Gastrónomos deshuesados

"Con todo, no importa lo endurecido que puedas estar, que te elija públicamente un periodista de la prensa o de internet no es agradable.
De esos críticos de internet, los hay a patadas. Solamente hay que tener boca y un ordenador.
(...)
No hay mucha diferencia entre deshuesar un conejo y a un tío sobrado que escribe en un blog y que ha dicho que tu costatine al finocchio necesitaba más vino de Marsala. (...)
No hacen falta más que unos cuantos elogios para conseguir una cita con ellos. Sugerir la clase de compañía sexual que puedan estar deseando. O mejor todavía, sugerir que eres el redactor jefe de una revista de tirada nacional y que quieres llevar su voz al mundo entero. Ensalzarlos. Darles la gloria que ellos tanto merecen. Elevarlos a la prominencia. Toda esa atención de mierda, les ofreces la mitad y ellos se reúnen contigo en el callejón a oscuras que tú les digas.
En persona, siempre tienen los ojos pequeños, unos ojos que son como canicas negras metidas en el ombligo de un gordo. Gracias en parte a los cuchillos Kutting-Blok, su aspecto mejora y acaban viéndose limpios y cortados y con guarnición. Carne lista para ser usada para algo útil..."

Fantasmas. Chuck Palahniuk.

Este truculento relato de Palahniuk, subtitulado "Un relato del Chef Asesino", no tiene desperdicio. Es un ataque a la publicidad encubierta (en este caso el chef sólo usa para sus carnicerías humanas -con el único objetivo de sacar del medio a críticos con su trabajo- una marca de cuchillos) y, a la vez, como suele hacer Chuck, se cisca en varios colectivos más. El escritor aprovecha a sus personajes para soltar las barbaridades que le gustaría decir en realidad, pero que lo políticamente correcto le impide.

Sigo a varios blog-gastrónomos. Hablar y escribir sobre comida y de vinos es hacerlo sobre la cotidianeidad. En los detalles se aprenden enseñanzas de todo tipo. A veces, la gastronomía es sólo la excusa para diseccionar lo que somos o lo que parecemos. La historia de esta especialidad es también toda una fuente de sorpresas. Aunque a mí lo que ha subyugado esta semana ha sido la fuente de chipirones á feira que probamos el otro día en A Reta de Cobas. Cada día, una sorpresa en este restaurante de O Pino.



El enemigo


México D.F.

"Lo que importa -dice la Hermana Justiciera- es que la gente necesita un monstruo en el que creer.
Un enemigo verdadero y horrible. Un demonio contra el cual definirse. De otra manera, no somos más que nosotros contra nosotros mismos. (...)
En tiempos así, todo hombre es sospechoso. Y toda mujer, una víctima potencial.
La atención pública siguió el mismo proceso durante los asesinatos de Whitechapel. Perpetrados por Jack el Destripador. Durante aquellos cien días, la tasa de asesinatos cayó en un noventa y cuatro por ciento, y se limitó a cinco prostitutas. Con las gargantas degolladas. Con un riñón comido a medias. Con tripas colgadas de los ganchos de los cuadros de la sala. Con los órganos sexuales y un feto robados a modo de recuerdo. Los robos a casas cayeron en un ochenta y cinco por ciento. El asalto en un setenta por ciento. (...)
Durante todo el día, nuestro mayor enemigo son los demás. Es la gente que nos rodea en un atasco de tráfico. La gente que tenemos delante en la cola del supermercado. Son las cajeras del supermercado que nos odian por tenerlas tan ocupadas. No, la gente no quería que aquel asesino fuera otro ser humano. Pero sí querían que hubiera muertes".

Fantasmas. Chuck Palahniuk

En el nuevo Replicante hablamos de nosotros mismos. Algo que nunca deberíamos hacer, me enseñaba Morgan (Xosé López) cuando estaba haciendo de chico para todo en La Voz de Galicia en Compostela. Majadero de mí, le había propuesto una serie de entrevistas a reporteros consagrados en contraposición a los que empezábamos. Hizo bien en dejarme haciendo fotos con Xoán A. Soler, no fuera a aprender demasiado entonces y abominar antes de mi profesión.
Como ya he escrito aquí muchas veces, se escribe mejor contra algo. Necesitamos ese enemigo del que habla Palahniuk, que también se dedicó al periodismo de experimentación y ahora es un "animal" de la crónica roja.
Si les interesa el género literario del ego -en nuestra profesión, que se confunde y solapa con la de los escritores, hay egos más gigantes que el de Maradona, al que proponen suicidarse saltando desde su propio ídem- lean este número de Replicante.

España Fantasma


Ourense, praza do Concello atestada por una manifestación

Un bloguero (Kurioso.es) ha lanzado una idea llamada "Proyecto para una España fantasma" que me parece genial. Se trata de hacer una foto de tu pueblo o ciudad en el momento en que están jugando el partido del Mundial la selección de España contra la de Holanda, este domingo.

¿Os apuntáis? Promete un regalo sorpresa a la mejor foto (espero que tenga difícil la elección por la cantidad de ellas que le lleguen) pero eso es lo de menos. Se trata, como señala en su post, de una buena ocasión para tener una imagen poco habitual (al menos a esa hora) del lugar en que cada uno vive.

Cuando vivía en Santiago me levanté un par de veces al amanecer para fotografiar Compostela vacía y me llevé un chasco: a las 6 de la mañana era ya difícil encontrar sitios sin una sola persona. Si un día encuentro los negativos (que antigua se ha vuelto esta palabra en tan pocos años) escanearé alguna imagen para colgar por aquí.

Aguas locas y floreros


Lo oí a lo lejos, como si su voz viniera de ultratumba: “Si vas a beber, no bebas aguas locas: toma whisky”.

Siempre es bueno que un padre persuada a un hijo: “No bebas en esos floreros llenos de whisky dudoso, ya no estás en edad”.

Las edades del whisky. Vía

No bebo. O casi. Un par de vasos de vino dominicales. Algún agua con lúpulo o cebada -el vino de los pobres le dicen a la cerveza- de cuando en vez. En mi familia tampoco hay grandes bebedores -bien, entre los que conozco, que ya saben que a gran parte de mi familia no la conozco-. En mi casa natal el whisky envejecía más en la botella que en los años que había pasado en la barrica.
Aún así, siempre me han atraído las historias de bebedores. Por eso comparto ésta con ustedes. ¡Salud!

Alicia en el lado oscuro

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