Castro contra Murakami


Gatos, habituales de los libros de Murakami

Leí el domingo 31 de mayo dos artículos (sendos y ambos, que escribiría Javier Marías) de dos escritoras de ascendencia gallega pero que suelen expresarse en castellano. La primera, Luísa Castro, incluso sale en mi ópera prima en las dedicatorias -no para bien precisamente-. La segunda, Marta Rivera de la Cruz, es una habitual de las polémicas sobre el idioma. De Luísa Castro he leído casi todo -la he entrevistado varias veces- y de Rivera de la Cruz sólo los artículos en prensa y bitácoras propias y anejas (carcajeantes estas últimas).

Luísa Castro deja a la altura del betún a Haruki Murakami -crítica ad hominem veo yo- a raíz de un episodio sucedido en Santiago de Compostela con la recogida de un premio por parte de este autor japonés. Por lo visto, el oriental no saludó como debiera a dos escritoras que allí había. Debe Castro conocer muy bien al hombre éste o haber estado allí para saber si actuó así por timidez o por chulería nipona. Lo compara, a nivel literario, con el Nobel japonés Kenzaburo Oé -las comparaciones en estos términos son, simplemente, demagogia- y, faltaría más, recomienda que leamos a Oé y no a Murakami. Que 'Tokio Blues' es una fruslería. Y que a ella le da igual que le avergüencen este artículo si a Haruki le dan el Nobel en el futuro.

Mucho me temo que Castro no sabría quién es Oé si no le hubieran dado el premio de la Dinamita. (Sorprendente que Nobel también escribiera... ¡me acabo de enterar!). Y que no conocería a Murakami si no le otorgasen el San Clemente, cuya entrega compartió con María Reimóndez, Anxos Sumai, Luis Landero y Vicente Molina Foix. Quizás Castro sería feliz y hablaría maravillas de Murakami si ella fuera Manuel Puig, el escritor argentino -ya fallecido- al que no para de releer el japonés. Puede que le gustase más si supiera que traduce a Fitzgerald (ese tipo al que pudo emular Rafael Dieste en uno de sus relatos) o a Irving. Una experta en premios como Castro debería saber cómo va el cotillón literario. Y no mear fuera del tiesto, por mucho que considere la escritura una actividad suplementaria.

Por otro lado, una página más adelante, Marta Rivera de la Cruz intenta arremeter contra Méndez Ferrín por sus inclinaciones políticas. Le molesta que pidan el Nobel de Literatura para él cada año. Valora incluso su obra por el número de lectores en uno de sus cafres argumentos. ¿Pero es tan triste la vida literaria? ¿O tan sólo se escriben estos artículos para epatar, provocar a los lectores de otros escritores, jalear a los incondicionales o justificar el espacio que hay que cubrir semanalmente? Espero que sea por lo último. Porque aún creo en el género humano. Y en el femenino más.

En todas partes

He estado viendo la exposición "En todas partes", en el Centro Galego de Arte Contemporánea. Bien, bastante bien, sobre todo si la comparamos con la del piso superior, sobre arte "conceptual".
La noticia de esta exposición, en galego, está aquí. Se entiende bien: la sexualidad, o parte de ella, en las manifestaciones artísticas (teoría queer, transgénero, etc). En castellano, aquí. Hasta el 20 de septiembre va a dar mucho que hablar: vayan a verla si pasan por Compostela. Y si les coincide, no se pierdan la terraza del Centro Galego de Arte Contemporánea. Merece la pena, a veces, más que las exposiciones.



"Yeguas del Apocalipsis", foto de una performance en Santiago de Chile. Un homenaje muy particular a otro icono del arte, que se hizo lienzo ella misma, "Su-Frida" Kahlo, que diría uno de mis cuates.

El cuadro que más está escandalizando es el de "La última cena", de Elisabeth Ohlson. Una "angelita" que hace bastantes obras con la religión como icono básico para traspasarlo. Un cuadro así en una ciudad "eclesiástica" como Santiago de Compostela levanta suspicacias, suspiros, ¡yo que sé!

