Desastres caseros

Gracias al incomparable trabajo amarillista de los medios de comunicación vemos cambio climático por todos lados. El otro día no me secó la ropa a pesar del espectacular solazo y yo también lo creí: debe ser el cambio climático. Agarré el microclima de la secadora y cambié mi futuro inmediato. No otra cosa hace la ministra de Medio Ambiente cuando quiere gravar más los todoterrenos y los diesel: introduce la variable económica en su ministerio, envía globo sonda a ver qué pasa y , si cuela eso del ecologismo, pues a engordar las arcas nunca hartas del estado. Del bienestar ellos, que la llaman.

Estos días, esas bitácoras tan trabajadas –yo no tengo tanto tiempo no atmosférico, y miren que tengo tiempo- que advierten hasta de la temperatura del agua de la ducha del escribiente, se extrañan del buen clima de este febrero. Hablan incluso de sequía. Y claro, la culpa es del cambio climático, que queda muy aparente y roza la teoría conspiratoria de los malos del petróleo y el uranio contra los buenos que sólo queremos un coche barato, una cocina económica y una calefacción casi gratuita.

Me estoy perdiendo: este comentario es otro pequeño desastre casero. Y la culpa, no lo duden, es del flexo con la bombilla tan potente, que ha elevado en más de un grado la temperatura de mi masa gris.

Congresos y regresos

Bajo el lema “Terrorismo de Estado, Terror Afectuoso”, se está desarrollando el congreso de los Vigilantes Asociados para la Liberación de Víctimas Atacadas. Como entidad invitada participa Ciudadanos Unidos contra Lobbys Opresores. A partir de ahora, TETA, VULVA, CULO, para abreviar.

Entre las ponencias, la muy interesante titulada “Poli bueno, poli malo: cómo jugar”, por un experto en reciclar bolsas de basura en cabezas ajenas pero anejas. Se proyectarán capítulos inéditos de Correcaminos y Piolín, en los que al fin el CNI, en espectacular coordinación con la CIA y el FBI, captura a estos criminales que polucionan las mentes infantiles.

Ha causado bastante polémica la inclusión en el programa del congreso de una charla titulada “Homilías dominicales: si el apocalipsis no llega esta semana”, en especial por ser impartida por un ex capellán penitenciario que ahora regenta el burdel Convento Alegre, en Maracaibo. No se espera que el Papa acuda a la clausura. Ni del congreso, ni del burdel.

Esquelas

Aún no se había aprobado la ley del tabaco, ni trazas tenía; aún no había guerra de precios y yo escribía:
“la cárcel puede matar”; “la cárcel acorta la vida”; “la privación de libertad puede reducir el optimismo y provoca indefensión”; “la cárcel perjudica gravemente su salud psíquica y la de los que le vigilan no es especialmente buena”; “la cárcel provoca cáncer mortal del alma”; “la cárcel es muy adictiva: no entre en ella”; “su abogado y un fiscal generoso pueden ayudarle a no entrar en la cárcel”; “la cárcel provoca el envejecimiento del espíritu”.

Y otras esquelas que he perdido y fueron censuradas. ¡Con la ilusión que me hacía enviárselas a Mercedes Gallizo! O a alguno de sus cortafuegos, pues la directora no tiene el cuajo suficiente de hablar con un preso a solas y sin cortapisas. Un preso social. Los políticos no cuentan, todos lo sabemos. Lo llevan a gala. Los de ahora y los de entonces.

Musil

No había leído nada de Robert Musil y escogí “Tres mujeres”. Supongo que tendré que irme a su obra cumbre, “El hombre sin atributos”, pues no le encuentro la gracia aún.

“Era del estilo extraordinario que sólo conoce el hombre que sabe que su vida acaba y sólo espera la muerte”, dice en un relato, en el que también cree en los milagros, como uno mismo, que ya cree en poca gente: “cuando se espera mucho tiempo, aun lo increíble puede suceder”. Pero ¿cuánto tiempo es el adecuado? ¿y para qué?.

A veces se pone melancólico, con un romanticismo cuasi medieval –y valga el anacronismo-: “un bosque puede abrirse, pero su alma siempre retrocede”.

Si un buen comienzo es la mitad de un buen relato, éste me parece magnífico: “Hay un tiempo en la vida en que ésta retarda su marcha sensiblemente, como si vacilara entre seguir adelante o cambiar de rumbo. Es posible que en ese período uno sea más propenso a que le pase una desgracia”. Alguien muy cercano, que debiera ser más racional por su formación, piensa algo similar. Cuando lleva semana con una vida que se le antoja perfecta, me dice: “ahora algo malo nos va a pasar”. Pero no contaba con mi optimismo genético. Menos mal.

