Leo con admiración la gran diferencia que establece Muñoz Molina entre las letras españolas y las anglosajonas. Mientras nosotros tenemos a nuestros mejores escritores desperdigados por doquier (Cervantes, Lope de Vega y Quevedo no tienen tumba), los ingleses y norteamericanos se preocupan con celo de reunir en algún sitio toda la información sobre su vida privada, libros, correspondencia e incluso obras hechas a partir de la del escritor conservado. "En nuestras catedrales, en nuestras grandes basílicas, sólo están enterrados los tiranos y los arzobispos", escribe Muñoz Molina.
Con todavía más asombro leo esta acertada reflexión sobre el Quijote, del que ya empezamos a estar saturados por el 400 aniversario: "Cervantes y don Quijote eran pretextos para erigir estatuas y proferir discursos, pero no tenían la menor influencia sobre la literatura española, y éste es otro de los malentendidos otra de las anomalías de nuestra tradición".
Acabo de empezar a leer "Oficio de escribir", del desconocido Luis Rei Núñez. Recoge en este librito a 12 escritores que hablan sobre su oficio. El libro es de 1990 (Edicións do Castro) y está en gallego. Buena parte de los entrevistados ha muerto (Casares, Piñeiro, Fole,...), así que me recuerda a ese programa que emite Canal+ cuando se muere alguien importante. Cómo nos gusta a los escritores hablar de nosotros mismos...
Ferrín vive, ¡leche! El uso de los paréntesis puede matar a cualquiera. En un texto.
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