Donald Moffet (no confundir con Moffat) reflejó así lo que opinaban los gays de Ronald Reagan.

Hacen una pequeña reseña en Hoyesarte.

II

"La insuficiente entidad probatoria de los indicios manejados por el Supremo no puede justificar el sacrificio de los derechos fundamentales de participación política en términos de igualdad y de libre defensa de la propia ideología".

"La negativa a condenar expresamente el terrorismo no es indicio bastante para acreditar una voluntad defraudatoria de la ley electoral".

Han revocado a todo un tribunal supremo -ponerlo con mayúsculas sería darle una importancia que no tiene- los del tribunal constitucional -de una constitución impuesta en 1978, no olvidemos-. Imagino que les caería la cara de vergüenza: mientras partidos ultraconservadores -aún más que el PP- y ultraizquierdistas se presentan con programas que, de ganar, atacarían el corazón mismo de la democracia, prohíben que se presente uno que defiende la justicia social, las libertades democráticas, la igualdad de género y los derechos políticos.

¡Aún va a quedar algo de sentido en los jueces españoles! ¿Éstos de que bando serán, de los jueces para la democracia o de los otros? Me alegro por los que defendemos las libertades y condenamos todo tipo de terrorismos, empezando por el más bárbaro, el de Estado. Habría más razones para invalidar candidaturas de PSOE (tráfico de armas a países del tercer mundo desde empresas estatales subvencionadas en eso que llaman I+D+I) y de PP (Irak no fue una casualidad, fueron cómplices) antes que la de Iniciativa Internacionalista.

Alfonso Sastre: en Inglaterra llevan muchos años de democracia, y pudieron tener un Harold Pinter al que no ningunearon por llamar asesino a Blair tras la invasión de Irak. Aquí a Sastre, por su compromiso político en Euskadi, lo han multiplicado por cero mientras dan pábulo a los acólitos de este régimen -partitocrático heredero del franquismo opusdeísta- como Fernando Savater.

Tregua para Benedetti


Murió Benedetti este 17 de mayo. Día das Letras Galegas.

Tengo la edición de "La tregua" en una colección titulada "Las mejores novelas del siglo XX". El editor no se ha equivocado, no. Además de algunos de sus poemas, esta novela me impresionó. Léanla, si no lo han hecho.
Viernes, 17 de mayo. (...) "Mire, Avellaneda, es muy posible que lo que le voy a decir le parezca una locura. Si es así, me lo dice nomás. Pero no quiero andar con rodeos: creo que estoy enamorado de usted". Lunes, 24 de febrero (...) Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Es evidente que me concedió una tregua. Al principio, me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era sólo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más. (...) Miércoles 26 de febrero Cómo la necesito. Dios había sido mi más importante carencia. Pero a ella la necesito más que a Dios".

De "La tregua" ya les había hablado aquí. La calificaba de impresionante. No tenía ni idea de que ya habían filmado dos películas con su argumento. Es una gran historia de amor escrita en forma de diario, en la que algunas anotaciones son pequeños poemas en prosa.

A Benedetti lo he usado varias veces para animar a amigos que escriben pero a los que nadie publica: los primeros siete libros (sobre todo de poemas, pero también cuentos) los pagó de su bolsillo. Se autoeditó. Y eran otros tiempos: hoy es mucho más asequible y fácil. Ahora tendré que usar su biografía para animarme yo mismo y también a mis colegas de profesión: Benedetti tardó mucho en vivir del periodismo.

Nunca es tarde. Hasta la tregua final, siempre hay esperanza. Descanse en paz.

