"Entre los siete y los diez años leí mucho a Homero y tenía siempre en mis labios frases como ‘la jabalina atravesó la coraza’. Más tarde, cuando tenía ya doce años y leí las epopeyas de las sagas islandesas, la idea de un cuerpo partido por un hacha de guerra desde el hombro hasta la cintura me producía un enorme placer mental".
Lo cuenta Moreno-Ruiz en las delirantes y deliciosas anotaciones de sus Diarios sobre Percy Grainger (vía John Bird). No conocía a este compositor australiano -la música es otra de mis lagunas en las artes, superficie ignota sólo achacable a mi pereza- pero esto que cuenta es muy semejante a lo narrado en clave autobiográfica por Mishima. Ese fascista, al igual que Cèline, que escribía tan bien. Puede que los entendidos prefieran otras, pero recomiendo siempre, para empezar suave con él, "El marino que perdió la gracia del mar".
En la misma entrada, en la cual Moreno Ruiz se explaya sobre músicos cultos y melancolía, suelta esta perla:
"En algún fanzine, esa impresa subnormalidad de subpajeros, aún se leen cantos de alabanza al tal Sid Vicius y exégesis del sacrificio al parecer ritualmente contestatario que hizo con su novia, acuchillándola, pobre drogota de bragas sucias.
Así son los poetas de barriada (los tontucos del fanzine, en la radio se llenaban con ellos muchos tiempos muertos y los tipos quedaban encantados, luego montaban radios libres, alternativas, esas cosas mendaces y mentirosas, ilusiones nescientes)".
Me he acordado de Bostezo, claro. Quizás un fanzine con pretensiones. Y de Mondo Brutto. Ahora que tanto se habla de masturbación (me he olvidado, entre pitos y flautas, de reseñar el libro de Jesús Ramos Un encuentro con el placer. La masturbación femenina) uno ya no sabe cómo tomárselo si le llaman "subpajero".
Pero yo venía aquí a dejar anotado el daño que puede hacer una lectura teóricamente inofensiva como La Odisea en una mente infantil. Imagínense otras lecturas de peor calidad, como todas las del Viejo y Nuevo Testamento, con que se pueblan las mentes de los pequeñajos todavía hoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario