Madera de balsa

Cajas de fruta. Eran, son aún las buenas, de madera de balsa. Yo no era Eliancito pero naufragaba en una plaza de abastos.

Las grandes, diez pesetas. Dos duros de los de entonces. Las pequeñas, piso bajo, un duro. Un buen día llegaba o superaba los veinte duros. Toda una fortuna, que volvía a cero tras pasar el fielato de la recaudadora, la tía Casi Tula.

Pisos de cajas. Cajas para el piso, deshechadas en esa leñera donde jugaba a ser mayor, donde nunca soñé ser bombero, sino incendiario. Cajas de madera que se partían con certeros golpes de karate innato. Astillas que crepitaban más tarde en el fogón de aquella cocina del cuarto. Piso.

Y al pisarlas se me clavaban grapas de las que unían aquellos dos duros. Podría haberme inyectado cualquier virus, pero mi infancia no tenía tiempo para males que sólo se permitían niños bien. Aquella leñera era la de los milagros. Y la de Milagros.

En la plaza, mi almacén de cajas particular, mi patio de recreo subvencionado, Carmen das Galanas me invitaba a cerveza. No había sin. La vieja Obdulia presumía de esclavito como si fuera su nieto y la oronda Luisa me veía como futuro yerno, desacertada tarotista.

Quizás Dickens estuvo allí. Oliver estaba en mí.

Profundos analistas

En frase que luego le sería recriminada desde la única trinchera que le queda al lector en un periódico, Enrique Gil Calvo, sociólogo y meritado prócer del pensamiento, apunta: "nuestra juventud es la más irresponsable e incompetente de Europa" (El País, 28/11/2005).

Sólo le faltó, como a Elvira Lindo, decir "del mundo mundial". Gil Calvo, en esta pérdida del Oremus, en esta barrena enq ue sólo entran pensadores de diario -vale, no sólo, no puede uno ser generoso, ni un poquito- retrocede a las más altas cotas de decadencia de viejas civilizaciones. Los antiguos egipcios y los antiguos griegos, no digamos los romanos -esos que tenían Pasiones Romanas auténticas-, hacían el mismo análisis: la juventud está corrupta.

A Sócrates lo condenaron por corromper a la juventud. De hecho, entrar en la fase adulta suponía dejarse corromper por los ancianos en muchas polis.

La frase de Gil Calvo sólo retrata a quien le suscribe, a esos viejos que creen que su pasado, su juventud añorada fue mejor que la del presente, esos ancianos que, como los del relato de Buzztti, un día persiguieron a lo que hoy son, decrépitos, ajados, escleróticos y con más pretérito que futuro. En estos días sin vino ni rosas soy chusma (Sarkozy), soy irresponsable y soy inconpetente. Pronto, si dan con la definición, seré terrorista, o resistente. Siempre resiliente.

Pero no más que los parásitos sociales de segunda fila de los que dependo. No más que esos burócratas que creen que la responsabilidad y la competencia se solucionan con informes y comisiones. Y elecciones cada cuatro años.

Escándalo retroactivo

Carlos Llamas y Pedro Blanco (Hora 25 y Hora 20) fueron martillo del hereje Hernán Migoya, cuando se le ocurrió a la directora del Instituto de la Mujer con Aznar publicar en El Cobre "Todas Putas". Ese título fue carnaza en la boca de Llamas y Blanco durante semanas.

Pero en 1990 no gobernaba Aznar. En ese año apareció un libro titulado "Relatos Eróticos" escrito por varias mujeres. ¿Editora? Castalia con ¡Sí! ¡El Instituto de la Mujer! No una editora que podía tener la presidenta, privada, y que tenía antes del cargo. Vamos al tema, porque hasta afecta al libro que yo publiqué 13 años después (no sé si les he hablado alguna vez de ello...). Cogí ese libro la semana pasada en la exigua biblioteca estatal de la que disfruto porque entre esas autoras está Marina Mayoral, de Mondoñedo, y me gusta cómo escribe. Pero en medio de las autoras está Lourdes Ortiz, cuyo relato se titula "Alicia". Juzguen ustedes mismos.

