Búsquenme en New Grub Street

"Reabastecidos con los troncos que se bajaban por los ríos desde las aún densamente arboladas regiones de Francia, los théatres o chantiers, como todavía entonces se llamaban las ciudades de madera surgidas a orillas de los ríos, distaban mucho de carecer de vida: servían para que anidaran allí pájaros y ratas, como escondrijos para criminales y fugitivos, y en sus profundidades se escuchaba el sonido de la fermentación intelectual y la disidencia. Allí tenían un taller secreto los impresores clandestinos de la ciudad, con pequeñas prensas portátiles, de las que salían sátiras, pornografía, panfletos, cartas filosóficas y meditaciones heréticas que circulaban unos pocos días para desvanecerse en cuanto los espías de la policía les seguían la pista (la impresión ilegal de esas obras podía estar castigada con la pena de muerte). Aún así, la mayoría de los libros que aparecían en el ancien régime eran ediciones clandestinas, introducidas en la ciudad en balas de heno o en falsos fondos de barriles de arenques en salazón, impresas en el interior de almacenes de madera y en embarcaciones, en las habitaciones de casas burguesas y en cabañas de jardines de los alrededores de París, pregonadas en las calles y posadas por vendedores ambulantes especializados, a los que la policía vigilaba constantemente".

"Había una Grub Street en todas las grandes ciudades europeas, formada por escritorzuelos sin talento e inventores a sueldo de rumores y calumnias, por poetas amargados y oscuros revolucionarios, todos los cuales eran espiados o espiaban a otros o para otros por cuenta de la policía o de algún patrón rico. Los jóvenes que entraban a formar parte de este mundo sólo podían confiar en encontrar un benefactor, porque era casi imposible vivir sólo de su pluma. Los manuscritos se vendían a un precio fijo, habitualmente una miseria, y todo el producto de las ventas iba a parar al editor. El autor sólo podía esperar conseguir entreé en un salón de moda o en una gran casa a base de dedicatorias lisonjeras y de algunos ejemplares repartidos humildemente a posibles mecenas. En la medida en que formaba parte de esa zona crepuscular de Grub Street, el escritor era una persona que estaba de más, por lo cual no contaba con protección frente a la policía o la pobreza; sólo el mecenazgo podía aportarle alguna medida de seguridad, tal vez una renta, la posibilidad de una pensión del Estado y el mayor de todos los premios: la fama".

"Encyclopédie", de Philipp Blom

Las citas no las he puesto al azar, como casi siempre. ¿Les suena todo esto con el nuevo panorama abierto en Internet? Blom habla en su delicioso ensayo sobre el germen de la Enciclopedia francesa. Alguien está y estará escribiendo ya sobre la Wikipedia, WikiLeaks, las guerras de propiedad intelectual en Internet y las ratas y los pájaros que acechan en estas nuevas ciudades virtuales de madera. Ese alguien es legión. Anonymous. Como anónimos fueron los grandes constructores de catedrales, la legión de copistas que nos transmitió la antigua sabiduría griega que le permitió a Hipócrates ser autoridad médica irrebatible hasta el siglo XVIII -ahí es nada-. Anónimas las miles de hechiceras a quienes no hizo famosas la Inquisición. Anónimos tantos músicos gigantes sobre los que caminan ahora tantos enanos del mainstream que ni saben escribir ni cantar.

Como en el 68, cuando ya teníamos todas las respuestas nos han vuelto a cambiar las preguntas. O quizás no: "todo el producto de las ventas iba para el editor". Ha llegado una tecnología que elimina esa figura. Pero no se quieren dar cuenta los que están instalados. Y están esperando, como José o de Simón, a que pase el tiempo. José se lo puede permitir, con su ritmo de vida en A Cuncheira. Los tiburones del capital saben que no, pero no parecen estar dispuestos a dar el brazo a torcer mientras los políticos les saquen las castañas del fuego.