Punset

Me asalta la curiosidad sobre el libro del director de REDES (La 2). Va sobre neurociencia, aunque se titule como una obra de autoayuda: “El viaje a la felicidad”. En entrevista radiofónica, Punset explica algunas de las claves de las teorías que ha ido recogiendo de los principales científicos de la mente.

La más escandalosa, a mi parecer, es la de la infancia ensoñada. No recordamos nada, sólo vaguedades que reconstruimos con una verdad que ayuda a nuestro cerebro a seguir adelante. El adulto que somos hoy no tiene ni las células de hace unos años, es otro. No sólo a nivel físico, sino neuronal. Esta teoría es un terremoto a muchos niveles: sólo en Derecho fulminaría miles de creencias erróneas. La teología la deja a nivel betún.

Apunta la tesis de la felicidad genética: cada individuo tiene un umbral de felicidad. Mitad genético, mitad del entorno, aprendido. Somos un desastre como pronosticadores afectivos: creemos siempre, que ese nuevo amor, ese nuevo electrodoméstico, esa nueva creencia, nos va a llenar la vida. Y luego nos llevamos el chasco.

Su teoría de la sala de espera ya la he comentado en algún lugar: la expectativa de tener, hacer, desear algo nos hace más felices que el hecho de conseguirlo. Y eso, a la vez, tiene otra cara, que se puede resumir así: quien se preocupa antes de tiempo, se preocupa dos veces. El estrés que padece el cuerpo lo podemos invocar mentalmente, y nuestro cuerpo sufre como si viviera es desgracia que creemos vivir o que se nos echa encima. Apasionante ¿no?.

Tamaño bolsillo

Dice que lo hizo durante un tiempo, pues se lo vio hacer a un amigo de su padre. Al protagonista de su segunda película como director, “Buenas noches y buena suerte”. Cada día me admira más este Clooney reivindicativo que pocos esperaban. ¿Qué hizo? Llevar en el bolsillo una constitución americana reducida para consultar cuando tuviera dudas sobre alguna de sus libertades y derechos civiles. ¿Ustedes se imaginan a alguien aquí en esta pútrida patria con un solo artículo de la C.E., a no ser que vaya en una pancarta y se lo esté recriminando al gobierno de turno taciturno?.

Clooney asegura que “da lo mismo quien gobierne: al poder, si nadie le vigila, se le corrompe todo”. Y me recuerda, pues coincide estos días, el caso Francisco Vázquez, alcalde 23 años de a Coruña. ¿Cómo no va a haber corrupción? ¿Para cuándo los mandatos limitados a 8 años y la prohibición de ejercer en nada relacionado otros 8? ¿Para todos los cargos?.

Nadie les vigila: ellos escogen a sus vigilantes, que suelen vigilarnos a nosotros para que no digamos nada. Hay silencios clamorosos, como el de La Voz de Galicia, publicista encastillado de Vázquez. No sólo era alcalde: también senador, también presidente de la Fegamp, amén de otros cargos que ahora se me escapan. ¿Cómo se va a controlar a alguien que acumula tanto? Y vuelvo a decir ¿sólo los políticos se vigilan entre sí? Teatrillo de democracia habemus.

El valiente Ameneiro

La expulsión de su padre de una taberna por parte de la Guardia Civil -esos demócratas militarizados, esos pajes de Bono, esos garantes de la Constitución sin derechos civiles a pesar de su apellido- hizo de él un rebelde. Emigró a Cuba, como tantos gallegos (Ameneiro está en Calo, Teo) a los 11 años. Se hizo comunista, como hoy podría ser altermundialista o terrorista -lo llamaron terrorista los demócratas orgánicos de ABC y Arriba en el franquismo-. Su profesión, cantero, especialista en túneles: trabajó un año en el Metro de Moscú, una obra que hasta recibió homenajes de Malraux en su día. Contra Franco y sus levantados participó en batallas como la de Brunete. Por azar, su entrada en la milicia fue como antimilitarista, experto en guerrilla urbana y asaltos nocturnos, de lo que daría clase al mismo Ernesto Che Guevara, quien en La Habana le leería el poema que Machado le dedicó: "si mi pluma valiera, lo que tu pistola de capitán, satisfecho muriera".

General de Rusia con Stalin, luego de Polonia. Enemigo acérrimo de Carrillo, por vender al Partido Comunista (como Felipe González vendió al Socialista). Silenciado a su regreso del exilio, la transición (transire, ir a algún lado, ¿a qué pozo de democracia vamos?), pocos escolares saben quién es este gallego, ni en España ni en Galicia.