En la introducción, Carmen Estévez dice del relato de Ortiz: "Mucho se ha escrito sobre las connotaciones sexuales del cuento de Carroll; la extraña fascinación que su autor sentia por las niñas y el profundo afecto que manifestó por Alicia Lidell, hija del decano de Oxford, inspiradora y auténtica protagonista del cuento, acarrearon a su autor no pocos disgustos, pero eso fue en la Inglaterra victoriana, época de gran puritanismo y profunda hipocresía (sic)".

Extractos del relato: (...) "El otro día jugamos a un juego que era muy divertido... Él decía: 'Cómeme', y ¡plaf!, es verdad que lo que tiene guardado, crecía... bastaba con mirarlo y... (...) Eso sí que es chupi: cuando llega el momento de la cascada... y yo le digo: '¡A ver si hoy es mayor!' porque la verdad es que es un laguito muy pequeño donde sólo podía ahogarse una mosca, pero a mí me gusta verlo brotar así de repente... como si fuera un chorro de leche blanca que se desparrama y me salpica toda y me río y quiero que lo repita, pero él se pone muy serio y dice: 'Ya está bien por hoy; ahora vamos a descansar... ya hemos contado muchos cuentos' y a mí me da mucha rabia, porque precisamente en ese momento es cuando la cosa se pone más interesante..." (página 100).

Instituto de la Mujer y Castalia; escribe una mujer; gobiernan los socialistas. Sumen. Quizás es que ese libro sólo llegó a bibliotecas públicas, donde yo me lo topé. Pero lo de Hernán Migoya al lado de esto es pecata minuta.

Fernando Berlín

Es periodista en radio (SER: Hoy por hoy, Ser Digital, Ser Curiosos) pero el otro día (7/12/2005) lo vi por primera vez en TV. Se descolgó con un discurso entre ingenuo y desinformado sobre la reinserción de los presos. Y claro, pincho hueso. Duro de roer.

Sus continuas alusiones a las ilusiones de la Constitución, sus requiebros por los "fallos del sistema" y su enfrentamiento personal con el cáustico César Strawberry (Defcon Dos) me sacaron de quicio. Tanto que le escribí. Y van seis o siete requerimientos a paladines del Grupo Prisa, a esos adalides de la democracia, espadachines de la libertad de expresión, guerreros contra la corrupción -en especial la de adultos-. Por el momento, sólo dos han acusado recibo: Villena y Ramón Arangüena. De Gabilondo e Isaías Lafuente no espero ya nada. De Juan Cruz y Almudena Grandes, menos. ¿Amordazará Polanco a Berlín mientras Cebrián o Gavela le ponen la venda en los ojos? No lo están disfrazando de alegoría de la justicia: las balanzas en Prisa se rompieron hace mucho. No hay ni de atrezzo.

Últimos monos

Pilar Cambra dedica un post de su blog en expansión.com a los últimos monos en la empresa. Los compara -y me imagino a Chaplin en medio de ruedas dentadas, "Tiempos modernos"- a pequeños mecanismos de la gran maquinaria de un reloj. Si algo falla, si los últimos monos de una firma no existieran, el mecanismo se detendría.

La metáfora podría ser válida si Cambra conociera a mi último jefe. Hay explotadores que se crecen en la adversidad, que sacan, cual inspector Gadget, sus mecanismos sustitutivos al instante. Todo chirría un poco más, pero sigue la trituradora. Los últimos monos son fácil y altamente sustituibles, y con esa baza juegan, baza como la maza, los gerentes tipo Parga o Rouco. Con lo expuesto, he concluido que Cambra cae en la falacia: no, el último mono no es tan empresa como el primer mono.

Ni todos somos iguales ante nada. Ni la división de poderes existe. Cambra habla de quimeras y, por su postura, tiene pinta de ser la típica meida mona que el gran mono usa para consolar a los últimos monos.