La cultura no se muere, muy al contrario: se extinguen los dinosaurios de la industria cultural, que creen, fanáticamente, que sólo es cultura su producto. Y miren la definición de "fanatismo" en la Encyclopédie:
"FANATISMO. s.m. (Filosofía) es un fervor ciego y apasionado, brotado de la superstición, que causa acciones ridículas, injustas y crueles; no sólo sin vergüenza ni remordimiento, sino con una especie de gozo y satisfacción. El fanatismo, por consiguiente, es la supersticción en acción."

Conchabamiento

"Quien controla el pasado, controla el futuro. Quien controla el presente, controla el pasado
George Orwell. Comienzo de "1984"

Dice Enrique Dans -y suscribo plenamente- en su blog:

"Vale la pena leer los presuntos “argumentos” que algunas supuestas “figuras clave” de la cultura española pretenden aportar ante la caída de esa “ley Sinde” que por medios antidemocráticos y al dictado de los Estados Unidos intentaron colarnos dentro de la Ley de Economía Sostenible.

¿Lo más destacable? La AUSENCIA TOTAL de argumentos válidos, elaborados, o mínimamente novedosos. La confusión absoluta de términos, los insultos gratuitos, el elevar la voz como forma de disimular que no se tiene razón.

Pero vamos, por enésima vez y aunque pueda resultar agotador, a contestar uno por uno los “argumentos” esgrimidos:

