Berger en Gara

Dos páginas de entrevista. Da gusto. Hace poco leí que se cartea con una poetisa gallega, una chica que inserta sexualidad en versos y que en su día disgustó a su aldea. Entera. O la puso en el mapa, según se mire. No recuerdo su nombre. Ni el de su aldea.

De Berger me quedo con su concepto de resistencia, que firmo al pie: "Resistimos, sobre todo, cuando nos negamos a juzgarnos con los criterios de nuestros opresores. Cuando rechazamos la manipulación. Y la historia como ellos la cuentan". Berger entronca aquí con el último Gala, que quizás lea en su "El pedestal de las estatuas". Decir que Isabel la Católica era una asesina y una perversa me seduce. La historia, como nunca me la han enseñado.

"La peor ocupación es tener invadidos el espíritu y el pensamiento". Dice Berger. Todas las religiones son totalitarias, por ende.

40 carcamales

Supongo que piqué. La publicidad te inunda, y aturde. Quizás fuera el cebo del cinturón -voló, 2 paquetes-, pero también mi curiosidad por conocer qué se escucha ahora en la calle. Aparte de eso, en la revista 40P me encontré mensajes muy "esperanzadores" y dignos de imitación para la juventud:

1.- El padre de la cantante de "La Oreja" dice que su hija se emborrachó "con 4 añitos". Y, de colofón: "Le gustaba todo, menos estudiar".
2.- Nena Daconte: "Tengo imaginación, la mitad de las cosas que cuento son mentira". Pero: "lo que más valoro es la honestidad y la gente trabajadora". Coherente, sí señorita.
3. Juancho suspendió todas las asignaturas, y Leiva le regaló una guitarra. Hoy forman el grupo "Pereza".

Y no sigo, pues está claro. Además, esta revista de Prisa se apunta al tima de la Puja Inversa. O cómo sacar dinero a los incautos con sinfín de SMS's. Total... ¡son chavalines! Tienen vista estos carcamales. Alí Babá también conocía a 40.

El año desnudo

Libro de Boris Pilniak, publicado en 1922. Difícil, por ratos incomprensible. Navega entre la poesía rural y el drama revolucionario. Pero fíjense qué actual: "Cada intelectual se arrepiente, y cada uno sufre por el pueblo, y ninguno conoce al pueblo". Y qué lúcido: "Todos los cuentos se trenzan con la pena, el horror y la falacia, y se destrenzan con la verdad. Mire en derredor: en Rusia hay ahora una leyenda. Las leyendas las hace el pueblo. La revolución la hace el pueblo, la revolución empezó como una leyenda. ¿Acaso no es legendaria el hambre y no es legendaria la muerte?".

Y, como final, mi final, esta cita: "Toda la historia de la Rusia campesina es la historia del movimiento de las sectas religiosas". Rusia como trasunto del planeta. Movimiento de creencias y fanatismos.

Tonterías de críticos

Guelbenzu, que quisiera ser escritor, pero no llega a crítico, escribe en Babelia, 3/3/07: "Cuando alguien se llama Goliarda Sapienza es evidente que tiene que hacer algo sonado en la vida..." Y más adelante, para rematar, pone este crítico sonado: "provocando un intimismo que achica la ambición al reducir el espacio vital... una persona de carácter cuyo carácter..."

No querría acosar al crítico, porque su agonía viene de lejos. Tanto es así que me gustaría dejar este comentario inconcluso, o con pensamientos islámicos heterodoxos, como éste: "el burka es como la braga, busca que culo y cara estén igual de hidratados; más que una ofensa, son una defensa". Ambrose Bierce, en su "Diccionario del diablo" los definiría con sarcasmo preciso. Como a nuestro Guelbenzu.

Otra tontería: Antoni Gual, en "Qué leer", marzo 07, escribe: "El Duce, como es sabido, aparte de sus delirios ideológicos, era, cuanto menos, un grosero y un mamarracho charlatán. De ninguna manera, pues, podría sintonizar con una personalidad culta, sensible, y refinada como la del gran escritor (Pirandello)". Gual, como no es sabido, cae en el tópico de creer que las humanidades humanizan. Y de pensar que los dictadores no lloraban cuando les arrancaban las alas a las moscas. Simplón.