Últimos monos: tranquilos, nos queda el "Buenos días, pereza". Es la única forma de resistencia pacífica, de no terrorismo laboral activo que conozco.

¿Marketing?

Un diario español vuelve a presentar a Javier Marías como "nobelable". E intenta propulsar a José Carlos Llop a través de un libro que se vende muy bien en Francia, "Háblame del tercer hombre".

Para dar más peso a la candidatura de Marías al Nobel, sacan a relucir un ensayo del "The New Yorker" en que se compara a este escritor con Nabokov -toma lepidóptero- o el mismísimo Faulkner.

No tengo datos objetivos para entrar a este trapo. Lo único que echo en falta es una opinión discordante. A alguien feroz. Y todos sabemos, Viñó, de quién hablo.

Próximas lecturas y deberes

Devorar el libro "Egolatría", de Guillermo Renduelles (está colgado en Rebelión.org) me ha ocasionado graves trastornos. Entre ellos, ansiedad por leer estas tres obras:
  • Tecnologías del yo. Foucault. Paidós, 1990
  • Las tácticas de poder de Jesucristo. J. Haley. Paidós, 1991
  • Cómo detener el tiempo. A. Marlowe. Anagrama, 2002
Esta vez son obras reales. Lamento los quebraderos de cabeza de algún lector que ha creído que algunas de mis lecturas existían. Alberto Caeiro. Pessoa. Esas tonterías de los heterónimos. Es el precio a pagar por escribir para divertirse.

Tecnología vs. ideología

Entrevistan en ABC a Blanca Muñoz (La cultura global, Ed. Pearson, 2005) para confirmar el poder de los teléfonos móviles en nuestra sociedad. Entre otras perlas argumenta esta experta: "vivimos una democracia débil donde las tecnologías sustituyen a las ideas". Y cae en la falacia de presentar a Platón como defensor de la democracia. Increíble. ¿Acaso había mujeres-ciudadano en la Antigua Grecia? ¿Y qué pasa con los esclavos? La gran engañifa de los civilizados occidentales es creer que nuestra idea de democracia, viciada, no tiene parangón. Somos, queremos creer, superiores. Y partimos de silogismos falsos.

Pero retomo el asunto: "el que controle el móvil tiene el poder", dice Muñoz. Discrepo profundamente, por mucho que los creadores políticos de mensajes SMS apelen a los miedos, aspiraciones y emociones de la gente. Se ha intentado siempre, pero, citando a Pitol, el hombre esconde un secreto que, por fragmentado, siempre será secreto. Reconocerle ese poder al móvil, o a la televisión, es creer que somos masa. Que hay pensamiento único. Yo no lo voy a aceptar jamás. Y quienes me siquen -ni que fuera gurú, disculpen la expresión- tampoco. Escribimos y leemos por pensar, por dudar, por estudiarnos.

Si fuera así, que el móvil es la última herramienta del sistema para controlarnos, no dejaríamos de prevenirnos. Y de comprar acciones de teleoperadoras mafiosas.

Los intoxicadores

"Uno de los muchos psiquiatras que se dedican a impartir conferencias sobre diagnóstico social: ¿y usted cómo sabe de esos malestares sociales de los nos habla? Por la malinterprestación burocrática de encuestas entre poblaciones seleccionadas artificialmente desde consultoras".

Lo escribe Guillermo Rendueles en "Egolatría", un libro que se pueden descargar en Rebelión.org. Este autor denuncia la creciente psicologización de la pobreza, la psiquiatrización masiva de la población en lo que Foucault avisaba como el necesario sometimiento que precisa el sistema para funcionar. La creación de rebaños a través de la psiquiatría, que ayuda a carceleros, estados y todo tipo de instituciones pastorales. Pastoral, de pastor. Sólo hay pastores si alguien se deja guiar. Póngale usted nombre al animal y matice qué pasto les ofrecen.

