Para quien va a escribir
Pero Antunes hace trampa: dice no conocerse. No saber quién es. Duda de qué imagen tendrán de él los demás. No me engaña con su inseguridad. Miente cuando explica: "Parto hacia un libro sólo con la decisión de completarlo y casi sin ningún elemento".
Puedo coincidir con el angoleño-luso en que el acto de crear es un misterio. De otro modo, algún cabrón ya lo habría patentado. Las religiones se han apropiado, de hecho, de esa ilusión. Y confirmo, con él, que "cuando una obra es buena se vuelve impermeable a cualquier tipo de abordaje". Por eso los clásicos son andamios, muletas, esqueletos que debemos hallar y usar para dotar otra vez de vida. Con nuestra piel, nuestra sangre y nuestros humores.
Quizás, como explica un personaje de Atxaga en "El hijo del acordeonista", escribamos para que nuestra obra ayude a alguien a vivir, a estar mejor en el mundo. Quizás escribamos desde el egoísmo, a veces sólo para evitar que nuestro padre se hunda mansamente en la noche silenciosa.
No entiendo, de nuevo
Vivo en un lugar donde adalides de la democracia -su democracia- como Garzón hablan de víctimas y verdugos con un inocente como Vicente Romero. Romero, que devolvió el premio Bravo! de la Conferencia Episcopal y que debería cuidar con quién colabora, pues es fácil hablar de tortura en Argentina y negar la de España, aquí, ahora, ya mismo. Garzón, el independientes, como Belloch, como De La Vega, como Pérez Mariño, jueces tan independientes que acaban como ministros. No aprendemos nadad de estos lobos con piel de cabra. Sí, el macho de la cabra ya sabemos cómo se llama.
La reaparecida
Odalys es bloggera, la conozco por sus escritos virtuales y reales. Pero nos separa un charco físico y poco más. La magia no está en la Red, en lo que podamos coincidir o diverger. Lo maravillosos está, quizás tenga razón Auster, en el azar. Razón y azar: tan lejos, pero tan cerca. Odalys, otra vez, bienvenida. Y tú, Douglas, al que no conozco: suertudo.
Onetti, por Verdú
Dice Verdú: "Onetti es un escritor con alto valor de uso e incierto valor de cambio". Y cuenta de él que confesaba, sin jactarse, de que no sabía escribir mal. "Yo no sé escribir mal, qué le voy a hacer". Onetti, el genio en cama. El excéntrico tan centrado. A veces usaba pociones para crear: el vino era como agua, aunque un médico le recomendó whisky -se elimina mejor-. Otras, drogas químicas, como la anfeta Metedrina. El fin sí justificaba sus medios. Y sus miedos.
Onetti me enseña, me reafirma en que "Viaje al fin de la noche", de Cèline, es el "libro capital del siglo XX". Una obra de la que ya he hablado y que, si se leyeran ciertos gobernantes, pensarían diez veces antes de hacer guerras. ¿Cèline filonazi? ¿Y qué? ¿No perdonamos a Borges lo de Pinochet? ¿Y a Carroll lo de Alicia?
Juegos blasfemos
Con los pies en el suelo
Sí, marea la libertad. Se te embota la cabeza ante tantos estímulos nuevos. Lo que me lleva a reafirmarme en que el presidio es sólo la muerte en vida, la fábrica de zombies, el cementerio creado por sepulcros blanqueados que miran, y gobiernan, y disfrutan con la administración de la miseria. Las miserias de otros para ocultar las suyas. Pero ahora: ¿qué más da ya?
Los amigos. Los justos. Y los necesarios. Algunos, casi vitales. Los que no eran más que conocidos ya están en el limbo de la indiferencia, pisando el umbral de la hipocresía que yo no cruzaré. Lo pisaré, claro, pero sólo para saludar. Holayadiós.
La prisionera
El final es de traca: "Me alegra saber que Natascha, es ahora libre para disfrutar de este MAN renovado y mejorado. ¿Tendré esa suerte?". No sé cómo definirlo: tontería, estupidez, megalomanía, torpeza... o pesebrismo cansino de uno de Zeta, ese grupo tan "serio" y tan silenciador. Que se dediquen a las fotos sexys: el periodismo les queda grande.
Kiko Amat
Habrá que leer "Cosas que hacen bum", en Anagrama.
Juez natural, de Prisa
Y reproduzco, por el boicot a Prisa, estas líneas de Raimundo Fitero en Gara: "Bienvenidos a este mundo de la información en donde la agresión es constante y dirigida por otros supuestos periodistas, jueces, fiscales o telepredicadores. Aquí estamos al menos el que suscribe, dispuesto a luchar por la libertad de todos, incluso de vosotros que mirásteis a otro lado cuando nos ahogaban. ¿Os dais cuenta como el poema de Brecht es premonitoria? Sí, os ha llegado a vosotros la mano negra. Espero que sea corta la angustia, que todo vuelva a sus cauces y que de ahora en adelante, entendáis que la libertad se defiende con la libertad, no con represión, propiciada por vosotros, jaleada o consentida".
La verdad, los libres
La reflexión es: ¿quién salvó más almas? ¿quién liberó más espíritus? Al vinatero le sienta como anillo al obispo el adagio latino: in vino, veritas. El obispo predicaría, sin meditar mucho imagino, el lema "la verdad os hará libres". Un ateo da nuevo sentido a ese lema: cuando os deis cuenta de la verdad, seréis libres. Mientras, creeréis, seréis esclavos de la creencia. Atados, ligados, religiosos.
