahora inscrita en un periódico -siempre se pierde independencia, pero de algo hay que vivir-, fomenta el pensar por uno mismo, que es de los mejores antídotos contra el pensamiento único.

En fin, espero que aún le quede recurso a Gámez, aunque uno, experto en recursos perdidos, cree en ellos menos que en los ovnis. Y que le quede algo de vergüenza a Juanjo Benítez y no reclame esos 6.000 euros (el sueldo de un mes y medio de un juez en España) o, lo que podría ser aún peor, no los use para hacerse publicidad dándoselos a una Oenegé del estilo Anesvad, Intervida o Banco Bilbao Vizcaya, que todo queda en casa.

Aunque de este tipo no se puede esperar mucho: ya ganó un juicio así en el pasado. Y el demandado murió a los dos años. Lo cuenta Félix Ares en dos comentarios en la bitácora de Javier Armentia, colega de Gámez. Me tomaré la molestia de saber quién era Luis Hernández Franch, r.i.p.

Alicia en el lado oscuro

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