La psiquiatría toma el relevo del pensamiento oracular para hacer frente a la vida, "ese cuento lleno de ruido y furia". Esta rama de la ¿ciencia? presta sus técnicas en especial a los carceleros para conseguir estos objetivos en especial:
a) consentir la irracionalidad y la opresión
b) identificarse con el agresor
c) amar al amo y las cadenas.

Uno de los datos más recientes que deberían movernos a reflexión sobre la psiquiatría y sus peligros es éste: las personas que recibieron ayuda psicológica tras el 11M tuvieron más problemas a medio plazo que las que no. En plan humor, sólo se me ocurre que esos "profesionales de la mente" fuesen becarios o en prácticas. Perdónenme las víctimas, o sea, todos.

Ahora una psiquiatra y televisión. Tendrá un Javier Urra, el mayor intoxicador mental que he podido conocer. Otro día les explico el porqué este gremio se cree capacitado para diagnósticar una cultura, una creencia o un modo de mirar.

Curiosidad forense

Olvidaba aclarar que no he leído nada de Montero Glez, ni pensaba hacerlo tras oír la recomendación de Almudena Grandes en el programa que hace con "El hombre desnudo", el ubicuo Juan Cruz. Pero siento curiosidad. Insana, seguramente, como todas mis curiosidades.

Más interés me despierta Sánchez Piñol (La piel fría, su primera novela, se usa en clases de ética en colegios catalanes). Antropólogo, se embarcó en la literatura por no poder escribir su tesis. Una serendipia que, al decir de muchos de sus seguidores, ha sido una fortuna.

Ahora está de promoción de "Pandora en el Congo". En una entrevista suelta: "Pasé del Derecho, la muerte, lo fósil, el código, a la complejidad de la vida, que desborda cualquier marco legal que quieras poner".

Mi simpatía hacia abogados, fiscales, jueces y carceleros es patente. Sólo hay que releer mi antipublicidad del Consejo General de la Abogacía. Esta respuesta de Piñol me ilumina sobre la forma en que jueces, abogados y demás ralea introducen sus manos forenses en muertos civiles, en moribundos de paisano, en víctimas de esa máquina de hacer y embutir chorizos que es la justicia.

En otra réplica, Piñol desliza: "Si sólo puedes hablar de la tortura si te han torturado, vamos mal". Sí. Vamos muy mal. Sobre todo cuando los que deberían investigarla miran a otro lado o se creen que es ficción. Como sus códigos. Esos fósiles.

Estafa

"Si un editor te estafa dinero no puedes llevarlo a los tribunales, has de coger un garrote de nudos como hizo Paul Valèry". Podría suscribir esta frase de Montero Glez si supiera la verdad, o conociera la realidad. Algún día saldré y les sacaré de dudas.

Glez es un escritor extremo. También un bitacorero; usa su blog para criticar al casero: "En la vida hay que batirse, porque los tribunales desgastan a los bravos con su burocracia". Si yo contara más... Si yo no me cortara. O cortase.

Glez presume del "mejor cuerpo de la literatura" a sus 40 años. 400 abdominales al día. Artes marciales. Seguidor de Reverte, A-P, que en El Semanal nº 943 le replica: "Le envidio la prosa a ese hijo de puta. Lo juro. Lo dije alguna vez y lo repito". Y Arturo, Territorio comanche, que me gusta más por sus fobias que por sus escritos, nos reproduce el comienzo de "Sed de champán", de Montero Glez: "El Charolito sólo se fiaba de su polla. Era la única que nunca le daría por el culo". Podría ser un estilo de vida. Como inicio de párrafo no lo creo muy bueno. ¿Qué dirán l'agüela y Viñó?.

Vuelvo a la frase inicial de este post. Léanla. Preferiría no hacerlo, que decía Bartleby.

Dejavu

Leo, sin fijarme en el autor, lo siguiente: "No era razonable que mi abuelo, tan enfermo y virtualmente inconsciente, hubiese querido torcer su voluntad a última hora y dejarle todo a su hijo, con quien tuvo una relación cargada de enconos, rencores y reproches. Era obvio que mi padre había urdido una trampa".