¿Alguna calle con su nombre? ¿O colegio? No conozco. Porque quizás tipos como Enrique Líster, a pesar de su vida novelesca, no interesan en esta charca pseudodemocrática que hemos generado.

Margarita Ledo Andión tiene un documental sobre la figura de este revolucionario: "Liste, pronunciado Líster". Yo tuve un compañero de clase -cuando yo era un "Ángel de Compostela", apellidado Liste también. Ignoro si eran familia.

Cristo gaitero

Tengo un cuadro con un gaitero crucificado. En la leyenda de la cruz se lee “AILALELO”, en lugar del tradicional INRI (algo así como Rey de los Judíos ¿no?). Es un cuadro original, que algún día les mostraré en este blog, cuando se me habilite como ciudadano, pues rehabilitación parece no haber. Se lo mostraré si no queman mi casa, mi coche o mi carné de periodista. Y si prometen seguir leyendo mis ocurrencias, sin acritud. El gaitero es una alegoría. Sólo es un cuadro para pensar. No para ofender. Como todo lo que escribo. O eso creo. Cuando ya no creo en nada.

Diario Cultural

Ignoro si el programa “Diario Cultural” de la Radio Galega se puede escuchar a través de Internet (crtvg.es). Y si alguno de mis lectores no gallegos tiene la suficiente paciencia para escuchar mi idioma materno. Pero aún así lo recomiendo: es de lo más completo y nutritivo que se puede escuchar en este país. Para mí es superior que “El Ojo Crítico”. Y esa carga de calidad viene dada por los comentarios de opinión –libérrimos- de varios de sus colaboradores.

Discrepo algunas veces, pero casi siempre voy en el carro de Caneiro. Freixanes ya se fue –era hora de que dejase de acaparar tanto en tantos lados- pero vino Queipo, otro as para el tres. En música, Uxía se prodiga ya demasiado –de repente, en la Radio Galega, se descubre que hay todo tipo de músicas hechas aquí, en “Aberto por reformas”, en “Extrarradio”, en “Un día por diante”, en “Deriva Atlántica”-. Pero bien, el trabajo de Ana Romaní en “Diario Cultural” es sobresaliente. No falta teatro, poesía, plástica -¡qué difícil hacer hablar a los cuadros, pues los pintores nunca supieron hablar- e incluso nuevas tecnologías culturales. Escúchenlo. A pesar de la siesta (de 15 a 16). Hoy hay mp3.

Policía ejemplar

Escribía Jean Genet: “La policía es a la sociedad lo que el ensueño a la actividad cotidiana; lo que la sociedad bien educada se prohíbe a sí misma, en cuanto puede, autoriza a la policía para que lo evoque. De ahí procede tal vez el sentimiento de asco y atracción entremezclados que experimenta respecto a ella. Encargándose de hacer aflorar los sueños, la policía los retiene en sus mallas. Así nos explicamos que los policías se parezcan tanto a aquellos a quienes persiguen. Pues sería falso creer que es para engañarlos mejor, para despistarlos y vencerlos, por lo que los inspectores se confunden también con sus presas”.

Sólo alguien que ha vivido tanto entre policías y carceleros podría hacer un análisis tan lúcido. Vigo: apalizan a un senegalés, son indultados y vuelven a patrullar. Roquetas: un labriego muere y los agentes son inculpados sólo por lesiones y malos tratos. Marbella: cuatro polis locales detienen a un borracho y muere. ¿Quién vigila a los que nos vigilan? A veces les llaman prevaricadores. Y con criterio.

Sontag y el coleccionismo

Por curiosidad leí un libro de Susan Sontag. Cayó en mis manos “El amante del volcán”. Está basado en hechos históricos, pero su principal cualidad, o la que yo pude encontrarle, es su brillante análisis sobre el coleccionismo como pasión, como vicio, como fenómeno. Ella lo dice mucho mejor:

“Coleccionar es una sucesión de deseos, es un deporte”
“El auténtico coleccionista no está atado a lo que colecciona, sino al hecho de coleccionar”.
“Las colecciones unen, las colecciones aíslan. Unen a quienes aman la misma cosa, aíslan de aquellos que no comparten la pasión”.
“La dulce condena del coleccionista es ir por delante”.
“No existe algo parecido al coleccionista monógamo. La visión es un sentido promiscuo. La mirada ávida siempre quiere más”.
“Así pues, el coleccionista es un encubridor, alguien cuyas alegrías nunca están exentas de ansiedad. Porque siempre hay más. O algo mejor”.