  • “Los creadores tienen derecho a vivir de sus obras”: mentira. Los creadores tienen derecho a crear, punto. Nadie tiene “derecho” a vivir de su obra, sea cantante, cineasta o panadero. Lo de vivir de tus obras depende de las leyes del mercado. Si quieres vivir de tus obras tendrás que organizar un modelo de negocio válido alrededor de las mismas. A día de hoy, ellos mismos afirman que no lo tienen. Y si quieren tenerlo, dedicarse a insultar, perseguir y arrinconar a sus clientes no es la mejor de las recetas.
  • “No se puede competir con la oferta ilegal”: mentira. Primero, que la oferta sea legal o ilegal no lo tienen que decir ellos, lo tiene que decir un juez, que es quien entiende de esto. Pretender saltarse la separación de poderes, base de la democracia, para que sea el gobierno el que decide en lugar de los jueces es una barbaridad que debería llevar a la dimisión de su proponente (y no, por más que nos mientan, los jueces no deciden). Si quieres crear una oferta atractiva, ponle un precio disuasoriamente bajo, hazla agradable, flexible, social, y úsala como un punto de encuentro entre el creador y su público – el creador de verdad, no una ridícula agencia de PR. Es posible que eso conlleve además una desintermediación, que muchos de los actuales intermediarios pierdan su papel. De hecho, fíjate en los integrantes de esa asociación llamada “Coalición de Creadores“: todos son intermediarios, no hay creadores. Curioso, ¿no?
  • “Están contra los derechos de autor”: mentira. Yo soy creador (mucho más que algunos de los que protestan), y estoy a favor de los derechos de autor. Muchos de los que se significaron en contra de la “ley Sinde” son creadores, y están a favor de los derechos de autor. (de hecho, la supuesta dicotomía “creadores contra piratas” que se pretende interesadamente plantear es una falacia como la copa de un pino, además de un insulto inaceptable). Pensamos, eso sí, que los derechos de autor deben reformularse para evitar que se conviertan en un brindis al sol que no sirven para nada, y que tienen que dejar de depender del concepto de copia, porque copias podemos hacerlas todos sin esfuerzo. Poseer los medios para hacer copias ya no es un recurso escaso ni un factor limitante. Los derechos de autor deben servir para remunerar al autor, no a los intermediarios innecesarios.
  • En estupideces como que “quieren abolir la propiedad intelectual, entonces vamos a abolir todo tipo de propiedad” y “comparte tu Maserati” lo siento, pero no voy a entrar. La falacia entre propiedad fisica y propiedad intelectual ya ha sido suficientemente explicada, incluso a nivel de Barrio Sésamo. Quien dice este tipo de cosas ya se califica a sí mismo, no hace falta que venga yo a llamarle nada. Procuro mantener la educación y las formas – no como otros.
  • “España es una rareza”: mentira. España es un país en el que la sociedad civil está consiguiendo que estos temas se traten con un cierto sentido común. En países como Francia, donde el derecho fundamental del secreto de las telecomunicaciones está severamente vulnerado, o en Estados Unidos, donde además se practica el matonismo judicial contra los usuarios, no se está obteniendo ningún resultado positivo en el sentido que quiere la industria. Los únicos países en los que se consiguen resultados que la industria podría considerar positivos son aquellos en los que se invierte de manera seria en proponer oferta competitiva. La persecución incesante resulta completamente estéril, como bien han demostrado casos como Napster o WikiLeaks. Perseguir o arrinconar a tus clientes no hace que te compren, hace que te odien.
  • “La ley era un buen paso”: mentira. La ley era una barbaridad liberticida, creaba una justicia paralela al margen de los jueces y posibilitaba la censura. La comisión que proponía no era necesaria, y suponía un peligrosísimo precedente: los delitos contra la propiedad intelectual los juzgan los jueces, no un organismo dependiente del Ministerio de Cultura. Y menos si tenemos, como en bien sabido, un Ministerio de Cultura que no defiende la cultura, sino los intereses de la industria cultural.
  • “Los políticos han hecho populismo barato, los internautas son un grupo de presión”: mentira. Por mucho que se empeñen en llamarnos “internautas” como si fuésemos de alguna especie rara, somos CIUDADANOS. Con acceso a la red, pero ciudadanos. Somos muchos, muchos más que ellos. Somos los que elegimos a los políticos, y a los que los políticos deben representar. Para un partido, hacer caso a la voluntad ciudadana expresada a través de la red no es algo indigno, como algunos pretenden, sino un ejercicio de democracia. ¿En qué tipo de democracia quieren vivir algunos? ¿En una en la que no se escucha a los ciudadanos? ¿O en la que solo se les escucha cada cuatro años? Los políticos no están para hacer lo que les dice “el amigo americano” ni los lobbies de la industria, por fuertes que puedan llegar a ser sus presiones. En España, la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. ¿Les suena?
  • “Hay webs que generan millones de euros mediante publicidad y se lucran con contenido ajeno”: mentira. Hay páginas que se lucran con contenido ajeno, y si es así y están incurriendo en un delito, que venga un juez y lo diga. Pero desde luego, no generan “millones de euros” (hay que ser MUY ignorante para creerse esa falacia). Además, si generasen “millones de euros”, la industria lo tendría muy fácil: dedíquense a crear páginas iguales, y problema solucionado.
  • “Han cerrado muchos videclubes”: normal, qué quiere que le diga… estaciones de postas para carruajes tampoco es que queden muchas. ¿De verdad esperaba un resurgir de los videoclubes gracias a la “ley Sinde”? ¿Cree usted en las hadas? ¿Y en los unicornios?
  • “No se persigue el robo”: es que no es un robo. Gracias al cielo, no son ustedes los que tienen que decidir lo que es robo y no lo es, eso lo decide un juez. Por más veces que repitan una mentira, no se convierte en verdad. En España, todavía no ha aparecido ningún juez que diga que las páginas de enlaces son constitutivas de delito. Aquí tienen todos los casos recopilados, documéntense antes de hablar. Si todo aquel que cree tener razón pudiese estar por encima de los jueces, tendríamos un serio problema.
  • Sobre el uso de insultos tales como “delincuentes”, “fechorías” o “piratería”, nada que decir. El que insulta ya se desacredita suficientemente a sí mismo.

Tras escuchar al vicepresidente del gobierno tras el consejo de ministros, veo que afirma sin ningún rubor que “lo volverán a intentar en los próximos días”, lo que seguramente quiere decir que volverán a intentar meter la “ley Sinde” de nuevo en la ley de economía sostenible en el Senado en forma de enmienda, tras haber buscado un mayor consenso con otros grupos parlamentarios. Las palabras del vicepresidente sirven como perfecta ilustración de muchos de los argumentos citados anteriormente: ha afirmado que “hay consenso sobre que en España no se puede permitir la piratería”, en un claro intento de criminalizar el comportamiento habitual de millones de ciudadanos. Otro que cree estar por encima de los jueces, que se siente con derecho a definir lo que es delito y lo que no lo es, y que se dedica a insultar a los ciudadanos. Tranquilo, los ciudadanos ya te lo cobrarán cuando llegue su momento".