Más adelante: "Nunca olvidaré lo último que le dije a mi padre: Eres un ladrón y un hijo de puta. Me da vergüenza que seas mi padre. Hubiera preferido tener otro padre".

Si cambio padre por padrino o hermano mayor, podría firmarlo yo. Aún debo verbalizarlo, pero alguien ya me ha sacado las palabras de la boca. Quizás cada familia, de cada tipo, cada ciertas generaciones, pasa por estas catarsis. No hemos avanzado mucho desde las tragedias griegas. La aflicción por las herencias es un arquetipo que el derecho, ese fósil, nunca ha conseguido resolver.

Vaya, el texto es de Baily. Finalista del Planeta que desenmascaró a Marsé. En este año en que los jurados se conjugaron, al punto de despertar casi la conciencia de Rosa Regás, esa lectora de "Viajes con mi padre".

Más lotería en forma de premio

Recibe Pedro J. el premio Montaigne. Sólo su periódico y los afectos diarios y radios lo subrayan. No debería ser así, pero con el cultivo que este personaje hace de la rencilla y el sembrado del rencor, tampoco extraña.

En su deliberación, el jurado osa, vaya si osa, decir: "Las opiniones de Ramírez no dejan impasible a nadie, toma partido y se compromete en una época en la que España lucha contra el nihilismo filosófico, político e intelectual". Nada menos. Y concluye: "Sus Cartas del Director son espejo de la España actual".

Sí, espejos del Callejón del Gato, del esperpento que aque gallego resucitó y Ramírez deja entrever. Deformaciones convexas de la realidad. O cóncavas, según quién lo lea.

Todavía recuerdo con resquemor aquella Carta del Director donde Pedro J. destrozaba inmisericorde un disco de Manu Chao con el único afán de psicoanalizar a Z.P. Le puse una carta extensa de protesta. Pedro J. no replica, como los corresponsales tramposos.

Otra ocasión perdida para que el desierto se quedara con este premio. Otra oportunidad desechada para que un jurado guardase silencio.

Abogacía como estética

El Consejo General de la Abogacía Española se ha descolgado con un anuncio en prensa en noviembre que no puedo evitar comentar. El latiguillo dice: "Si cada preocupación es una arruga, quítate arrugas, consulta a tu abogado". No entraré ya a valorar que se quiera poner abogado en mayúsculas. Ejem.

En la letra pequeña se añade: "Conoce tus derechos y deberes para conseguir una vida más plena y segura, y afronta el futuro con mejor cara. Quítate preocupaciones. Consulta a tu abogado".

El remate regresa a una letra mayor y culmina: "Ten juicio: consulta al abogado". Como ilustración, el retrato de un señor curtido por la edad con un rostro entre pasa e higo de cesta de navidad.

Como usuario -forzoso- de esos profesionales (llevo una de oficio y tres de pago), mi consejo sería: "Consulta al abogado y corre, Forrest, corre". Para no hacer mucha sangre de una profesión que en España alcanza niveles subterráneos gracias a la disparatada maquinaria de la justicia, tanto en su estudio como en su práctica, mi limitaré a mis eternas dudas. Que son: ¿para cuándo listas de abogados negligentes? ¿puede un cliente saber el historial de casos defendidos por su abogado y el resultado? ¿es la abogacía, como la judicatura y la medicina, una profesión con prebendas? Si un médico te destroza tras una operación es complicado hacer algo para que te resarza: ¿y contra un abogado que no te defendió ni más mínimo? ¿quién nos defiende de lso que presuntamente nos defienden?.