Mendigos callejeros

Excelente -y comedido, en un asunto tan proclive al amarillo- reportaje el de "Callejeros" sobre mendigos, emitido el 9/3/07 en Cuatro. Es España, los mendigos deambulan entre Madrid, Málaga y Bilbao. Me quedo con Luciano, el mendigo gallego de Bilbo: "lo más difícil: nada", le contesta a la reportera cuando se interesa por lo que hace en todo el día. respuesta que bien podría dar un preso cualquiera, mendigos encerrados. La misma que da Luciano cuando le preguntan por su vida: "fui de fracaso en fracaso". Hasta la derrota, siempre.

Como por azar, Blanca Riestro trata sobre mendigos en su novela -no la tengo- "Todo lleva su tiempo". Dice en una promoción que los mendigos son "el espejo deformante de lo que somos". No aclara si cóncavo o convexo. Yo sé que ese espejo está roto y que los mendigos han cruzado al otro lado. Uno de los de "Callejeros" lloraba al contar que su mayor sueño sería pasear de la mano con sus hijos. Como cualquier preso. Como cualquier padre al que se le han roto los sueños.

Mirada sucia

Hizo popular esta expresión Antonio Resines en la telecomedia "Los Serrano". Es la primera que se me ocurre ante la estupidez del Defensor del Menor -líbrenos de nuestros defensores, que de los ofensores me cuido yo- ante la campaña de Armani Junior. Sólo un enfermo -vaya al psiquiatra- o una institución enferma puede concluir que la foto de dos niñas incita al "turismo sexual". No recuerdo -ni falta que hace- cómo se llama este señor, pero si lo que busca es crear alarmismo con su fundamentalismo -cristiano e hipócrita, supongo- yo no voy a estar sino enfrente. Este personaje es otro de la caterva de Urra y demás "expertos" que son la otra cara de la moneda de los que viven -y muy bien- de la infancia. Aunque sea metiendo miedos injustificados y absurdos a los que dicen defender.

El mismo día -10 de marzo, 2007- aparece Anesvad. La única ONG -Organización No Garantizada- a la que la policía permitió montar una página de porno infantil para hacer márketing sobre la protección de la infancia. 36 millones de euros al año es un pastel goloso. Normal que siempre haya zánganos a los que las obreras les importa un rábano. A veces, hasta la reina se va con todo el panal. Es lo de siempre: el mundo de los niños oscila entra la mierda -maltratos en guarderías- y la miel. Ambas ensucian. Una huele y otra empalaga. Decidan ustedes cuál es más peligrosa.

Disciplina y creación

Que la inspiración te encuentre trabajando. Necesidad del entusiasmo -estar en dios, tener la gracia- para crear. La disciplina a veces crea obras correctas, pero es otro estado de ánimo, una alteración de la conciencia, lo que lleva a obras geniales por un lado, extravagantes por otro, incluso incomprensibles si forzamos.

La disciplina no basta para pintar, escribir, esculpir. Precisamos paciencia, reposo, incluso sueño. Me decía hace poco Bieito Iglesias (escritor, Ourense, "A vida apoteósica") que, antes de llevarla a papel, "sueña" su obra varias veces. La repasa en ese estado de no sueño, estadio beta que dicen algunos teóricos disidentes. La paciencia del escritor no difiere mucho de la del padre que para para que su hijo termine de llorar, del médico que escucha los lamentos y miedos de su paciente antes de operar, del tendero que aguarda la conversación de dos clientes para cobrar. Cada individuo escribe a su manera, escoge los lugares según su disponibilidad. Gramsci lo hacía a escondidas, bajo pena de severas palizas. Llosa se rodea de elefantitos o de velas, no recuerdo ahora. Puede que haga falta disciplina. Y paciencia. Pero importa más tener algo que decir, saber que sólo tú puedes decirlo y trabajar para saber cómo decirlo. La parte del lector está fuera de control.

Vienen a por nosotros

El Opus Dei -a los ateos nos hace gracia este nombre; si Dios no existe, significa "Obra de Nada"- amenaza con llevar al cine la vida -biopic- de Escrivá. Ya la está perpetrando con dibujos animados. Tele5 manda cambiar a una serie ¡de ficción! una trama porque la protagonista se acuesta con un cura. ¡Pobre Rosalía de Castro! ¡Qué ironía! ¿Que sería de la Iglesia Católica sin ese olorcillo carnal de sus acólitos y sacerdotes? En el documental "Jesus Camp", de Grady y Ewing, dos mujeres, se desvela el fanatismo que se inculca en niños usamericanos. Fenomenales lavados de cerebro al descubierto...

Todo esto ocurre en el 2007. Casi en el año 5000 de los chinos. Cuatro mil menos en la cuenta monoteísta árabe. Se le sugiere a los niños que deben ser soldados del a fe para formar un ejército al servicio de Dios, ocupar los puestos de poder y ejercer el control. Religión, soldados, guerra. Pulsión de muerte. Círculos viciosos y nada placenteros. ¡Y aún se atreven a criticarnos a los hedonistas!

Holandés volante, según Manguel

Alberto Manguel, que leía para Borges cuando estaba ciego -fisicamente, Borges estuvo ciego, como tantos, con Pinochet- glosa la figura del Judío Errante. La típica leyenda -negra- de los cristianos contra los judíos; la absurda y dañina pelea de dos monoteísmos absurdos y dañinos como pocos.

Para ahondar en la figura, trae a colación el Holandés Volante, que yo conocía como Holandés errante. Para mí, volante es de vuelo, y un barco no vuela, a no ser en el cine o en los programas de Cuarto Milenio. Más le valdría a Manguel sacarse el palabro "derivante". Un poco después, Manguel dice que Stevenson -La isla del tesoro- fue el que dijo que "es el viaje, no la llegada, lo que importa". Creía que era Kavafis. O el poeta alejandrino lo dijo mejor, será eso.

En una reciente entrevista, Manguel declara que leer va contra el sistema. Me gustaría creerle. Mi escepticismo, mi visado abierto al país de la duda perpetua me dicen que no es así. Leer alimenta al sistema. Véase literatura judicial: no pensar por no pensar, ahora cortar y pegar. José Luis Castro Antonio, mi juez de vigilancia, pero también el de presos más famosos, como Iñaki de Juana, es un buen ejemplo de sistema.

Su futuro

23 F. Cumpleaños de Mikel Erentxun, el cantante preferido de Maite. Aniversario de la primera impresión de Gutenberg. Su fallo fue imprimir la biblia, fuente de tanto horror pasado y presente.

En El País, la muerte de Idoia, la chica-soldado de Friol, ocupa las páginas 16 y 17. Obscenamente, en la página 73 se anuncian las Fuerzas Armadas. "Por tu futuro. Por el de todos". También podrían rotular "Por la Paz". La de los cementerios. El futuro escrito en lápidas, bordado en medallas que a nadie sirven. Para ellos, los profesionales de la muerte, su futuro. No el mío. Que el Ministerio de la Guerra no me defienda. Que el gobierno colaboracionista de Guantánamo, de Irak, de Afganistán, no me marque el futuro. Ni el de los míos. No he venido a este planeta a ser carne de cañón de estos mercenarios de la guerra, del petróleo y de la sumisión.

Casa protectora

Kazujo Sejima, arquitecta japonesa: "La casa no sólo protege de la lluvia. Debe vencer el exceso de información, dar intimidad en un espacio compartido".

La casa como placenta. Más necesaria que nunca. Pero la "madre" no debe ver la tele, ni leer periódicos, ni traer a vecinos o relaciones tóxicas. La casa, convento de clausura. La casa con el líquido amniótico justo. Y necesario.