Poco más se puede decir, ni tan claro. Estos días también me he hartado de oír las mismas estupideces por los mismos desinformados tertulianos -los lleve Onda 0 con su Julia fuera de onda, los lleve Radio Nacional, o la Ser. Parece mentira, pero en la Cope oí a gente con mayor conocimiento de causa-.

Lo de Rubalcaba -y de su ministrillo de Justicia, un paisano de Cee- es ya lo máximo: la culminación de una partitocracia que cada día nos ata más "en nombre de la democracia". Una palabra que gastan tanto que ya ni saben qué significa. Se trata de aplastar al ciudadano, empobrecer y controlar a toda la clase media y privilegiar más y salvar a los ricos -porque ellos ya lo son, con González haciendo joyas, aconsejando a Carlos Slim y sentado en el consejo de administración de Gas Natural-Fenosa, sin complejos ya para defender el terrorismo de estado que practicó su gobierno, en el que estaba Rubalcaba-. González tenía a su paraguas, el actual alcalde de Zaragoza -otro juez, Belloch, que nunca creyó en la separación de poderes, como De la Vega- y ahora Zapatero, oh casualidades, tiene otro paraguas en Rubalcaba, otro ministro del Interior, otro ministro de las cloacas del Estado.

Lo que está haciendo el actual gobierno socialista -y lo que hará su continuador, el PP, en un perfecto conchabamiento alternador- en todo el mundo se llama fascismo.

Como resume la Wikipedia, "el proyecto político del fascismo es instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista, mientras su base intelectual plantea una sumisión de la razón a la voluntad y la acción, un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas que conduce a la violencia contra los que se definen como enemigos por un eficaz aparato de propaganda, un componente social interclasista, y una negación a ubicarse en el espectro político (izquierdas o derechas), lo que no impide que habitualmente la historiografía y la ciencia política sitúen al fascismo en la extrema derecha y le relacionen con la plutocracia, identificándolo algunas veces como un capitalismo de Estado, o bien lo identifique como una variante chovinista del socialismo de Estado".

La violencia por ahora sólo la ejercen ellos, que tienen el aparato del Estado -bueno, ellos, o los mercados, o los banqueros a quienes favorecen-. En cuanto a derechas e izquierdas, siempre he mantenido que el Psoe en este país nunca ha sido de izquierdas, aunque lo parezca al lado de la extrema derecha que conforma el grueso del PP. Pasamos de la mal llamada Transición al Postfranquismo. Sólo nos salva -o lo parece- el barco europeo, que también navega en aguas bastante turbias, disculpando a la plutocracia, intentando amordazar a mensajeros como Assange y financiando actividades totalmente ilícitas al apoyarlas con paraísos fiscales, llámense Suiza, Caimán o Miami.

Derecho a hablar con libertad

"Todavía estoy refinando mis reflexiones sobre la Declaración de Derechos en el Ciberespacio, una nueva versión que presentaré en el congreso PDF sobre Wikileaks y la transparencia. La idea es tener principios a los que nos podamos referir cuando nos encontremos ante eventos como Wikileaks, Google/Verizon, Google/China y demás. Veamos qué tal va así:

I. Tenemos el derecho a conectarnos.
II. Tenemos el derecho a hablar con libertad.
III. Tenemos el derecho a reunirnos y a manifestarnos.
IV. La información debería de ser pública por defecto; secreta por necesidad.

V. Lo público es un bien público.
VI. Todos los bits se crean de la misma manera.
VII. Internet se debería de operar de manera abierta".

