De esos críticos de internet, los hay a patadas. Solamente hay que tener boca y un ordenador.
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No hay mucha diferencia entre deshuesar un conejo y a un tío sobrado que escribe en un blog y que ha dicho que tu costatine al finocchio necesitaba más vino de Marsala. (...)
No hacen falta más que unos cuantos elogios para conseguir una cita con ellos. Sugerir la clase de compañía sexual que puedan estar deseando. O mejor todavía, sugerir que eres el redactor jefe de una revista de tirada nacional y que quieres llevar su voz al mundo entero. Ensalzarlos. Darles la gloria que ellos tanto merecen. Elevarlos a la prominencia. Toda esa atención de mierda, les ofreces la mitad y ellos se reúnen contigo en el callejón a oscuras que tú les digas.
En persona, siempre tienen los ojos pequeños, unos ojos que son como canicas negras metidas en el ombligo de un gordo. Gracias en parte a los cuchillos Kutting-Blok, su aspecto mejora y acaban viéndose limpios y cortados y con guarnición. Carne lista para ser usada para algo útil..."
Fantasmas. Chuck Palahniuk.
Este truculento relato de Palahniuk, subtitulado "Un relato del Chef Asesino", no tiene desperdicio. Es un ataque a la publicidad encubierta (en este caso el chef sólo usa para sus carnicerías humanas -con el único objetivo de sacar del medio a críticos con su trabajo- una marca de cuchillos) y, a la vez, como suele hacer Chuck, se cisca en varios colectivos más. El escritor aprovecha a sus personajes para soltar las barbaridades que le gustaría decir en realidad, pero que lo políticamente correcto le impide.
Sigo a varios blog-gastrónomos. Hablar y escribir sobre comida y de vinos es hacerlo sobre la cotidianeidad. En los detalles se aprenden enseñanzas de todo tipo. A veces, la gastronomía es sólo la excusa para diseccionar lo que somos o lo que parecemos. La historia de esta especialidad es también toda una fuente de sorpresas. Aunque a mí lo que ha subyugado esta semana ha sido la fuente de chipirones á feira que probamos el otro día en A Reta de Cobas. Cada día, una sorpresa en este restaurante de O Pino.