Oportunidad. Oportunidade


Ya está Replicante en sus puntos de venta. En México, claro. Este número va sobre la lengua. Este fin de semana se producirá en Santiago de Compostela -no en Nayarit, el Compostela mexicano que he conocido gracias a Héctor Villarreal- una de las mayores manifestaciones de apoyo a la lengua gallega de la historia. Un idioma con tantos siglos, coetáneo del castellano, y así, ya ven. En mi artículo de Replicante hablo un poco de eso: mi postura es que la lengua es una oportunidad, no un problema. Cuantas más sepamos y mejor, más ricos seremos. Recuerdo mi paso por la lavandería bengalí en Londres: éramos todos inmigrantes menos la mujer del jefe y un empleado. El empleado inglés sólo sabía inglés y estaba orgulloso de ello, porque en el mundo cada vez se habla más. Todos lo considerábamos un estúpido. La ciencia, según los últimos experimentos, nos ha dado la razón. Los que hablamos varias lenguas -bien, mal o regular, pero varias- activamos más zonas del cerebro, justo aquellas que se ocupan de los problemas más complejos.

También coincide que en estos días han nombrado a una mexicana "escritora galega universal". Es Elena Poniatowska, y ha dicho aquí que ojalá las lenguas indígenas de su país se conservaran y tuvieran la fuerza del gallego. Ni que hubiera leído mi artículo...

La literatura gallega es de las pocas en el mundo que tiene una PATRONA O MADRE de las letras. Mientras que en inglés tenemos que nombrar a Shakespeare, en castellano a Cervantes, en ruso a un Tolstoi o un Dostoievski y no sigo, en galego tenemos a Rosalía de Castro. Con uno de sus poemas les dejo:

Unha vez tiven un cravo

Unha vez tiven un cravo
cravado no corazón,
i eu non me acordo xa se era aquel cravo
de ouro, de ferro ou de amor.
Soio sei que me fixo un mal tan fondo,
que tanto me atormentou,
que eu día e noite sin cesar choraba
cal chorou Madalena na Pasión.
“Señor, que todo o podedes
-pedínlle unha vez a Dios-,
dáime valor para arrincar dun golpe
cravo de tal condición”.
E doumo Dios, arrinquéino.
Mais…¿quén pensara…? Despois
xa non sentín máis tormentos
nin soupen qué era delor;
soupen só que non sei qué me faltaba
en donde o cravo faltóu,
e seica..., seica tiven soidades
daquela pena…¡Bon Dios!
Este barro mortal que envolve o esprito
¡quén o entenderá, Señor!…

(Follas Novas, 1880)

Castilla del Pino


La humanidad se libera. Jorge González Macarena. Museo Nacional de Bellas Artes. México D.F.
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Ha muerto. Solía leerlo en prensa y, entre los libros que cayeron en mis manos, está "Sexualidad y represión", publicada el año en que yo nací. Hablé de esta obra aquí.

En la misma entrada, de mayo del año pasado, aludo a Matthew, un sudafricano del que tuve noticias -malas- este año. Pero queda en la esfera de lo privado. Hay ciertas amistades que sólo funcionan en lo extremo. Ocurre lo mismo en la familia: a veces hay una parte con la que mantienes una gran unión sólo por un tema puntual. Se acaba el asunto y se diluyen los lazos. O los diluyen unilateralmente. Como en cualquier melodrama, igual que ocurre en innúmeras telenovelas, a veces ese pegamento es el odio o el rencor hacia algo o alguien. Si uno de los elementos del puzzle afloja el sentimiento, los más recalcitrantes sueltan la pieza que flojea.

No más metáforas íntimas. Que Carlos descanse en paz y ojalá prendan muchas de las numerosas semillas que soltó en nuestro campo cultural y emocional, a veces tan a barbecho.

"El máximo respeto a la cientificidad consiste en aprehender las cosas que son como lo que son, no como quisiéramos que fueran". (Córdoba, noviembre de 1970. Nota preliminar de "Sexualidad y represión")

Vuelos de arte visual

Me gusta http://www.hangara4.com

Pero este cartel no aparece en esa revista: (vía Por la boca muere el pez)



Tendré que dejar de leer cosas como ésta. O la entrevista a Toharia en el mismo sitio, con perlas así:

"Para la religión, la ciencia es un problema. Para la ciencia, la religión no. La ciencia pasa de la religión. La ciencia, como constructo de ideas racionales basadas en experimentación, no necesita para nada la religión. El que quiera, que crea, y el que no quiera, que no crea. Yo no entiendo que un avión va a volar porque crea que va a volar. Me tendré que inventar la manera de hacer que vuele. En cambio, a la religión sí que le molesta la ciencia, y no ha parado de estar constantemente a la contra, y luego, cuando no ha tenido más remedio que tragárselo, pues lo han adoptado de la mejor manera posible… y algunos ni siquiera, se niegan a adoptarlo".

Semana de fiebre lectora

La gripe me ha tendido en cama unos días. Ignoro de qué clase era el virus -ni me interesa, en algunas historias es casi mejor ser un ignorante con causa- pero estén seguros de que me zarandeó sin compasión.

He aprovechado para terminar libros que tenía empezados y que iba posponiendo -lo de procrastinar lo aplico a otros menesteres, como escribir- para ratos de absoluto ocio.

El de Evelyn Waugh me ha hecho reír bien a gusto de mi profesión. El "Scoop" original lo traducen aquí por "¡Noticia bomba!" y es una sátira bien fundamentada de las corresponsalías de guerra, de cómo inventamos las noticias los periodistas y de las extrañas relaciones entre información, desinformación, confusión y vagancia, todo ello bien aderezado de humor británico. Por momentos me recordó pasajes de alguna de las historias de "Wilt", de Tom Sharpe, pero centrado en un estrafalario hidalgo que por casualidades de la vida es enviado a un país inventado, Ismailía. Fue publicado en 1938: funcionaba el telegrama, muy poco el teléfono y los transportes hacia África, imagínenselos. Aún así, tras tantos avances tecnológicos, las relaciones de poder en las redacciones; el triunfo de un día en el periódico que se ve ofuscado con cualquier anécdota; el seguidismo político-periodista, periodista-político, apenas han variado.

También terminé "Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin": más carcajadas a costa del régimen soviético -pero de cualquier régimen militar, da igual el sistema político- escritas por Vladimir Voinóvich. El libro estuvo prohibido en la extinta URSS durante muchos años: otra chapuza más de los totalitarios. Los que quisieron leerlo se buscaron la vida para hacerlo. Fue publicado en París en 1974 y el protagonista, Chonkin, recuerda en ocasiones a un Quijote trasterrado a Rusia, aunque menos leído. No tiene el regusto amargo del protagonista de "Viaje al fin de la noche", de Cèline, y los motivos de su deserción son bien distintos, si es que a lo suyo se puede llamar deserción. Tampoco critica al régimen soviético en plan George Orwell en "Rebelión en la granja": lo consigue a través de gags que funcionan en casi todas las culturas. Como en "El gran dictador" de Chaplin sucede con Hitler, hace que uno de los personajes se apellide como Stalin y lo confundan con un familiar, en un episodio de los más hilarantes. Las características psicológicas de personajes como el de Golubiev, presidente del koljós, o del vecino Gladishov, están perfectamente dibujadas. El jefecillo obsesionado con su trabajo, el vecino liante y envidioso... no sé si me siguen. Léanlo, merece la pena.

También leí -se evapora en un suspiro- "Llámalo deseo", de José Luis Rodríguez del Corral. Es una novela erótica pero me encantó la forma de tejer los capítulos hasta el desenlace final. Conciso, preciso, turbador a ratos, pero siempre efectivo. Quizás por ello se lee enseguida, aunque intento imaginar lo complicado de armar un cesto así. Fue el último premio "La Sonrisa Vertical" (ahora ya no se conceden). Un libro que hará las delicias de voyeurs y de quienes se imaginan lo que puede suceder dentro de un sex-shop y qué tipo de personas lo visitan.

Parásito


Prefiero ser parásito y no paráclito. Pero ¿quién no es parásito de algo o alguien? O aunque no lo sea, ¿quién no se ha sentido así?
La originalidad está sobrevalorada. ¿No creen?

Alicia en el lado oscuro

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