Pensé que sólo me pasaba a mí. Les pongo en antecedentes con esta carta que me llegó el 24 de mayo de este año sobre hechos acaecidos el 17 de marzo de 2005 en Bonxe, donde un carcelero tuvo a bien, para mi reinserción y rehabilitación, hacerme un cacheo con desnudo integral en compañía de otros dos que se solazaron en mi piel, como todos ustedes saben, bella hasta el hartazgo... Dice:
Estimado Sr.
En relación con su queja, registrada en esta Institución con el número de referencia que arriba se indica (06005923 es mi número de expediente, por si alguien quiere comprobarlo), cúmpleme notificarle que se ha recibido de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias el informe que preceptúa el artículo 18 de la Ley Orgánica 3/1981, de 6 de abril, por la que nos regimos.
De dicho informe se desprende que no se han encontrado antecedentes relacionados con el cacheo ni con el desnudo integral al que se refiere en su escrito, ni siquiera ha podido comprobar que tal cacheo tuviera lugar el día 17 de marzo ni en fechas próximas.
Dado el contenido del informe recibido se ha estimado la necesidad de darle traslado del mismo por si estima oportuno efectuar alguna consideración y facilitarnos algún nuevo dato que nos permita proseguir con la investigación iniciada, en caso contrario procederemos al cierre de su expediente.
Reiterándole nuestro agradecimiento, le saluda cordialmente
Enrique Múgica Herzog
Por supuesto, ni idea de esa ley por la que se rigen (de la Transición, debe ser una ley muy progresista, como Herzog en general), pero ¿qué me dicen de la rapidez? ¿y de preguntar a los responsables de esa indecencia sobre si lo hizo o no lo hizo? Conmigo no hablaron: el señor Herzog, si siguiera viviendo en la Alemania de Hitler, le preguntaría a los nazis qué tal trataban a los españoles y a los homosexuales y a los gitanos en la cárcel. Y esperaría dos años por un informe....
Eso era yo. Ahora lean esto publicado ayer, extraído de la nota de prensa sobre el informe del Defensor del Pueblo del año 2006 y su posible elección como Mecanismo de Prevención de la Tortura, de CPT-Madrid:
3º Los 38 folios dedicados a la Administración Penitenciaria, tras constatar entre otros aspectos, la existencia de alta tasa de suicidios (derecho a la vida), deficiencias en la sanidad (derecho a la salud), falta de tratamiento para presos (derecho a la reinserción), y los escasos dedicados al Ministerio de Justicia y Exteriores sobre tardanza de indultos y de apoyo a presos en el extranjero, se limita a recomendar que se garanticen los derechos de los presos a fotocopiar, a acceder a rompa limpia en las conducciones y, para los enfermos psiquiátricos, tener llamadores en sus celdas y poder llamar por teléfono a sus familiares la llegada a los centros de tránsito, apostando por acelerar la construcción de más cárceles. Se limita por tanto a aplaudir el esfuerzo de la Administraciones, obviando el sufrimiento padecido por los más de 67.000 presos (65.500 de ellos en el estado español), y con su práctica aparece más como defensor de la Administración que del pueblo. Refuerzo del sistema penitenciario que se constata con las citadas recomendaciones irrisorias.
En definitiva, la institución del Defensor del Pueblo se ha desnaturalizado hasta perder su esencia, habiendo perdido la confianza de las Asociaciones que no solo dudan de su utilidad sino de su imparcialidad. Muchos de los expedientes abiertos lo han sido de oficio a partir de
informaciones periodísticas, lo que da a entender el interés de la Oficina de estar allí donde esté la publicidad, que no necesariamente la violación de los derechos. Las quejas planteadas por las Asociaciones han tenido contestaciones esquivas y poco fundamentadas, que han determinado que no se deposite más la confianza en la institución. Así no es de extrañar que ninguna asociación planteara quejas en la Administración Penitenciaria. El Defensor se ha convertido -al menos en los temas citados- en pura Administración, que se limita a plantear las quejas al organismo competente y ha recoger en el Informe las quejas y contestaciones, sin más. Con estos antecedentes, y teniendo en cuenta que el 22 de junio de 2007 el Estado español deberá crear un “mecanismo nacional de prevención” que podrá visitar sin previo aviso prisiones, centros de menores, Dependencias de la Policía Autonómica, Nacional, Local y la Guardia
Civil, centros de internamiento de inmigrantes, etc. y mantener entrevistas sin testigos con cualquier persona que esté en ellos tal y como establece el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, de
Naciones Unidas, en vigor desde junio de 2006 y ratificado por España en abril de ese año, la Coordinadora para la Prevención de la Tortura defiende que el mecanismo debe ser de nueva creación, integrado por personas que cuenten con capacidad y conocimientos profesionales
reconocidos y demostrados y un compromiso firme en materia de derechos humanos y que el proceso de elección de las mismas debe cumplir todas las garantías necesarias para asegurar la representación de las fuerzas sociales interesadas en la promoción y protección de los derechos humanos. Por todo ello, esta Coordinadora muestra su preocupación y rechazo a que el Gobierno español diseñe el mecanismo nacional en torno a la oficina del Defensor del Pueblo Español, porque el valor del nuevo mecanismo estaría devaluado si se atribuyen sus competencias a una institución ya existente y que no ha sido capaz de reducir los excesos de los funcionarios de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones."
O dicho en román paladino: váyase a su casa, señor -por llamarle algo- Herzog, y, Zapatero y demás gobiernos y progresistas de salón como Mercedes Gallizo: búrlense de otros. Instalen cámaras, vigílense a sí mismos con organismos independientes y entonces quizás Amnistía Internacional deje de informar sobre torturas y malos tratos en las cárceles, comisarías y cuarteles de la Guardia Civil en este IMPAÍS. Aunque no se puede esperar mucho de un gobierno que tiene como Ministro de Trabajo a un tal Caldera, que dijo que en las comisarías españolas no se daban palizas brutales. No, brutales no, mortales puede ser...