Acabo de cojer "Aproximación al Quijote", de Martín Riquer. Tiene bemoles cuando leo: "A ella -la cárcel de Sevilla- se refiere Cervantes, sin duda, cuando dice que el Quijote fue engendrado en una cárcel. Allí debió de convivir con toda suerte de maleantes y de gente fuera de la ley". Parece una broma. ¿Acaso no fue Cervantes un maleante y un fuera de la ley?. ¿Qué hay de su homosexualidad, conducta fuera de la ley hasta 1973?. ¿Y de sus estafas a la Hacienda Real?.
No se puede enseñar así, pero Cervantes fue un preso que narró su vida en todas sus obras. Que haya escrito el Quijote no le exoneró en vida de pasar largas temporadas encerrado, aparte de su cautiverio como prisionero de guerra en Argel. Fernando Arrabal cuenta con detalle sus andanzas con los moros, sus amoríos con el Sultán, de los que me hago eco en ALO. Pero eso no se remarcará este año. Ni las más de diez veces que fue excomulgado -con la Iglesia había topado-. Al poder siempre le fastidiará que un sometido cree lo más excelso en la peor de las penurias. Supone delatar su fracaso y denunciar su hipocresía.
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