No quiero vivir entre criminales

Eso dice el compositor Henze que pensó para irse de Alemania. Por generalizaciones así se dieron genocidios. Bíblicos incluso, como el de Sodoma y Gomorra, aunque Onfray me corrige y me dice que el primer genocidio está en el Levítico. Uno nunca para de aprender.

Lo dicho por Henze me hizo reflexionar sobre varias obviedades que, por serlo, nos pasan por alto. Yo tampoco quiero vivir entre criminales, pero me obliga un juez. Que sea juez no implica que sea justo. Ni inteligente. Ni humano.

Pero aprendo mucho. De ese juez, del otro vigilante indocumentado de corta y pega, pero más de los asesinos. Con los jueces estuve 20 minutos, puede que 30. Con los asesinos, todos los días, varias horas. Aprendo mucho de los narcotraficantes. Y de los violadores. Hasta de los carceleros. Aprendo que soy humano, y que esto es inhumano.

A veces no puedo evitar decirle lo que pienso a mis carceleros. Por eso me premian con esta larga estancia gratuita aquí, una bonita forma de malversar caudales públicos si lo piensan bien y me conocen. Al carcelero que lleva el club de lectura le dije que, así como a los soldados se les enseña a cosificar al enemigo para matarlo sin complejos; los jueces te tratan como a un objeto, pues a una persona serías incapaz de encerrarla si eres humano. Pero no pagamos a nuestros jueces para que piensen o sean humanos. Son máquinas de triturar humanidades. Analfabetos especializados en aplicar leyes y picar carne. De cañón.

Agota Kristof

Sí, Agota. Es un nombre. Lo descubrí el otro día. Nombre de escritora que ya no quiere escribir más: "Clans y Lucas", en ediciones El Aleph, 2006, tiene 444 páginas, igual que mi libro. 444. El numerito.

Agota me lleva a una intuición que tuve para mi obra. Que quizás la inocencia la estemos interpretando mal. Puede que la inocencia sea un estado más allá del bien y del mal porque es anterior a toda moral. La moral. Y la moraleja. Ahí está la trampa. Cada día contemplamos y juzgamos. Atrapados por la moral, ese núcleo del sistema operativo que es imposible de erradicar. Por mucho que desaprendamos, pro más que dudemos.

Quizás el comentario más acertado sobre mi libro lo acuñó Txerra: lo que más miedo da de lo que cuentas es lo que no cuentas; lo que uno puede intuir. Los lectores siempre son más inteligentes que los autores. Será porque uno les ofrece un plato cocinado y sólo se comprueba el resultado si lo paladeas y digieres. Felices digestiones.

Retrato de Auster

En una foto, Paul Auster me recuerda a Alfredo, mi vecino. Tenía así los ojos, nunca ocultos tras sus gafas de miope. En esa casa, de increíble y angosta arquitectura, descubrí mi primer libro serio de sexo - el sexo siempre es muy serio, que me lo digan a mí-, me enamoré de su hija, me cuestioné a mis padres -los eternos ausentes- y descubrí, por casualidad, que había albinos. Sí, albinos, como los búlgaros aquellos que no existían para los brasileños.

Las novelas de Auster son las escaleras imposibles de Conga 5. Una conexión entre Ratoncito y un albino; no un lugar con oficina de atención al consumidor y una antena parásita de una inverosímil chimenea en el tejado. Como telón de fondo, la Catedral, o el monasterio de San Pelayo, según fuera una de generoso trepando.

Auster me rememora pesadillas infantiles y universales: había un laberinto, y una escalera. Y me mareaba, pero me sentía bien. Como al dar vueltas sobre el propio eje, en plan sufí, pero inconsciente. Como aquel viaje alucinado en la noria donde uno jura que jamás se quedará atascado.

Lola, Irene, Enrique, Alfredo. ¿Qué será de ellos? Gracias a los cuatro por ser los vecinos que uno siempre desearía. Gracias por ampliar mi campo de batalla cuando lo necesitaba.