La democracia que les gusta

Actualizado septiembre 2009:

Lo dicho abajo sigue igual. O peor. Ni con la llegada de Obama (anteayer Cope y Cadena Ser coincidieron en el comentario de la cumbre con España para darle leña a Zapatero y foto con el presidente USA: los medios de comunicación antagonistas se unen cuando les interesa). Morales y Chávez visitaron España apenas con unos días de diferencia. A ambos los llamaron caudillos (unos más solapadamente que otros). Cuando viene alguien de China, del Vaticano o de Arabia Saudí, mutis por el foro. Las teocracias y dictaduras millonarias tienen bula. Papal, claro

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Chávez no les gustaba. Y ganó ocho veces, según sus normas. Incluso según sus observadores.


Evo Morales, que ya estaba medio comprado y está medio vendido (James Petras en Rebelión.org lo explica perfecto), tampoco les gustó. Y se liaron en la madeja de su jersey. De su pullover, al decir de los pijos anglófilos. Y ganó el indígena, como si un pueblo no pudiera ser gobernado, con sus defectillos, por uno de los suyos. Algo huele a colonialismo en la vieja Europa y en la nueva América imperial.

Hamás -¿alguien sabe cómo se llama el presidente de Palestina electo ahora? ¿por qué será?- tampoco les gusta, por supuesto. Nadie que practique y apoye el terrorismo del pueblo puede ser respetado en Europa, la vieja puta. Si es terrorismo del Estado –asesinato selectivo dicen, también- no pasa nada: las democracias ejemplares están acostumbradas a practicarla o consentirla, o a ambas cosas.

Aún no he visto a un medio oficialista –ahora no leo Gara ni prensa virtual- comparar a Hamás con ETA. Y ambas están en la lista negra. Sí veo golpes de pecho con el discapacitado -¿o minusválido? Las enmiendas constitucionales me confunden- que veía documentales en la BBC. Y crujir de dicentes con la frustrada cadena perpetua que le quieren aplicar a algunos ciudadanos, cumpliendo las leyes que dicen nos hemos dado y que no, no lo hemos hecho. Ellos se las dan. Para salvarse siempre los mismos.

Ah, me olvidaba de Irán, otra democracia que no les gusta. Y Haití: ¿qué diablos pasa allí? ¿quién maneja los hilos? ¿y qué hace nuestro ejército, otra comparsa de USA, como en Afganistán?

Jefes

Escribe Álex Rovira en EPS sobre los malos jefes: "hemos sido muchos los que hemos sufrido a un superior nefasto". Entre los malos comportamientos de los jefes sitúa:
  1. ausencia de coraje
  2. falta de confianza
  3. robo de medallas
  4. incapacidad para concretar objetivos
Puedo poner un ejemplo de todo eso, elevado a una potencia enorme. Mi último jefe: Javier Rivera. Su segundo apellido es incompetencia. Si van al diccionario, en el apartado plagiador le han hecho una caricatura. El no va más. Él no viene más.

Una encuesta dice que el 36% de los asalariados dudamos de la salud mental de nuestros jefes. Me sumo. En la Enciclopedia de la Falsedad, Rivera también tiene un párrafo.

Los equipos dirigidos por un mal jefe son un 50% menos productivos: cada periódico tiene lo que se merece y a quien se merece.

Recuerdo a dos jefes excelentes: Xosé López cuando aún estaba en La Voz y Miguel -olvidé el apellido- el de Europa Press antes de Virgilio. Y a otro nefasto, éste en RNE, su segundo apellido era Tiralevitas, Seve Cajide.

Piel compartida de toro

"Hace falta reformar el Estado, la Justicia y la Sanidad; acabar con el trapicheo, la picaresca y la irracionalidad de los servicios estatales. Somos incapaces de arriesgar, de creer en el futuro; es como si estuviéramos paralizados ante la inminencia de la catástrofe".

Y además: "Todo es a crédito. Somo un país que debe, luego existe. Que gasta y sueña a crédito. Es absurdo y algún día estallará...".

¿Les suena esto? ¿Cuántos países lo suscribirían? Lo dice José Gil, filósofo portugués, que apuesta por sacudirse de los "hábitos, vicios y defectos incubados por el salazarismo y lo que no se hizo el 25 de abril (Revolución de los Claveles)". Cambien salazarismo por franquismo y 25 de abril por 20 de noviembre. No somos tan distintos de los portugueses, por mucho que los ignoremos, nos ignoren y miremos ambos a nuestro enorme ombligo.

Trueno y Frida

Reigosa, Carlos, un plumilla de La Voz de Galicia toma como modelo al Capitán Trueno para esta época, dice él, sin valores, sin maestros a quienes seguir, sin ídolos.