Espero a salir, a ser libre, sin vino, quizás con cava, para leer "Las sabidurías de la antigüedad", el primer tomo de la Contrahistoria de la filosofía que acomete Michel Onfray (Tratado de ateología)
No era eso, lo de la belleza
El domingo 25 de marzo coincidieron en mi televisor tres asaltos a la belleza. Por un lado, "Cambio radical", de la camaleónica Teresa Viejo, una tía tan fea por dentro como bella por fuera. Por otro, Miss España, un concurso típico en el que ya no podemos disfrutar del "efebo" Ansón en el jurado. Y, mi contrapunto preferido, el tercero en discordia, era Atkinson, más conocido como Mr. Bean. Belleza corporal, simetría facial; los cánones -los occidentales, los nuestros- enfrentados en tres canales. Todos los que allí desfilaban vivían de su belleza, o pretendían hacerlo, o de su fealdad. Las súbditas de "Cambio radical" confiaban en arreglar su vida con una operación. Que les vaya bonito. Las misses, ídem. Atkinson está por encima. Podría acuñar incluso la frase machista de la semana: Modelo puede ser cualquiera, y una cualquiera, más. Le reiríamos la gracia. A alguien bello no se lo perdonaríamos...
¿Dónde estamos?
Ahora entiendo el pánico de una madre cuando el hijo amenazaba con no cuidar a la abuela. Amenazas -por escrito- de desheredamiento. Cumplidas, al final, aunque por otros motivos. ¿Dónde estamos cuando alrededor todo zozobra y todo requiere cuidados? ¿Educamos para cuidar? ¿Nos cuidamos de educar?
Ojo morado
La Jornada celebra los 80 años de Gabo con esa foto. Aquí, en España, tengo que enterarme por Gara. Quizás Llosa mueva muchos hilos en este país que corona África y calza Europa.
Subirats
En Polonia, por ejemplo: ¿a qué están esperando? Subirats habla del "terror social mediáticamente organizado" en referencia al 11-S. Supongo que Chomsky o Wallerstein lo están haciendo. Pero ¿y Chequia? ¿Y quién para la deriva vaticana? Más que el calentamiento climático preocupa, al menos a mí, el calentamiento ideológico. El del PP, sin buscar afuera.
Silencios u omisiones
Aún así, el boicot del PP a Prisa es indecente. No por inoportuno, o desmedido: por el concepto. Pero es algo que he aprendido en estos escasos 12 años como periodista. Lo aprendí del radical que me golpeó cuando era fotógrafo en la La Voz de Galicia -esa Voz que me usó como leña años más tarde para avivar su fuego amarillista- y lo mamé del alcalde -PP- de Mondoñedo y su amigo alcalde -PP- de Lourenzá. Es un viejo axioma evangélico: o estáis conmigo o contra mí. Rajoy podría decirlo tras su bíblico: "Id y contad lo que habéis visto aquí, bonitos".
Pero al menos Prisa sigue en pie, abierto todos sus medios. En este país se han cerrado periódicos y secuestrado revistas y emisiones televisivas. En democracia. Anteayer -Egin- o ayer mismo -Butanito en TVE-. Por jueces o por inquisidores. No es lo mismo que un boicot. Es más grave, si cabe. Cave canem.
Brooklyn Follies
Tres citas impactantes, epatantes si quieren:
1.- "La niña tiene la historia, y cuando una persona es lo bastante afortunada para vivir dentro de una historia, para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir".
2.- "¿De qué vale el conocimiento si no se utiliza para impedir que los amigos se precipiten a la autodestrucción?".
3.- "Resucitaría a esa persona con palabras, y una vez impresas las páginas y encuadernada la historia entre las cubiertas, tendrían algo a lo que aferrarse durante el resto de su vida. Y además ese algo viviría después de su muerte, nos sobreviviría a todos. Nunca debe subestimarse el poder de los libros".
Supongo que es un sueño de todo humano. Yo intenté hacerlo con el diario de Álex -recuperar esa parte sin recuerdos de la infancia escribiendo por el niño que no puede- y, más común, con mis muertos, sobre todo Andrés y Cándida. Quizás cada persona sea una novela con un público muy reducido. A veces, sin lectores. Casi siempre, sin escritores. La historia es la novela -mala, pésima- de los vencedores.
240 millones
Jerusalén, La Meca, Santiago de Compostela, Egipto, India, Nepal y algunas encrucijadas más se llenan de gente y colas. Son como los macdonald's de la religión: satisfacción espiritual rápida y barata. La calidad de los ingredientes no importa demasiado. Los chefs que despachan no se preocupan mucho por la masa: es fácil de contentar. El opio no desagrada a casi nadie.
A su vez, los que no creen, se admiran, nos admiramos con lo que construyen en nombre de dioses y santos. Como los etólogos con los termiteros y los panales. De rica miel.
El primer siglo después de Bèatrice
Y sigo en el capítulo A: "¿No es una de las virtudes de la escritura dejar constancia en la misma hoja de papel de lo sutil y de lo excepcional?". En este papel virtual les recomiendo de la B a la Z.
Brooklyn Follies
Perlas: "Cada hombre contiene varios hombres en su interior, y la mayoría de nosotros saltamos de uno a otro sin saber jamás quiénes somos". Y una página más adelante (131): "La piel desnuda, Nathan. Ésa es la única cosa por la que vale la pena vivir". El protagonista de esta obra escribe el libro que todos quisieron escribir, desde los ficcionistas de la Biblia hasta Foucault: El libro del desvarío humano. Pero es un lector: "Leer era mi válvula de escape, mi desahogo y mi consuelo, mi estimulante preferido: leer por puro placer, por la hermosa quietud que te envuelve cuando resuenan en la cabeza las palabras de un autor". Autor: Auster.