Laberinto afectivo

Enrique Rojas escribió (publicó) en 1987 "El laberinto de la afectividad", una especie de diccionario de sentimientos que supongo habrá remozado José Antonio Marina, el filósofo. Como psiquiatra, Rojas hace un buen papel de filósofo e historiador en su capítulo sobre la historia de la melancolía. Es quizás lo que más me ha interesado de esta obra.

En ciertos aspectos, en varias definiciones y comparaciones, se puede discrepar, supongo. Rojas no debe ser dogmático, imagino. Que para él la cólera sea la peor pasión y el resentimiento suponga no olvidar y estar dolido es respetable. Llamarle a la impaciencia, en esta sociedad, patología de la espera, es aventurado. Clasificar la paciencia en cuatro clases: con uno mismo, con los demás (en general y con los más cercanos) y con la realidad, es interesantísimo. Así como sus análisis de fanatismo y tiranía. Una disección que deberían leerse "demócratas de toda la vida" que asoman sus patitas manchadas de harina.

Según Rojas, soy un intolerante. O eso creo, si dice que un tolerante es un constructor de puentes para la comunicación. Con lo que me gusta quemar puentes, desaprender y dudar, lejos de mí la tolerancia. Para haber comunicación debe haber partes iguales y respetables. Difícil encontrar interlocutores tolerantes pero inteligentes. ¿No creen?

Germinal, de Zola

Por favor, si no han leído esta obra maestra, háganlo. Y si lo hicieron hace mucho, vuelvan a ella. La miseria de los carboneros de 1880 y su lucha en Francia sigue vigente. En nuestra Europa, transmutada en otras industrias, en África y Sudamérica, con los mismos excesos y barbaridades. La lucha de clases, las luchas entre nihilistas, anarquistas y comunistas no ha desaparecido. Le han cambiado los nombres. Nos han cambiado las preguntas cuando nuestros padres ya habían hecho el examen. De burgueses y explotadores a neocons imperialistas, la historia se ajusta al guión norte-sur, explotado-explotador. Hasta los dos curas de "Germinal" son actuales. El cura vaticanista y el cura-revolucionario, dos farsantes que nada resuelven con su resignación.

"Germinal": ¿cómo no pude haberlo leído antes? Zola: ¿cuándo se llega a ser tan buen periodista sin contaminarse de la alienación del escritor?

Es dura, pero "Germinal" aún da espacio a la esperanza: "Nada está nunca acabado, basta un poco de felicidad para que todo vuelva a empezar..."

La historia del clima

Con tanto catastrofista reconvertido en iluminado (Al Gore) y todos los medios y mediadores haciéndole la ola, uno no sabe qué pensar. Pensar: eso haremos. ¿Por qué repiten siempre la imagen del oso polar perdido? ¿del iceberg aislado? ¿recuerdan el cormorán petroleado de la guerra del Golfo? Nos manipulan de nuevo.

Habrá que salvarse pensando. Leyendo. Se me aparece Antón Uriarte, geógrafo especialista en climatología y paleoclimatología -yo quisiera ser un experto en orgasmología y paleorgasmología, pero de eso hablaremos pronto- y me brinda su obra "Historia del clima de la Tierra" y su web http://homepage.mac.com/uriarte o su blog http://antonuriarte.blogspot.com. Es un discrepante y dice: "Un análisis histórico de los desastres climáticos no dice que el clima vaya a peor". Añade: "Lo fácil y conveniente es echarle la culpa al CO2. Así la culpa se difumina". Pero alerta: "El cambio climático es la excusa para la proliferación futura de la energía nuclear".

Uriarte nos ayuda a pensar: "Hay mucho silencio detrás de mucho ruido", en referencia los pretendidos miles de científicos que ahora nos alertan y los ¿cientos? de informes que avisan del apocalipsis climático. La reciente iniciativa del apagón de 5 minutos también ayudó a reflexionar: quienes más gastan son nuestros gobiernos con "sus" alumbrados que pagamos todos, y el planeta también. Ojo con los nuevos sacerdotes del clima.