Bravo, Reigosa, ánimo con tu cruzada. Pero no cruces con ese facha de cómic mi Rubicón. No cierres España o cualquier puta patria con ningún fantoche religioso en tu boca, en mi nombre. O en mi apellido. Santiago nunca cerró España. Cerró bocas, o las cerraron en su nombre. Segó pensamientos. Como los caudillos que tú veneras, Reigosa, en tu mente cómica.

Otro cerebro que celebro privilegiado, en el mismo diario, es Vázquez Antelo. En 21/01/2006 asegura que “calidad siempre es moda”, con el torticero argumento de que la exposición de Frida Kahlo se llenó y las del Centro Gallego de Arte Contemporánea apenas se hollan ni huellan. Y pide, este intérprete de los pensamientos de la masa, este augur del pueblo votante y pivotante, que la Xunta no dilapide el dinero en artistas que a él no le convencen. Eso, políticos, oíd a Antelo. Gastad nuestros impuestos –ya lo hicísteis en varios sitios- en Julio Iglesias, en Manolo Escobar, en Bisbal, en reponer “El Virginiano”. El electorado os respaldará. Antelo y su masa querida, que nunca pisaría la NASA –la de Santiago-, esos benéficos rebaños, no os darán de lado. En una vuelta de tuerca, reponed las ejecuciones públicas. Instalad cristales de seguridad en las cárceles y que el público vea cómo vivimos los criminales. O montad un Gran Hermano con nuestros impuestos. ¿Cómo, que eso ya lo hay? Ah, usted disculpe.

Las audiencias masivas no se equivocan. Millones de alemanes no podían estar equivocados en 1935. Ni millones de rusos en 1950. Las audiencias avalaban los espectáculos de Hitler y Stalin.

Dicho sea con todos los honores para Frida, que vendió más su atormentada vida que su arte, como pasó con Dalí, aunque ambos fueran excelsos.

Bin Laden y la ballena

Hace unos días que sigo CNN internacional. Son los lujos de mi nueva residencia. Espero capten la ironía.

Lo que más me llama la atención de CNN es su machaconería. Horas con Bin Laden. El lema “Guerra contra el terror” ocupa tediosos espacios donde expertos en desinformación señalan con su dedo a ver si los idiotas miramos a otro lado y no al dedo, que es seguramente el que tapa lo que ocurre. Pero el éxito es total, como profetizó Goebels: una mentira dicha repetidamente acaba siendo verdad. Tanto, que ese lema, “Guerra contra el terror”, lo usa también El País.

Sudamérica apenas existe. Y si lo hace es para criticar la verborrea de Chávez o Castro, el jersey de Evo Morales y poco más. Asia está en el mapa “gracias” a la gripe de las aves. África, sólo si tiene petróleo: en enero salen los ataques a oleoductos en Nigeria. El resto es USA, contado desde USA, para USA y amigos. Una cadena de desinformación. Donde la ballena del Támesis mereció más atención que la cumbre de África.

No apta para menores

El culebrón entre el ‘Código da Vinci’ y el Opus Dei continúa. Me sabe mal propagar ese maridaje insano, pues publicito al tiempo una fruslería literaria y una secta religiosa de ultraderecha, pero es que me provocan.

Dice Carroggio, el portavoz internacional del Opus, que la película sobre el ‘Código da Vinci’ debe ser prohibida para menores, pues éstos “no saben diferenciar ficción de realidad”. Vaya, ¿y por qué no aplica eso a su religión también? ¿acaso para una persona racional no es ficción que un tipo resucite o nazca de una virgen? ¿por qué tienen ellos niños a su cargo en colegios entonces?.

Pero lo más espeluznante es esta declaración: “¿no habría que protegerlos de la violencia expresada de forma más sutil y por eso más insidiosa?”. Sutil. Insidiosa. Violencia. Tres dardos en el centro de la diana religiosa. Carroggio se refiere a la ficción de un libro, pero no se mira en el espejo: ¿acaso no es sutil la violencia de un tipo crucificado? ¿no es chabacana la violencia de los mártires-santos, rozando o pasando lo gore? El Opus Dei, como todas las sectas, ejerce la sutil violencia de lo impuesto, lo irracional, lo paradójico, lo hipócrita, lo adocenado.

Y continúo: ¿no habría que prohibir una secta que crea listas de libros y películas prohibidos? ¿no es eso germen del fascismo? ¿qué entiende una religión de democracia y ciencia? Agua y aceite; azúcar y sal. Si se toman juntos, uno estropea al otro.

Alicia en el lado oscuro

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