Réplicas que no llegan

Iba a escribirle un correo a un tal Ortega (aortega@elpais.es) pero, como tengo experiencia en que los asalariados de Prisa no se den ídem en contestar o simplemente no admitan los correos, como CadenaSer.com, lo hago aquí. Si le pusiera a mi acción una webcam y lo anunciara a bombo y platillo en mi grupo multimedia, asistirían ustedes en directo al espectáculo de la escritura de un correo electrónico empujado por la mala baba y creatividad de uno, como en su día hizo la revista "Qué leer" (esa revista de la incultura popular, como la han bautizado los de "La fiera literaria") con Julia Navarro y su bestseller. Pero no, aquí lo tienen a palo seco, a bitácora suelta, en un anodino día de diciembre.

Señor Ortega: En su artículo para El País de 14/11/2005 se atreve a afirmar que lo que escribía Ortega y Gasset en "El Espectador" era "precursor de los blogs".

No sé si suelta esa perla para encaramar a su posible familiar filósofo (usted también se apellida Ortega) a esta altura de la modernidad que vivimos. Pero no se puede hablar de precursores de los blogs, ni Ortega ni nadie hasta la década de los 90 del siglo XX. Un blog es esto porque está en Internet. No otra cosa. Si esto se lo escribo en un periódico podríamos llamarlo artículo, carta al director, columna, incluso tribuna libre intitularíamos la sección. Si lo hago de viva voz en TV o en la radio podría ser un monólogo, un apunte, un comentario, mismo telerrealidad traspuesta en telebasura.

Colega Ortega: la vela no es la precursora de la bombilla. Y tú, por lo que intuyo, hablas de luciérnagas. Pero no alumbras. Manía tenéis de buscar historia a lo que no lo tiene ni lo precisa. Blog, bitácora, es Internet, y no desde siempre en la Red, sólo hasta que determinados programas lo hicieron posible. No es blog lo que usted escribe en El País, o Carlos Llamas dice en Hora 20 en la Ser, o Mª Teresa Campos perpetra en su contenedor de TV. Todos ustedes, dinosaurios de los medios, quieren apuntarse por esta estrategia a una modernidad que desconocen y le es ajena en su característica principal: independencia. Para los asalariados de la escuadra polancustre, o de Lara, o de Carlotti, un blog es algo imposible. Sólo podrían decir lo que marque quien les paga. Nunca podrían hacer "antipublicidad" de El Corte Inglés, Fenosa, Endesa o Prisa y Sogecable.

Lo seguirá haciendo, Ortega, pero si llega a leer esto -otra virtud de los blogs es su permanencia y difusión- sepa que estará insultando la inteligencia de quienes llaman a las cosas por su nombre y no generalizan, por mucha "generación Yihad" con la que convivamos. Sin acritud. Siempre mío, claro. P.S.

Nunca es tarde

Camilo Franco descubrió este mes de noviembre los blogs en La Voz de Galicia. No es tarde si la bitácora es buena. Pero, oh curiosidad, pone como ejemplo un blog de un periodista ¡de La Voz!, otro de un periodista de la competencia que redime pintores presos y que escribe para todos los premios literarios gallegos y, por último, el de una periodista que quiere rentabilizar las bitácoras editando contenidos.

Franco cree que los weblogs son un "soporte que puede llegar a género artístico". El dinosaurio estaba allí. Dice que el 90% de las bitácoras de Galicia están escritas en galego. Serán las de "blogaliza": es imposible saber cuántas se escriben ni desde dónde, a no ser que se afilien a algún RSS o semejante. Camilo, olvidaste a los independientes. A los francotiradores. A los herejes. A los que nunca te diremos que esto nos quita tiempo para ver TV, ni que buscamos mayor presencia, ni que esto es una evolución de un fanzine. Sal de tu ocaso analógico, anda, o cuando te despiertes, el dinosaurio te comerá.