Jeff Jarvis, vía

Replicante Diciembre 2010


Editorial

Apuntes y crónicas

Cuando los niños matan. Por Lydiette Carrión

Entrevista con un viejo periodista sonorense. Por Carlos Sánchez

Cómo afrontar el rechazo de las editoriales. Por Rodrigo Solís

La violencia en San Juan Copala. Por Víctor López Álvaro

Vidas de lotería. Por Andrés Bacigalupo

Noticias de Castrolandia en noviembre. Por Alcibíades Zaldívar

Polaroids sobre El Nueve. Por Gabriela Onetto

Altruistas modernos. Por Rodrigo Solís

Artes y medios

Artes

El arte como moneda de cambio. Por Avelina Lésper

Ex libris. Por Muriel Frega

Cine

Es posible aprender mucho de la historia. Europa, de Lars Von Trier. Por Raúl Olvera Mijares

Avaricia, amistad y negocios. Wall Street II y The Social Network. Por John Manuel Silva

La realidad y el agujero del gusano. Marimbas del infierno, de Julio Hernández Cordón. Por Julio Serrano Echeverría

El germen del fascismo alemán. El listón blanco, de Michael Haneke. Por Alfredo González Reynoso

Cómic

Ray Collins: 50 años de un clásico. Por Iván de la Torre

Medios

Atisbos de la radio actual. Por El Muñecón

Música

Pearl Jam. Por Efraín Trava y Luis Castrillón

John Grant y Queen of Denmark. Por Juan Carlos Hidalgo

Interpol: belleza en la desesperanza. Por Manuel Guillén

Seguir el canon. Por José Heinz

Gobierno-corridos. Por Héctor Villarreal

Cri Cri a veinte años de su muerte. Por Jorge Fábregas

Puro flow. Por Ragel Santana

Tres selecciones de un año anestesiado. Por Gustavo Abarca

Ciencia y tecnología

Antimateria en una botella. Por José Langarica

El anillo de Xiang Zhang. Por José Langarica

Columnas

Legendario déjà vu. Por Rubén Bonet

Aliteraciones. Por Vianett Medina

Letras libertinas. Por Héctor Villarreal

Existenz. Por Carina Maguregui

Cratoscopio. Por José Ramón López Rubí Calderón

Insolencia. Por Rogelio Villarreal

Purodrama. Por Enrique Olmos

Todos los puentes quemados. Por Joaquín Peón Íñiguez

Lectorio. Por Ariel Ruiz Mondragón

Fuera de control. Por Israel Martínez

Sinecdoquier. Por Marisol Rodríguez

Literatura gráfica. Por Jorge Flores-Oliver

Espectros. Por Jesús A. Castañeda

Nuevos geeks. Por Jos Velasco

Aquí no es aquí. Por Verónica Bujeiro

Wünderkammer. Por Rafael Toriz

Galería

Animación y video

Los universos que nos contienen. Por Óscar Cueto

Triptych. Por Israel Martínez y Luis Felipe Ortega

Cómic

El Bife Angosto. Por Gustavo Sala

Gráfica

J. LOCA. Por Rubén Bonet

Plástica

La belleza dardo letal, Acuarelas y grabados de Ramón Sanmiquel. Por Rubén Bonet

Literatura

Ensayo

Poetas para nadie. Por Javier Mardel

El arte de perder el tiempo con elegancia. Por Pedro Trujillo

En la interpretación está todo. Por Raúl Olvera Mijares

¿Le preguntamos al polvo? Por Rafael Toriz

La caza del tiburón. Por Flavio Lo Presti

Libros y autores

El nacimiento de la ciencia ficción en México. Por Salvador García

Retrato de un escritor muerto. Verano, de JM Coetzee. Por Edgar Aguilar

Gusanos bajo tierra. Los pichiciegos, de Rodolfo Fogwill. Por Cristian Jara

Matar al ministro. Diario de golondrina, de Amélie Nothomb.