El indigente Manuel

Ayudo a alguien que no tiene casi nada. Le proporciono lo que hace llevadera la vida en cualquier lugar: sexo, drogas y rock'n roll. En este caso, pornografía, tabaco y televisión. Tres ingredientes para que la sordidez de esta residencia no te mate antes de tiempo. Elementos para que los, zombies que aquí vivimos sepultados creamos que aún somos. Que no es poco.

A veces creo que ayudaría de igual manera a otro Manuel que conozco. A pesar de que me haya robado, zaherido y humillado. De que me haya proporcionado el ejemplo exacto de lo que no se debe ser. Tengo claro que ayudaría, que ayudo, a cualquiera que pueda. Sólo pido dignidad y saber estar. No todos los Manueles que conozco lo tienen.

Consejos gratis para las municipales

Iba a dedicar un apartado especial a los aspirantes a subirse a la política municipal pero lo he pensado más veces y no acabo de decidirme. Mi línea iría en la misma que la de Roberto Arlt cuando escribió: "En sus discursos diga: robar no es fácil, señores. Se necesita ser un cínico, y yo lo soy. Se necesita ser un traidor, y yo lo soy".

En este blog no quería escribir para cínicos ni para traidores, pero no puedo evitar que me lean políticos. Antes entraban desde ministerios -malditos funcionarios, cuánto tiempo libre les financiamos...- pero ahora hasta el último salón de alcaldía tiene conexión. Si la democracia es el poder de cualquiera, déjenme escoger: ni traidores ni cínicos. Y, maldita biblia, ¿hay algún inocente entre ellos para que no castiguemos a toda Gomorra?

No daré consejos gratis: los daré sin valor. No tienen precio si consiguen mi objetivo. Seguro. ¿Seguro?

Gamoneda

Una poesía, para desengrasar tanta prosa manchada de ideología y demagogia:

Sublevación:

Juro que la belleza

no proporciona dulces
sueños, sino el insomnio
purísimo del hielo,
la dura, indeclinable
materia del relámpago.

Hay que ser muy hombre para
soportar tanta belleza:
¿quién, invertido, separa
hace tumbas distintas
para el pan común y la
música extremada?

Ay de los fugitivos,
de los que tienen miedo
de sus propias entrañas.
Si una vez el silencio
les hablase, ¿sabrían
respirar la angustiosa
bruma de los espíritus?
¿Cantarían su propia
conversión al espectro?

La belleza no es
un lugar donde van
a parar los cobardes.
Toda belleza es
un derecho común
de los más hombres. La
evasión no concede
libertad. Sólo tiene
libertad quien la gana.

Solicito
una sublevación
de paz, una tormenta
inmóvil. Quiero, pido
que la belleza sea
fuerza y pan, alimento
y residencia del dolor.

Un mismo canto pide
la justicia y la belleza.
Sea la luz
un acto humano.
Se puede morir
por esta libertad.

Curioso personaje

Richard Stallman: fundador del Software Libre, del sistema GNU y activista rayano en lo fanático. En el programa "Red Babel" (Radio 3, RNE) casi se va porque se retransmitía en la Red con un programa privativo, de su principal enemigo, Microsoft. Pero se quedó porque lo convencieron de que la mayoría de los oyentes eran de ondas hertzianas, no por Internet.

Incluso criticó el programa "Un ordenador por niño" (OLPC) porque un dispositivo no era libre. No tiene, no quiere vacaciones, está siempre conectado y parodia canciones. Cambió la letra de Guantanamera para denunciar las torturas de Bush y los suyos con los presos ilegales.

Un personaje extremo pero coherente. Quizás demasiado consciente. Para disgusto de los que cortan el bacalao y de los que se creen lo más in -incluido Juan Pablo Silvestre, que se columpió con lo de la "cháchara inane de las otras radios"-.

Alicia en el lado oscuro

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