Te salvas, que es vegetariano.
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Actualización de 14 de octubre de 2008

Conocí en persona a Camilo Franco en una presentación de un libro suyo. Se hacía acompañar de un músico y, más que una presentación, era una bufonada. En ese libro, al estido "El vendedor de cuentos", de Gaarder. Le di un recado para un rey tuerto, Luis G. Tosar. Un perfecto mentiroso. Piadoso con los presos, mentiroso -creo que me repito-, rey de los Pen Club -no es un club de putas, que bromeó Bieito Ledo, pero casi-, un impresentable. Aunque cuando uno está privado de libertad, hasta el más impresentable le parece buena gente. Que me lo digan, si no, Francisco Rodríguez, el impresentable del BNG, o tantos otros afectados por el síndrome de Estocolmo.

AGN y Vilabrille

Todos tenemos un pasado. A veces vuelve. A menudo te persigue. Pero hay puentes que uno quema y no se arrepiente. Uno de esos puentes se llama El Progreso, que se constituyó en "grupo multimedia" por obra y gracia de generosas subvenciones para pagar favores políticos y una sibilina explotación de sus trabajadores, que se sigue produciendo. Parga, actual gerente, sabe bien del asunto. Ya destrozó muchas carreras en la Cope -la abogada laboralista del CPXG tiene los datos- y en este grupo continuará predando vocaciones en compañía de Rouco, un apellido que siempre asocio al capitalismo salvaje, la iglesia trasnochada y ahora, sumen dónde estoy, al maltrato familiar.

La Axencia Galega de Noticias es parte del grupo. Cuando yo la conocí, la dirigía Paco Campos, profesor mío, sacerdote del periodismo, un currante que nunca hizo nada por dignificar la profesión. De sacerdote a esclavo sólo hay una vestimenta. Creo que entonces AGN no era de nadie. Tenían un local malísimo al lado de la comisaría de Santiago, detrás de Correos. Policía, periodistas. El Pombal no estaba lejos, tenían la trilateral de la p casi hecha. Luego se trasladaron a la zona nueva. Calle Salvadas, donde ahora está "De luns a venres", el gratuito de El Progreso. Creció.

Ahora la dirige Álvarez Villabrille. Fue jefe de mi jefe durante un tiempo. Sólo se atrevió a comer una vez con sus subordinados. Tenía brillantes ideas explotadoras, como darle el periódico "gratis" a informadores en las aldeas. En aquella comida le oyó decir a Lois Caeiro, ese fabuloso director, que aunque fuese en una página una foto en color y otra en blanco y negro "no pasaba nada". Y no se atrevió a corregirlo. Un buen soldado. Pero su soldada no le debe llegar, pues se embarcó en una sociedad para explotar un geriátrico. Visión de futuro, sí señor. Espero que los viejecitos no tengan que usar los periódicos para abrigarse en su residencia.

Marías contra los que escriben mal

Se queja Javier Marías en un EPS de que se usa mal el idioma y algunos profesionales "no saben nada de nada". Lástima que Marías no lea Rebelión y perciba lo que García Viñó dice de él. Alguacil alguacilado.

He recibido (14/11/2005) todos los números de "La fiera literaria" de este año y el libro "Teoría de la novela", de Viñó. Un paquete bomba que haría estallar miles de neuronas a mis carceleros. Las pocas que tuvieran sanas tras las diversas lobotomizaciones que en forma de oposiciones, televisión y alcóhol sufren por culpa del sistema. Freixanes me decía: "los periodistas acaban cínicos o alcohólicos". Se le olvidó "o carceleros". Aunque en general somos adocenados y escribimos mal, características contra las que quiere luchar el Proyecto de Ley para la Mejora Literaria de España (PLMLE, Púlemele para los neófitos).

Querido Marías, dice "La fiera literaria" de ti que eres "irrecuperable por los especialistas de medicina forense gramatical". Yo me abstengo: sé que nunca entraré en el Reino de Redonda. Es lo que tiene ser republicano.

Chusma

"¡Chusma, chusma, chusma, vos sos chusma!". Así gritaba cuando se enfadaba el niño bien que coprotagonizaba el glorioso "Chapulín Colorado". Un antihéroe que gritaba "que no panda el único" y su famosa: "No contaban con mi astucia".