Por el triunfo de Eros. La gramática del tiempo, de Leonardo da Jandra. Por Rubén Bonet

Melancólicos no deprimidos. Pútrida patria, ensayos sobre literatura, de W.G. Sebald. Por Raúl Olvera Mijares

Alatorre y una nueva Sor Juana. Por Sergio Téllez-Pon

En torno al último libro del poeta Pedro Serrano. Por Luis Bravo

El otro nombre del colesterol literario. La marrana negra de la literatura rosa, de Carlos Velázquez. Por Rogelio Garza

Una educación que niega la noche. Por José Francisco Castillo

Narrativa

Sin solemnidad. Por Ricardo Cabral

El muerto. Por Sebastián Kleiman

La virgen también es de nosotros. Por Rafael Arriaga Martínez

Poesía

Grita. Por Víctor Santos

La noche. Por Uriel Martínez

Concentración. Por Pedro Serrano

Pensamiento y reflexión: el valor del dinero

El origen del dinero. Por Juan Ramón Rallo Julián

Capitalismo de estado vs. el mercado libre. Por Doug Bandow

En este valle de lágrimas. Por Chamán Urbano

Ustedes los ricos y nosotros los pobres. Por Pablo Santiago

Música, internet y distribución del capital. Por Juan Carlos Hidalgo

Sobre el dinero. Por Brenda Ríos

Política y sociedad

Dios no ha muerto y debe morir. Por Efraín Trava

Efectos y mitos en el caso WikiLeaks. Por Antulio Sánchez

Ofensiva de la ultraderecha anglosajona. Por Jorge Mendoza Yescas

Assange, ¿el nuevo Watchman? Por Luis Castrillón

Podcast

Resonante (nuevo programa cada miércoles). Por Ana Paula Santana y Joaquín Peón Iñiguez®

Libertad para Julian Assange


Seguimos. Lean a Enrique Dans, aquí



Dejen de encarcelar y matar mensajeros y de ser lacayos de Estados Unidos (sí, Inglaterra sobre todo, pero también Suecia, Australia y todos los sinvergüenzas, incluido mi gobierno español, a los que WikiLeaks ha sacado los colores). Liberen a Julian Assange.

Free Assange!
Actualización 10 de diciembre de 2010:

“POR LA LIBERTAD, DI NO AL TERRORISMO DE ESTADO”

Los ciudadanos adheridos a este texto MANIFESTAMOS:

  1. Reclamamos la puesta en libertad de Julian Assange en el territorio de Reino Unido.
  2. El restablecimiento del dominio de Wikileaks (wikileaks.org) el cual apuntaba a la IP número: 213.251.145.96.
  3. Que sea repuesta la cuenta en la entidad financiera PostFinance en Suiza, dado que a Assange le ampara una solicitud de asilo en dicho país y la presunción de inocencia que todo ciudadano posee.
  4. Dado que nadie ha demostrado la culpabilidad de Assange por los delitos que se le imputan, ni la organización Wikileaks está imputada en ninguno de ellos, les sea restituido el servicio en las redes de VISA y Mastercard para el movimiento de dinero que tengan a bien realizar libremente.
  5. Expresamos nuestro deseo de que cesen las acciones orquestadas por parte de todos aquellos poderes gubernamentales que mediante coacciones y ataques están librando un conflicto contra dicha organización, temerosos del uso que ciudadanos anónimos hacen de su legitimo derecho a la libertad de expresión y al esclarecimiento y difusión de la verdad.
  6. Consideramos que la transparencia es un bien fundamental a preservar en cualquier sociedad que se haga llamar a sí misma democrática y por ello estamos dispuestos a defender iniciativas que como Wikileaks suponen una ventana abierta a la libre información.
  7. El inicio de un proceso judicial sobre aquellos responsables, que si se demostrase la veracidad de los hechos, cometieron crímenes o graves delitos revelados por filtraciones publicadas en Wikileaks. Con el fin de evitar la corrupción y que sigan ejerciendo el poder en detrimento de nuestras libertades.
  8. La petición de repulsa por parte de todos nuestros dirigentes por los actos de terrorismo de Estado que Wikileaks ha descubierto.

Aquellos que sacrifican una libertad imprescindible para conseguir una seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad“. Benjamin Franklin

Vía http://freewikileaks.eu/


Elogio y necesidad de Wikileaks


Intentan ponerle puertas a Wikileaks, con la cantidad de gente que somos de campo

Aunque ya había escrito sobre ellos (y es el artículo que saldrá en papel, con algunos cambios, pero no los brutales de estas semanas) en Replicante, me veo en la devoción de replicar la entrada de Dans sobre Wikileaks. Para contribuír, en la medida de lo posible, a que algo así exista, persista e insista en controlar a nuestros tiburones.

"La implacable persecución a la que está siendo sometida WikiLeaks está llevando a mucha gente de bien a ofrecer su ayuda de todas las maneras posibles.

En este momento, el peregrinaje de WikiLeaks la ha llevado a estar alojada en Suiza bajo el dominio WikiLeaks.ch, y con una lista creciente de mirrors distribuidos por todo el mundo. La primera precaución, lógicamente, es descargarse esa lista de mirrors, contribuyendo si puedes a divulgarla, y actualizándola cada cierto tiempo. Si además dispones de un servidor, puedes pasar a formar parte de esa lista de mirrors donando a WikiLeaks parte de los recursos del mismo, siguiendo estas instrucciones (aquí en pdf).

Pero la ayuda tiene muchas más dimensiones. Ayudas a WikiLeaks cuando hablas sobre ellos, cuando muestras tu apoyo de forma expresa, cuando los defiendes en una conversación de café, cuando los vinculas para elevar su relevancia, cuando haces “Me gusta” en su página de Facebook (casi ochocientos mil hasta ahora, a ver si llegamos al millón), cuando sigues su cuenta de Twitter (mas de trescientos mil followers) o cuando retwitteas y das difusión adicional a sus mensajes. Gestos mínimos, como usar sus fondos de pantalla, también sirven.

Y por supuesto, las donaciones económicas son la vía de ayuda más directa, inmediata y efectiva. Las copio aquí por hacerlo más fácil en caso de bloqueo. Con PayPal muerto y enterrado, quedan otras vías: la más cómoda seguramente sea mediante tarjeta de crédito a través de Datacell, pero también se puede hacer mediante transferencia bancaria a través de Islandia,

Skulagötu 19, 101 Reykjavik, Iceland
Landsbanki Islands Account number 0111-26-611010
BANK/SWIFT:NBIIISREXXX
ACCOUNT/IBAN:IS97 0111 2661 1010 6110 1002 80

O a través de Alemania,

Bank Account: 2772812-04
IBAN: DE46 5204 0021 0277 2812 04
BIC Code: COBADEFFXXX
Bank: Commerzbank Kassel
German BLZ: 52040021
Subject: WIKILEAKS / WHS Projekt 04

O incluso enviando un cheque por correo postal,

WikiLeaks
(o algún otro nombre menos obvio que evite una posible intercepción)
BOX 4080
Australia Post Office – University of Melbourne Branch
Victoria 3052
Australia

Todo vale, todo aporta. Por el momento, WikiLeaks corre ya en más de doscientas localizaciones, lo que lo convierte en virtualmente imposible de censurar. Pero además, demuestra un apoyo a nivel ciudadano y en muchos casos corporativo que debería llevar a que se lo pensasen dos veces aquellos que pretenden atacarla. Cuantas más personas y empresas estemos apoyando, mayor demostración de fuerza. El mundo es mejor con WikiLeaks. Si tú también lo piensas, demuéstralo. Como puedas".

Vía

Radicalismo sexual



"Parece haberse desdibujado aquel gran continente de normalidad que se encontraba rodeado de islas de desorden. En su lugar, podemos divisar inmensos conjuntos de islas, que están en continuo movimiento entre ellas, cada una con su particular flora y fauna. Ésta es la base material de nuestro relativismo contemporáneo. Las preguntas que surgen incesantemente en este caos psicológico son del estilo: ¿pueden todos los deseos ser igualmente válidos?"

Jeffrey Weeks. "El malestar de la sexualidad"

"Todos los placeres son buenos, pero no todos nos corresponden"
Epicuro

Vía José Antonio Marina. "Las arquitecturas del deseo"

Alicia en el lado oscuro

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