Quien no contaba con su astucia, ni los franceses tampoco, es Sarkozy, ese ministro del Interior tan majo que ha llamado chusma, supongo que tras enfadarse también, a esos "chicos de la gasolina" que se multiplican por Europa.

La chusma, yo soy chusma, es gentuza. La gleba. Los desheredados (en mi caso lo de desheredado, Tino, es más cierto aún) ladramos nuestro rencor por las esquinas.

Volvamos a la pasiva: ¿merece la pena no ser chusma? ¿qué se ofrece a cambio? ¿sumisión, consumo y voto cada cierto tiempo?.

Michel del Castillo, escritor francés rayano en el estado de apátrida, dice: "Tener buenos sentimientos, estar siempre dispuesto a llorar sobre las desgracias humanas y todo eso es pésimo en literatura. No se hace buena literatura con buenos sentimientos". En Francia está el germen de la próxima oleada literaria. La chusma debería cobrarle royalties a los grandes de la literatura. Herodoto, Sade, Cervantes, Dostoievski o Zadie Smith no serían nadie sin chusma. Dickens y Poe. Swift. Wilde, ese dandy que murió como chusma para los suyos. Y así ad infinitum.

Me faltaba la perla científica, relacionada tangencialmente con esto. "El mero trato formal ya transmite categoría y valoración social, de modo que la falta de justicia, comporta una sensación de opresión que produce mucho estrés". Los que integramos la chusma estamos muy estresados. Y Sarkozy y sus amigos no conocen la receta. Justicia. Trato. Valoración.

Dobleces

Llega el presidente de China a España. ZP, el Borbón, el PP, todos lo tratan como a un gran estadista. ¿Es un demócrata? Chávez, si; el chino no. No he leído ni una sola línea de protesta. Ni un boicot. "No cabe mayor injuria conceptual que relacionar capitalismo con libertad y democracia". Espero que cuando Fidel Castro quiera venir, se le reciba bien. Al menos tan bien como Fraga hace 10 años. En su isla no ha cambiado nada. Sigue siendo un dictador. Como el chino. ¿O es que Castro ya no es nuestro cabrón?.

Dinero. Negocio. Benditos comunistas. Qué loco estaba Mao, pero qué bien los adiestró. ¿Dónde están Fidalgo y el de UGT clamando contra los chinos que trabajan 15 horas al día, 7 días a la semana? ¿O van a impartirles cursillos de formación laboral cuando emigren?.

Mafalda ya advertía sobre el peligro amarillo en los 70. Quino, el argentino profeta, también nos previno sobre la sopa. Y acaban de encontrar un fideo en China de ¡hace 4000 años! Todo encaja. De cajón. Acojonante.

Naturaleza religiosa

"Hay algo de religioso en la conquista de la Naturaleza por el hombre, en la apropiación de las fuerzas del Universo para subvenir a las necesidades de la Humanidad. No; la irreligiosidad está en el hombre sólo conquista la Naturaleza esclavizando a otros hombres". Dice Jaures, un científico.

Mientras, nos enteramos de que la proliferación de sectas en Sudamérica no es algo espontáneo ni fruto del "devenir de los tiempos". Eso tan romántico que predica el cristianismo, la providencia, tampoco tiene que ver. Hay una estrategia sibilina y pactada: la CIA con los mormones y los testigos de Jehová. ¿Misión? Evitar que la teología de la liberación haga ver a los oprimidos, a los esclavos de los yanquis, su yugo. Se habla del mayor proceso de lavado de cerebro de la historia. Aquí, a los ricos les limpia la mente Tom Cruise y sus Cienciólogos, esa secta destructiva fundada por un marciano que escribía novelas de ciencia ficción, un loco llamado Hubbard. Ron. Y no añejo.

Jaures nos vuelve a traer a la realidad más pedestre: "Entre la provocación del hambre y la sobreexcitación del odio, la Humanidad no puede pensar en el infinito". Amén.

Alicia en el lado oscuro

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